8 de mayo de 2005


Londres bajo
Fuego alemán

Los nazis lanzaron en 1940 una masiva campaña aérea contra inglaterra que, Pese a tener mÁs recursos, sufrió su primera derrota

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Estrategia. Los ingleses soportaron el bombardeo mientras preparaban su defensa. Foto EDH


Francia está rendida ante Alemania y Gran Bretaña se ha quedado sola ante las fuerzas de Hitler. El 28 de mayo se enfrentan sobre el cielo inglés los primeros Domier 17 y Spitfire. La gran guerra en el aire ha comenzado.

La Luftwaffe (Fuerza Aérea Alemana) ha dispuesto tres flotas para arremeter contra la isla desde sus bases en Bruselas y París. Ambas fuerzas son capaces de apoyar grandes unidades de infantería.

La RAF (Fuerza Aérea Británica) empieza a enfrentar el ataque escalonado: bombardeos aéreos o invadir por mar con la operación León Marino.

Esta era la estrategia que se planteaban a mediados de 1940. El 10 de julio, las fuerzas alemanas atacan los barcos y los puertos del sur de Inglaterra.

Pero el 15 de agosto los cielos londinenses son oscurecidos por las flotillas aéreas. La RAF pierde 34 cazas pero derriba 76 bombarderos alemanes.

La segunda ofensiva alemana llegó el 24 de agosto de la mano del mariscal Hermann W. Goering, hasta casi derrotar a los británicos el 7 de septiembre, en respuesta a un bombardeo de éstos sobre Berlín.

Este ataque aéreo cobró la vida de 45,000 civiles ingleses. Pero los alemanes descuidaron las estaciones de radar y los aeródromos ingleses, y éstos aprovecharon para repararlos y preparar una mejor defensa.

Los civiles vivían aterrorizados y cuando las sirenas anunciaban un nuevo ataque, corrían a refugiarse a las estaciones del tren subterráneo.

El elevado número de bajas en las filas nazis obedeció a que no tenían un plan bien articulado, aunque atacaban con 2,000 naves aéreas.

Mientras Alemania disponía de casi un millar de cazas como los Messerschmitt 109 y 110, Gran Bretaña se defendía con 900 Hurricane y Spitfire y 1,700 cañones antiaéreos.

Sus aviones no poseían ametralladoras, pero los alemanes habían incorporado los cañones de 20 milímetros.
Hacia 1940, Inglaterra había logrado fabricar 9,924 aviones, 1,854 más que Alemania, aunque no disponía de suficientes pilotos para reponer las bajas.

El desgaste de los aviadores alemanes era mayor porque debían hacer hasta cinco salidas diarias. Además, para el otoño de 1940, los germanos perdían más aviones de los que podían fabricar.

La estrategia británica era efectiva: reducir el campo de acción a los Me109 y Me110 que carecían de un sistema de radio para ser dirigidos y apoyados desde tierra.

Las fuerzas británicas por el contrario, poseían un servicio de alarma y control centralizado y varios descentralizados.

Cualquier incursión alemana era detectada e interceptada antes que llegar a la isla. La Luftwaffe reaccionó tarde pese a que antes de la guerra los había detectado la estación experimental de Bawdsey y capturado un radar móvil en la playa de Boulogne.

Los alemanes sufrían su primera derrota. Pero no desistieron en su deseo de invadir la isla y construyeron un misil en Peenemünde, en la costa norte del mar Báltico.

En junio de 1944 disparó la V-1 o “bomba volante”, la primera de las 7,500 que lanzó contra ese país como una forma de mantener presión bélica sin arriesgar mucho.

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