4 de diciembre de 2005


ANALISIS
No a la homosexualidad en la Curia

Ellos no pueden ser sacerdotes. La Congregación para la Educación Católica publicó, hace cinco días, las instrucciones. Líderes de diferentes religiones revelan sus posturas

Lorena Baires
vertice@elsalvador.com


Foto EDH/Wilfredo Díaz

El Vaticano ha sido tajante. “No se puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay”.

Así lo establece el cuarto párrafo, del segundo capítulo, de las nuevas instrucciones giradas por la Congregación para la Educación Católica en Roma, sobre el tema de la homosexualidad entre aspirantes a sacerdotes.

El documento titulado: “Sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las Órdenes Sagradas” fue ratificado por Benedicto XVI el 31 de agosto de 2005 y, firmado el 4 de noviembre por el director de la Congregación, el cardenal Zenon Grocholewski.

El cardenal Zenon aclaró, a los medios electrónicos que las nuevas instrucciones se aplicarán a todos los candidatos al sacerdocio y no a quienes “descubren su homosexualidad luego de ordenados”.

Ese tipo de sacerdote “debe tratar de vivir en castidad...
Quizá necesite más apoyo espiritual que otros, pero creo que debe desempeñar su sacerdocio de la mejor manera posible”.

Para la Iglesia representa un reto comprobar qué candidatos a curas tienen estas orientaciones sexuales. En muchos casos, esta tendencia no es apreciable a simple vista.

El mandato aclara que admitirán sólo a los que hayan alcanzado una “madurez afectiva”, que proviene de la vocación.

Ésta madurez se logra con los meses de estudio y entrega a la carrera sacerdotal. Aunque es aquí donde también se detecta la tendencia homosexual.

Los directores espirituales, de los seminarios en el mundo, tienen la obligación, según ratifica Benedicto XVI, de disuadir la ordenación a las personas que “practican la homosexualidad o que presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas”.

Vértice pidió su opinión sobre estas disposicionesa a líderes de otras religiones en nuestro país. Estos aprovecharon la ocasión para críticar a la Iglesia Católica y recordar los eventos de violencia contra menores registrados en los últimos años, en los que se han visto involucrados sacerdotes.

pecado y desorden


La Iglesia y el catecismo hace una diferencia entre los “actos” y las “tendencias homosexuales”. A los “actos” se los define como pecado grave y por lo tanto no se aprueban en ningún caso. Las “tendencias” son consideradas como un “desorden y una prueba” para quien las experimenta.

Gregorio Rosa Chávez, arzobispo auxiliar de la diócesis de San Salvador, defiende el documento y subraya que se trata de las mismas doctrinas que ha tenido la Iglesia a lo largo de dos mil años. Por tanto, sólo se trata de una reafirmación.

Al mismo tiempo advierte que “de ningún modo deben ignorarse las consecuencias negativas que pueden derivar de la ordenación de personas con tendencias homosexuales profundamente arraigadas”, en alusión a ciertos párrafos de las instrucciones que ha girado El Vaticano.

Foto EDH/archivo

Si se piensa que los aspirantes al sacerdocio deben hacer un voto de castidad, renunciando voluntariamente al matrimonio con una mujer, la publicación de este nuevo documento da pie a preguntarse: ¿Por qué publicar una normativa referente únicamente a la homosexualidad?

Rosa Chávez cree que los tiempos modernos y la difusión de la cultura gay han obligado a la Iglesia a que se pronuncie de este modo. “Hay un fuerte movimiento que pretende considerar como absolutamente normal la homosexualidad”, afirma.

El Obispo de Zacatecoluca, Elías Bolaños, es más cauteloso en el tema y señala que la Iglesia Católica no está discriminando a las personas homosexuales, sino que “como en el caso de las personas casadas, tampoco podemos admitir a personas con esta orientación (gay)”.

La identificación de quiénes son homosexuales es una tarea fácil para Bolaños porque considera que se les nota en su comportamiento, y que son personas que mantienen amistades de ese tipo y que en los seminarios se observan conductas de acercamiento y de contacto entre ellos. Es allí cuando se debe seguir la instrucción vaticana e invitarlos a que opten por otro estilo de vida.

Para el Obispo de Zacatecoluca los casos de abuso sexual en menores por parte de sacerdotes no son un motivo suficiente para que la Iglesia cambie su normativa de miles de años.

Remata su postura al decir que “una cosa es la propuesta sacedotal y otra es la respuesta de las personas ante los compromisos asumidos”. Es decir que no se puede pronosticar el comportamiento de las personas.
Tanto Rosa Chávez como Bolaños coinciden en afirmar que en el país esta norma siempre se ha cumplido, desde la examinación de aspirantes a sacerdotes.

El claustro es difícil

Tradición
La fe católica basa su visión del homosexualismo en la tradición judeo cristiana. Tanto el antiguo como en el nuevo testamento condenan las relaciones sexuales entre hombres. el génesis y las cartas de pablo de tarso las califican como pecado.

“¿No sabeís acaso que todos los injustos no heredarán el reino de Dios? ¡No os engañeís! Ni impuros, ni idólatras, ni los adúlteros, ni afeminados, ni homosexuales, ni ladrones, ni ávaros, ni borrachos, ni ultrajadores, ni explotadores heredarán el Reino de Dios”.

“Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrazaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío”.

Romanos 1, 27-32

Los seminaristas católicos deben pasar siete años, más o menos, de estudio antes de convertirse en curas. Estos días de soledad son un peligro para que los jóvenes se perviertan, según el doctor Edgar López Bertrand, pastor general del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel.

“Considero que se extrovierten en los encierros de los seminarios. Recordemos que la continencia es un don que no lo tienen todos y eso se puede ver más en el claustro. Las personas pueden degenerarse en su propia carne por el mismo encierro”, argumenta el pastor.

Bertrand es de la idea de que el documento tiene un vacío, porque no condena a los homosexuales que ya han sido ordenados. Aunque sí lo apoya porque no cree correcto que en ese puesto haya alguien con ese tipo “de desviaciones”. “Dios le dijo al hombre que le daría una compañía para que no estuviera sólo, y esa es la mujer, no otro hombre”, dice.

En cuanto al control de ingreso a los seminarios, el pastor advierte que todo pecado es descubierto. Pero él no se complicaría con el tema, sólo les haría la pregunta: “¿Usted es homosexual?”. La respuesta determinaría si ingresa o no al seminario.

“Yo tengo a mi cargo a unos 300 pastores y a veces me enfrento con problemas, aún cuando ellos están casados y no encerrados. Imagínese si ellos estuvieran solos”, supone Bertrand.

Al final, el pastor considera que la publicación del documento no era necesaria, pues el celibato implica la renuncia a toda relación sexual.

“En esta religión (bautista), las personas que deciden ordenarse como pastores también deben estudiar para ello. La diferencia radica en que sí pueden casarse y tener una familia”, explica Bertrand.

Sexualidad responsable


Martín Barahona, Obispo de la Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador y Primado de la región Central de América, es de la opinión de que las persona que buscan las Órdenes Sagradas deben estar muy seguras de saber administrar bien su sexualidad.

“Porque su sexualidad no debe afectar su vocación y compromiso con el ministerio. Es por ello que se debe saber administrar ese recurso”, señala.

El análisis de obispo anglicano se detiene en la intensidad de la expresión sexual, es decir, que hay unos en que su sexualidad es más marcada que en otros. Pero esto no es una limitante para acudir “al llamado de Dios, porque Dios llama a quién él quiere”, afirma. En el caso de los anglicanos, el llamado puede digirse hacia una mujer o hacia un hombre.

Para el anglicano, dicho nivel de expresión sexual es la que puede determinar si alguien es capaz de cumplir con su voto de castidad, o simplemente, no.

También pone en tela de juicio el hecho de que la jeraquía católica no tiene una especialidad psiquiátrica o psicologíca para tratar a personas homosexuales.

El Obispo Barahona resalta que las personas que tratan con otras de tendencia homosexual deben ser muy “delicados con ellos, porque se puede llegar a herir la sensibilidad de su integridad humana.

Considerar la homosexualidad como una limitante al llamado que hace Dios para seguir la carrera pastoral, es limitar la capacidad del ser humano a continuar un camino de servicio y entrega, dice el obispo anglicano.

Sin embargo, el Obispo de Zacatecoluca aclara que el mandato Vaticano prohíbe que seminaristas homosexuales entren a la Iglesia, al igual que los casados.

EL factor gay

Obispo. Gene Robinson fue ordenado el 2 de noviembre de 2003. Foto cortesia Iglesia Anglicana

La Asociacion “Entre Amigos”, que aglutina homosexuales, transexuales, bisexuales y a lesbianas, no ve con buenos ojos el documento publicado por El Vaticano. Joaquín Cáceres, director del área Educativa, cree que se trata de una “forma de minimizar lo que han hecho los curas que han abusado de menores”.

Cáceres añade que es una situación preocupante porque el tema no está siendo tratado de manera humana. Añade que la Iglesia debería dar un voto de confianza a los gays que quieren formar parte de la institución e ingresar al orden sacerdotal.

División entre los anglicanos

La consagración de Gene Robinson -sacerdote anglicano homosexual, divorciado y con dos hijas- como obispo de la diócesis de New Hampshire (EE.UU.) provoco que diez de 38 provincias anglicanas rompieran sus relaciones con los estadounidenses.

Esas diez provincias son las que aglutinan a más de 40 de los 70 millones de miembros. Entre ellas están África, India Occidental y el Este Asiático.

La Iglesia Anglicana de Tanzania declaró el 17 de noviembre de 2003 —15 días después de la consagración— que “no reconocería el ministerio de Robinson porque la homosexualidad es un pecado”.

El líder en Tanzania, Donal Leo Mtetemela, consideró que el hecho “legitimiza el pecado, y debe ser condenado sin reservas porque la vida de un obispo debe atestiguar la ética de su evangelio”.

En una entrevista publicada en 2003, en el web de la BBC, Robinson indicó que las partes involucradas en la consagración trataron de comprender la voluntad de Dios y “de votar desde lo más profundo de sus corazones”

El protagonista de la polémica dijo que el hecho de ser el centro de la discusión resultó un hecho extraordinario. “Tanta gente me ha apoyado con sus rezos, jóvenes y viejos”, aseguró a BBC.

Martín Barahona, Obispo de la Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador, participó de la ordenación de Robinson y cree que el pueblo de New Hampshire confió en todas las cualidades espirituales y en el compromiso con la iglesia anglicana.

El grado de sinceridad del sacerdote le permitió obtener los votos necesarios para que ascendiera, dice Barahona.

 

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