1 de mayo 2005


INTERNACIONAL
Hace 30 años terminó la guerra de Vietnam

Las banderas rojas con la estrella amarilla no se encuentran con demasiada facilidad. Incluso en la capital, Hanoi, los visitantes son bienvenidos con un espeso bosque de anuncios publicitarios.

Agencia DPA
Juan Carlos Rivas
1975. Decenas de vietnamitas escalan la pared de acceso a la Embajada de Estados Unidos en Vietnam, tratando de llegar a los helicópteros para salir del país.


Los apostadores del hipódromo de Ho Chi Mihn necesitaron un tiempo para acostumbrarse a los imponentes ejemplares de pura sangre.

Después de todo, durante años, las carreras habían tenido como protagonistas a ponys. “Ahora vendrá más gente a ver esto”, dice entusiasmado Nguyen Ngoc Phat, de 51 años, fanático local del hipismo.

Un inversor vietnamita residente en el extranjero desembolsó hace poco varios millones de dólares para la modernización del hipódromo en la antigua Saigón, incluyendo la importación de auténticos caballos de carrera.

Es una de las muchas nuevas caras de este país del sudeste asiático, que ayer celebró el 30 aniversario de su victoria militar sobre Estados Unidos. La economía del Vietnam comunista marcha viento en popa, y no parece vislumbrarse el final de su auge.

Lea además
  En Vietnam hubo vencedores y vencidos

El silencio era fantasmal en la mañana del 30 de abril de 1975, cuando los tanques de fabricación rusa avanzaron sobre Saigón sin encontrar resistencia.

Las fotografías de los últimos estadounidenses huyendo en medio del pánico desde el techo de su embajada ya habían dado la vuelta al mundo.

Para el devastado país asiático acababan así tres décadas ininterrumpidas de guerra, primero, contra la potencia imperial francesa, y luego, contra Estados Unidos.

El Gobierno vietnamita celebra la ocasión con gran pompa, como se puede apreciar en esta escena de Ho Chi Mihn.

Entre dos y cuatro millones de personas —las estimaciones son variadas— murieron en el conflicto. “En la ciudad no había casi nada más que mendigos, ruinas, calles estrechas y un par de coches”, recuerda Dinh Van Tuan, que con 21 años entró en Saigón junto con sus camaradas.

Tres décadas más tarde, las calles de la ciudad, rebautizada en honor del líder partisano y revolucionario Ho Chi Mihn, se asemejan más bien a las de una metrópolis internacional como Singapur.

Las banderas rojas con la estrella amarilla no se encuentran con demasiada facilidad. Incluso en la capital, Hanoi, en el corazón político del país, los visitantes son bienvenidos por un espeso bosque de anuncios publicitarios.

Sin embargo, los expertos advierten que la fachada de mármol no debe engañarnos. Fuera de las grandes ciudades, el panorama es muy diferente, tal como siempre ha sido bajo el régimen del Partido Comunista.

Aunque el Gobierno ha conseguido reducir “drásticamente” la pobreza, según un experto del Programa de Desarrollo de la ONU en Hanoi, cerca de un cuarto de los 80 millones de vietnamitas sobrevive con menos de un dólar diario.

Y muchos de los que mejoraron su situación gracias al “boom” económico de los últimos años no se encuentran aún a una distancia segura de la pobreza.

El Banco Asiático de Desarrollo estima que la economía de Vietnam crecerá un envidiable 7.5 por ciento durante los próximos tres años, impulsada por las exportaciones y la demanda interna.

En Hanoi y Ciudad Ho Chi Mihn se escucha el estruendo de las motocicletas. Los jóvenes visten vaqueros, y el que puede permitírselo lleva un teléfono móvil.

Do Thien Dang, uno de lisiados del conflicto, se dedica a cultivar champiñones.

Desde el año 2000, los vietnamitas pueden tener su propia empresa.

Según los datos oficiales, existen ya 120 mil firmas privadas con un capital registrado de 9 mil millones de dólares. Pero en el terreno político, el Partido Comunista sigue ejerciendo un férreo control que combate la disidencia con duros castigos.

Para muchos vietnamitas, la sangrienta guerra que sacudió su país, inmortalizada en incontables libros y películas, no es ya objeto de interés. Cerca de un tercio de la población tiene menos de 15 años, y muchos de los que vivieron el conflicto en carne propia prefieren cambiar de tema.

“La guerra terminó, deberíamos olvidarla”, dice el general Pham Xuan An, de 77 años, quien hasta la reunificación de Vietnam del Norte y del Sur, en 1975, trabajaba para medios de prensa occidentales y como espía para los comunistas. “Hay que mirar al futuro, la historia no puede cambiarse. Lo importante ahora es esforzarse por un futuro mejor y no dejarse envenenar por el pasado”, comenta.

Así fue la Guerra

La caída de Saigón, el 30 de abril de 1975, puso fin a 30 años de guerra de guerrillas en Vietnam. Primero, los vietnamitas expulsaron de su país a la potencia colonial francesa y luego, con la ayuda de China y la Unión Soviética, derrotaron a Estados Unidos, la potencia militar más fuerte del mundo. Según diversas estimaciones, entre dos y cuatro millones de personas perdieron la vida en las dos guerras.

Todo comenzó con la proclamación de un nuevo Estado: el 2 de septiembre de 1945, poco después de la capitulación de Japón, el líder de los partisanos comunistas vietnamitas, Ho Chi Mihn, declaró la independencia del país de Francia. El gobierno de París envió inmediatamente tropas. La guerra había comenzado. La derrota de la antigua potencia colonial europea sería amarga.

Una Conferencia sobre Indochina, celebrada en julio de 1954, decidió dividir el país en dos Estados independientes, separados por el paralelo 17. Sin embargo, hacía tiempo que el país había entrado en el remolino de la Guerra Fría, convirtiéndose en objeto de los intereses de las grandes potencias mundiales.

Estados Unidos fijó como objetivo prioritario erigir en Saigón un “bastión contra el comunismo” en Asia. La Unión Soviética, por su parte, apostó por el “hermano pueblo” representado por el gobierno comunista de Hanoi.

Progresivamente, Washington se fue enredando en el conflicto bélico. De forma discreta, un grupo de agentes secretos de la CIA se trasladó a Saigón.

Simultáneamente surgió el Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, el Vietcong. A principios de la década de los 60, el ejército guerrillero intensificó sus operaciones.

El entonces Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, respondió con el envío de más de 10 mil asesores militares.
La primera lluvia de bombas arrojadas desde aviones estadounidenses cayó sobre Vietnam del Norte el 7 de febrero de 1965.

Para el nuevo Presidente Lyndon B. Johnson, el denominado “incidente de Tonking” fue el motivo para comenzar la guerra. Según Washington, dos buques de guerra estadounidenses anclados en el Golfo de Tonking, en Vietnam del Norte, habían sido atacados a tiros a principios de agosto de 1964. El 8 de marzo de 1965 desembarcaron las primeras unidades norteamericanas cerca de la ciudad portuaria de Da Nang.

Nunca hubo una declaración oficial de guerra por parte de Washington.

El Vietcong contaba con el apoyo de la población rural pobre.

Muy pronto, los soldados estadounidenses vieron un enemigo en cada sudvietnamita. Con el objetivo de privar a la guerrilla de sus refugios en la selva, aviones estadounidenses rociaron sobre la densa vegetación vietnamita 72 millones de litros del herbicida defoliante “Agente Naranja”.

La consecuencia fue un drástico aumento de los casos de cáncer y de las tasas de aborto entre la población rural vietnamita.

Hacia finales de los 60 había más de medio millón de soldados estadounidenses en Vietnam. Más de 58 mil soldados norteamericanos murieron durante la guerra. Del lado vietnamita se contabilizaron al menos dos millones de víctimas mortales.

Tras cinco años de negociaciones, Estados Unidos y Vietnam del Norte firmaron un armisticio, el 27 de enero de 1973 en París, pero en la práctica la guerra continuó. Para Estados Unidos, el acuerdo significó prácticamente el fin de su intervención militar en Vietnam.

Las tropas sudvietnamitas quedaron aisladas, sin poder recibir apoyo desde el exterior. Sin embargo, no fue hasta 1975 cuando Hanoi lanzó su ofensiva decisiva, que le dio la victoria definitiva el 30 de abril con la toma de Saigón (hoy Ciudad Ho Chi Mihn).



Copyright 2005 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.