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Las
grandes potencias
Aliadas
El
acelerado expansionismo de alemania por Europa determinó la unidad
militar de más de 30 países
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| Líderes
políticos. (Izq. Dcha.) Joseph Stalin, de la URSS; Franklin
D. Roosevelt, de Estados Unidos, y Winston Churchill, de Gran Bretaña.
Foto EDH |
En 1940 el enemigo común había unido
a las entonces llamadas potencias mundiales, con Inglaterra a la cabeza,
seguidas por Francia, la Unión Soviética y China. Mientras
tanto, otra de las naciones poderosas, Estados Unidos miraba, desde
la seguridad de América, el desarrollo de la guerra europea.
Las alianzas comienzan en septiembre de 1939 cuando las tropas alemanas
entraron en territorio polaco. Inglaterra que había suscrito
un pacto de defensa mutua con Polonia, tuvo el apoyo de Francia en la
inmediata declaración de guerra a Alemania. Hitler pretendía
lograr una victoria rápida, antes de que los franceses pudieran
atacar por el Oeste.
El 17 de septiembre tropas rusas penetraron en Polonia Oriental, de
acuerdo con el pacto de no agresión firmado con Alemania. Pero
pronto los que habían sido cómplices en la división
del territorio polaco se volverían acérrimos enemigos.
En diciembre de 1941 los japoneses atacaron, sin previa declaración
de guerra, a la flota norteamericana anclada en Pearl Harbor. EE.UU.
declaró la guerra a Japón, iniciandose así los
enfrentamientos entre ambos ejércitos en el Pacífico.
El escenario de la guerra se había extendido así a varios
continentes, pues se peleaba en Europa, en el mar Pacífico del
Sur, en Asia y África. Así, en la medida en que se ampliaba
el mapa de la guerra, también crecían las fuerzas aliadas.
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El
general Charles de Gaulle, exiliado en londres, logró unificar
los dispersos movimientos de la resistencia
francesa, volviendo más efectivos los ataques de éstos
contra las fuerzas de ocupación alemanas y el gobierno
colaboracionista Foto EDH |
A las tropas de las grandes potencias se unieron no
menos de trece países latinoamericanos, incluyendo a El Salvador
(Ver capítulo especial en páginas 16 y 17) que, en solidaridad
con los Estados Unidos, declararon la guerra a Japón, Italia
y Alemania.
De igual manera se adhirieron a los aliados, Canadá, Australia,
Nueva Zelanda y África del Sur. En nueve de los países
invadidos por los alemanes se mantuvieron movimientos de resistencia
que peleaban en favor de los aliados. En total 36 países entraron
en contienda contra el Eje.
En el verano de 1941 los alemanes quebrantaron el pacto germano-soviético
e iniciaron la invasión de la URSS. A pesar de los importantes
avances de los alemanes, que llegaron a estar a 35 kilómetros
de Moscú, el alargamiento desmesurado de las líneas de
avituallamiento, el invierno y la resistencia de los rusos hicieron
fracasar la campaña.
Las figuras preeminentes de las potencias occidentales en guerra fueron
Winston Churchill, primer ministro de Inglaterra; Franklin D. Roosevelt,
Presidente de Estados Unidos; Joseph Stalin, líder supremo de
la Unión Soviética y el general Charles De Gaulle. Este
último fue reconocido inicialmente por Roosevelt como líder
de los franceses libres, pero no como presidente del gobierno
francés en el exilio. Sin embargo ganó posteriormente
su aceptación.
A la muerte de Roosevelt, figuraría como voluntad determinante
del fin de la guerra en Asia, el nuevo Presidente de los Estados Unidos,
Harry S. Truman, quien tres meses después de la rendición
del ejército alemán, ordenó el 6 y 9 de agosto
de 1945, el lanzamiento de las bombas atómicas sobre las ciudades
japonesas de Hiroshima y Nagasaki, con lo que puso fin a la beligerancia
de Japón, y a la II Guerra Mundial.
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