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La
esperanza de la vida
En
El Salvador, sólo hay trasplantes de riñón y córneas
de donantes vivos a receptores vivos. Todavía no es posible realizar
las operaciones de cadáver a vivo, pese a que este procedimiento
está contemplado en el Código de Salud desde 2001. Urge
la reglamentación en este sentido, para poder ampliar este tipo
de cirugías y avanzar en este campo
La muerte es algo lejano en la mente de los jóvenes.
A los 18 años el horizonte es alentador, más aún
si se goza de una buena salud y una vida tranquila.
Sin embargo, el destino puede jugar una mala pasada y todo lo logrado
se puede desmoronar.
El primer síntoma es sentirse mal. Luego vienen los exámenes
y los pronósticos médicos, que según el caso pueden
demorar semanas, e incluso meses hasta dar con el diagnóstico
acertado. Allí es cuando la familia entra en caos.
Al paciente le dicen que su enfermedad es algo así como el envejecimiento
del corazón. Necesita un trasplante, aseguran los especialistas.
Al problema de salud se le suman el económico y otro más,
no por ello menos importante. En nuestro país, los trasplantes
son limitados a unos pocos órganos; la mayoría de ellos
de riñón, otros de córneas y unos pocos de hígado.
Las operaciones de órganos y tejidos son la única oportunidad
de vida para muchos, sin distinciones.
La desventaja manifiesta que tiene El Salvador respecto
de otros países es que no hay un organismo o institución
que centralice los trasplantes.
Falta un ente que se encargue de hacer todas las coordinaciones
dirigidas a las acciones para los trasplantes renales, resalta
Raúl Armando Palomo, gerente de atención al adulto masculino
del Ministerio de Salud.
El Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), el Ministerio
de Salud (a través del hospital Bloom) y los hospitales privados
son los sitios encargados de este tipo de operación.
La reforma de 2001 al Código de Salud distinguió la necesidad
de que exista una entidad centralizada en esta materia.
El artículo 128-A del Código de Salud establece la creación
del Consejo Nacional de Trasplantes como ente consultivo y asesor de
la política nacional de trasplantes.
Sin ente rector
El problema es que, a más de cuatro años de la reforma
al Código de Salud, aún no existe un reglamento que rija
los trasplantes.
En referencia a esta problemática, el Dr. José Benjamín
Ruiz Rodas, jefe de Nefrología del ISSS, tira la primera piedra:
tiene que ser una iniciativa del Ministerio de Salud, explica,
a la vez que aclara que es el Seguro es el que está haciendo
los trasplantes y no Salud Pública.
Del lado de la cartera de Salud, le contestan. Siguiendo las instrucciones
del Ministro de Salud, ese consejo está conformado, anuncia
el Dr. Palomo, al esclarecer que lo único que hace falta es que
el Presidente Antonio Saca la oficialice.
Este consejo, según la ley, estará integrado
por cinco miembros, nombrados cada uno por las siguientes instituciones:
el Ministerio de Salud Pública, el ISSS, el Consejo Superior
de Salud Pública, la Junta de Vigilancia del Seguro Social y
la Asociación Nacional de Hospitales Privados.
Ya tenemos los nombres de las personas y la reglamentación
está siendo revisada por el departamento jurídico del
Ministerio, continúa Palomo, quien no puede dar más
detalles sobre los profesionales que lo formarán porque aún
no se ha hecho público.
Ante esta situación, el nefrólogo no puede ocultar su
entusiasmo y confirma que será el especialista de parte del Seguro
en el Consejo Nacional de Trasplante.
Para Ruiz Rodas, el tratamiento de la insuficiencia renal crónica
ya sea con hemodiálisis o diálisis es caro,
pero no deja de ser un mal necesario.
La llegada del Consejo Nacional de Trasplante es importante no sólo
porque así se cumple la normativa legal, sino porque beneficiará
a muchísima población al entrar en funcionamiento.
Es por ello que necesita un reglamento. Hay que hacer la política
nacional de trasplante porque El Salvador no la tiene. Hay que diseñar
protocolos, para su implementación. Y hay que diseñar
un programa nacional integrado de trasplantes de órganos,
afirman desde el Ministerio de Salud.
Otro obstáculo en esta temática es que no es posible realizar
los trasplantes de cadáver término con el que se
conoce la donación a partir de personas muertas, pese a
que está contemplado en el Código de Salud, desde la reforma
realizada en 2001.
Uno de los eslabones de esta dificultad fue resuelta. Hasta noviembre
del año pasado, los estudios de histocompatibilidad se hacían
fuera del país. Actualmente, El Salvador tiene los laboratorios
que hacen estos análisis y por ello es posible agilizar tiempo
y tener las pruebas en cuestión de horas, aclara Ruiz Rodas.
Por su parte, el Dr. Palomo argumenta que aspiramos a los trasplantes
de cadáver en este país. Esa es la visión que plantea
nuestro plan estratégico. En estos momentos no lo tenemos. Los
trasplantes que estamos desarrollando son de donantes vivos.
La legislación es clara. La obtención de órganos
o tejidos para trasplante podrá ser a partir de personas vivas
o muertas, que en vida hayan expresado su voluntad de donar. En el Ministerio
sabemos que necesitamos hacerlo, manifiesta Palomo.
Aspiramos a los trasplantes de cadáver en este país.
Esa es la visión que plantea nuestro plan estratégico,
sostiene.
Dentro de esta categoría llamada trasplante de cadáver,
hay dos aspectos más que esclarecer. Uno, referente al concepto
de muerte, y el otro, a la voluntad.
Por suerte, ambos están conceptualizados en la reforma al Código
de Salud que arriba se menciona. En ella se entiende por muerte a la
cesación irreversible de las funciones cardio-respiratorias,
o bien, cuando se demuestre la pérdida completa e irreversible
de las funciones encefálicas y del tronco cerebral.
También explica que la muerte cerebral es la pérdida completa
e irreversible de la actividad cerebral. El tema es tan delicado que
es por ello que se requieren pruebas de esa irreversibilidad.
Para Ruiz Rodas la ley es acertada al poner el concepto de muerte, ya
que es un aspecto delicado si a cuestiones familiares se refiere. El
punto no era otro que el de definir la muerte cerebral. Había
que introducir ese concepto. Desde el punto de vista legal está
muerto, por lo tanto no puedo matar a un muerto, soslaya.
La ley continúa más adelante indicando quienes pueden
emitir la voluntad de donar, en el caso de las personas muertas. Es
así que establece el siguiente orden: los padres, el cónyuge,
los hijos, los hermanos o los abuelos.
Información
Por ello, luego de implementado el Consejo Nacional de Trasplante será
necesario contar con una comunidad
informada y concientizada.
Tiene que existir un programa para fomentar las donaciones. Más
de mil quinientas personas pueden ser candidatos a trasplante renal
en El Salvador, confirma Palomo, quien sostiene que un Comité
Médico analizará a los candidatos.
Una sociedad con miedos y dudas puede ser perjudicial. La negación
y desinformación son peligrosos para tomar la decisión
correcta. Hay que educar a la población.
En primer lugar, luchamos para que la donación viva ascienda,
enfatizó Ruiz Rodas, quien reconoce que en los Estados Unidos
la mitad de los trasplantes es realizada de cadáver. En
España es al revés, la mayoría de trasplantes son
de cadáver, informa.
El valor fundamental en la donación es la solidaridad, argumenta
Palomo. Aunque puede resultar difícil decidir luego de que un
ser querido falleció, esa muerte puede transformarse en vida
y el dolor en esperanza. Así se forma una cadena de gratitud
en la que unos dan y otros reciben, sostienen los defensores de esta
práctica.
Tenemos un plan. Hay un programa de cómo vamos a lograr
la concientización, resalta Ruiz Rodas. Mientras que Palomo
sigue en la misma línea. Tenemos que seguir promoviendo
la parte de la donación. Esa decisión tiene un marco jurídico
muy importante. Porque la persona tiene derecho de decir si dona o no,
aclara.
En nuestro país existe un marco. Las personas deben expresar
la voluntad de donar órganos en la licencia de conducir, en el
documento de identidad personal vigente o mediante escritura pública
otorgada ante un Notario.
Actualmente, de las 4 millones de personas que tienen DUI, sólo
216 mil expresaron su voluntad en favor de donar sus órganos.
Esto número puede resultar insignificante. Pero puede ser alentador
si se tiene en cuenta que no hay promoción de la donación.
La contraposición de esto es que el familiar que queda
vivo tiene derecho a revocar esa voluntad, arremete Palomo. Es
por ello que la educación de toda la población es fundamental.
Pero también, hay que hacer un esfuerzo por explicar la decisión
a los familiares. Donar órganos es donar vida, sostiene Ruiz
Rodas.
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Importante
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| Existen miles de personas que necesitan de
un trasplante de órganos y tejidos para salvar su vida
o transformar sustancialmente su calidad de vida. |
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Altruismo
El trasplante sólo puede llevarse a cabo gracias a
la voluntad de aquellos que en forma solidaria y desinteresada
dan su consentimiento a la donación. |
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Donativos en vida
Se puede donar un riñón (porque se puede vivir
con uno solo, ya que tenemos dos) y el hígado (porque
se puede segmentar). También se puede contribuir al
implante de médula ósea, que es un tejido renovable. |
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Donantes
de órganos postmorten
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| Requiere que el órgano haya tenido
condiciones de oxigenación y aporte sanguíneo
adecuado hasta el momento de su extracción, en personas
que sufren un grave daño al sistema nervioso que han
sido internadas en unidades de cuidados críticos pero
que pese al esfuerzo médico han evolucionado desfavorablemente,
y en los cuales se certifica el diagnóstico de muerte,
manteniendo la oxigenación con el respirador y el adecuado
aporte sanguíneo mediante intervenciones médicas
especiales. |
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Órganos y tejidos
Los órganos y tejidos que se pueden trasplantar no
son todos. Órganos: riñones, hígado,
corazón, pulmón, páncreas e intestino.
Tejidos: córneas, piel, huesos, médula ósea,
válvulas cardíacas y vasos. |
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Aptitud
La posibilidad de que el órgano o los órganos
donados por un muerto sean apto para ser trasplantados a pacientes
que lo necesitan es exclusivamente una decisión médica,
que se toma al momento de la muerte. |
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Retribución
La donación es un acto solidario y gratuito, la mayor
entrega que podemos realizar como seres humanos. Las sociedades
consideran aberrante cualquier expectativa de beneficio económica.
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Voluntad expresa
Cuando se saca el DUI se responde si se quiere ser donante.
También se puede informar y compartir esta decisión
con los familiares para que después se respete la voluntad
en vida del donante. |
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