8 de mayo de 2005


Racismo nazi propició el
holocausto

La eliminación sistemática de judíos y de otros discriminados por Hitler, fue el capítulo más negro de la guerra.

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Sobrevivientes. La liberación de los campos de concentración permitió ver la crueldad cometida por los alemanes.Foto EDH


Poco antes de suicidarse en su búnker de Berlín, Adolfo Hitler mostró en su testamento político que no sentía arrepentimiento alguno por el despojo de derechos civiles, las persecuciones, las deportaciones, los ghettos y finalmente la muerte de millones de judíos.

En mayo de 1945, a medida que las tropas aliadas avanzaban sobre territorio alemán fueron testigos de múltiples cuadros de horror. En su camino se encontraron con montañas de cadáveres, depósitos llenos de restos humanos, toneladas de bienes arrebatados a los muertos. Pudieron liberar a prisioneros subalimentados que habían sobrevivido en algunos casos a años de martirio en manos del terror nazi.

Auschwitz, Treblinka, Dachau, Buchenwald o Mauthausen: los nombres de los campos de concentración que evocan recuerdos del exterminio y los crematorios.

En los campos de concentración, la comida que permitían los alemanes consistía principalmente en cereales, algunas verduras y hortalizas como nabos, zanahorias y remolacha.

El transporte de víctimas a los campos de la muerte solía hacerse por ferrocarril, y la policía tenía que abonar al sistema ferroviario alemán el precio de un billete de ida de tercera clase por cada deportado.

Cuando se había cargado a mil personas en un tren, se aplicaba una tarifa de grupo por la cual sólo era preciso pagar la mitad del importe.

Inocentes. Niños judíos fueron víctimas del odio racista.Foto EDH
Crueldad. Los nazis maltrataban a judíos indefensos.

Los trenes, formados por vagones de mercancías, se desplazaban lentamente siguiendo horarios especiales. Los enfermos y los ancianos solían fallecer durante el trayecto.

Al inicio, los Einsatzgruppen fusilaban primariamente hombres judíos, después fueron las mujeres y los niños, sin hacer caso de edad o sexo, enterrándolos en fosas comunes.

La mayoría de los ghettos, ubicados principalmente en Europa oriental ocupada por los nazis, eran cerrados con muros, rejas de alambre de púas o portones.

Estos lugares eran extremamente insalubres y estaban atestados. El hambre, la escasez crónica, los inviernos duros, y la falta de servicios públicos resultaron en brotes epidémicos y una alta mortalidad.

A nivel de importancia, el ghetto más grande en Polonia era el de Varsovia, donde aproximadamente 450,000 judíos fueron hacinados dentro de un área de 1.3 millas cuadradas. Le siguen los de Lodz, Cracovia, Bialystok, Lvov, Lublin, Vilna, Kovno, Czestochowa, y Minsk.

Los puntos de destino en Polonia eran Kulmhof (Chelmno), Belzec, Sobibor, Treblinka, Lublin y Auschwitz. Kulmhof, situado al noroeste del gueto, contaba con furgones de gas, donde unas 150 mil personas murieron.

En Belzec, era a través de cámaras de gas de monóxido de carbono en las que asesinaron a unos 600 mil, procedentes en su mayoría de la populosa zona de Galitzia.

Las cámaras de gas de Sobibor pusieron fin a la vida de más de 250 mil personas, y las de Treblinka de 700 mil a 800 mil. En Lublin murieron gaseados o fusilados unos 50 mil judíos. El número de víctimas de Auschwitz fue superior a un millón.

Auschwitz, próximo a Cracovia, fue el mayor campo de exterminio. El gas empleado era cianuro de hidrógeno y producía una muerte rápida.

Este último fueron españoles exiliados tras la Guerra Civil (1936-1939). Se construyó enormes crematorios para incinerar los cuerpos de las víctimas y borrar las huellas del exterminio.

De esta forma se escribe una página oscura de la historia mundial.

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