27 de febrero 2005


REPORTAJE
Mala praxis, hija de alumnos estresados

En la edición de Vértice del domingo 27 se denunció el aumento de casos de estudiantes de Medicina con depresión. Hoy publicamos cómo esa condición podría repercutir en errados y peligrosos procedimientos médicos.

Alicia Miranda Duke
Vertice@elsalvador.com
   
Los internos que trabajan jornadas de trabajo de más de 24 horas tienen el doble de posibilidades de tener un accidente automovilístico, según un estudio de Harvard. Foto EDH / Mauricio Castro

En El Salvador suele suceder con frecuencia: un paciente de escasos recursos ingresa a un hospital nacional por algún padecimiento y termina con una complicación extra después de un mal procedimiento médico.

Por lo general, la mayoría de víctimas de una mala praxis nunca se da cuenta de esto ni lo sabrá.

Juan José Olmedo, un galeno retirado de la medicina, cometió algunos errores que pudieron ser fatales. Nunca perdió a un paciente, pero se lamenta de haber sido negligente.

El médico asegura que la mayoría de errores sucedió cuando se encontraba sumergido en un estrés que terminó por doblegarlo.

La primera vez que ocurrió tenía más de 15 horas de trabajo continuo en el Hospital de Sensuntepeque, Cabañas.

Entró en el quirófano, donde lo esperaba una paciente a la que le iba a practicar una cesárea. Nada del otro mundo.

Sin embargo, un milimétrico descuido a la hora de cortar provocó una hemorragia en la persona. “Pensé que ése era mi fin. P..., ya la maté —me dije—... Tantos años estudiando para terminar detrás de las rejas”, relata.

Pero aquel día, como suele suceder en el resto de hospitales públicos del país, no había nadie que reclamara por el mal procedimiento. Él era el único responsable de la vida de su paciente y había cometido un error.

Como residente en ginecología y obstetricia, el doctor Olmedo hizo lo que pudo. Estabilizó a la paciente y continuó con el turno.

Tres días después de lo ocurrido, la mujer salió del hospital sin saber que había estado al borde de la muerte. “No fue la única vez que sucedió”, reconoce.

Pero El Salvador no es el único país en donde se relaciona el estrés, por sobrecarga de horas laboradas y presión de los superiores, con casos de mala praxis.

Un estudio presentado por la Universidad de Harvard el 28 de octubre del 2004 indica que los internos que trabajan 30 horas consecutivas cada tres días comenten 36 por ciento más de errores médicos graves en sus pacientes.

Los errores

En El Salvador, la mayoría de estudiantes de Medicina (internos) trabaja bajo ese régimen.

Sin embargo, Juan José Fernández, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad José Matías Delgado, asegura que sería un error atribuir que por muchas horas laboradas y estrés en los estudiantes sucedan estas cosas.

“¿Quién no vive con estrés ahora? Lo importante es entender que en los turnos permiten aprender medicina y tomar decisiones sobre los pacientes en momentos que peligra su vida”, argumenta.

   
Según el Ministerio de Salud, existen 10 mil médicos en El Salvador. El año pasado se graduaron alrededor de 630 nuevos galenos. Fotos EDH / Mauricio Castro

Pero de los casos en que los efectos del estrés y cansancio inciden en la práctica de los estudiantes de medicina se conoce muy poco.

La estructura jerárquica que existe en los hospitales es el primer obstáculo para saberlo.

Los residentes, después del equipo de médicos de un hospital, tienen a su cargo a los internos y, estos últimos, a los externos. Un error se paga en cadena.

Óscar F., un estudiante de sexto año de Medicina de la Universidad Matías Delgado que prefiere el anonimato, explica que los residentes e internos “hacen y deshacen en el hospital”, pues no existe la supervisión de un médico del equipo.

“Ellos se van y dejan a los residentes, pero a veces éstos también se van. Al final son los internos los que se quedan con dos o tres externos. La sobrecarga de trabajo es mucha”, advierte.

Óscar confiesa que muchas veces tuvo que hacer procedimientos sin la supervisión de un médico. “¿Cómo no nos vamos a equivocar? Si la regamos, entonces nos cae una puteada y un castigo”, dice con tono sarcástico.

El estudiante asegura que los docentes de la Facultad de Medicina y los médicos del equipo del Hospital San Rafael —en donde hacen prácticas los externos e internos de la Matías Delgado— decidieron reducir las prácticas de episiotomía a partir de un caso de mala praxis.

La episiotomía es un procedimiento quirúrgico que agranda el orificio vaginal durante el trabajo de parto. Esto podría parecer sencillo, sin embargo, un descuido motivó a que los médicos les limitaran a los estudiantes esta práctica.

   

Horas laborales de un interno en diferentes países, por semana.

Países europeos
48 horas
Ocho horas más que la jornada de un empleado promedio.

Estados Unidos
80 horas
El doble de horas a la semana en una jornada promedio.

El Salvador
120 horas
Más del triple de lo que trabaja una persona, en promedio.

Vértice intentó hablar con el jefe de residentes de dicho hospital para conocer su versión, pero se nos informó que era difícil controlarlo, porque tenía mucho trabajo.

El Hospital San Rafael no es el único que ha tomado esas medidas. Carlos Orellana, médico del equipo del Rosales, explica que han reducido algunas prácticas en sus estudiantes con el objetivo de ejercer más supervisión.

“Algunos podrían quejarse, pero con esta medida estamos logrando que haya un mayor acompañamiento en el proceso de aprendizaje”, explica.

Excesiva demanda

Pero, ¿cuán real es ese acompañamiento? Óscar y otro grupo de compañeros del mismo año prefieren que haya un verdadero equilibrio entre la práctica y la supervisión. Aseguran que no siempre tienen la compañía de un superior por la demanda de pacientes.

Tanto el Rosales como el San Rafael son hospitales de primer nivel y tienen más pacientes.

En un turno cualquiera, un interno de emergencias puede atender hasta 15 o más personas. La carga asistencial impide que el interno tenga una atención personalizada hacia un externo que se encuentre en un turno.

De la misma forma sucede con el residente, que tiene más trabajo que los internos.

La demanda de atención hace posible que la mayoría de veces los estudiantes de medicina adquieran experiencia observando o practicando sin la supervisión de un superior.

Si bien una mala praxis puede suceder tanto en los hospitales públicos como privados, las escuelas de medicina envían a sus alumnos a practicar, generalmente, en los hospitales nacionales.

Pero esos errores casi nunca se saben, pues la mayoría de veces los pacientes son personas humildes que llegan a un hospital con lesiones o padecimientos de los que poco o nada saben.

Marlene C., una residente de Sensuntepeque, pagó en carne propia el error de un médico.

“Estaba embarazada y no paraba de vomitar. Un médico joven, estudiante, me recetó una pastilla para calmarme. Me dijo que me fuera”.

Quince días después, Marlene regresó a la misma unidad de salud. El malestar había aumentado, pero esta vez acompañado con un fuerte dolor abdominal. La residente que la atendió le dijo que esas pastillas le estaban haciendo más daño.

Cuando Marlene intentó pedir una explicación, recibió los gritos de un doctor que le dijo que no podía perder el tiempo con ella.

Pero no todos tienen la suerte de Marlene. La mayoría de personas nunca sabe que fue víctima de un error médico.
“A veces los cuadros clínicos se pierden para no dejar rastros de los malos procedimientos”, asegura Jorge, otro estudiante que hace prácticas en el Hospital San Rafael.

Jorge explica que el paciente que asiste a este nosocomio nunca pregunta lo que le sucede. “Son tan humildes que nunca se dan cuenta de que se cometió un error medico con ellos. Eso es terrible”, comenta.

Lo anterior inquieta, pues, según el Ministerio de Salud, el 80% de la población salvadoreña asiste a hospitales nacionales... los mismos lugares que sirven de escuela para los estudiantes de Medicina de El Salvador.

De nuestros lectores

Estudiantes de medicina con estrés y depresiones

Este fenómeno, que ataca los pasillos de los hospitales donde alumnos de medicina realizan sus prácticas, ha despertado un notable interés entre nuestros lectores.

Por ello, abrimos este espacio para que algunos de los involucrados expresen su opinión sobre un problema que sucede desde hace muchos años.


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