10 de abril de 2005


Elías Antonio Saca:
“Soy alérgico al populismo”

Como presidente de El Salvador, Antonio Saca asiste, con frecuencia, a varios actos de rígido protocolo. Sin embargo, admite que eso no le gusta, sostiene que él es “de plan y ladera, de trabajo, de calle”. En esta entrevista habla acerca de su papel al mando de la nación

Marvin Galeas
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El mandatario dice que le ha pedido a Dios para descubrir a los sobalevas. Foto EDH / Omar Carbonero

Haber sido electo por más de un millón 300 mil votantes y contar, luego de 10 meses, con el respaldo de siete de cada 10 salvadoreños convierten a Elías Antonio Saca en un fenómeno político en la historia del país.

Además, rompió con muchos esquemas. No es militar ni profesional universitario. Nunca tuvo cargos de dirección en el partido que lo postuló y tampoco había sido funcionario público.

Su primer cargo en ARENA fue presidir la cúpula, y su primer empleo público es del Presidente de la República.

Muy relajado, en el patio de la residencia presidencial, contestó a los diversos temas planteados por El Diario de Hoy.
 
¿Cómo lo ha cambiado el ejercicio del poder?

Tengo más canas que hace 10 meses, pero lucho todos los días por ser la misma persona que asumió la presidencia.

El ejercicio del poder no debería cambiarnos nuestra forma de ser, nuestra vida familiar, nuestra vida social, aunque se asumen responsabilidades enormes. No debiese el poder cambiar la naturalidad de una persona. Es una lucha diaria, porque el poder puede llegar a marear. Es importante rodearse de gente que te recuerde, todos los días, que la presidencia tiene un término.
 
¿Cómo mantiene a raya a los aduladores?


Le he pedido a Dios que me ilumine para identificar a los buenos asesores de los sobalevas. Afortunadamente, he estado rodeado de gente práctica, que capta el sentir y pensar de la población. Y como no estoy en Casa Presidencial todo el tiempo, sino que dedico tres días a la semana a salir a platicar con la gente, me doy cuenta de las cosas que se hacen o no se hacen. Cuando se vive el día a día resolviendo los problemas de los salvadoreños, es muy difícil que te engañen.
 
¿Cómo le ha cambiado la vida a su familia?

Afortunadamente, tengo una esposa maravillosa que ha asumido su papel como Primera Dama y como Secretaria General de la Familia, dedicando muchas horas a ello. Ella procura, en las tardes, cuando los niños regresan de la escuela, dedicarse a los deberes, al estudio. Eso se lo tengo que agradecer mucho.
 
¿Cómo es su relación con el gabinete?

Mi estilo es el práctico. Siempre he creído que la agenda del día hay que sacarla en el mismo día.
 
¿Es una combinación de planificación e improvisación?

De lo que se trata es de resolver los problemas a la gente. ¿Por qué debo esperar hasta el lunes para resolver el problema del agua de una colonia? Soy un hombre que vengo de la empresa privada, acostumbrado a trabajar mucho. No soy un burócrata que espera hasta el lunes para resolver algo.
 
¿Siempre quiso ser presidente?

El que en este país diga, cinco o seis años antes de una elección: “Voy a ser presidente” es un iluso. Ser presidente surge de una coyuntura específica y una necesidad histórica de liderazgo. Los pueblos exigen liderazgo y el que esté puntual y tenga las características requeridas por la población en un momento determinado es el que llega a ser presidente.
 
¿En que momento le surgió a usted la convicción de llegar a serlo?

La noche del 16 de marzo de 2003, cuando ARENA perdió una importante cuota de poder en las elecciones, hubo una reunión en mi casa con sectores del partido; esa noche hubo una persona que me dijo: “Vos vas a ser presidente”. Le dije que estaba loco. Comenzó un proceso interno en ARENA de transformación, un proceso interno abierto de selección de candidatos. Preocupado por la posible llegada de un gobierno populista e irresponsable, decidí abandonar la comodidad de mi trabajo como empresario para asumir esa responsabilidad, que generalmente es ingrata…

¿Cómo ve las diferencias entre usted y un sector de la empresa privada, como resultado de algunas de sus medidas?

Antonio Saca logró números electorales históricos. Analistas políticos coinciden en que su carisma ayudará al partido ARENA en las elecciones de 2006. Fotos EDH / Omar Carbonero

“No veo ningún conflicto entre mis creencias libertarias y mi apuesta a lo social. No hay que confundir lo social con lo populista”.

Absolutamente normales. Cuando yo era presidente de la ANEP (Asociación Nacional de la Empresa Privada) tuve diferencias con el gobierno del presidente Flores. Por ello, hoy como Presidente de la República, entiendo los planteamientos y preocupaciones de la empresa privada. Pero mi papel como presidente no es responder sólo las demandas de la empresa privada, sino resolver las demandas nacionales.
 
¿Y eso lo entendía usted cuando fue presidente de la ANEP?

Sí, lo entendía. Pero en ese momento representaba una causa gremial. Como Presidente de la República tengo que tomar decisiones difíciles, como una reforma fiscal, reforma de salud, la Ley Protección al Consumidor y para ello es importante el diálogo con los diferentes sectores, pero, sobre todo, escuchar a la gente. Conciliar los intereses de todos estos sectores es el gran reto como Presidente de la República.
 
Algunos dicen que su elección es una especie de alternabilidad en el poder.

Carecemos de un sistema sólido de partidos políticos. En el espectro político te das cuenta de que ARENA es el partido que más se ha transformado. Nace en medio de una situación de guerra, pero se va transformando de acuerdo a la necesidad histórica, sin perder los principios. Se vuelve abierto, más democrático y elige a un candidato que no es un candidato muy común para el partido.
 
¿Considera que es su presidencia un punto de inflexión en la historia de los gobiernos de ARENA?

Lo es. Aprovechando todo lo bueno que hicieron los gobiernos anteriores, hicimos un alto en el camino y una revisión de algunas políticas públicas que hemos asumido como propias. Esto no sería posible sin los anteriores gobiernos de ARENA, que tan responsablemente han manejado al país.
 
¿No hay posibilidad de concertar políticas de Estado entre su gobierno y el FMLN?

Desde el principio decidí invitar a la oposición. Nombré a la comisionada para la Gobernabilidad, una política de gran experiencia, Gloria Salguero, y comenzamos a tomar decisiones. En el camino, el FMLN se retiró.

Pero eso le pasó al presidente Flores con lo de los puentes.


Yo tengo los puentes tendidos. La oposición no sólo es el FMLN, es también el PCN, el PDC, el CDU y con ellos estoy dialogando. Estamos tomando decisiones importantísimas. En los últimos días, en meses, hemos aprobado una reforma fiscal, una reforma electoral; tengo en mis manos una reforma de salud, vendrá una reforma municipal. Estamos transformando el país. Lo estamos haciendo escuchando a la oposición, a la población, a la empresa privada. El que se está quedando fuera de la foto es el FMLN. Las sillas vacías están listas para que regresen cuando quieran.  
 
Sus ideas de cómo combatir la pobreza son controvertidas, incluso en algunos sectores de derecha.


Soy un político nuevo y totalmente práctico. Nadie duda de mis convicciones, absolutamente claras en torno al libre mercado. Pero las banderas sociales no son patrimonio de la izquierda. Son patrimonio de ARENA y la derecha. Hemos construido puentes, carreteras, unidades de salud, hospitales. Hemos invertido en el área social. No entiendo cuál es el problema de que un presidente que proviene de un partido de derecha lance un programa que pretende acercar el agua potable, la electricidad, los servicios básicos, conectar a las escuelas en red y ayudarles a los jóvenes.
 
¿“Lo social” no es otra forma de populismo?

El ser humano es el centro de toda nuestra atención. Nosotros trabajamos para que la gente se sienta y se desarrolle mejor. No veo ningún conflicto entre mis creencias libertarias y mi apuesta a lo social. No hay que confundir lo social con lo populista. ¿Cuál es el problema que un hombre de derecha muestre el mapa de pobreza del país? Eso me parece de absoluta claridad, honestidad y transparencia de un gobernante.
 
¿Cómo concibe el rol del gobierno en el combate a la pobreza?

Estaré dispuesto, después de 2009, a contribuir con la patria en las labores que se me llame... pero nunca de metido.

“Tuve la honestidad de decirle al país que había estudiado periodismo en la universidad Nacional y que no terminé mi carrera”

El gobierno debe ser fuerte para tomar decisiones, frente a los abusos que puede cometer el mercado. Creo que el gobierno debe ser responsable, manejar bien las finanzas del Estado, pagar sus compromisos, pagar las pensiones, recaudar impuestos, cerrar los huecos fiscales y gran parte de esto invertirlo en la parte social.

¿Es correcto transferir dinero en efectivo a los más necesitados?

Nosotros no estamos haciendo regalos de dinero ni estamos manteniendo a nadie.
 
¿Pero ese dinerito que se dará a una señora pobre de Torola no es populismo?

No. Es una transferencia muy responsable para que esta humilde mujer tenga posibilidades. Estamos hablando de gente con escasas posibilidades de desarrollo.
 
¿Una situación excepcional?

Exactamente: atender a sectores muy vulnerables. ¿Y cuál es el problema de atender a esos sectores? El Estado está obligado, no a regalar ni a mantener, sino a generar un ambiente apropiado para que tengan agua potable, electricidad, acercarle una oportunidad de autoempleo, micro crédito, mejorarle la carretera. Esto no es populismo. Es la obligación del Estado. Soy alérgico al populismo.
  
¿No teme que la oficina de defensoría del consumidor y la misma ley sean medidas poco prácticas en la realidad?

La creación de la defensoría del consumidor es una promesa presidencial que voy a cumplir. Esa ley se está consultando con todos los sectores. Si hay sectores que tienen quejas en torno a la ley, los vamos a escuchar. Nosotros siempre estamos escuchando. En este momento, la comisionada presidencial está en un ejercicio de diálogo. Esa ley llegará a la Secretaría de Asuntos Jurídicos. Para salir a la Asamblea, tendrá que contar con mi aprobación. Esa ley la vamos a mandar con el mayor consenso a la Asamblea.
 
Se dice que vienen en camino reformas a las leyes laborales, que pueden favorecer a sindicatos politizados ¿Es cierto?

Lo que anuncié es un relanzamiento del Ministerio de Trabajo y una modernización de nuestra estructura que tiene que ver con el trabajo y la previsión social. Hay convenios de la OIT que requieren de una reforma constitucional. Estoy dispuesto a analizar esto y llevarlo a una reforma constitucional si la comisión que voy a nombrar me lo sugiere. Pero me parece que a la par de la reforma debemos crear leyes secundarias para que el trabajador tenga oportunidad de defender sus derechos, y también que el país no se vea paralizado por sindicatos que no tienen sanas intenciones. Pronto tendremos un TLC con Estados Unidos, tendremos acuerdo comercial con Europa que requerirán de esas transformaciones. El miedo a enfrentar estas situaciones ha hecho que la derecha sea vista como alejada de estos temas.
 
¿Cómo ve la reacción del Órgano Judicial ante las críticas?


He sido claro: soy respetuoso del Poder Judicial. Pero creo que nada ni nadie debe estar exento de la crítica. Criticar al Poder Judicial no afecta en nada la independencia del sistema judicial.
 
¿Aunque lo haga el Presidente?

Es que el Presidente es un ciudadano común y corriente que puede manifestar sus puntos de vista frente a un fallo judicial con el que el Ministerio de Gobernación no estuvo de acuerdo. Por ello, acudimos a los canales adecuados. Creo que ese es el camino.

¿Como sintió las críticas acerca de carecer de un título universitario?

Creo que cuando uno se mete en política se somete al escrutinio público. Yo tuve la honestidad de decirle al país que había estudiado periodismo en la Universidad Nacional y que no terminé mi carrera. Soy autodidacta. Me he preparado en diferentes temas. Mi presencia en los medios de comunicación, en ANEP, ASDER, AIR, me ha permitido tener una preparación en diferentes áreas. Ello me permite ver a través de una forma muy práctica los problemas del país. Al final del período es que se sabrá si valió o no la pena elegirme. Quiero que al final la gente diga que fui un hombre práctico, que no se complicó en tecnicismos para resolver los problemas.

¿Tiene un maestro en política?

Admiro a Ronald Reagan, que le devolvió el orgullo a los Estados Unidos, que acabó con la Guerra Fría… y no tenía título universitario. Admiro a grandes pensadores nacionales como Antonio Rodríguez Porth y Abelardo Torres y a líderes como Roberto d’Aubuisson.
 
¿Se considera un animal político?

Soy un ciudadano preocupado por el país y que volveré a la radio en 2009. Por hoy, me he conseguido un empleo de cinco años que me gusta y lo disfruto.
 
Se le ve en múltiples actividades, no parece pasar mucho tiempo en el escritorio.

Los 40 años que acabo de cumplir me permiten abusar un poco de la parte física del trabajo.
 
¿Qué hará después de la presidencia?

Retirarme de la vida política, dedicarme a mis empresas y dejar trabajar al que sigue. Tener la capacidad de retirarse es importante. Después de la presidencia ¿a qué se puede aspirar?
 
¿Y si lo llaman para cooperar en algo en virtud de su experiencia?

Estaré dispuesto, después de 2009, a contribuir con la patria en las labores que se me llame... pero nunca de metido.
 
¿Que música escucha?

Me encantan los boleros.
 
¿Libros?

Estoy leyendo libros sobre política, como El Nuevo Príncipe, los escritos de Gorbachov y uno muy interesante escrito por uno de los asesores de Clinton.
 
¿Cine mexicano?

Me encanta Pedro Infante, Jorge Negrete. En un tiempo veía telenovelas con mi esposa, pero ya no tengo tiempo.
 
¿Le gusta la solemnidad?

Para nada. No me gusta mucho el corbatín ni los trajes de gala. Soy de plan y ladera, de trabajo, de calle.
 
¿Momentos tristes en estos 10 meses?

Ver gente que inventa cualquier pretexto para provocar desórdenes.
 
¿Alegres?

Cuando asumí la presidencia... aunque esa banda pesa, porque representa la aspiración de todos los salvadoreños.


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