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ENTREVISTA
“Esto
es un pleito entre cubanos”
El
quería ver al célebre anticastrista Luis Posada Carriles
en El Salvador
y no como el huésped que fue de 1987 hasta el año 2000,
antes que le
capturaran en Panamá mientras viajaba con un pasaporte salvadoreño
expedido bajo una identidad falsa. Lo quería ver las tras rejas,
como el
primer reo de una prisión especial que tenía proyectado
construir
durante su segundo periodo como Ministro del Interior.
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El 18 de abril de 2001, Mario Acosta Oertel, afirmó a los medios
de comunicación nacionales que Posada Carriles “debería
estar en la cárcel” y que “ojalá viniera a
estrenar la prisión de máxima seguridad”.
Las declaraciones del entonces Ministro se daban justo en el momento
en que arreciaban las acusaciones de Fidel Castro contra el gobierno
de El Salvador, tras la X Cumbre Iberoamericana de Presidentes, que
tuvo lugar en Panamá.
Castro señalaba “complicidad” que habría habido
tanto en el ocultamiento del anticastrista en territorio nacional como
en la expedición del pasaporte que le permitía moverse
libremente sin inconvenientes.
En esos días el periódico oficial del Partido Comunista
cubano, “Granma”, insistía en etiquetar a Acosta
Oertel como “amigo íntimo” de Posada Carriles y el
mismo Castro afirmó a una televisora salvadoreña que la
esposa del ex ministro, Ana María Rodríguez, es prima
de Otto René Rodríguez Llerena.
Rodríguez Llerena es uno de los dos salvadoreños condenados
a muerte en Cuba por cometer actos terroristas en la isla en 1997, presuntamente
bajo la dirección de Posada Carriles.
Ernesto Cruz León es el otro salvadoreño condenado a muerte
por ejecutar atentados contra hoteles en La Habana.
En aquella ocasión, Acosta Oertel calificó de “actitud
senil” la acusación de Castro contra él y dijo hasta
el cansancio “jamás he visto ni cruzado palabra con él
(Posada Carriles)”.
Ahora que el anticastrista está libre, tras el indulto de la
presidenta panameña Mireya Moscoso, el ex Ministro toma distancia
e insiste que nuestro país es un espectador involuntario. Acosta
trabaja como asesor del presidente Antonio Saca.
Vértice: ¿Cuál es su opinión
respecto al indulto a Posada Carriles?
Mario Acosta: Era como un anuncio ya establecido. Ya había
manifestaciones, inclusive, del dictador Fidel Castro criticando ese
posible indulto. Para mí, en otras palabras, es (como dice el
refrán) “el burro hablando de orejas”. El padre de
los terroristas hablando de que iban a liberar a un terrorista.
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Yo creo que la señora presidenta de Panamá
Mireya Moscoso tendrá sus razones y justificaciones para haber
procedido a indultarlos. Quizás no tenían las suficientes
pruebas; más que presunciones.
Yo creo que ella ha ejercido un derecho legítimo como mandataria.
No me cabe la menor duda que no encontró las pruebas suficientes.
Recordemos el contexto en el que se dieron las capturas de estas personas.
Era un contexto en el cual más fue un show montado por Fidel
Castro alrededor de ese tema porque estaba desarrollándose la
Cumbre (Iberoamericana) de Presidentes.
¿Puede volver al país?
Pienso que Posada Carriles no puede regresar a El Salvador.
¿Por qué?
Porque tiene un proceso pendiente por haber utilizado documentación
falsa. Recordémonos el episodio de la Alcaldía de Tecapán
(Usulután) donde él se documentó ilegalmente para
obtener documentación salvadoreña y esa documentación
ilegal -bajo otro nombre- le sirvió para movilizarse alrededor
de su actividades.
¿Qué pasaría si vuelve al país?
No me cabe la menor duda que las autoridades tendrían que capturarlo.
Pero ¿él hizo una vida en El Salvador?
Hizo una vida en El Salvador alrededor del tema “contras”
porque él -de una manera- tuvo que ver en las actividades que
el gobierno de los Estados Unidos desarrolló para derribar al
gobierno sandinista. Eso -de alguna manera- son de los actos imperdonables
para los comunistas nacionales e internacionales.
Sin embargo, violó las leyes salvadoreñas. Entonces, a
pesar que él haya tenido muchos años de residir, ilegalmente,
en El Salvador... (explica) porque habría que separar la etapa
en la que estuvo legítimamente con permiso. Quien lo trajo a
El Salvador (en los años 80) fue el gobierno demócrata
cristiano como Luis Posada Carriles.
Investigación
en Honduras
El Director de Migración de Honduras, Ramón Moreno,
afirmó que “en un vuelo privado de Panamá llegaron
cuatro hombres; tres de ellos se fueron a Miami y otro posiblemente
se quedó aquí”. |
Posada
Será deportado
“No disponemos de ningún registro migartorio de que
Posada Carriles esté en Honduras. Realizamos una intensa
investigación para constatar si él ingresó
o no con otro nombre al país ”, afirmó |
Tensión
por posible estadía
“No permitiremos que ningún terrorista venga a radicarse
en el territorio nacional... y estamos alerta para evitar el ingreso
a Honduras de ese tipo de personas”, dijo el funcionario hondureño.
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¿Y luego?
Posteriormente en el traslape que se dió en sus actividades,
cuando lo comenzaron a denunciar, fue que él cambio de identidad
bajo el subterfugio de las alcaldías que el FMLN quemó
durante la guerra. Una de estas fue la de Tecapán.
En ese entonces, el gobierno demócrata cristiano sacó
una legislación que permitía que con dos testigos se podía
documentar una tercera (identidad) y decir que una fe de baustimo valía
para documentarte como ciudadano de ese lugar. Así fue como con
dos testigos se documentó como un salvadoreño. En ese
contexto, él tiene cuentas pendientes con la legislación
salvadoreña.
Pero, penalmente, ¿estamos hablando de
una cuenta grande o una menor?
En el uso de documentos falsos es algo ilegal. Yo pienso que no puede
buscársele atenuantes.
Sin embargo, pienso más como ciudadano que como funcionario,
que definitivamente no sería conveniente que se radicara en El
Salvador.
¿Por qué?
Puede ser un pretexto más del terrorismo internacional para hacerle
daño a El Salvador. No es conveniente y hemos visto lo visceral
de las declaraciones de agentes castristas como, por ejemplo, Ramiro
Abreu... Son personas que lo tienen entre ceja y ceja. O sea, no es
conveniente para la estabilidad (del país) y es lo que busca
el nuevo gobierno.
Además de eso, como repito, tiene las cuentas pendientes con
la ley salvadoreña.
¿Y si dirimiera las cuentas pendientes? ¿No es paradoja
que Ramiro Abreu puede entrar al país y Posada Carriles no?
Lo que sí es que a Ramiro Abreu no se le ha comprobado... no
se le ha seguido un juicio para determinar las actividades directas
o indirectas que tuvo con las actividades terroristas del FMLN en El
Salvador.
En el caso de Posada Carriles sí; por lo menos, está probado
el uso de documentación falsa.
A mí no me cabe la idea que ninguno de ellos tiene -desde mi
punto de vista- la credibilidad, ni la estatura moral como para cuestionarse
entre ellos mismos.
¿Qué piensa que vendrá ahora?
No quiero ser malpensado, pero, inclusive, la presencia de Ramiro Abreu
aquí no la veo desligada de ese tema porque antes que Abreu apareciera
en El Salvador ya estaba siendo criticada la posible liberación
de Posada. Entonces, de alguna manera, pensaban: ‘¿hacia
dónde se va a ir?’.
Como que había esa presunción y han venido a calentar
el ambiente con ese propósito.
En esa misma línea, yo creo que ellos han venido a alinear el
pleito interno del FMLN y tirar una cortina de humo de aquí a
septiembre con el tema de la liberación de Posada Carriles. Que,
a la larga, no nos engañemos, es un pleito entre cubanos porque
Posada Carriles es tan cubano como Ramiro Abreu.
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| Cuando
fue ministro, Acosta se opuso -incluso- a la nacionalización
de atletas cubanos. |
¿Por qué creen que Posada puede
venir al país?
Quizás por haber estado radicado en El Salvador en los últimos
años antes de su captura. Entonces, ellos digan: ‘miren,
lo más lógico es que regrese a El Salvador’; aunque
yo creo que ninguna autoridad salvadoreña lo va a dejar ingresar.
Pero, acordémonos, que los que andan en las actividades en las
que ha andado Posada Carriles -y muchos cubanos más (enfatiza)...
para no decir quién (sonríe)- de alguna manera buscan
subterfugios.
Sin embargo, de alguna manera, con las medidas de emergencia nacional,
del Consejo de Seguridad Nacional para evitar que terroristas internacionales
ingresen a nuestro país a hacer daño o intentar hacerlo
hacia otros países desde El Salvador, pues yo creo que las posibilidades
de ingreso de Posada Carriles van a ser menores.
¿Cómo definiría a Posada
Carriles?
Como un cubano en el exilio que busca -desde su estilo y desde sus actividades-
liberar a Cuba de Fidel Castro.
Independiente de que esté o no equivocado el procedimiento o
el estilo que esté llevando a cabo... Posada es un guerrillero
de derechas.
¿Un guerrillero de derechas mal visto?
No creo que el concepto en sí, despersonalizándolo en
sí, sea mal visto porque es un derecho que puede tener un ciudadano
tratar de liberar de una dictadura histórica a su país.
Sin embargo, los tiempos han cambiado y creo que los mecanismos democráticos
deben prevalecer sobre los mecanismos de violencia.
¿Lo conoció alguna vez personalmente?
No. Nunca en mi vida lo he visto, ni he tenido la oportunidad de saludarlo
en persona.
¿Por qué siempre hubo ese halo sobre las relaciones de
Posada con salvadoreños?
La investigación que se llevó a cabo, desde el punto de
vista estatal, arroja que él estaba casado con una salvadoreña
y tenía vínculos con unos amigos aquí.
Inclusive, el espionaje cubano desarrollado a través de Eugenio
Chicas, que es el representante de Cuba en El Salvador, y de más
de alguno de los entrenadores cubanos que están en el INDES (Instituto
Nacional de los Deportes), arrojó unas investigaciones, unas
fotografías, en su oportunidad. Pero yo desconozco quiénes
sean las personas con las que se relacionaba.
¿Por qué seguimos teniendo visitas de delegados
cubanos?
Creo que la visita se puede dar en ese marco de apertura para dar el
ejemplo a los mismos cubanos que, en nuestro país, hay libertad
en todo el sentido de la palabra. (Nosotros) somos respetuosos que las
ideas se combaten con ideas.
Yo creo que si vienen a sacar un curso de estudios sobre cómo
vivir en democracia son bienvenidos. Si vienen a conspirar contra el
Estado de El Salvador, estoy seguro que nunca jamás volverán
a ser bienvenidos.
Yo, personalmente, con Ramiro Abreu sí me he reunido. No en esta
vez, si no anteriormente, cuando estuve de ministro. Me reuní
con él un par de veces. Platicamos... Él es un comunista
convencido y yo soy un anticomunista también convencido. Pero
sí hay puntos en los cuales se puede dialogar.
¿Y los entrenadores?
Con respecto al tema de los entrenadores cubanos, yo creo que el nuevo
gobierno está consciente de eso porque, de alguna manera, la
plata que se paga va a una cuenta en Cubadeportes y eso es en Suiza.
De alguna manera, directa o indirecta, con nuestros impuestos estamos
financiando la revolución cubana. ¡Je! (sonríe).
Y eso es una realidad.
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Cuando Posada Carriles fue capturado en Panamá
¿Presumió que iba a ser condenado o no?
En un primer momento, pensé que sí lo iban a condenar
porque creí que todo lo que se decía, en esos momentos
de pruebas, eran legítimas y reales. Pero el mismo proceso se
ha de haber desvirtuado y prueba de eso es el indulto de la señora
presidenta Moscoso.
¿Y si, efectivamente, Posada hubiera ejecutado ese atentado
en Panamá?
Pues habrían cambiado muchas cosas. No sólo en Cuba, sino
en muchos países que tienen a muchos cubanos en el exilio. Sobre
todo, pudo haber cambiado el curso de la historia; pero esto es cuestión
de tiempo.
Castro es un hombre viejo. Yo creo que el cambio de régimen tendrá
que llegar en algún momento porque no se puede detener el avance
de la democracia solamente en función de una persona.
¿Cree que Posada Carriles tendrá un lugar en la
historia?
Pues será la historia del mismo pueblo cubano la que lo va juzgar
porque -como te repito- este es un pleito entre cubanos.
Es un pleito en el que El Salvador ha servido de espectador y donde,
de una manera involuntaria, le sirvió como lugar de estadía...
Porque su estadía fue fraudulenta, fue no legal.
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