Del 29 al 5 de septiembre de 2004



INTERNACIONAL

Inmigrantes en el Meditarráneo
Un drama sin solución


Un niño de no más de un año fallece en brazos de sus padres.
El cuerpecito, inerte, debe ser lanzado al mar. Adentro del barco,
empieza a reinar el hambre y la desesperanza. A lo lejos, la costa
italiana es un sueño, la añoranza por dejar atrás la pobreza y la
miseria del tercer mundo. La inmigración ilegal africana quiere
recalar en Europa.


Peer Meinert (dpa)
Una africana descansa en el puerto de Tarifa luego que las autoridades interceptaran una “patera” en el estrecho de Gibraltar.

“Teníamos al niño en brazos e intentamos reanimarlo”, ralata su joven padre. “Pero el pequeño no sobrevivió. Como los otros pasajeros nos lo exigieron, tuvimos que tirar el cuerpo al mar”.

El mismo destino sufrieron otras 27 personas que iban a bordo de “la barcaza de la muerte” entre el norte de África y Sicilia, según estiman las autoridades italianas.

El carguero alemán “Zuiderdiep” pudo salvar a 72 de las personas de origen africano que iban en el bote, a las que rescató medio muertas de hambre y sed.

Otro de los inmigrantes murió poco después de un paro cardíaco.

Esta vez, el barco pudo llevar a los supervivientes de inmediato a un puerto siciliano, luego de que hace un mes el “Cap Anamur” estuviera semanas con los extranjeros a bordo sin poder acercarse a la costa por un conflicto con las autoridades italianas. Las imágenes de los supervivientes han conmocionado a toda Italia.

Los sanitarios tenían que sostener a los débiles inmigrantes, que llegaban con una extrema delgadez y con la mirada perdida al puerto de Siracusa. Una médica que subió al barco para dar asistencia se vio enfrentada a un cuadro terrible: “En los primeros minutos no sabía quién estaba vivo y quién muerto”.

Sobre el drama que tuvo lugar previamente durante la odisea de unos diez días en la barca de 14 metros de largo, sólo puede haber hipótesis.

Los traficantes de personas habían calculado que sólo sería un viaje de pocos días, según cree un funcionario italiano. Pero el bote, que se estima salió del puerto libio de Al Zuwara, tuvo problemas con el motor y la travesía se hizo cada vez más larga.

Inmigrantes africanos esperan ser procesados tras ser interceptados en el mar.

El agua y los alimentos se acabaron y la gente empezó a morir. “Sabíamos que era una empresa peligrosa”, relató un superviviente. “Pero queríamos darle a nuestro hijo un futuro mejor”.

Según las informaciones, los inmigrantes, que querían alcanzar Italia y entrar “a la fortaleza de bienestar” de la Unión Europea, proceden de diferentes países del oeste de África.

Para el viaje pagaron unos mil dólares cada uno. Antes de iniciar el viaje por mar habían recorrido miles de kilómetros por la mitad del norte de África, la mayor parte de ellos a través de desiertos y zonas áridas, en algunos trozos a pie. Dos de los presuntos traficantes fueron arrestados.

No es la primera catástrofe de este tipo. Cuando la guardia costera italiana abordó un barco de inmigrantes en octubre pasado, descubrió más de diez muertos y 15 supervivientes; pero se estima que más de 100 cadáveres habían sido lanzados al mar.

Pocos meses antes se registraba otro caso con 50 muertos.
“Enfrentamos un enorme problema”, comentó un ministro italiano.

En la imagen, el barco Cap Anamur recala en las aguas de Fuerteventura, en las islas Canarias de España.

“Decenas de millones de personas esperan para llegar a Europa a través de ‘la puerta’ de Italia”.
Y el problema dista mucho de estar resuelto a nivel europeo.

El barco de rescate alemán “Cap Anamur” salvó a 37 inmigrantes africanos a fines de junio; pero Italia sólo les permitió llevarlos a tierra tres semanas después.

El jefe del barco, Elias Bierdel, y el capitán fueron arrestados temporalmente en Sicilia por contribuir a la inmigración ilegal, en tanto que el “Cap Anamur” sigue confiscado en Italia. Paradojas de la justicia.




La UE debe enfrentar el tema de los ilegales

Tras el drama de los 28 inmigrantes africanos muertos en su intento de llegar a la costa italiana, Roma instó a la Unión Europea (UE) a que actúe para combatir la explotación de este tipo de personas por parte de bandas que los llevan ilegalmente a Europa.

Las aguas del Mediterráneo tienen un lado amargo con la inmigración ilegal.

La UE tiene que dar una acogida digna a los inmigrantes en situación legal y hay que combatir el tráfico de personas, declaró el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu.

Las autoridades arrestaron a dos de los presuntos traficantes liberianos que transportaban a las aproximadamente 100 víctimas en la barcaza de madera.

Durante el viaje murieron 27 personas de origen africano a causa del hambre y la sed, entre ellos un niño de menos de un año. Los cadáveres fueron lanzados al mar por los supervivientes.

Finalmente el grupo fue rescatado por un carguero alemán, que encontró a los 72 supervivientes a más de 100 millas marinas al sur de Sicilia. Una de las víctimas murió, sin embargo, poco después de un paro cardíaco. La mayoría de los inmigrantes fueron llevados al hospital en Siracusa.

Medios italianos informaron que desde 1996 han muerto al menos 900 personas en su viaje desde el norte de África y la costa siciliana.

La emisora estatal RAI señaló que cientos de miles de personas se encuentran en África a la espera de viajar a Europa, sobre todo a través de Italia y España.

Unos 60 de los inmigrantes fueron trasladados hoy desde Sicilia a un centro de acogida en tierra firme. El barco alemán que los recogió pudo seguir su viaje a Turquía tras cumplir con requisitos burocráticos.

A diferencia de lo ocurrido hace un mes con el barco “Cap Anamur”, al que Roma acusó de complicidad en la inmigración ilegal, las autoridades italianas no pusieron dificultades a la naviera dueña de esta segunda nave.

Italia envió un helicóptero de rescate para transportar a dos heridos en estado grave y un barco llevó además a una médica a bordo.

El “Cap Anamur” pertenece a una organización privada de salvamento de inmigrantes en alta mar.


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