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LA
OPINIÓN
El
respeto
De
niño escuché dos sentencias que se quedaron para siempre
y han marcado pautas importantes en momentos determinados. La primera
la aprendí en el salón de clases y es, a mi juicio, uno
de los principios más importantes en la historia de la filosofía,
la sociología, la sicología y el humanismo. La frase corresponde
al benemérito maestro Benito Juárez: El respeto
al derecho ajeno es la paz.
La segunda la aprendí de mi padre a los 12 años y se trataba
de un refrán chino que años después descubrí
que tenía relación o conexión con el primero, pese
a las distancias y las cronologías. Pero en definitiva se trataba
de lo mismo: filosofía, sociología, sicología y
humanidad: Nunca despiertes a un tigre dormido.
En la sociedad actual, el concepto del respeto entiéndase
como consideración, atención o cortesía que
merece toda persona por su naturaleza e individualidad, así como
por su posición en un ámbito jurídico-sociológico
como individuo o sujeto perteneciente a ese concepto que se llama Estado,
tiene que ver con la identidad, y su existencia y validez se fundamentan
en leyes y reglamentos abstractos que en la práctica, le otorgan
así como protección, derechos y obligaciones.
Sin embargo, en la sociedad actual, en nuestra realidad, el concepto
es contrario: el irrespeto se da en su multiplicidad de formas y atentan
directamente contra todo individuo e instituciones. Así podemos
ver distintas manifestaciones de irrespeto, desde el actuar de jefes
y mandos medios quienes por una pequeña y ridícula cuota
de poder son capaces de imponer por medio de la intimidación,
sus gustos o caprichos pasando por encima del derecho constitucional
de la otra persona (sucede mucho en las maquilas). O el irrespeto colectivo,
como el actual caso de la gremial del transporte y el aumento irregular
de los pasajes. Medidas que han golpeado a la población empleada
y obrera del país.
El mismo irrespeto lo significaron las declaraciones del presidente
de la misma institución hacia este periódico y sus representantes.
Otro ejemplo, la postura de los conductores del transporte y su maltrato
y negligencia.
Estos vicios, originados en la pérdida de valores, la educación
deficiente y la ausencia de la espiritualidad no son más que
el resultado de ciertos ejemplos que han dado y siguen dando nuestros
mayores y que tienen su raíz en la pequeña cuota
de poder, originada también por egos piratas o traumas de fábrica.
Así vemos ejemplos de irrespeto como las encerronas de los funcionarios
para autoaumentarse el salario en momentos que la población necesita
más ingresos o mejores beneficios. Todos manipulando sin arte
y conciencia su pequeña cuota de poder en su pequeño reino
de poder. Qué más pecado que la estupidez
me dijo un amigo artista. El respeto, paisano, el respeto.
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