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Las
verdaderas CAUSAS
de
la GUERRA
Los
efectos de la Segunda guerra mundial fueron desastrosos. Millones de
muertos y cuantiosos daños materiales jamás serán
justificados, pero se explican los motivos que la originaron.
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| El
desastre financiero. En 1929 se produjo la caída de la bolsa
de valores de Nueva York, sumiendo a los Estados Unidos en la peor
crisis económica de su historia. El mundo entero fue afectado..
Foto EDH |
Al estallido de la Segunda Guerra Mundial concurren
varias y complejas circunstancias de orden económico y político.
Muchos historiadores coinciden en que el factor más decisivo
fue el efecto de la crisis económica que sufrían desde
1929 los países industrializados, luego de la caída de
la bolsa de valores de Wall Street, ese año, tomaron medidas
unilaterales para proteger sus mercados internos, poniéndole
barreras arancelarias y no arancelarias a las importaciones, lo cual
desató una verdadera guerra tarifaria.
El fenómeno generó niveles de desempleo como nunca se
habían conocido antes. Sólo en los Estados Unidos quedaron
ociosos 11 millones de trabajadores; seis millones, en Alemania; dos
millones y medio en Inglaterra y un número escasamente superior
en Francia.
Como la economía ya estaba bastante internacionalizada la crisis
del desempleo y la pobreza afectó a la mayor parte de países
de los cinco continentes.
Latinoamérica tuvo que reducir sus importaciones en casi un 40%
y sufrió un descenso del 17% de sus exportaciones. En el contexto
de una nueva lucha de mercados y de fuentes de materias primas, Alemania,
en Occidente y Japón en Oriente, se ven tentados a poner a prueba
la debilidad de sus rivales.
En el plano político tampoco existe una sola razón para
que se produjeran las condiciones, que desencadenaron la II Guerra.
El inicio se puede ubicar en la repartición de poderes y zonas
de influencia que hicieron los aliados al final de la Primera Guerra
Mundial al firmarse la rendición total de Alemania, mediante
el llamado Tratado de Versalles en 1918.
Este último estableció, entre otras severas cláusulas,
reducir el ejército alemán a 100,000 hombres y se le prohibió
la posesión de armas modernas de combate (tanques, aviones y
submarinos). Se redujo la flota alemana a buques menores de 10,000 toneladas.
Se le obligó, asimismo, a pagar cuantiosas indemnizaciones a
los aliados por las pérdidas que éstos tuvieron durante
la Primera Guerra.
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| Factor
predominante. Para algunos historiadores, la crisis que vivieron
las naciones beligerantes en 1929 fue un factor decisivo que los
llevó pelear. Foto EDH |
Esto provocó el casi inmediato efecto inflacionario
en Alemania.
La moneda alemana, el Marco, se devaluó con gran celeridad. De
la paridad de cuatro Marcos por un dólar, pasó a valer
75 Marcos por dólar. En 1922 se hundió a 400 Marcos por
dólar.
El Gobierno solicitó una moratoria para el pago de las indemnizaciones,
pero los franceses se opusieron. Como respuesta los alemanes dejaron
de pagar y en enero de 1923, Francia ocupó la región industrial
alemana del Ruhr.
El Marco alemán continuó devaluándose, para julio
de 1923 un dólar costaba 160 mil marcos; en agosto, un millón
y en noviembre se necesitaban 4 mil millones para obtener un dólar.
Los alemanes perdieron sus ahorros. Los salarios se pagaban con moneda
sin valor. Los artículos de primera necesidad costaban billones
de marcos. Pronto el hambre se apoderó de los habitantes.
Al principio los alemanes respaldaban a su gobierno, sobre todo por
que éste desafiaba a los franceses. Pero en septiembre el gobierno
decidió reanudar el pago de las indemnizaciones.
Los alemanes respondieron con resentimiento lo cual fue aprovechado
por grupos extremistas que pronto efectuaron manifestaciones y desórdenes
callejeras.
Para noviembre de 1923, los nazis contaban con más de 50 mil
afiliados. Adolfo Hitler fundador y líder del partido, organizó
un ejército dentro de este, los Sturmtruppen (Tropas
de Asalto) o Braunhemden (Camisas Pardas, por el color de
sus uniformes).
Con el apoyo de estos grupos de choque Hitler urdió la idea de
dar un golpe al gobierno de Berlín.
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| lLa
Luftwaffe, fuerza aérea alemana, fue una de las
armas decisivas para el desarrollo de la guerra relámpago
emprendida por los nazis sobre Europa. Foto EDH |
Se enteraron de que un grupo de hombres de negocios
se reunirían con funcionarios del gobierno local en una cervecería
de Munich.
El 8 de noviembre de 1923 tropas de la SA rodearon el local y Hitler
personalmente expulsó del podio a la persona que tenía
la palabra y conminó a todos al silencio.
La revolución nacional socialista ha comenzado, gritó.
El pánico se apoderó de todos.
Hitler conminó a punta de pistola a los representantes del gobierno
de Bavaria presentes a que le dieran su apoyo a cambio de hacerles partícipes
del nuevo gobierno nazi. Los funcionarios se negaron, pero finalmente
accedieron como una medida táctica.
Mientras tanto en algunos cuarteles de Munich, los grupos de choque
nazi no habían tenido éxito ni en tomarse las instalaciones
ni en convencer a los soldados a unirse a las revolución.
Esto y otros acontecimientos menos felices demostraron a Hitler que
su revolución de la cervecería había fracasado.
Por el fallido intento de golpe de estado, Hitler recibió una
condena de cinco años. En la prisión escribió su
famoso libro Mein Kempf (Mi Lucha), lo cual luego sería
para los nazis lo que más tarde, el Libro Rojo de Mao para los
comunistas chinos.
Unos meses después tras salir de la cárcel, sin cumplir
la condena Hitler se dedicó a hacerse de una figura pública.
Además de emplear una simbología que proyectaba la grandiosidad
y el poder, emblemas como el águila, la swástica, grandes
estandartes y marchas, usó sus extraordinarias habilidades de
orador para halagar a las grandes masas que lo aclamaban y veían
en él al líder, al Führer que devolvería
a Alemania sus glorias pasadas.
En 1933 fue nombrado canciller. Una vez en el poder eliminó a
sus opositores y el 30 de abril de 1934 ordenó a sus camisas
pardas ejecutar la masacre de judíos conocida como La
Noche de los Cuchillos Largos. A partir de entonces aplicó
abiertamente su política antisemita, que usó como bandera
en su campaña de guerra. En 1935 Hitler, en abierta violación
al tratado de Versalles, remilitarizó el Rhin, lo cual marcó
el resurgimiento de la que sería una poderosa Wehrmacht.
El uno de septiembre de 1939 Hitler invadió Polonia: la Segunda
Guerra Mundial había comenzado.
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