11 de septiembre de 2005


Petróleo volátil

Las alzas del precio del barril del crudo son impulsadas por una serie de factores ajenos a la producción. Desastres naturales, huelgas en las compañías petroleras, presiones políticas y poca capacidad de refinamiento ponen en aprietos la disponibilidad de un recurso que mueve al mundo.

José Alberto Barrera
vertice@elsalvador.com


Foto EDH / Wilfredo Díaz

La economía mundial y la vida moderna dependen del petróleo, un químico que comenzó a formarse en el subsuelo hace 180 millones de años.

Pese a su antigüedad, este recurso (no renovable) comenzó a explotarse comercialmente hasta la década de 1850, en Estados Unidos.

Durante 155 años ha alimentado el desarrollo industrial, por su aplicación como combustible multipropósito.

Esa misma importancia ha generado que su valor sea uno de los pilares de la economía mundial, a la que ha sacudido en más de una ocasión por las crisis de precios.

Salvador Rivas, director ejecutivo de la Asapetrol (Asociación Salvadoreña de la Industria Petrolera) que aglutina a las compañías Esso, Puma, Refinería Acajutla S. A., Shell y Texaco, explicó que en los últimos años la volatilidad de precios se agudizó por una amplia mezcla de factores.

Agregó que, en principio, los récord de precios se registraron por escasez en la producción y por presiones políticas de los países que cuentan con dicho recurso en su territorio.

Una de las más impactantes crisis de la que se tiene registro ocurrió a finales de la década de los 70.

En ese período el barril del crudo se disparó hasta los 35 dólares, un valor que ajustado a los precios de 2005 equivale a 82 dólares.

El alza, la mayor desde 1850, se originó tras la la revolución iraní y se acentuó con la guerra Irán-Iraq, eventos que disminuyeron el trabajo de la industria radicada en el Medio Oriente, la zona con los mayores yacimientos petroleros.

Rivas explicó que, ahora, además de los conflictos, otro de los factores que mueve hacia el alza a los precios del crudo y sus derivados es la demanda.

Según el último reporte de la Agencia Internacional de Energía, actualmente la industria petrolera mundial produce 84 millones de barriles por día Foto EDH / Wilfredo Díaz

El crecimiento de las economías de Estados Unidos, China e India ha impuesto un fuerte ritmo de trabajo a la industria, la cual en los últimos 30 años no ha renovado o ampliado sus operaciones acorde a la presión que ejerce la demanda.

Según el último reporte de la Agencia Internacional de Energía, actualmente la industria petrolera mundial produce 84 millones de barriles por día, cuatro millones más que en 2004 y se vislumbra un crecimiento del 2.4 por ciento anual.

Nuevos factores

Rivas explicó que en los últimos 18 meses los nuevos repuntes de precio se alejan de problemas como los registrados al final de la década de los 70.

“La crisis actual ha sido impulsada fundamentalmente por tres factores: crecimiento sin precedentes de la demanda, la falta de inversión en infraestructura petrolera a nivel mundial (refinerías) y, el más crítico, el de imprevistos”, dijo.

Este año la cotización del marcador estadounidense WTI (West Texas Intermediate), el más importante índice petrolero, ha sido impactado por varios “imprevistos”.

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  Impacto en la inflación

El indicador ha resistido los embates económicos generados por atentados terroristas, huelgas en los países productores y catástrofes naturales en las zonas de mayor producción y refinamiento.

El Salvador no escapa a esa realidad y el impacto de las alzas es casi inmediato.

De acuerdo con las proyecciones oficiales, este año El Salvador invertirá más de 900 millones de dólares en la compra de petróleo, 231 millones más que los invertidos en 2004.

Las cifras, publicadas por el Banco Central de Reserva, sólo contabilizan la compra de crudo y productos limpios (gasolina y diésel), pero dejan por fuera una larga lista de productos de consumo ligados de una u otra forma al petróleo.

Tampoco se contabiliza el alza indirecta en los costos de producción y distribución de productos de primera necesidad, que tienden a seguir los aumentos en una proporción similar.

Según la ministra de Economía, Yolanda de Gavidia, es muy difícil lidiar con problemas porque son de alcance global y no se puede escapar a su impacto.

Sin embargo, motivan a identificar alternativas y políticas energéticas que reduzcan el coste económico, como el desarrollo de biocombustibles y el uso de fuentes limpias como el agua, viento y la luz solar.

Refinamiento

El representante de la Asapetrol consideró que por esa misma relación la economía mundial está a la expectativa de la evolución de precios.

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“Cada dólar añadido al precio del barril del crudo aumenta los costos de la industria de las líneas aéreas en mil millones de dólares adicionales”

Giovanni Bisignani, Asoc.
Internacional de Transporte

“Las tasas de crecimiento de la economía mundial podrían desacelerarse otro uno por ciento debido a ulteriores incrementos en el precio del crudo”

Andy Xie,
economista de Morgan Stanley.

Sin embargo, reconoce que el sector afronta otro problema: un cuello de botella para el refinamiento.

Rivas explicó que la industria no tiene problemas por la disponibilidad de petróleo, sino poca capacidad de procesamiento de crudo.

Julio Villagrán, gerente administrativo de la ASDPP (Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Productos de Petróleo), respalda la tesis del representante de Asapetrol en cuanto al origen de la actual crisis, pero considera que las compañías petroleras han hecho muy poco para frenar esta tendencia.

Explicó que las transnacionales han ido cerrando refinerías, lo que ha agudizado el “cuello de botella”.
“Hay una política de las petroleras de cerrar los puntos de refinería y los precios suben a razón del cierre de la válvula de producción”, dijo.

Según Villagrán, esta deficiencia del mercado se agudizó por los estragos que provocó el Huracán Katrina en el Golfo de México, una zona donde se concentra la mayoría de las refinerías de Estados Unidos.

Rivas consideró que detrás de la crisis no existe un interés de las compañías, sino un impredecible crecimiento de la demanda, pero que la mezcla de factores ha generado “el peor escenario posible que podía presentarse ante la crisis internacional de precios”.

Para Hermógenes Mendoza, superintendente de la Terminal de Importación de Puma en Acajutla, un factor que por mucho tiempo determinó el cierre de las refinerías no fue otra cosa más que la caída de los precios del crudo a valores de hasta 20 dólares.

“Para muchas compañías es más barato comprarlo refinado, porque así se disminuyen los costos”, dijo.

Bajo estas condiciones en Centroamérica ahora sólo operan tres refinerías: una estatal (Refinería Costarricense de Petróleo) y dos privadas radicadas en Nicaragua y El Salvador, esta última conocida como RASA (Refinería Acajutla S. A.).

Leonel Sánchez, gerente general de RASA, explicó que en el país poco más del 30 por ciento de la demanda es surtida por la compañía que preside, lo cual da seguridad al mercado.

Destacó que de los cerca de ocho millones de barriles que vende la empresa (una de las cuatro comercializadoras locales), seis millones corresponden a importaciones de crudo, mientras que los dos millones restantes son compras de productos limpios.

“La mezcla de los tres factores se ha convertido en el combo perfecto para alimentar la crisis de precios que estamos viviendo”

Salvador Rivas, director ejecutivo de Asapetrol

“Hay una política de las petroleras de cerrar los puntos de refinería y los precios suben a razón del cierre de la válvula de producción”

Julio Villagrán, gerente administrativo de ASDPP


La tragedia de Katrina frenará a la economía

Golpe. El 17% de la capacidad de refinamiento de EE. UU. fue afectado. Foto EDH / Wilfredo Díaz

Las devastadoras consecuencias del huracán Katrina en la costa del Golfo de México tendrán repercusiones a nivel mundial.

Mark Cliffe, jefe de estrategia y economía global en la firma ING, de Londres, dijo que el efecto del Katrina es “posiblemente el más grande desafío al crecimiento desde la guerra de Iraq”.

Los consumidores deberán aceptar el hecho de que los precios de la gasolina seguirán altos, añadió.

“El mensaje a los consumidores es que los precios no volverán a bajar. No se trata de un alza momentánea, sino de un cambio de rumbo”, indicó Cliffe.

El drástico incremento de los precios del crudo servirá para desacelerar la economía global, dijo Dominique Barbet, economista de BNP Paribas, quien trabaja en París. “No creo que haya una recesión global”, señaló. “Pero tendrá algún impacto en la economía mundial”.

Hasta ahora, la industria que siente más el impacto de los precios del petróleo es la aeronáutica.

Asimismo Andy Xie, un economista de Morgan Stanley, en Hong Kong, dice que la tasa de crecimiento económico a través de Asia ha descendido entre una tercera parte y la mitad, con relación al año pasado, en buena parte debido a los precios del petróleo.

“Las tasas de crecimiento podrían desacelerarse otro uno por ciento debido a ulteriores incrementos en el precio del crudo”, escribió Xie en un reciente informe.

Peter Morici, profesor de la universidad de Maryland y experto en comercio global, dijo que los consumidores, desde Sydney hasta Estocolmo, comenzarán a gastar mucho más, desde gasolina hasta boletos de aerolíneas.

“A medida que suba la gasolina y otros productos del crudo en Estados Unidos, también habrá alzas en Europa y en Asia”, dijo Morici. “Los estadounidenses adquirirán menos productos europeos, y algunos efectos de una desaceleración de la economía estadounidense serán transferidos a Europa”.

Una vida ligada al petróleo

La vida moderna está relacionada directamente con el petróleo, un químico que revolucionó para siempre los procesos industriales en su forma de polímero (plástico).

El consumo de este insumo ha aumentado en los últimos años, ya que ha sustituido a muchos materiales naturales como la madera, el algodón, el papel, la lana, la piel, el acero y el cemento.

Los factores que han favorecido el mercado de los plásticos son la diferencia de costos en comparación con los de los productos naturales, y la alta disponibilidad.

La crisis petrolera de los 70 también influyó en el aumento del consumo de las fibras sintéticas derivadas del petróleo, sobre todo en la industria automotriz.

El plástico permitió disminuir el peso de los vehículos, lo cual repercutía en un ahorro en el consumo de combustible por kilómetro recorrido.

$900 millones
Lo que invertirá el país en la compra de crudo en 2005, según el BCR.
$ 28 millones
Los galones de gasolinas y diésel que demanda la nación por mes.
20% aumento
El costo de la factura petrolera de la región, según la Cepal.

 

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