Del 29 al 5 de septiembre de 2004


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

La de no acabar

Dicen en el periódico que la negligencia es de la alcaldía por ceder la calle a la gente; pero, entonces, ¿cómo le llamarían a la testaduros de los vendedores que no son obedientes al reordenamiento. ¿Es que ninguna de las calles donde ellos venden han sido destinada para ser mercado?
Las calles son para el tránsito vehicular y las aceras para el tránsito peatonal; todavía estos señores que dirigen a los vendedores no ponen los pies sobre la acera y aceptan que ellos forman el mayor desorden en el centro capitalino.
¿Por qué no regresan a los puestos que ocupan nada más como bodegas? ¿Por qué algunos de ellos tienen puestos, y no solo uno, si no hasta tres, como si fueran sucursales?
Entonces, el Ministerio de Hacienda debe cobrar la renta sobre la mercadería porque ellos no emiten factura y están evadiendo los impuestos de lo que lo demás comerciante formales sí pagan.
Creo que varios ciudadanos queremos que ellos entren en razón y que regresen a vender donde les corresponde. No en la calles ni las aceras. La decisión que ellos tomen tienen que ser la correcta; no una decisión a medias.
Que no sólo quite el problema de una calle, sino de todas las zonas de San Salvador que no estén en el lugar donde tienen que permanecer. ¿O es que aquí todavía seguirá reinando la matonería y el desorden que impera en el centro de nuestro El Salvador?

Cristina de Alvarenga
cristinacarranza_@hotmail.com


Leyes débiles

El motivo de la presente es para exponer un problema que estamos viviendo con la empresa de servicios al consumidor ANDA.
Soy empleada de una prestigiosa empresa de San Miguel, que brinda trabajo a más de 33 personas y, en el mes de diciembre de 2003, se trasladó a un edificio recién construído que no contaba con servicio de aguas negras, cancelándose en esa fecha un total de $473.87 para su conexión y después de nueve meses todavía se carece de tal beneficio.
Me he acercado varias veces a ANDA, me dan una fecha estipulada en la que van a llegar y hasta hoy seguimos en las mismas condiciones. He llevado el problema a Protección del Consumidor, pero todos los esfuerzos han sido inútiles.
¿Quién puede ayudarnos a solucionar este problema? ¿Será un requisito de ANDA que se construya en lugares solitarios? ¿Tendremos que resignarnos a seguir utilizando baños alquilados?

Sonia Elizabeth Martínez
DUI No. 02544845-1


En defensa del Río Sapo
Me sentí muy molesto cuando leí el mensaje de alguien llamado Raúl Castillo. Sinceramente no sé que esperaban encontrar él y su esposa. El río Sapo es un hermoso lugar alejado de la civilización y el bullicio de la ciudad; es lo poco natural que nos queda en el país.
¿Es que acaso esperaban encontrar un hotel de Cancún y un río de agua filtrada? ¿Olvidan que en la época lluviosa los ríos de todo el país arrastran tierra y piedras desde antes que cualquiera de nosostros existiera? No cabe duda que lo más silvestre que gente como ellos conoce es el Parque Saburo Hirao. Sepan todos que el río Sapo es uno de los mayores refugios naturales a los que puede escapar el hombre citadino de nuestro tiempo y, bien cuidado, puede convertirse en uno de los principales focos de turismo de la nación.


Roberto Rivera
mhytos@elsalvador.com


Criterio de oportunidad
Mucho hemos leído del criterio de oportunidad que la Fiscalía General pidió para el imputado en el caso ANDA, Mario Orellana. Creo que es la justicia la que deberá de pesar en esta situación; pero ante tal solicitud, pregunto al gobierno en turno: ¿Existirá algún día el criterio de oportunidad al trabajo?
Lo pregunto porque con la ley de pensiones y jubilaciones lo único que se ha hecho es beneficiar a las AFP y no al trabajador. ¿Cuántas personas actualmente están temerosas de que a la edad que tienen (oscilan entre los 35 y 45 años) puedan ser despedidas de su actual empleo y no volver a colocarse en otro para lograr llegar a la edad de jubilarse? Y esto es una realidad que se da en nuestro país y se ve reflejada en el alza anual de inmigrantes hacia los EE.UU.
Tal pareciera que hay un compadre hablado para despedir a estas personas con experiencia con el objetivo que se sumen a los millones de compatriotas (profesionales y no profesionales) que mes a mes envían el fruto de su arduo trabajo en tierras americanas y mantienen al país con las remesas.


Ernesto Bonilla
menino@elsalvador.com

 


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