Del 29 al 5 de septiembre de 2004


ENTREVISTA

“Esto es un pleito entre cubanos”

El quería ver al célebre anticastrista Luis Posada Carriles en El Salvador
y no como el huésped que fue de 1987 hasta el año 2000, antes que le
capturaran en Panamá mientras viajaba con un pasaporte salvadoreño
expedido bajo una identidad falsa. Lo quería ver las tras rejas, como el
primer reo de una prisión especial que tenía proyectado construir
durante su segundo periodo como Ministro del Interior.

Eric L. Lemus
vertice@elsalvador.com


El 18 de abril de 2001, Mario Acosta Oertel, afirmó a los medios de comunicación nacionales que Posada Carriles “debería estar en la cárcel” y que “ojalá viniera a estrenar la prisión de máxima seguridad”.

Las declaraciones del entonces Ministro se daban justo en el momento en que arreciaban las acusaciones de Fidel Castro contra el gobierno de El Salvador, tras la X Cumbre Iberoamericana de Presidentes, que tuvo lugar en Panamá.

Castro señalaba “complicidad” que habría habido tanto en el ocultamiento del anticastrista en territorio nacional como en la expedición del pasaporte que le permitía moverse libremente sin inconvenientes.

En esos días el periódico oficial del Partido Comunista cubano, “Granma”, insistía en etiquetar a Acosta Oertel como “amigo íntimo” de Posada Carriles y el mismo Castro afirmó a una televisora salvadoreña que la esposa del ex ministro, Ana María Rodríguez, es prima de Otto René Rodríguez Llerena.

Rodríguez Llerena es uno de los dos salvadoreños condenados a muerte en Cuba por cometer actos terroristas en la isla en 1997, presuntamente bajo la dirección de Posada Carriles.
Ernesto Cruz León es el otro salvadoreño condenado a muerte por ejecutar atentados contra hoteles en La Habana.

En aquella ocasión, Acosta Oertel calificó de “actitud senil” la acusación de Castro contra él y dijo hasta el cansancio “jamás he visto ni cruzado palabra con él (Posada Carriles)”.
Ahora que el anticastrista está libre, tras el indulto de la presidenta panameña Mireya Moscoso, el ex Ministro toma distancia e insiste que nuestro país es un espectador involuntario. Acosta trabaja como asesor del presidente Antonio Saca.

Vértice: ¿Cuál es su opinión respecto al indulto a Posada Carriles?
Mario Acosta:
Era como un anuncio ya establecido. Ya había manifestaciones, inclusive, del dictador Fidel Castro criticando ese posible indulto. Para mí, en otras palabras, es (como dice el refrán) “el burro hablando de orejas”. El padre de los terroristas hablando de que iban a liberar a un terrorista.

Yo creo que la señora presidenta de Panamá Mireya Moscoso tendrá sus razones y justificaciones para haber procedido a indultarlos. Quizás no tenían las suficientes pruebas; más que presunciones.

Yo creo que ella ha ejercido un derecho legítimo como mandataria. No me cabe la menor duda que no encontró las pruebas suficientes.
Recordemos el contexto en el que se dieron las capturas de estas personas. Era un contexto en el cual más fue un show montado por Fidel Castro alrededor de ese tema porque estaba desarrollándose la Cumbre (Iberoamericana) de Presidentes.

¿Puede volver al país?

Pienso que Posada Carriles no puede regresar a El Salvador.

¿Por qué?
Porque tiene un proceso pendiente por haber utilizado documentación falsa. Recordémonos el episodio de la Alcaldía de Tecapán (Usulután) donde él se documentó ilegalmente para obtener documentación salvadoreña y esa documentación ilegal -bajo otro nombre- le sirvió para movilizarse alrededor de su actividades.

¿Qué pasaría si vuelve al país?

No me cabe la menor duda que las autoridades tendrían que capturarlo.

Pero ¿él hizo una vida en El Salvador?
Hizo una vida en El Salvador alrededor del tema “contras” porque él -de una manera- tuvo que ver en las actividades que el gobierno de los Estados Unidos desarrolló para derribar al gobierno sandinista. Eso -de alguna manera- son de los actos imperdonables para los comunistas nacionales e internacionales.
Sin embargo, violó las leyes salvadoreñas. Entonces, a pesar que él haya tenido muchos años de residir, ilegalmente, en El Salvador... (explica) porque habría que separar la etapa en la que estuvo legítimamente con permiso. Quien lo trajo a El Salvador (en los años 80) fue el gobierno demócrata cristiano como Luis Posada Carriles.

Investigación en Honduras
El Director de Migración de Honduras, Ramón Moreno, afirmó que “en un vuelo privado de Panamá llegaron cuatro hombres; tres de ellos se fueron a Miami y otro posiblemente se quedó aquí”.
Posada Será deportado
“No disponemos de ningún registro migartorio de que Posada Carriles esté en Honduras. Realizamos una intensa investigación para constatar si él ingresó o no con otro nombre al país ”, afirmó
Tensión por posible estadía
“No permitiremos que ningún terrorista venga a radicarse en el territorio nacional... y estamos alerta para evitar el ingreso a Honduras de ese tipo de personas”, dijo el funcionario hondureño.

¿Y luego?
Posteriormente en el traslape que se dió en sus actividades, cuando lo comenzaron a denunciar, fue que él cambio de identidad bajo el subterfugio de las alcaldías que el FMLN quemó durante la guerra. Una de estas fue la de Tecapán.
En ese entonces, el gobierno demócrata cristiano sacó una legislación que permitía que con dos testigos se podía documentar una tercera (identidad) y decir que una fe de baustimo valía para documentarte como ciudadano de ese lugar. Así fue como con dos testigos se documentó como un salvadoreño. En ese contexto, él tiene cuentas pendientes con la legislación salvadoreña.

Pero, penalmente, ¿estamos hablando de una cuenta grande o una menor?
En el uso de documentos falsos es algo ilegal. Yo pienso que no puede buscársele atenuantes.
Sin embargo, pienso más como ciudadano que como funcionario, que definitivamente no sería conveniente que se radicara en El Salvador.

¿Por qué?

Puede ser un pretexto más del terrorismo internacional para hacerle daño a El Salvador. No es conveniente y hemos visto lo visceral de las declaraciones de agentes castristas como, por ejemplo, Ramiro Abreu... Son personas que lo tienen entre ceja y ceja. O sea, no es conveniente para la estabilidad (del país) y es lo que busca el nuevo gobierno.
Además de eso, como repito, tiene las cuentas pendientes con la ley salvadoreña.

¿Y si dirimiera las cuentas pendientes? ¿No es paradoja que Ramiro Abreu puede entrar al país y Posada Carriles no?

Lo que sí es que a Ramiro Abreu no se le ha comprobado... no se le ha seguido un juicio para determinar las actividades directas o indirectas que tuvo con las actividades terroristas del FMLN en El Salvador.
En el caso de Posada Carriles sí; por lo menos, está probado el uso de documentación falsa.
A mí no me cabe la idea que ninguno de ellos tiene -desde mi punto de vista- la credibilidad, ni la estatura moral como para cuestionarse entre ellos mismos.

¿Qué piensa que vendrá ahora?
No quiero ser malpensado, pero, inclusive, la presencia de Ramiro Abreu aquí no la veo desligada de ese tema porque antes que Abreu apareciera en El Salvador ya estaba siendo criticada la posible liberación de Posada. Entonces, de alguna manera, pensaban: ‘¿hacia dónde se va a ir?’.
Como que había esa presunción y han venido a calentar el ambiente con ese propósito.
En esa misma línea, yo creo que ellos han venido a alinear el pleito interno del FMLN y tirar una cortina de humo de aquí a septiembre con el tema de la liberación de Posada Carriles. Que, a la larga, no nos engañemos, es un pleito entre cubanos porque Posada Carriles es tan cubano como Ramiro Abreu.

Cuando fue ministro, Acosta se opuso -incluso- a la nacionalización de atletas cubanos.

¿Por qué creen que Posada puede venir al país?
Quizás por haber estado radicado en El Salvador en los últimos años antes de su captura. Entonces, ellos digan: ‘miren, lo más lógico es que regrese a El Salvador’; aunque yo creo que ninguna autoridad salvadoreña lo va a dejar ingresar.
Pero, acordémonos, que los que andan en las actividades en las que ha andado Posada Carriles -y muchos cubanos más (enfatiza)... para no decir quién (sonríe)- de alguna manera buscan subterfugios.
Sin embargo, de alguna manera, con las medidas de emergencia nacional, del Consejo de Seguridad Nacional para evitar que terroristas internacionales ingresen a nuestro país a hacer daño o intentar hacerlo hacia otros países desde El Salvador, pues yo creo que las posibilidades de ingreso de Posada Carriles van a ser menores.

¿Cómo definiría a Posada Carriles?
Como un cubano en el exilio que busca -desde su estilo y desde sus actividades- liberar a Cuba de Fidel Castro.
Independiente de que esté o no equivocado el procedimiento o el estilo que esté llevando a cabo... Posada es un guerrillero de derechas.

¿Un guerrillero de derechas mal visto?
No creo que el concepto en sí, despersonalizándolo en sí, sea mal visto porque es un derecho que puede tener un ciudadano tratar de liberar de una dictadura histórica a su país.
Sin embargo, los tiempos han cambiado y creo que los mecanismos democráticos deben prevalecer sobre los mecanismos de violencia.

¿Lo conoció alguna vez personalmente?
No. Nunca en mi vida lo he visto, ni he tenido la oportunidad de saludarlo en persona.

¿Por qué siempre hubo ese halo sobre las relaciones de Posada con salvadoreños?

La investigación que se llevó a cabo, desde el punto de vista estatal, arroja que él estaba casado con una salvadoreña y tenía vínculos con unos amigos aquí.
Inclusive, el espionaje cubano desarrollado a través de Eugenio Chicas, que es el representante de Cuba en El Salvador, y de más de alguno de los entrenadores cubanos que están en el INDES (Instituto Nacional de los Deportes), arrojó unas investigaciones, unas fotografías, en su oportunidad. Pero yo desconozco quiénes sean las personas con las que se relacionaba.

¿Por qué seguimos teniendo visitas de delegados cubanos?
Creo que la visita se puede dar en ese marco de apertura para dar el ejemplo a los mismos cubanos que, en nuestro país, hay libertad en todo el sentido de la palabra. (Nosotros) somos respetuosos que las ideas se combaten con ideas.
Yo creo que si vienen a sacar un curso de estudios sobre cómo vivir en democracia son bienvenidos. Si vienen a conspirar contra el Estado de El Salvador, estoy seguro que nunca jamás volverán a ser bienvenidos.
Yo, personalmente, con Ramiro Abreu sí me he reunido. No en esta vez, si no anteriormente, cuando estuve de ministro. Me reuní con él un par de veces. Platicamos... Él es un comunista convencido y yo soy un anticomunista también convencido. Pero sí hay puntos en los cuales se puede dialogar.

¿Y los entrenadores?
Con respecto al tema de los entrenadores cubanos, yo creo que el nuevo gobierno está consciente de eso porque, de alguna manera, la plata que se paga va a una cuenta en Cubadeportes y eso es en Suiza. De alguna manera, directa o indirecta, con nuestros impuestos estamos financiando la revolución cubana. ¡Je! (sonríe). Y eso es una realidad.

Cuando Posada Carriles fue capturado en Panamá ¿Presumió que iba a ser condenado o no?
En un primer momento, pensé que sí lo iban a condenar porque creí que todo lo que se decía, en esos momentos de pruebas, eran legítimas y reales. Pero el mismo proceso se ha de haber desvirtuado y prueba de eso es el indulto de la señora presidenta Moscoso.

¿Y si, efectivamente, Posada hubiera ejecutado ese atentado en Panamá?
Pues habrían cambiado muchas cosas. No sólo en Cuba, sino en muchos países que tienen a muchos cubanos en el exilio. Sobre todo, pudo haber cambiado el curso de la historia; pero esto es cuestión de tiempo.
Castro es un hombre viejo. Yo creo que el cambio de régimen tendrá que llegar en algún momento porque no se puede detener el avance de la democracia solamente en función de una persona.

¿Cree que Posada Carriles tendrá un lugar en la historia?
Pues será la historia del mismo pueblo cubano la que lo va juzgar porque -como te repito- este es un pleito entre cubanos.
Es un pleito en el que El Salvador ha servido de espectador y donde, de una manera involuntaria, le sirvió como lugar de estadía...
Porque su estadía fue fraudulenta, fue no legal.


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