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INTERNACIONAL
Hace
30 años terminó la guerra de Vietnam
Las
banderas rojas con la estrella amarilla no se encuentran con demasiada
facilidad. Incluso en la capital, Hanoi, los visitantes son bienvenidos
con un espeso bosque de anuncios publicitarios.
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| 1975. Decenas de vietnamitas escalan
la pared de acceso a la Embajada de Estados Unidos en Vietnam, tratando
de llegar a los helicópteros para salir del país. |
Los apostadores del hipódromo de Ho Chi
Mihn necesitaron un tiempo para acostumbrarse a los imponentes ejemplares
de pura sangre.
Después de todo, durante años, las carreras habían
tenido como protagonistas a ponys. Ahora vendrá más
gente a ver esto, dice entusiasmado Nguyen Ngoc Phat, de 51 años,
fanático local del hipismo.
Un inversor vietnamita residente en el extranjero desembolsó
hace poco varios millones de dólares para la modernización
del hipódromo en la antigua Saigón, incluyendo la importación
de auténticos caballos de carrera.
Es una de las muchas nuevas caras de este país del sudeste asiático,
que ayer celebró el 30 aniversario de su victoria militar sobre
Estados Unidos. La economía del Vietnam comunista marcha viento
en popa, y no parece vislumbrarse el final de su auge.
El silencio era fantasmal en la mañana del 30
de abril de 1975, cuando los tanques de fabricación rusa avanzaron
sobre Saigón sin encontrar resistencia.
Las fotografías de los últimos estadounidenses huyendo
en medio del pánico desde el techo de su embajada ya habían
dado la vuelta al mundo.
Para el devastado país asiático acababan así tres
décadas ininterrumpidas de guerra, primero, contra la potencia
imperial francesa, y luego, contra Estados Unidos.
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| El Gobierno vietnamita celebra
la ocasión con gran pompa, como se puede apreciar en esta
escena de Ho Chi Mihn. |
Entre dos y cuatro millones de personas las estimaciones
son variadas murieron en el conflicto. En la ciudad no había
casi nada más que mendigos, ruinas, calles estrechas y un par
de coches, recuerda Dinh Van Tuan, que con 21 años entró
en Saigón junto con sus camaradas.
Tres décadas más tarde, las calles de la ciudad, rebautizada
en honor del líder partisano y revolucionario Ho Chi Mihn, se
asemejan más bien a las de una metrópolis internacional
como Singapur.
Las banderas rojas con la estrella amarilla no se encuentran con demasiada
facilidad. Incluso en la capital, Hanoi, en el corazón político
del país, los visitantes son bienvenidos por un espeso bosque
de anuncios publicitarios.
Sin embargo, los expertos advierten que la fachada de mármol
no debe engañarnos. Fuera de las grandes ciudades, el panorama
es muy diferente, tal como siempre ha sido bajo el régimen del
Partido Comunista.
Aunque el Gobierno ha conseguido reducir drásticamente
la pobreza, según un experto del Programa de Desarrollo de la
ONU en Hanoi, cerca de un cuarto de los 80 millones de vietnamitas sobrevive
con menos de un dólar diario.
Y muchos de los que mejoraron su situación gracias al boom
económico de los últimos años no se encuentran
aún a una distancia segura de la pobreza.
El Banco Asiático de Desarrollo estima que la economía
de Vietnam crecerá un envidiable 7.5 por ciento durante los próximos
tres años, impulsada por las exportaciones y la demanda interna.
En Hanoi y Ciudad Ho Chi Mihn se escucha el estruendo de las motocicletas.
Los jóvenes visten vaqueros, y el que puede permitírselo
lleva un teléfono móvil.
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| Do Thien Dang, uno de lisiados
del conflicto, se dedica a cultivar champiñones. |
Desde el año 2000, los vietnamitas pueden tener
su propia empresa.
Según los datos oficiales, existen ya 120 mil firmas privadas
con un capital registrado de 9 mil millones de dólares. Pero
en el terreno político, el Partido Comunista sigue ejerciendo
un férreo control que combate la disidencia con duros castigos.
Para muchos vietnamitas, la sangrienta guerra que sacudió su
país, inmortalizada en incontables libros y películas,
no es ya objeto de interés. Cerca de un tercio de la población
tiene menos de 15 años, y muchos de los que vivieron el conflicto
en carne propia prefieren cambiar de tema.
La guerra terminó, deberíamos olvidarla, dice
el general Pham Xuan An, de 77 años, quien hasta la reunificación
de Vietnam del Norte y del Sur, en 1975, trabajaba para medios de prensa
occidentales y como espía para los comunistas. Hay que
mirar al futuro, la historia no puede cambiarse. Lo importante ahora
es esforzarse por un futuro mejor y no dejarse envenenar por el pasado,
comenta.
Así fue la Guerra
La caída de Saigón, el 30 de abril de 1975, puso fin a
30 años de guerra de guerrillas en Vietnam. Primero, los vietnamitas
expulsaron de su país a la potencia colonial francesa y luego,
con la ayuda de China y la Unión Soviética, derrotaron
a Estados Unidos, la potencia militar más fuerte del mundo. Según
diversas estimaciones, entre dos y cuatro millones de personas perdieron
la vida en las dos guerras.
Todo comenzó con la proclamación de un nuevo Estado: el
2 de septiembre de 1945, poco después de la capitulación
de Japón, el líder de los partisanos comunistas vietnamitas,
Ho Chi Mihn, declaró la independencia del país de Francia.
El gobierno de París envió inmediatamente tropas. La guerra
había comenzado. La derrota de la antigua potencia colonial europea
sería amarga.
Una Conferencia sobre Indochina, celebrada en julio de 1954, decidió
dividir el país en dos Estados independientes, separados por
el paralelo 17. Sin embargo, hacía tiempo que el país
había entrado en el remolino de la Guerra Fría, convirtiéndose
en objeto de los intereses de las grandes potencias mundiales.
Estados Unidos fijó como objetivo prioritario erigir en Saigón
un bastión contra el comunismo en Asia. La Unión
Soviética, por su parte, apostó por el hermano pueblo
representado por el gobierno comunista de Hanoi.
Progresivamente, Washington se fue enredando en el conflicto bélico.
De forma discreta, un grupo de agentes secretos de la CIA se trasladó
a Saigón.
Simultáneamente surgió el Frente Nacional de Liberación
de Vietnam del Sur, el Vietcong. A principios de la década de
los 60, el ejército guerrillero intensificó sus operaciones.
El entonces Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, respondió
con el envío de más de 10 mil asesores militares.
La primera lluvia de bombas arrojadas desde aviones estadounidenses
cayó sobre Vietnam del Norte el 7 de febrero de 1965.
Para el nuevo Presidente Lyndon B. Johnson, el denominado incidente
de Tonking fue el motivo para comenzar la guerra. Según
Washington, dos buques de guerra estadounidenses anclados en el Golfo
de Tonking, en Vietnam del Norte, habían sido atacados a tiros
a principios de agosto de 1964. El 8 de marzo de 1965 desembarcaron
las primeras unidades norteamericanas cerca de la ciudad portuaria de
Da Nang.
Nunca hubo una declaración oficial de guerra por parte de Washington.
El Vietcong contaba con el apoyo de la población rural pobre.
Muy pronto, los soldados estadounidenses vieron un enemigo en cada sudvietnamita.
Con el objetivo de privar a la guerrilla de sus refugios en la selva,
aviones estadounidenses rociaron sobre la densa vegetación vietnamita
72 millones de litros del herbicida defoliante Agente Naranja.
La consecuencia fue un drástico aumento de los casos de cáncer
y de las tasas de aborto entre la población rural vietnamita.
Hacia finales de los 60 había más de medio millón
de soldados estadounidenses en Vietnam. Más de 58 mil soldados
norteamericanos murieron durante la guerra. Del lado vietnamita se contabilizaron
al menos dos millones de víctimas mortales.
Tras cinco años de negociaciones, Estados Unidos y Vietnam del
Norte firmaron un armisticio, el 27 de enero de 1973 en París,
pero en la práctica la guerra continuó. Para Estados Unidos,
el acuerdo significó prácticamente el fin de su intervención
militar en Vietnam.
Las tropas sudvietnamitas quedaron aisladas, sin poder recibir apoyo
desde el exterior. Sin embargo, no fue hasta 1975 cuando Hanoi lanzó
su ofensiva decisiva, que le dio la victoria definitiva el 30 de abril
con la toma de Saigón (hoy Ciudad Ho Chi Mihn).
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