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Elías
Antonio Saca:
Soy alérgico al populismo
Como
presidente de El Salvador, Antonio Saca asiste, con frecuencia, a varios
actos de rígido protocolo. Sin embargo, admite que eso no le
gusta, sostiene que él es de plan y ladera, de trabajo,
de calle. En esta entrevista habla acerca de su papel al mando
de la nación
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El mandatario dice
que le ha pedido a Dios para descubrir a los sobalevas. Foto EDH
/ Omar Carbonero
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Haber sido electo por más de un millón
300 mil votantes y contar, luego de 10 meses, con el respaldo de siete
de cada 10 salvadoreños convierten a Elías Antonio Saca
en un fenómeno político en la historia del país.
Además, rompió con muchos esquemas. No es militar ni profesional
universitario. Nunca tuvo cargos de dirección en el partido que
lo postuló y tampoco había sido funcionario público.
Su primer cargo en ARENA fue presidir la cúpula, y su primer
empleo público es del Presidente de la República.
Muy relajado, en el patio de la residencia presidencial, contestó
a los diversos temas planteados por El Diario de Hoy.
¿Cómo lo ha cambiado el ejercicio del poder?
Tengo más canas que hace 10 meses, pero lucho todos los días
por ser la misma persona que asumió la presidencia.
El ejercicio del poder no debería cambiarnos nuestra forma de
ser, nuestra vida familiar, nuestra vida social, aunque se asumen responsabilidades
enormes. No debiese el poder cambiar la naturalidad de una persona.
Es una lucha diaria, porque el poder puede llegar a marear. Es importante
rodearse de gente que te recuerde, todos los días, que la presidencia
tiene un término.
¿Cómo mantiene a raya a los aduladores?
Le he pedido a Dios que me ilumine para identificar a los buenos asesores
de los sobalevas. Afortunadamente, he estado rodeado de gente práctica,
que capta el sentir y pensar de la población. Y como no estoy
en Casa Presidencial todo el tiempo, sino que dedico tres días
a la semana a salir a platicar con la gente, me doy cuenta de las cosas
que se hacen o no se hacen. Cuando se vive el día a día
resolviendo los problemas de los salvadoreños, es muy difícil
que te engañen.
¿Cómo le ha cambiado la vida a su familia?
Afortunadamente, tengo una esposa maravillosa que ha asumido su papel
como Primera Dama y como Secretaria General de la Familia, dedicando
muchas horas a ello. Ella procura, en las tardes, cuando los niños
regresan de la escuela, dedicarse a los deberes, al estudio. Eso se
lo tengo que agradecer mucho.
¿Cómo es su relación con el gabinete?
Mi estilo es el práctico. Siempre he creído que la agenda
del día hay que sacarla en el mismo día.
¿Es una combinación de planificación e improvisación?
De lo que se trata es de resolver los problemas a la gente. ¿Por
qué debo esperar hasta el lunes para resolver el problema del
agua de una colonia? Soy un hombre que vengo de la empresa privada,
acostumbrado a trabajar mucho. No soy un burócrata que espera
hasta el lunes para resolver algo.
¿Siempre quiso ser presidente?
El que en este país diga, cinco o seis años antes de una
elección: Voy a ser presidente es un iluso. Ser presidente
surge de una coyuntura específica y una necesidad histórica
de liderazgo. Los pueblos exigen liderazgo y el que esté puntual
y tenga las características requeridas por la población
en un momento determinado es el que llega a ser presidente.
¿En que momento le surgió a usted la convicción
de llegar a serlo?
La noche del 16 de marzo de 2003, cuando ARENA perdió una importante
cuota de poder en las elecciones, hubo una reunión en mi casa
con sectores del partido; esa noche hubo una persona que me dijo: Vos
vas a ser presidente. Le dije que estaba loco. Comenzó
un proceso interno en ARENA de transformación, un proceso interno
abierto de selección de candidatos. Preocupado por la posible
llegada de un gobierno populista e irresponsable, decidí abandonar
la comodidad de mi trabajo como empresario para asumir esa responsabilidad,
que generalmente es ingrata
¿Cómo ve las diferencias entre usted y un sector de
la empresa privada, como resultado de algunas de sus medidas?
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Antonio Saca logró
números electorales históricos. Analistas políticos
coinciden en que su carisma ayudará al partido ARENA en
las elecciones de 2006. Fotos EDH / Omar Carbonero
No veo ningún
conflicto entre mis creencias libertarias y mi apuesta a lo social.
No hay que confundir lo social con lo populista.
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Absolutamente normales. Cuando yo era presidente de
la ANEP (Asociación Nacional de la Empresa Privada) tuve diferencias
con el gobierno del presidente Flores. Por ello, hoy como Presidente
de la República, entiendo los planteamientos y preocupaciones
de la empresa privada. Pero mi papel como presidente no es responder
sólo las demandas de la empresa privada, sino resolver las demandas
nacionales.
¿Y eso lo entendía usted cuando fue presidente de la
ANEP?
Sí, lo entendía. Pero en ese momento representaba una
causa gremial. Como Presidente de la República tengo que tomar
decisiones difíciles, como una reforma fiscal, reforma de salud,
la Ley Protección al Consumidor y para ello es importante el
diálogo con los diferentes sectores, pero, sobre todo, escuchar
a la gente. Conciliar los intereses de todos estos sectores es el gran
reto como Presidente de la República.
Algunos dicen que su elección es una especie de alternabilidad
en el poder.
Carecemos de un sistema sólido de partidos políticos.
En el espectro político te das cuenta de que ARENA es el partido
que más se ha transformado. Nace en medio de una situación
de guerra, pero se va transformando de acuerdo a la necesidad histórica,
sin perder los principios. Se vuelve abierto, más democrático
y elige a un candidato que no es un candidato muy común para
el partido.
¿Considera que es su presidencia un punto de inflexión
en la historia de los gobiernos de ARENA?
Lo es. Aprovechando todo lo bueno que hicieron los gobiernos anteriores,
hicimos un alto en el camino y una revisión de algunas políticas
públicas que hemos asumido como propias. Esto no sería
posible sin los anteriores gobiernos de ARENA, que tan responsablemente
han manejado al país.
¿No hay posibilidad de concertar políticas de Estado
entre su gobierno y el FMLN?
Desde el principio decidí invitar a la oposición. Nombré
a la comisionada para la Gobernabilidad, una política de gran
experiencia, Gloria Salguero, y comenzamos a tomar decisiones. En el
camino, el FMLN se retiró.
Pero eso le pasó al presidente Flores con lo de los puentes.
Yo tengo los puentes tendidos. La oposición no sólo es
el FMLN, es también el PCN, el PDC, el CDU y con ellos estoy
dialogando. Estamos tomando decisiones importantísimas. En los
últimos días, en meses, hemos aprobado una reforma fiscal,
una reforma electoral; tengo en mis manos una reforma de salud, vendrá
una reforma municipal. Estamos transformando el país. Lo estamos
haciendo escuchando a la oposición, a la población, a
la empresa privada. El que se está quedando fuera de la foto
es el FMLN. Las sillas vacías están listas para que regresen
cuando quieran.
Sus ideas de cómo combatir la pobreza son controvertidas, incluso
en algunos sectores de derecha.
Soy un político nuevo y totalmente práctico. Nadie duda
de mis convicciones, absolutamente claras en torno al libre mercado.
Pero las banderas sociales no son patrimonio de la izquierda. Son patrimonio
de ARENA y la derecha. Hemos construido puentes, carreteras, unidades
de salud, hospitales. Hemos invertido en el área social. No entiendo
cuál es el problema de que un presidente que proviene de un partido
de derecha lance un programa que pretende acercar el agua potable, la
electricidad, los servicios básicos, conectar a las escuelas
en red y ayudarles a los jóvenes.
¿Lo social no es otra forma de populismo?
El ser humano es el centro de toda nuestra atención. Nosotros
trabajamos para que la gente se sienta y se desarrolle mejor. No veo
ningún conflicto entre mis creencias libertarias y mi apuesta
a lo social. No hay que confundir lo social con lo populista. ¿Cuál
es el problema que un hombre de derecha muestre el mapa de pobreza del
país? Eso me parece de absoluta claridad, honestidad y transparencia
de un gobernante.
¿Cómo concibe el rol del gobierno en el combate a la
pobreza?
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Estaré dispuesto, después
de 2009, a contribuir con la patria en las labores que se me
llame... pero nunca de metido.
Tuve la honestidad de decirle
al país que había estudiado periodismo en la universidad
Nacional y que no terminé mi carrera
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El gobierno debe ser fuerte para tomar decisiones, frente
a los abusos que puede cometer el mercado. Creo que el gobierno debe
ser responsable, manejar bien las finanzas del Estado, pagar sus compromisos,
pagar las pensiones, recaudar impuestos, cerrar los huecos fiscales
y gran parte de esto invertirlo en la parte social.
¿Es correcto transferir dinero en efectivo a los más
necesitados?
Nosotros no estamos haciendo regalos de dinero ni estamos manteniendo
a nadie.
¿Pero ese dinerito que se dará a una señora
pobre de Torola no es populismo?
No. Es una transferencia muy responsable para que esta humilde mujer
tenga posibilidades. Estamos hablando de gente con escasas posibilidades
de desarrollo.
¿Una situación excepcional?
Exactamente: atender a sectores muy vulnerables. ¿Y cuál
es el problema de atender a esos sectores? El Estado está obligado,
no a regalar ni a mantener, sino a generar un ambiente apropiado para
que tengan agua potable, electricidad, acercarle una oportunidad de
autoempleo, micro crédito, mejorarle la carretera. Esto no es
populismo. Es la obligación del Estado. Soy alérgico al
populismo.
¿No teme que la oficina de defensoría del consumidor
y la misma ley sean medidas poco prácticas en la realidad?
La creación de la defensoría del consumidor es una promesa
presidencial que voy a cumplir. Esa ley se está consultando con
todos los sectores. Si hay sectores que tienen quejas en torno a la
ley, los vamos a escuchar. Nosotros siempre estamos escuchando. En este
momento, la comisionada presidencial está en un ejercicio de
diálogo. Esa ley llegará a la Secretaría de Asuntos
Jurídicos. Para salir a la Asamblea, tendrá que contar
con mi aprobación. Esa ley la vamos a mandar con el mayor consenso
a la Asamblea.
Se dice que vienen en camino reformas a las leyes laborales, que
pueden favorecer a sindicatos politizados ¿Es cierto?
Lo que anuncié es un relanzamiento del Ministerio de Trabajo
y una modernización de nuestra estructura que tiene que ver con
el trabajo y la previsión social. Hay convenios de la OIT que
requieren de una reforma constitucional. Estoy dispuesto a analizar
esto y llevarlo a una reforma constitucional si la comisión que
voy a nombrar me lo sugiere. Pero me parece que a la par de la reforma
debemos crear leyes secundarias para que el trabajador tenga oportunidad
de defender sus derechos, y también que el país no se
vea paralizado por sindicatos que no tienen sanas intenciones. Pronto
tendremos un TLC con Estados Unidos, tendremos acuerdo comercial con
Europa que requerirán de esas transformaciones. El miedo a enfrentar
estas situaciones ha hecho que la derecha sea vista como alejada de
estos temas.
¿Cómo ve la reacción del Órgano Judicial
ante las críticas?
He sido claro: soy respetuoso del Poder Judicial. Pero creo que nada
ni nadie debe estar exento de la crítica. Criticar al Poder Judicial
no afecta en nada la independencia del sistema judicial.
¿Aunque lo haga el Presidente?
Es que el Presidente es un ciudadano común y corriente que puede
manifestar sus puntos de vista frente a un fallo judicial con el que
el Ministerio de Gobernación no estuvo de acuerdo. Por ello,
acudimos a los canales adecuados. Creo que ese es el camino.
¿Como sintió las críticas acerca de carecer
de un título universitario?
Creo que cuando uno se mete en política se somete al escrutinio
público. Yo tuve la honestidad de decirle al país que
había estudiado periodismo en la Universidad Nacional y que no
terminé mi carrera. Soy autodidacta. Me he preparado en diferentes
temas. Mi presencia en los medios de comunicación, en ANEP, ASDER,
AIR, me ha permitido tener una preparación en diferentes áreas.
Ello me permite ver a través de una forma muy práctica
los problemas del país. Al final del período es que se
sabrá si valió o no la pena elegirme. Quiero que al final
la gente diga que fui un hombre práctico, que no se complicó
en tecnicismos para resolver los problemas.
¿Tiene un maestro en política?
Admiro a Ronald Reagan, que le devolvió el orgullo a los Estados
Unidos, que acabó con la Guerra Fría
y no tenía
título universitario. Admiro a grandes pensadores nacionales
como Antonio Rodríguez Porth y Abelardo Torres y a líderes
como Roberto dAubuisson.
¿Se considera un animal político?
Soy un ciudadano preocupado por el país y que volveré
a la radio en 2009. Por hoy, me he conseguido un empleo de cinco años
que me gusta y lo disfruto.
Se le ve en múltiples actividades, no parece pasar mucho tiempo
en el escritorio.
Los 40 años que acabo de cumplir me permiten abusar un poco de
la parte física del trabajo.
¿Qué hará después de la presidencia?
Retirarme de la vida política, dedicarme a mis empresas y dejar
trabajar al que sigue. Tener la capacidad de retirarse es importante.
Después de la presidencia ¿a qué se puede aspirar?
¿Y si lo llaman para cooperar en algo en virtud de su experiencia?
Estaré dispuesto, después de 2009, a contribuir con la
patria en las labores que se me llame... pero nunca de metido.
¿Que música escucha?
Me encantan los boleros.
¿Libros?
Estoy leyendo libros sobre política, como El Nuevo Príncipe,
los escritos de Gorbachov y uno muy interesante escrito por uno de los
asesores de Clinton.
¿Cine mexicano?
Me encanta Pedro Infante, Jorge Negrete. En un tiempo veía telenovelas
con mi esposa, pero ya no tengo tiempo.
¿Le gusta la solemnidad?
Para nada. No me gusta mucho el corbatín ni los trajes de gala.
Soy de plan y ladera, de trabajo, de calle.
¿Momentos tristes en estos 10 meses?
Ver gente que inventa cualquier pretexto para provocar desórdenes.
¿Alegres?
Cuando asumí la presidencia... aunque esa banda pesa, porque
representa la aspiración de todos los salvadoreños.
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