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CARTAS
| La
de no acabar
Dicen
en el periódico que la negligencia es de la alcaldía
por ceder la calle a la gente; pero, entonces, ¿cómo
le llamarían a la testaduros de los vendedores que no son
obedientes al reordenamiento. ¿Es que ninguna de las calles
donde ellos venden han sido destinada para ser mercado?
Las calles son para el tránsito vehicular y las aceras
para el tránsito peatonal; todavía estos señores
que dirigen a los vendedores no ponen los pies sobre la acera
y aceptan que ellos forman el mayor desorden en el centro capitalino.
¿Por qué no regresan a los puestos que ocupan nada
más como bodegas? ¿Por qué algunos de ellos
tienen puestos, y no solo uno, si no hasta tres, como si fueran
sucursales?
Entonces, el Ministerio de Hacienda debe cobrar la renta sobre
la mercadería porque ellos no emiten factura y están
evadiendo los impuestos de lo que lo demás comerciante
formales sí pagan.
Creo que varios ciudadanos queremos que ellos entren en razón
y que regresen a vender donde les corresponde. No en la calles
ni las aceras. La decisión que ellos tomen tienen que ser
la correcta; no una decisión a medias.
Que no sólo quite el problema de una calle, sino de todas
las zonas de San Salvador que no estén en el lugar donde
tienen que permanecer. ¿O es que aquí todavía
seguirá reinando la matonería y el desorden que
impera en el centro de nuestro El Salvador?
Cristina
de Alvarenga
cristinacarranza_@hotmail.com |
Leyes
débiles
El motivo de la presente es para exponer un problema
que estamos viviendo con la empresa de servicios al consumidor ANDA.
Soy empleada de una prestigiosa empresa de San Miguel, que brinda trabajo
a más de 33 personas y, en el mes de diciembre de 2003, se trasladó
a un edificio recién construído que no contaba con servicio
de aguas negras, cancelándose en esa fecha un total de $473.87
para su conexión y después de nueve meses todavía
se carece de tal beneficio.
Me he acercado varias veces a ANDA, me dan una fecha estipulada en la
que van a llegar y hasta hoy seguimos en las mismas condiciones. He
llevado el problema a Protección del Consumidor, pero todos los
esfuerzos han sido inútiles.
¿Quién puede ayudarnos a solucionar este problema? ¿Será
un requisito de ANDA que se construya en lugares solitarios? ¿Tendremos
que resignarnos a seguir utilizando baños alquilados?
Sonia
Elizabeth Martínez
DUI No. 02544845-1
En
defensa del Río Sapo
Me
sentí muy molesto cuando leí el mensaje de alguien llamado
Raúl Castillo. Sinceramente no sé que esperaban encontrar
él y su esposa. El río Sapo es un hermoso lugar alejado
de la civilización y el bullicio de la ciudad; es lo poco natural
que nos queda en el país.
¿Es que acaso esperaban encontrar un hotel de Cancún y
un río de agua filtrada? ¿Olvidan que en la época
lluviosa los ríos de todo el país arrastran tierra y piedras
desde antes que cualquiera de nosostros existiera? No cabe duda que
lo más silvestre que gente como ellos conoce es el Parque Saburo
Hirao. Sepan todos que el río Sapo es uno de los mayores refugios
naturales a los que puede escapar el hombre citadino de nuestro tiempo
y, bien cuidado, puede convertirse en uno de los principales focos de
turismo de la nación.
Roberto
Rivera
mhytos@elsalvador.com
Criterio
de oportunidad
Mucho
hemos leído del criterio de oportunidad que la Fiscalía
General pidió para el imputado en el caso ANDA, Mario Orellana.
Creo que es la justicia la que deberá de pesar en esta situación;
pero ante tal solicitud, pregunto al gobierno en turno: ¿Existirá
algún día el criterio de oportunidad al trabajo?
Lo pregunto porque con la ley de pensiones y jubilaciones lo único
que se ha hecho es beneficiar a las AFP y no al trabajador. ¿Cuántas
personas actualmente están temerosas de que a la edad que tienen
(oscilan entre los 35 y 45 años) puedan ser despedidas de su
actual empleo y no volver a colocarse en otro para lograr llegar a la
edad de jubilarse? Y esto es una realidad que se da en nuestro país
y se ve reflejada en el alza anual de inmigrantes hacia los EE.UU.
Tal pareciera que hay un compadre hablado para despedir a estas personas
con experiencia con el objetivo que se sumen a los millones de compatriotas
(profesionales y no profesionales) que mes a mes envían el fruto
de su arduo trabajo en tierras americanas y mantienen al país
con las remesas.
Ernesto Bonilla
menino@elsalvador.com
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