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INTERNACIONAL
Asia
central: El nuevo juego geopolítico
Este
es el escenario donde EE.UU., Rusia y China miden fuerzas a través
de presencia militar y relaciones comerciales. El interés por
congraciarse con estos países va más allá de sus
reservas de petróleo
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| En el Rahat Bazaar,
uno de los mercados más grandes de Almaty, principal ciudad
de Kazajstán, crece la oferta de productos importados desde
Rusia y China. Foto
EDH / AP |
Cuando Sergei Pashevich observa el mapa del Asia central,
ve un tablero de ajedrez en el que se desarrolla la Gran Partida con
los temas predominantes del petróleo, el comercio y la guerra
antiterrorista.
La Gran Partida, un término inventado para definir las rivalidades
y ambiciones imperiales de Rusia y Gran Bretaña en el siglo XIX,
ahora se aplica, según cree Pashevich, a la nueva lucha por influencia
posterior a los ataques terroristas del 2001 que enfrenta a Rusia y
China con Estados Unidos. En estos momentos toda el Asia central
es el tablero de un juego geopolítico, afirma.
El fornido kazajo fue condecorado por valentía en la guerra soviética
contra los rebeldes musulmanes respaldados por Estados Unidos en Afganistán.
Ahora es uno de varios analistas en Almaty, la principal ciudad de Kazajstán
en el corazón del Asia central, que observan este nuevo campo
de batalla político y diplomático.
Otro de ellos es Venera Galyamova, una mujer con profundo conocimiento
de la región. La investigadora del Instituto Kazajo de Estudios
Estratégicos considera que el Asia central se está convirtiendo
en el escenario de la batalla entre Estados Unidos, por un lado,
y China y Rusia en el otro. Para China, la influencia en la región
también significa afirmarse como potencia mundial para rivalizar
con Estados Unidos.
La floreciente economía china está ávida de petróleo,
y dentro de un par de décadas se anticipa que Kazajstán
será un importante exportador petrolero. Rusia tiene mucho petróleo,
pero su influencia en la región ha disminuido. Perdió
control de Kazajstán y las otras repúblicas del Asia central
cuando se desintegró la Unión Soviética, y ha sufrido
más pérdidas de influencia últimamente en Georgia,
Ucrania y Kirguistán, vecino de Kazajstán.
Estados Unidos, por su parte, tiene interés en el petróleo
y en las bases que opera en Uzbekistán y Kirguistán para
respaldar sus operaciones en Afganistán al sur.
He aquí algunos de los indicios a los que prestan atención
los analistas en Almaty:
En julio, la Organización de Cooperación de Shangai, integrada
por China, Rusia y casi todos los países del Asia central, pidió
a Estados Unidos que fije una fecha para retirarse de las bases.
Este mes, Rusia y China, ex enemigos militares e ideológicos,
hicieron ejercicios militares conjuntos por primera vez en la península
de Shandong, en el Mar Amarillo, a unos 440 kilómetros al sudeste
de Pekín. El 25 de mayo, China ofreció una recepción
calurosa al presidente de otro país del Asia central, Uzbekistán,
días después que el gobierno uzbeco reprimió violentamente
a manifestantes, mató a centenares de ellos y planteó
serios interrogantes sobre la situación de los derechos humanos
de un gobierno aliado a Washington.
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| Este país
recibe 115 millones de dólares anuales como sede del programa
espacial ruso. Foto EDH / AP |
China felicitó al presidente Islam Karimov por
el modo en que reprimió la manifestación.
El futuro de la base estadounidense en Uzbekistán es limitado
mientras que en Kirguistán está en duda, debido a las
declaraciones contradictorias de este último gobierno. Pero la
resolución del grupo de Shangai, en una reunión en Astana,
la capital kazaja, tomó a Estados Unidos por sorpresa.
La secretaria de estado estadounidense Condoleezza Rice dijo que las
bases seguían siendo necesarias para la guerra antiterrorista
en Afganistán, y conjeturó que las naciones centroasiáticas
se plegaron a la resolución por influencia de sus vecinos más
poderosos, Rusia y China.
Washington no dio una fecha para su retiro, de modo que a fines del
mes pasado el presidente de Uzbekistán,
Karimov, fijó un plazo de seis meses. Fue China el que
quería el plazo, dijo Galyamova, del Instituto de Estudios
Estratégicos de Kazajstán, organismo oficial.
Pekín considera que las bases no solo son utilizadas para
combatir el terrorismo sino también para el propósito
de contener a China en sus propósitos expansionistas, dijo.
RECELO HACIA EE.UU.
Dosym Satpayev, director del Grupo de Evaluación de Riesgo, una
organización privada en Almaty, que ha escrito un libro sobre
las relaciones kazajo-chinas, dice que la presencia de Washington ha
sido una decepción para los gobernantes de mano dura de las repúblicas
centroasiáticas en el período postsoviético.
Después de recibir calurosamente a los estadounidenses al principio,
ahora ven la preocupación de Washington por los derechos humanos
y la democracia como una amenaza para su supervivencia, y consideran
atractiva la política china de no interferencia, observó.
El gobierno de Kazajstán realmente se preocupa de que la
influencia estadounidense introduzca cambios políticos en nuestro
país, dijo Galyamova, del Instituto de Estudios Estratégicos
de Kazajstán, organismo oficial. Ha visto propagarse las revueltas
populares desde Georgia hasta Ucrania y Kirguistán, cree que
éstas han coincidido con los intereses estadounidenses
en la región, y que han sido producto de la ayuda estadounidense
a políticos de oposición.
Mientras tanto, China ofrece simpatía y un comercio activo. En
Pekín, el presidente uzbeco firmó 15 acuerdos que abarcan
numerosos rubros desde turismo hasta telecomunicaciones, coronados por
otro para una operación petrolera conjunta por valor de 600 millones
de dólares.
El nuevo presidente de Kirguistán, Kurmanbek Bakiyev, que subió
al poder después de una revuelta callejera en marzo, también
ha emitido manifestaciones contradictorias sobre la base estadounidense
cerca de Bishkek, la capital de su país.
El 11 de julio dijo que la situación en Afganistán parecía
estabilizada, de modo que ahora tendríamos que empezar
a discutir la necesidad de la presencia de las fuerzas militares estadounidenses.
Dos semanas después, sin embargo, funcionarios de Kirguistán
aseguraron al secretario de defensa estadounidense Donald Rumsfeld que
no había un plazo inmediato.
En Kazajstán, se cree que el presidente Nursultan Nazarbayev
es capaz de ganar elecciones presidenciales limpias,
que se anticipan para diciembre, pero es un gobernante de mano dura.
Recientemente aprobó leyes que castigan a los kazajos que participen
en organizaciones políticas o religiosas no registradas.
También penalizan a las organizaciones extranjeras que les presten
ayuda, una medida dirigida a grupos occidentales que trabajan para difundir
la democracia.
El pasado mes de julio, Nazarbayev y el presidente chino Hu Jintao afirmaron
formalmente su sociedad estratégica, firmaron varios
acuerdos comerciales y accedieron a estudiar la construcción
de una vía ferroviaria entre el sector de Kazajstán del
Mar Caspio, rico en petróleo, y el oeste de China. Un oleoducto
de 1,000 kilómetros que llevará petróleo kazajo
a China debe completarse en diciembre. El comercio entre los dos países,
que totalizó 4,500 millones de dólares el año pasado,
está creciendo.
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| Kazajstán
se ha convertido en una fuente de petróleo para China. |
Pero el interés chino en el Asia central no es
exclusivamente económico. China tiene su propia población
musulmana inestable los uigurs en el lejano oeste, fronterizo
con el Asia central. Pekín sostiene que los militantes uigur
forman parte de una red terrorista islámica internacional.
De modo que como China encara una amenaza separatista, Estados Unidos
opera bases en dos países centroasiáticos y Rusia mantiene
fuerzas en otros dos, las superpotencias tienen fuerzas militares
cara a cara en una región sensible del mundo, observa el
capítulo dedicado a China en el informe 2005-06 del Economist
Intelligence Unit.
Pashevich y Galyamova dijeron que China se ha embarcado en programas
de entrenamiento antiterrorista con sus vecinos del Asia central. Hay
nuevos equipos de acción y cooperación que operan en los
estados del Asia central para responder si hay problemas en las fronteras,
dijo Pashevich.
Es evidente que China ha copiado el método de penetración
estadounidense. Primero son las inversiones, después la influencia
y finalmente los soldados, dijo Satpayev.
Kazajstán y China han aumentado su cooperación militar
este año, afirmó Galyamova. Por suerte o por desgracia
para nuestro país, China está ganando influencia.
Rusia y China tienen un acuerdo estratégico para coordinar sus
medidas a nivel internacional.
En los años 60 los dos países libraron escaramuzas fronterizas.
Pero el año pasado firmaron un acuerdo en el que declaran que
no tienen ninguna disputa fronteriza más.
Los rusos están construyendo un oleoducto que llevará
petróleo a China, y China es un gran mercado para las armas y
la tecnología espacial de Rusia.
La Gran Partida, como la veo, no se disputará militarmente,
dijo Pashevich, el ex soldado. Esa batalla se librará a
nivel económico y es allí donde China puede ganar. Sabemos
eso en Kazajstán, y estamos preocupados, agregó
Pashevich.
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