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INTERNACIONAL
El
regreso de
Ortega
Daniel
Ortega nunca ha abandonado la palestra política nicaragüense
desde su aparición a finales de los 70, vestido con traje de fatiga
y gruesos anteojos. Ahora pretende volver al poder en 2006 y puede ser
por la vía electoral, mientras sus adversarios se enfrentan entre
ellos. El controvertido comandante domina su partido como un caudillo
y ni una acusación de abuso sexual contra su hijastra, ha logrado
minar su liderazgo.
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El comandante
sandinista en un acto de su campaña electoral de 2001,
que perdió frente a Bolaños.
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Un desafiante Daniel Ortega levanta el brazo y promete
la victoria electoral de su partido en el municipio de Tipitapa, un
poblado vecino de Managua. Sus simpatizantes aplauden efusivamente y
el ex comandante guerrillero, hoy con indicios de calvicie y un rostro
marchito, sigue arengando a la multitud.
Al bajar de la tarima, una simpatizante lo besa en la boca, otros lo
abrazan y le piden favores al oído. Tras un breve encuentro con
periodistas, Ortega se sube a su camioneta plateada: una Mercedes Benz
G-Class con unos accesorios envidiables, y abandona la escena en medio
de banderas rojo y negras, las de su partido.
La camioneta no vale menos de $75 mil.
Ese es el Daniel Ortega de hoy. Hace años que dejó sus
gafas gruesas y su uniforme militar para usar lentes de contacto y camisas
coloridas. Sigue viviendo en la misma casa de siempre: una vivienda
lujosísima que obtuvo a través de la llamada piñata
sandinista, cuando los comandantes se apoderaron de las viviendas
a través de una ley, a precios risibles.
Pero ese Daniel Ortega que fue derrotado en las urnas por Violeta Chamorro
en 1990, por Arnoldo Alemán en 1996 y por Enrique Bolaños
en 2001, quiere volver a postularse para los comicios de 2006.
Para algunos, la oportunidad es bastante alta y no dejan de advertir
que de concretarse esa posibilidad, el ex comandante podría rompernos
el pescuezo.
Nicaragua ha cambiado notablemente desde que Ortega fue obligado a dejar
el poder en 1990, tras gobernar un estado totalitario durante once años.
La pobreza endémica sigue igual o peor, pero terminó la
guerra y en cada visita a Managua, uno puede ver progresos impensables
en aquellos años de sandinismo.
El propio presidente, Enrique Bolaños advierte que la posibilidad
de triunfo de Ortega podría depender de Arnoldo Alemán,
el también ex gobernante condenado a 20 años de cárcel
por corrupción.
Después de Arnoldo Alemán, Daniel Ortega tiene la
imagen más negativa de este país. Si la competencia es
entre ellos dos, claro que ganaría Ortega, pero cualquier otra
persona presente en una elección, les ganaría, dice
Bolaños.
Las consecuencias de un triunfo de Ortega son impredecibles. Bolaños
sostiene que sería un cruel retorno al pasado.
Desde antes de los 80, en las proclamas que hacían los
sandinistas, nos dijeron: el día que te agarre, te retuerzo el
pescuezo y yo lo aseguraba, y por eso llegué a la oposición
y me decían: estás exagerando.
Yo insistía, son comunistas y nos van a retorcer el pescuezo,
no me querían creer, llegó y nos retorció el pescuezo.
Hoy día lo sigue diciendo: si te vuelvo a agarrar, te vuelvo
a retorcer el pescuezo y yo le creo, agrega Bolaños en
su usual lenguaje folclórico.
Ortega derrocha optimismo porque, según las encuestas, es muy
probable que su partido obtenga un triunfo arrollador en los comicios
municipales del 7 de noviembre. Pero para el politólogo nicaragüense,
Arturo Cruz Sequeira, un triunfo en esas elecciones no es garantía
de nada.
Las elecciones municipales reflejan que la división del
voto no sandinista, le dará el triunfo al Frente Sandinista,
eso no quiere decir que le da ventaja a Daniel Ortega, hay que recordar
lo que pasó en El Salvador, afirma Cruz.
En la elección presidencial, Ortega puede sufrir una derrota
aplastante siempre que el voto no sandinista no se divida, agrega
el analista.
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Arnoldo Alemán,
el expresidente condenado por corrupción, dividió
el voto de la derecha local y favoreció al sandinismo
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El voto no sandinista se ha dividido en torno a la figura
de Arnoldo Alemán, el controvertido ex presidente que desde la
cárcel controla el poderoso Partido Liberal Constitucionalista.
Ese partido aún goza de un amplio respaldo popular, pero Bolaños
y otros liberales disidentes se han unido para fundar una pequeña
agrupación denominada Alianza por la República.
¿El viejo líder?
Ortega no ha obtenido más del 41% de los votos desde que perdió
en 1990 ante Violeta Chamorro, tras gobernar 11 años con mano
de hierro en medio de una guerra civil, una hiperinflación récord
y una tarjeta de racionamiento para sus ciudadanos.
Para Cruz, sólo Ortega podría responder si ha cambiado
su pensamiento ideológico, pero recuerda que éste pertenece
a una fracción pragmática del sandinismo, la tercerista.
Ortega ha demostrado ser muy pragmático, pero en su identidad
ideológica, podría ser el viejo Daniel Ortega. Él
puede ser flexible y reconocer la realidad, pero es una flexibilidad
táctica, la gran pregunta es cuan intransigente es en lo estratégico,
afirmó el politólogo.
En una encuesta publicada por el diario La Prensa de Managua, en abril
pasado, Ortega no era el favorito dentro de su propio partido, para
ser el candidato presidencial. El alcalde saliente de Managua, el empresario
de origen judío, Herty Lewites, le superaba por casi 4%.
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La advertencia/Enrique Bolaños
Hoy día (Ortega) sigue diciendo: si te vuelvo a agarrar,
te vuelvo a retorcer
el pescuezo y yo le creo.
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La estrategia/Arturo Cruz S.
Él puede ser flexible, pero es una
flexibilidad táctica, la pregunta es cuan intransigente
es en lo estratégico
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Desde entonces, la política nicaragüense
ha visto eclipsar la figura de Lewites, marginado por el propio Ortega.
El propio hermano del dirigente sandinista, el general retirado, Humberto
Ortega, ha mantenido una crítica permanente a éste por
su interés en volver a ser candidato.
El ex militar habría propuesto a Bolaños, en un encuentro
en agosto pasado, unir sus esfuerzos para buscar una fórmula
presidencial que marginara a los dos caudillos: Arnoldo Alemán
y Daniel Ortega.
La fórmula propuesta, según las versiones de los medios
nicaragüenses, fue la del empresario Eduardo Montealegre, un liberal
ligado a Bolaños pero que nunca abandonó el partido de
Alemán, con Lewites como candidato a vicepresidente.
Montealegre es el favorito de todas las encuestas en Nicaragua, pero
Alemán le ha marginado de su partido debido a su cercanía
con Bolaños.
Pero el empecinamiento de Ortega en volver al poder persiste. Un colaborador
suyo, Hugo Torres, dijo en marzo pasado, tras las elecciones de El Salvador,
que Daniel debe aprender de la lección salvadoreña.
Pretender mantener la candidatura del comandante Ortega para el
próximo proceso electoral nacional puede ser un gran error, porque
si en el caso de Schafik Handal, que no carga ni con el recuerdo ni
con el costo político de haber sido Gobierno en condiciones desfavorables
para su partido, ha sufrido una derrota de esta magnitud, en el caso
del comandante Ortega, ya no le favorecería el voto del electorado
suficiente como para alcanzar el poder, razonó Torres.
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Una vida marcada por
la polémica
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En los 80: Daniel
Ortega (der.) junto al dictador cubano, Fidel Castro, en una de
las visitas de éste a Nicaragua.
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El escándalo:
A finales de los 90, Ortega fue acusado por su hijastra, Zoilamérica
Narváez, de abuso sexual.
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Su última
derrota: Ortega y su compañero de fórmula, Agustín
Jarquín, felicitan a Bolaños, tras perder en 2001.
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Envejecido: Al
comandante ya se le notan los años. Está perdiendo
el pelo y su rostro se nota marchito.
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El político
ha sido derrotado tres veces en las urnas: en 1990, en 1996 y
en 2001. Quiere volver a postularse en 2006
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