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Efectos
de la guerra en
El
Salvador
El
país vio agudizada la pobreza y la escasez de bienes durante
la guerra según lo expresa el historiador salvadoreño
carlos Cañas dinarte
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gobierno martinista fue ambivalente ante la guerra. Por un lado
tomaba acciones en favor de los aliados y salvó judíos;
por el otro admiraba al rÉgimen nazi..Foto EDH |
La caída de la bolsa de Valores de Nueva
York, en 1929, deprimió los precios internacionales del café
y provocó graves a la economía salvadoreña anclada
en grano de oro.
A medida que la guerra avanzaba, el abandono de los cultivos originó
desempleo rural y la migración de cientos de personas hacia áreas
urbanas, donde se sumieron en cinturones de pobreza.
Para ayudar a mitigar el hambre algunas empresas como MezaAyau Hnos.
sacaron de sus graneros varias toneladas de granos básicos, para
repartirlos entre los desempleados.
Se produjo asimismo una emigración masiva a Panamá y Estados
Unidos en busca de empleos originados por la guerra o para enrolarse
en los ejércitos aliados.
En El Salvador disminuyeron las posibilidades de obtener diversos artículos
de consumo. El papel fue racionado, lo mismo que llantas y repuestos
para vehículos, gasolina, abonos y otros insumos agrícolas,
orientados algunos de ellos a la fabricación de explosivos. De
igual manera se racionaban los productos cosméticos; medias femeninas,
radios y otros elementos comerciales cuyas piezas pudieran ser empleadas
por los temidos quintacolumnistas, que para entonces operaban en Centroamérica.
Pese al racionamiento y limitación vivida en el país se
produjo una súbita demanda y alza en los precios del café,
la bebida preferida por los soldados aliados.
En el escenario político, el gobierno de Maximiliano Hernández
Martínez emitió acuerdos ejecutivos que declaraban extintos
los tratados comerciales y de navegación con Italia y Alemania,
además de declararle la guerra a los alemanes y japoneses el
12 de diciembre de 1941.
Martínez intervino también los bienes de los ciudadanos
del Eje residentes en el país a través de un decreto legislativo
el 7 de marzo de 1942 en el marco de la llamada Lista negra,
emitida por Estados Unidos.
A raíz de ese decreto, la entonces Policía Nacional capturó,
encarceló y deportó a italianos, alemanes y japoneses,
pero a la par creó oficinas para el control y manejo productivo
de las propiedades y bienes incautados.
Al final de la guerra cuando los ciudadanos del Eje volvieron, el gobierno
les devolvió sus bienes y con ellos las ganancias obtenidas.
Tras la caída de Martínez los siguientes gobernantes desarrollaron
acciones para salvar a por lo menos 30 mil judíos extendiéndoles
pasaportes en el consulado salvadoreño en Suiza. La guerra terminó
en 1945, pero El Salvador disolvió la declaración de guerra
a Japón y Alemania, hasta 1951.
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