10 de julio de 2005


De la Portada
Los nuevos Caciques

Existe un grupo de candidatos que participa con amplia ventaja a la hora de la contienda electoral. Son los alcaldes vitalicios, aquellos que con base en obras se han ganado la confianza frecuente de sus gobernados.

Juan Carlos Rivas/ Foto EDH / Wilfredo Díaz
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Gracias al carisma personal y a las obras que han gestionado para sus comunidades, muchos de los aspirantes a alcaldes, en 2006, no serán nuevos en el terreno político. Un alto porcentaje de ellos tiene más de cuatro periodos al frente de sus municipios.

Este fenómeno, que para muchos podría resultar curioso, es, para el ingeniero Carlos Pinto, presidente de Comures (Corporación de Municipalidades de la República de El Salvador), una buena señal del avance de la democracia salvadoreña: “Las reelecciones o cargos vitalicios son sinónimo de que está funcionando la democracia, y que ellos (los ediles) están haciendo su trabajo”.

Pinto se basa en que la municipalidades son las únicas instituciones que la sociedad evalúa con periodicidad, cada tres años. Esta medición es una especie de “termómetro permanente” que permite que los buenos alcaldes puedan seguir en su cargo.

Para ser exactos, existen 35 casos de alcaldes que han gobernado de 4 a 6 periodos; y algunos buscarán la reelección a petición de la ciudadanía misma. La cifra significa que casi el 14 por ciento de los munícipes salvadoreños ha ocupado el puesto por más de 12 años.

El récord actual lo tienen las areneras Milagro Navas y Leticia Hernández, con seis gestiones cada una, en Antiguo Cuscatlán y El Carmen, Cuscatlán, respectivamente. Y no se quedarán ahí: van por otra reelección.

Lo interesante del fenómeno es que la participación vitalicia corresponde a representantes de todos los partidos. La causa principal para esta fidelidad de los votantes es el carisma del funcionario; luego están el acercamiento con la comunidad, la capacidad de gestión y el apoyo que éste tenga tanto de la dirigencia del partido como de las bases mismas.

Pero ¿de dónde viene el éxito? Los alcaldes “por tradición” comentan que es de vital importancia la participación ciudadana: tomar en cuenta y escuchar las necesidades y problemáticas de la población ha significado la consolidación de la siguiente candidatura.

Generalmente, los candidatos vitalicios son “pedidos” por su comunidad y su secreto radica en una sencilla premisa: “La comunidad ve las obras realizadas y así se genera la confianza”, señala el presidente de Comures.

Sin embargo, la lucha de estos políticos también se ha desarrollado dentro de sus mismos partidos. En vista de que los institutos políticos abogan por la renovación de cuadros, los alcaldes han tenido que convencerlos de que son cartas ganadoras, algo así como experiencia versus sangre joven.

Polideportivos
Son proyectos comunes enfocados a la juventud. El de Nejapa es el mejor ejemplo.
Educación
Olocuilta apuesta por la este servicio. Cuenta con un moderno centro escolar donado por España.

El presidente de Comures señala que el tema de las municipalidades ha cobrado relevancia en la política salvadoreña y eso significa que la institucionalidad se ha fortalecido. “Hay una mayor riqueza de competencia y los ciudadanos tenemos mayor riqueza para seleccionar”, concluye.

Es notable que las alcaldías significan, para los partidos, un rédito político importante.

Los actores


Parte de los ejemplos significativos de gestión municipal aceptable lo constituyen alcaldías con más de cuatro periodos que han alcanzado un nivel de desarrollo aceptable y palpable.

¿Existe alguna fórmula mágica o una estrategia especial para ganarse la confianza y por ende otra administración de la comuna? Milagro Navas define su éxito en la premisa de “servir y no servirse” y que todo se concentra en “querer trabajar y acercarse al pueblo”. La misma funcionaria asegura que es la gente la que solicita la reelección.

No obstante, Leticia Hernández indica que no existen fórmulas mágicas y que todo se concentra en tener una política de alcaldía de puertas abiertas. “Yo siempre he tenido rivales, eso es difícil; sin embargo, al interior del partido no he tenido esa dificultad porque siempre me ha apoyado, sobre todo las bases.

“Las oportunidades del cambio siempre han existido, y si quisieran a otro candidato sólo tendrían que pedirlo”, asevera.
René Canjura, alcalde de Nejapa durante 12 años, también establece que el éxito se debe al acercamiento con la gente. Aunque, en su caso se enfrenta a dificultades internas de partido, a tal grado que no competirá para las municipales del año entrante.

Cabe mencionar que un patrón para el éxito de la gestión municipal es la personalidad del candidato y la voluntad para trabajar, crear y dejar obras. Ya lo dijo el analista Joaquín Aguilar: el éxito de los alcaldes está en las obras que la gente percibe.

Ya sea que las reelecciones se deriven de la consolidación democrática o que obedezcan a la mera realización de obras en las comunidades, lo cierto es que por algo estos funcionarios vuelven a ser lanzados al ruedo. Ese algo se llama éxito, tanto personal como para sus partidos.

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