2 de octubre de 2005


LA OPINIÓN
Diluvios locales

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com

No contaban con su astucia. Hace un par de semanas, como todos los años, el Ministerio de Obras Públicas y la alcaldía de San Salvador se tiraban la pelota en un juego donde el perdedor sería el responsable de renovar un sistema de aguas negras obsoleto.

El ganador se lavaría las manos. Parecía que aquello terminaría en empate. Ninguno se haría cargo.

Pero la naturaleza se cansó de que nadie se la tomara en serio. Los barrios Candelaria, La Vega y las comunidades Nueva Israel y Las Palmas nuevamente resultaron víctimas de la negligencia de las autoridades.

El hecho de que estos barrios se inundaran y proporcionaran imágenes aptas para un noticiero amarillista podría haber pasado desapercibido.

Total, que los periódicos y los telenoticieros nos informen que en La Vega y en Candelaria hubo inundación ya es como oír llover para los salvadoreños... Menos para los afectados que ven anegado el fruto de su trabajo.

Sin embargo, es posible que la experiencia que Estados Unidos —ciudadanos y presidente— vivieron con Katrina haya resultado un tanto aleccionadora para nosotros —ciudadanos y presidente—. A media semana, vimos al presidente Elías Antonio Saca al lado del alcalde Carlos Rivas Zamora.

Ambos hablaron de unir esfuerzos para que lo sucedido en San Salvador no se vuelva a repetir. La imagen me gustó. Ojalá el discurso que ambos dieron no se lo lleve la próxima onda tropical que ingrese al país.

Porque, aunque Katrina no haya sido demasiado aleccionadora para nosotros —por aquello de que al final de todo, no somos gringos— la imagen de un auto volcado por el agua y de un poste del tendido eléctrico amenazando la vida de empleados del MOP en la colonia Escalón debería recordarnos que el problema de quienes habitan en zonas de riesgo es también el problema de quienes vivimos en colonias, residenciales y “town house” donde la lluvia “aún” no causa estragos.

Cuando el Ministerio de Obras Públicas y la alcaldía se tiran la pelota en un partido donde el perdedor será el responsable de renovar un sistema de aguas negras obsoleto, no juegan sólo con la vida de los habitantes de las zonas de riesgo, sino también con la nuestra.

El señor presidente de la República y el alcalde de San Salvador parecen haberlo comprendido. Ojalá no sea necesaria otra inundación en las inmediaciones de la Feria Internacional para pasar de los estudios técnicos a las obras.


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