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Relato
Diagnóstico
errado (falso
positivo)
Eva
y Jorge vivieron un largo calvario que comenzó cuando les informaron
que ella era VIH positivo. En ese momento sintieron estar muertos en
vida, una sensación que terminó cinco horas después,
cuando ambos recibieron los resultados de una segunda prueba que descartaba
la presencia del virus
La prueba salió reactiva. Usted es VIH positivo.
¿Qué sentiría si un día le dieran esta noticia?
¿Qué pensaría en ese momento? ¿Qué
haría?...
Me voy a morir fue lo único que se le ocurrió
a Eva cuando escuchó al médico comunicarle el resultado
de una prueba de sangre. Sintió que el mundo se derrumbaba.
Meses más tarde, al momento de contar su historia, Eva está
sentada en la sala de su casa y abraza un cojín mientras recuerda
ese día, cuando sintió estar muerta en vida.
Su esposo está al lado, abrazándola. Aunque, Jorge es
más que su apoyo moral; es también víctima de la
experiencia más terrible que hayan pasado. También él
sintió cómo la vida se le escapaba y lo orillaba a pensar
en el suicidio.
Eva y su esposo pasaron de la vida a la muerte y de la muerte a la vida.
Su calvario duró cinco horas. Inició
en el momento en el que recibieron la amarga noticia en la clínica
del Seguro Social de Zacamil y terminó en el instante en que
recibieron la respuesta de una segunda prueba, que ese mismo día
se practicaron.
No lo podía creer. Yo me pellizcaba el brazo y pensaba
que todo debía de ser un sueño. ¿Qué había
hecho para merecer algo así?, asegura Eva poco después
de haber comenzado el relato de las cinco horas más largas y
angustiosas de su vida.
Tenía casi dos meses de embarazo, me había hecho
la ultra y el médico me dijo que no había salido bien.
Al bebé no se le registraba frecuencia cardiaca y por eso tenía
el 50 por ciento de posibilidades de sobrevivir. Me angustié
mucho pero después vino lo peor. Me dijo que el examen de sangre
tenía un problema, que había salido VIH reactivo (positivo).
No lo podía creer, en ese momento sólo pensé
en mi muerte e imaginé que tal vez me quedaban 4 ó 5 años
de vida nada más. Yo me pellizcaba el brazo para despertar del
sueño. ¿Qué había hecho para merecer esto?
Quería salir corriendo, la cabeza me daba vueltas y hasta pensé
en suicidarme.
No recuerdo cómo fue que abrí la puerta y le dije
a mi esposo que entrara porque tenía que decirle algo,
recuerda Eva.
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PRUEBA QUE CONFIRMA VIH POSITIVO
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| La primera vez que se realizaron
el estudio en la clínica del seguro social de ZACAMIL resultó
reactivo. Es decir, VIH positivo. Ese mismo día
se practicaron una segunda prueba en un hospital privado cuyo resultado
fue negativo. |
Ese aciago día, Jorge estaba sentado en la sala
de espera y cuando vio a su mujer supo que algo pasaba. Algo muy
malo, dice.
Recuerda perfectamente cuando el médico le comenzó a decir
las palabras que le adormecieron el cuerpo de inmediato. Ni los brazos
ni los pies le respondieron a partir de ese momento.
Jorge estaba paralizado por la noticia. Yo no podía creer
lo que escuchaba y miraba que Eva lloraba sin parar. Estaba a punto
de entrar a un shock nervioso. El médico nos mencionó
algo de un falso positivo pero no entendía bien a qué
se refería.
Pero me aferré a la idea de una equivocación. No
había otra explicación porque mi esposa y yo tenemos una
relación fuerte. Ella no había tenido relaciones antes
del matrimonio y yo me había hecho un examen de VIH poco antes
de casarnos. De eso apenas habían pasado pocos meses, relata.
Inicia calvario
La pareja salió del consultorio y, por recomendación del
médico, pasaron consulta con la trabajadora social de la clínica.
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EXAMEN QUE NIEGA VIH POSITIVO
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| Tercer análisis que se realizaron
en un hospital privado. Una vez más, El resultado fue negativo.
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| El seguro social le realizó
una segunda prueba a Eva, la cuarta para ella. Diez días
después de la primera: el resultado era negativo. |
Eran las 8:45 de la mañana cuando por fin llegaron
frente ella. No recuerdan cómo caminaron hasta allí con
el cuerpo completamente paralizado por el miedo.
La palabra positivo los había llevado a una especie
de sonambulismo.
Pasábamos entre la gente pero sin verlos, en ese momento
sólo nosotros sabíamos qué estaba pasándonos,
recuerda Jorge mientras aprieta la mano de Eva.
La trabajadora social nos recitó un manual de las formas
que existen de transmisión del VIH. Se comportó de la
misma forma que el médico.
No me sentí apoyado, ni orientado, ni ayudado y menos apoyo sentí
para mi esposa, que ya estaba en un shock nervioso. Lo único
que nos dijeron era que nos repitiéramos la prueba, añade
el esposo.
Sentían impotencia, soledad y mucho miedo al rechazo.
Al principio, yo también pensé en suicidarme,
recuerda Jorge. Sin embargo, la idea de que fuera un error les hizo
aferrarse a la vida.
Entonces me dio un poco de cólera pensar que se hubieran
equivocado, comenta Jorge.
Eso mismo sintieron, cuatro años, Karla y Jaime, una pareja de
recién casados que resultaron con el diagnóstico de VIH
positivo en la misma clínica del Seguro Social, en Zacamil.
Otro caso
Karla tenía dos meses de embarazo cuando le notificaron que una
prueba de sangre le había salido VIH positiva. Ese mismo día
la pareja se realizó una segunda prueba que resultó ser
negativa.
Se realizaron varias pruebas más y los resultados fueron siempre
los mismos: no tenían el virus. El episodio les hizo desconfiar
en el Seguro Social hasta el día de hoy.
Han pasado cuatro años y la pareja no quiere recordar detalles
del episodio.
Todavía no puedo superar lo que me pasó. Me duele
mucho, se justifica Karla a través de su esposo. N obstante,
no le resta mérito a los que como Eva y Jorge pasaron por lo
mismo y quieran hablar del tema.
Para Eva es necesario denunciar lo que les sucedió sobre
todo cuando lo que está en juego es la vida de una persona.
Es muy angustiante que te den una noticia así y como si se tratara
de una gripe y que al final no sea cierta.... Todavía no sé
cómo después de la noticia no nos matamos de regreso a
la casa.
Eva recuerda que su esposo apenas podía mirar los semáforos.
Jorge todavía no sabe como manejó hasta su vivienda.
No supe cómo agarré el carro y manejé porque
no veía nada. De repente miraba que los semáforos se ponían
rojos pero yo parecía un zombi. Hablamos sólo para acordar
que no le íbamos a decir nada a mi suegra... No podía
decir nada más que eso. Me estaba muriendo, me ahogaba, pero
no quería asustar a mi suegra hasta estar seguros.
Mientras la pareja habla, Olga los mira con ternura desde el sillón
que está en la entrada de la casa. Desde que comenzó la
entrevista, la suegra asiente con la cabeza todo lo que dicen ellos.
Pero de repente interrumpe a su yerno para aclarar que, pese al silencio
que pactaron, el instinto materno le indicó que algo más
pasaba.
Me extrañó que se habían tardado mucho. Ella
(Eva) me dijo que le habían dado 10 días de incapacidad
por un problema con el embarazo, pero yo sabía que algo me ocultaban.
Me estaban mintiendo.
Les pregunté qué pasaba con mucha insistencia. Mi hija
se hincó frente a mí y comenzó a llorar. Me dijo:
Por Dios, mamá, yo no he hecho nada malo.
Yo nunca dudé de ellos. Los dos se conocieron en la iglesia
y son muy sanos. Por eso pensé que había un error. Enseguida
les dije que si teníamos que vender mi casita para hacerse los
mejores exámenes lo haríamos. Nos armamos de valor para
salir por una segunda prueba, recuerda Olga.
Jorge volvió a manejar como zombi, pero esta vez hacia el laboratorio
del Centro Ginecológico en la colonia Médica.
¿Dónde está el error? ¿Qué
pasará con nosotros ahora? Seguro que me contagié curando
a los alumnos que se cortan. ¿Pero quién, cómo?,
pensaba mientras conducía.
La angustia que vivían se aminoró en la parroquia Don
Rúa, a donde fueron poco después de haberles tomado la
muestra de sangre. Los tres se hincaron y pidieron porque todo fuera
un error.
Eva y Olga regresaron a su casa mientras Jorge iba por los exámenes.
Era la una de la tarde cuando abrió el sobre que decía
no reactivo. Jorge sintió como que una cascada tibia
le recorriera el cuerpo. Volvía a la vida. Temblando llamó
a su casa para dar la buena noticia.
Ella se había ido a descansar, pero no quería que
se quedara con la angustia. Busqué un teléfono público
y le dije que no se preocupara porque ambas pruebas habían salido
negativas... Pensé que la pesadilla había pasado.
Jorge y Eva se repitieron la prueba dos veces más. Todas las
respuestas fueron tajantes. La pareja no tenía el virus.
Todavía se preguntan qué fue lo que pasó y aunque
no buscan culpables aseguran que nadie merece algo así.
El trauma fue grande, sostiene Jorge. De hecho, poco después
de la experiencia entró en una fuerte depresión. Como
dicen nuestros amigos, en ese momento nos sentenciaron a muerte. Yo
también creo en eso y puedo decir que la noticia me dolió
más que cuando me dijeron que mi padre había muerto.
Falso positivo
Después de haber pasado por la misma experiencia, en la misma
clínica, tanto Eva y Jorge como Karla y Jaime miran con recelo
todo lo que venga del Seguro Social.
Poco después del segundo negativo, Eva tuvo que realizarse
un legrado de emergencia. La familia decidió pagar la intervención
en un hospital privado. Como pudimos, reunimos el dinero y lo
pagamos, dice Olga.
Jaime es más drástico. Que me disculpen, pero yo
he visto cómo pierden muestras de sangre o las dejan tiradas.
Ya no confiamos. Siempre que le toca la vacuna a la bebé le compramos
las jeringas o lo que se necesite. A veces no tenemos dinero, pero prefiero
prestar a arriesgarme.
La desconfianza en ambas parejas no está bien sustentada para
Sonia Vargas, jefa del Banco de Sangre del Hospital Médico Quirúrgico
(MQ), quien descarta cualquier descuido del Seguro Social.
Todas las muestras a nivel nacional (entre 15 a 16 mil mensuales)
son enviadas al MQ porque la experiencia que tenemos nos permite trabajar
esa cantidad y que el margen de error sea casi nulo.
Tanto Vargas como José Joaquín, infectólogo del
MQ, dicen que lo que sucedió con Eva fue un falso positivo.
Un resultado que sale positivo pero que no lo es. La prueba del
VIH no detecta el virus si la persona tiene defensas contra el virus;
es decir, detecta que los niveles de anticuerpos son muy altos.
Eso es un indicador de que existe el virus. Sin embargo, hay casos en
el que su sistema inmunológico comienza a tener alteraciones
fuertes. La posibilidad de salir reactivo es mayor, explica José
Joaquín.
Aunque los casos de falsos positivos no son tan frecuentes uno
por cada mil tanto las mujeres embarazadas como los pacientes
con un sistema inmunológico débil pueden ser más
propensos a ser falsos positivos.
¿Sentencia de muerte?
Eva y Jorge nunca escucharon el término de falso positivo.
El día en que se practicaron una segunda prueba en el Seguro
Social (dos semanas después de la primera) el médico se
los explicó.
La pareja agradece la aclaración, aunque sostienen que una mejor
orientación profesional (en el momento de dar los resultados)
les hubiera ayudado a sobrellevar una noticia como esa. Para ellos,
el daño está hecho.
Nadie que haya pasado por algo así puede saber lo que se
siente. Esas cinco horas me hicieron pensar por todo lo que pasan las
personas que sí son VIH positivos... Yo pensé en mi trabajo,
que iba a comenzar a bajar de peso y la gente me iba a rechazar,
dice Eva llorando.
Es la primera vez que se quiebra por completo desde que inició
la entrevista. Jorge la sostiene con sus dos manos mientras intenta
ocultar las lágrimas que no han parado de caer desde hace rato.
Ley de prevención y control de la infección
provocada por el virus de inmunodeficiencia humana.
Art. 15.- La ejecución de toda prueba con el fin de diagnosticar
la infección del VIH, así como sus resultados, deberán
analizarse respetando confidencialidad y acompañarse de asesoría
y orientación antes y después de la prueba, salvo las
excepciones previstas en la presente ley.
lO único que se me venía a la cabeza
era que nos íbamos a morir. Mis amigos nos dijeron que nos habían
sentenciado a muerte, Jorge.
Es evidente que hayan pensado que era una sentencia
de muerte. es imprescindible dar orientación, MIGUEL CELMA
Villalobos, SICólogo
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