7 de agosto de 2005


A BOCA DE JARRO
“No uso celular, tengo personalidad ”

Siempre mostrando su lado paternal, Daniel Rucks platicó con Vértice sobre la difícil tarea de trabajar con tres bellas mujeres. El conductor de Viva la mañana, quien se ríe de los apodos que tiene por el tamaño de su cabeza, también reconoció que canta mal y que jamás sería diputado.

vertice@elsalvador.com

Ilustración / Otto Hernández

¿A qué es adicto?
Al trabajo. Porque creo en los ideales de Dios, patria, comida y trabajo. En esa escala y a la inversa.

¿Qué apodo prefiere?

Me han dicho de todo. Lo que más gracia me causa son todos los apodos que hacen referencia al tamaño de mi cabeza, cosa que es absolutamente cierta (risas).

¿Cuál gobierno romano admira más ?

Nerón. Es el prototipo del tipo que jamás quiso ser emperador, pero ahí lo pusieron. En realidad era cantante. Cantaba horrible.

¿Se siente identificado con Nerón?

Yo también canto horrible.

¿Por qué no usa teléfono celular?

Tengo demasiada personalidad. No necesito aditivos. Mi personalidad no necesita ornamentos, camina sola.

¿Quién lleva los pantalones en su casa?

Mi mujer.

¿Es sumiso en el hogar?

De la puerta para adentro soy un pobre paria. Soy parte del staff de las órdenes de mi señora.

¿Le ayuda a vestirse?

Últimamente sí. Siempre he sido un inepto en esa materia.

¿Le deja preparada la ropa?

No, no llega a tanto.

¿Se ve en un futuro como diputado?

Jamás. Y ojalá que a nadie se le vaya a ocurrir idea tal. Creo que puedo aportar muchísimo más con mi capital intelectual, que es mucho más grande que mi rostro y que es al fin y al cabo lo que conoce la gente.

¿Cómo va a lidiar el año que viene con su carrera en la televisión y las elecciones?

Es cuestión de ética. Jamás de los “jamases” me verán hacer un comentario tendencista en los medios. Salvo excepción de lo que tenga que ver con Luis Ángel Firpo, que si bien no es político es una cuestión que es tendencista
.
¿Qué piensa de los atentados en Londres?

Estoy en contra de todo tipo de terrorismo. Es el acto extremo de la persona que agotó la última neurona de su cerebro, si es que alguna vez la llegó a ocupar. Creo firmemente que hay tres religiones en el mundo, creo firmemente que estamos haciendo muy mal estereotipando a los musulmanes en todas estas cuestiones que pasan. Creo firmemente que se han cometido muchos errores de ambos lados. Y creo firmemente que, dentro del fundamentalismo musulmán, aquello de entregar la vida por las creencias es un concepto de divinización que jamás se justifica.

¿Es un defensor de la democracia?

Creo firmemente en la democracia, aunque creo mucho más en Churchill, quien dijo bien claro: “De todos los sistemas políticos creados por el hombre el peor de ellos es la democracia, sin incluir a todos los demás”.

¿Cuál es el límite entre la religión y el fanatismo?

El cerebro.

¿Cuál es el valor que más defiende?

La familia.

¿Toma clases de canto?

No, ¿para qué? Lo mío ya es irreversible.

¿Cómo haría si fuera infiel?

Tendría que manejarlo con muchísima discreción, porque en este país somos pocos y nos conocemos demasiado. Y, segundo, me tendrían que recetar no sé qué fármaco para después arreglar el problema de conciencia. Sería terrible.

¿Cómo es trabajar con tres mujeres? ¿Hay una más sexy que las otras?

Las tres son divinas. A María Elisa la conozco desde chiquita... y no ha crecido mucho, hemos sido muy amigos. María Fernanda es una nueva amiga que encaja muy bien con el esquema. Y Luciana es un ser humano muy bien fabricado, una persona sumamente funcional, cómoda y con una enorme cantidad de talento.

¿Está celosa su esposa?

Tania era celosa, pero tuvo que adaptarse. Sabe que existe una línea entre lo que hago frente a una cámara y lo que hay debajo de esa línea, que es realmente lo que soy: un padre de familia y un esposo.
Desde que se casó hace cinco años, tuvo tres hijos. ¿Hay televisión en su casa?
Hay. Pero no la miro (carcajadas).


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