8 de mayo de 2005


Berlín, Roma, Tokio: el
Eje enemigo

Tres ejércitos de alto poder destructivo se unieron para alcanzar el objetivo común de dominar a Europa y otras regiones del mundo. Juntos desataron la más sangrienta guerra del Siglo XX.

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Poder bélico. Hitler y Mussolini formaron la primera alianza táctica, llamada “El pacto de Acero”, durante la guerra. Foto EDH


Eje Berlín-Roma-Tokio se le llamó a la coalición de los países que se enfrentaron a las potencias aliadas durante la II Guerra Mundial. Inicialmente estuvo conformado por la alianza (Pacto de Acero) de los gobiernos de Adolfo Hitler, en Berlín; y de Benito Mussolini, en Roma.

La convergencia ideológica fue uno de los factores de unidad entre ambos, ya que los principios del nazismo y su estilo de gobierno centralizador y totalitario, coincidían con los del fascismo.

Los puntos de coincidencia eran, entre otros, dominar y dirigir a los sindicatos; controlar la economía mediante un consejo de corporaciones y emitir una serie de normas orientadas a supervisar los sectores productivos; convertir la violencia en un medio legal, por medio de las “Leyes de Defensa del Estado”. Estas leyes suprimían los derechos individuales como el tránsito y la libertad de expresión. Sobre esta base se asienta la gestapo y la policía fascista.

La legislación racial, proclamada en 1938 por Mussolini, calcada de la legislación nazi, bajo el título de “Manifiesto de defensa de la raza”, establece la desigualdad entre las razas y la pertenencia de los italianos a la súper raza o raza aria.

En ese mismo año se creó un consejo superior para el estudio de la población y la raza, que aprobó medidas discriminatorias contra los judíos, a quienes se les prohibió la entrada en escuelas comunes y se les excluyó del ejército, academias, asociaciones científicas y literarias, además se vedó el matrimonio entre italianos y no arios.

El emperador de Japón, Hirohito, sumó su país al “eje”, mediante el Pacto de Berlín. Los tres formaron un poderoso contingente. Foto EDH

Tanto así que para denominar la esencia de los movimientos expansivos de ambos, los medios noticiosos internacionales hablaban del “nazi-fascismo”.

Mientras Hitler predicaba la superioridad aria del pueblo alemán, Mussolini lograba que las masas se identificaran con los antiguos romanos, los integrantes de las legiones que conquistaron al mundo conocido de entonces.

La alianza militar de éstos, llamada El pacto de acero se firmó en mayo de 1939.

Japón se unió al eje en septiembre de 1940 mediante la firma del llamado Pacto de Berlín. Más adelante Bulgaria, Croacia, Hungría, Rumania, Eslovaquia, Finlandia, Dinamarca, España y los gobiernos projaponeses de Manchukuo y Nanjing de China se adhirieron al bloque como partidarios del Pacto Anti-Komintern firmado por Alemania y Japón en 1936.

A finales de 1944, los miembros del Eje habían quedado reducidos a Alemania y Japón junto con los gobiernos de Manchukuo y Nanjing, así como los países que estaban siendo invadidos por los aliados, Hungría, Croacia, Eslovaquia e Italia.

El Eje se disolvió oficialmente el 8 de mayo de 1945 cuando los aliados ratificaron la rendición incondicional de Alemania.

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