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INTERNACIONAL
En
Alemania: Muros que persisten
El
optimismo generado por la caída del muro se ha desvanecido. El
alto índice de desempleo entre los ciudadanos del Este los lleva
a afirmar que la reunificación no trajo lo que prometió.
Han pasado casi 16 años desde que cayó
el Muro de Berlín, reuniendo al Este y el Oeste de Alemania,
y el programador Gunter Steine aún está buscando empleo.
Al igual que muchas personas originarias del Este, él sigue frustrado
con la respuesta gubernamental hacia la elevada tasa de desempleo en
el Este.
Él aún se pregunta dónde están los paisajes
florecientes que el entonces Canciller Helmut Kohl prometió
que transformarían la dilapidada economía de la Alemania
Oriental en una próspera fuerza de libre mercado.
Yo realmente me sentía optimista cuando el muro se vino
abajo. Pensé que habría muchísimas oportunidades
para nosotros allá afuera, dijo Steine, de 40 años
de edad, mientras estaba sentado en la atestada sala de espera de la
dependencia de colocación de empleos, en Leipzig.
Alemania marcó el lunes 3 de octubre el 15 aniversario de la
reunificación, y la disparidad entre Este y Oeste se ha convertido
una vez más en el centro de la inquietud nacional. La fusión
del país dividido ha cobrado un precio económico.
El costo de la reconstrucción del agobiado Este ha alcanzado
1.5 billones de dólares desde 1991,
contribuyendo con la estancada economía de Alemania y una histórica
tasa de desempleo que ronda el 11 por ciento.
Los temas económicos dominaron la campaña de las elecciones
parlamentarias, tan candentes que el interrogante de quién asumirá
el enorme desafío de conducir al país aún no se
ha respondido.
DIVIDIDOS EN LAS URNAS
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| En busca de oportunidades.
El centro de trabajo de la ciudad de Leipzig recibe a miles de ciudadanos
del Este desempleados. |
Tanto el actual Canciller Gerhard Schroeder como su
desafiante, la conservadora Angela Merkel, quien creció en el
Este, reclamaron la victoria para sus partidos. Si bien los democristianos
de Merkel encabezaron la votación por un tenue 1 por ciento,
ninguna de las partes obtuvo una mayoría de escaños en
el parlamento y actualmente cada uno está tratando de negociar
un gobierno de coalición.
No se anticipa que el atolladero político sea afectado por una
votación en la ciudad de Dresden, donde la votación del
18 de septiembre fue demorada tras la muerte de uno de los candidatos.
Desde la caída del Muro de Berlín en 1989, aproximadamente
2.18 millones de alemanes han emigrado del Este al Oeste, dejando tras
de sí desarrollos urbanos vacíos y una población
ya entrada en años, cuyas pensiones están ejerciendo presión
sobre el presupuesto federal.
Muchos en el este ahora dicen sentir más que nunca su privación
respecto del Oeste. En protesta y como una señal de intranquilidad
oriental, muchos en la región apoyaron al Partido de la Izquierda,
el cual acaba de ser creado y está compuesto de ex comunistas
del Este y disconformes social demócratas del partido de Schroeder.
EXTRAÑANDO EL PASADO
En la próspera ciudad occidental de Stuttgart, Holgar Will se
sienta en el interior de su apartamento y contempla la suerte de la
ex Alemania Oriental que él dejó atrás en 1994,
para ir en busca de un empleo estable.
Las diferencias entre el Este y el Oeste se han reducido con el
paso del tiempo, pero aún existen, y eso lo dificulta para quienes
no se pueden adaptar, explicó Will. Nos educaron
para creer que se debería trabajar en equipo, y por el equipo.
Pero en el Oeste hemos tenido que aprender a abrirnos paso a empellones
hasta el éxito.
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| En busca de oportunidades.
El centro de trabajo de la ciudad de Leipzig recibe a miles de ciudadanos
del Este desempleados. |
Will, de 38 años de edad, creció en las
inmediaciones de Berlín, donde el muro cortaba a través
de los patios de juegos de su juventud. Él y su esposa Constance,
de 39 años, se conocieron por primera vez cuando estudiaban en
Leipzig, contrajeron matrimonio y tuvieron un hijo y se percataron de
que necesitaban marcharse a Stuttgart para encontrar mejores oportunidades.
Él es el dueño de un negocio de reproducción de
imágenes y fotografía, y su esposa es una psiquiatra que
trabaja en su propio consultorio. Su hija mayor estudia en el extranjero,
en un internado en Maine, en Estados Unidos, y la menor cursa el jardín
de niños.
Will y Buchwald extrañan lo predecible y el sentimiento de calidez
de la comunidad del Este que otrora era socialista, dijeron. En el Este,
podías tocar el timbre de cualquier vecino, a cualquier hora,
para visitarlo. En el Oeste, la gente está demasiado ocupada,
y tienes que programar eventos sociales si deseas ver a tus amigos,
contrastó.
De vuelta en Leipzig, para Steine ha sido más difícil
salir adelante. El también podría haberse mudado al Oeste,
dijo, cuando aún era joven y soltero, justo después de
la caída del Muro de Berlín.
O pudo haberse desplazado a un empleo al otro extremo de lo que solía
ser la frontera. Empero, él sabe que sería difícil
para su esposa criar a su hija de dos años de edad, Annika, por
sí sola.
Su esposa, Bárbara, trabaja como contadora y ha exhortado a Steine
a que acepte cualquier empleo que pueda encontrar en la dependencia
local de empleos. Si bien Leipzig ha registrado mayor inversión
que otras ciudades en el Este, la tasa de desempleo aquí ronda
el 18 por ciento, lo cual equivale a casi el doble del promedio en el
Oeste.
Existen muy pocas probabilidades de que Steine, programador informático,
encuentre pronto una posición en su campo.
Así que, cada tres meses, él revisa con los empleados
de la oficina de colocación. A veces lo asignan a un puesto temporal
patrocinado por el gobierno. Otras veces es un empleo de oficina. A
veces es trabajo manual.
Pero nunca es satisfactorio, destacó, a pesar del magro salario.
La presión emocional de estar desempleado permanentemente es
la peor parte, notó.
Esta situación es realmente difícil para mi familia.
Estar desempleado fue algo por lo cual nunca tuvimos que preocuparnos
en el pasado, concluyó.
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