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LA
OPINIÓN
Diluvios
locales
No
contaban con su astucia. Hace un par de semanas, como todos los años,
el Ministerio de Obras Públicas y la alcaldía de San Salvador
se tiraban la pelota en un juego donde el perdedor sería el responsable
de renovar un sistema de aguas negras obsoleto.
El ganador se lavaría las manos. Parecía que aquello terminaría
en empate. Ninguno se haría cargo.
Pero la naturaleza se cansó de que nadie se la tomara en serio.
Los barrios Candelaria, La Vega y las comunidades Nueva Israel y Las
Palmas nuevamente resultaron víctimas de la negligencia de las
autoridades.
El hecho de que estos barrios se inundaran y proporcionaran imágenes
aptas para un noticiero amarillista podría haber pasado desapercibido.
Total, que los periódicos y los telenoticieros nos informen que
en La Vega y en Candelaria hubo inundación ya es como oír
llover para los salvadoreños... Menos para los afectados que
ven anegado el fruto de su trabajo.
Sin embargo, es posible que la experiencia que Estados Unidos ciudadanos
y presidente vivieron con Katrina haya resultado un tanto aleccionadora
para nosotros ciudadanos y presidente. A media semana, vimos
al presidente Elías Antonio Saca al lado del alcalde Carlos Rivas
Zamora.
Ambos hablaron de unir esfuerzos para que lo sucedido en San Salvador
no se vuelva a repetir. La imagen me gustó. Ojalá el discurso
que ambos dieron no se lo lleve la próxima onda tropical que
ingrese al país.
Porque, aunque Katrina no haya sido demasiado aleccionadora para nosotros
por aquello de que al final de todo, no somos gringos la
imagen de un auto volcado por el agua y de un poste del tendido eléctrico
amenazando la vida de empleados del MOP en la colonia Escalón
debería recordarnos que el problema de quienes habitan en zonas
de riesgo es también el problema de quienes vivimos en colonias,
residenciales y town house donde la lluvia aún
no causa estragos.
Cuando el Ministerio de Obras Públicas y la alcaldía se
tiran la pelota en un partido donde el perdedor será el responsable
de renovar un sistema de aguas negras obsoleto, no juegan sólo
con la vida de los habitantes de las zonas de riesgo, sino también
con la nuestra.
El señor presidente de la República y el alcalde de San
Salvador parecen haberlo comprendido. Ojalá no sea necesaria
otra inundación en las inmediaciones de la Feria Internacional
para pasar de los estudios técnicos a las obras.
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