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REPORTAJE
Ángeles
Suicidas
De
los 855 suicidios registrados por el Instituto de Medicina Legal durante
2003, el 10% correspondió a menores de 18 años. El 16% de
ellos se quitó la vida con una soga al cuello. ¿Qué
puede llevar a una niña de ocho años y a un adolescente
de 14 a cortar el hilo de su existencia? Vértice sigue la pista
de los dos casos más recientes
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Con
cuerda
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Intoxicados
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Féminas
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Adolescentes
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16%
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81%
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69%
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49%
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De
los menores que se suicidaron en 2003 murieraon ahorcados.
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De
los suicidios infantiles de 2003 fueron por envenenamiento.
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De
los menores que se suicidaron en 2003 eran niñas.
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Los
suicidas registrados en 2003 tenían entre
15 y 17 años de edad.
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No son seres alados pero sí hijos de madres solteras,
buenos estudiantes que viven en barrios populares al norte de la sucursal
del cielo. ¿Serán ángeles?
Él era hijo único; ella, la menor de dos hermanos. Hasta
el 19 de noviembre no tenían más en común que ser
niños en un país donde la violencia aún es usada
como método seudoeducativo.
Eso es lo que se cree en el Instituto Salvadoreño de la Niñez
y la Adolescencia (Isna) donde, entre enero y septiembre de este año,
se ha albergado a 2,433 menores de edad víctimas de diferentes
tipos de maltrato.
El domingo 21 de noviembre, Carlos Roberto Landaverde recibió
una reprimenda de su madre porque no era posible que mientras
ella trabajaba como burro para darle todo y convertirlo en un hombre
de bien, él fuera un haragán incapaz de pasar de grado.
Según un investigador policial que conoce su caso, esa llamada
de atención pudo llevar a Carlos a tomar una decisión
inimaginable en un adolescente de 14 años.
La misma determinación que pudo haber tomado Rocío Gabriela
Pacheco el 12 de septiembre pasado, cuando se preparaba para desfilar
en honor a la independencia patria.
Él estaba en la soledad de su cuarto: piso de tierra y paredes
de lámina oxidada. Ella pidió a su hermano que la dejara
sola dentro de la casa.
El día, la hora y el lugar donde decidieron colgarse eran diferentes.
Pero ambos tuvieron la triste fortuna que la mujer que los trajo al
mundo estuviera ahí cuando sus cuerpos descendieron.
Él todavía respiraba. Ella estaba fría. Carlos
utilizó una soga; Rocío una cuerda de plástico.
Él pendía de una viga; ella, de un pilar.
En ambos casos, la Unidad de Delitos Contra la Mujer y el Niño,
de la Fiscalía, con sede en Santa Ana, mantiene el suicidio como
la hipótesis más fuerte de la muerte.
Pues según las entrevistas iniciales realizadas a los familiares
de Rocío y de Carlos, no hay evidencia de que otra persona estuviera
a su lado cuando sucedió la muerte.
Con las alas rotas
Los presuntos suicidios de Rocío y de Carlos siguen siendo una
hipótesis. Pero, interrogada al respecto, la psicóloga
del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez
y la Adolescencia, Isna, Margarita de Barrios cree que una situación
de maltrato físico y psicológico, combinada con escenas
vistas en los medios de comunicación pueden llevar a un menor
a recurrir al suicidio como salida al círculo del maltrato.
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Rocío Gabriela
Pacheco en un paseo escolar junto a su maestra de 2º grado.
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La profesional indicó que la personalidad del
niño se forma desde los 0 hasta los 7 años de edad.
El maltrato en esa época genera baja autoestima, alejamiento
de los padres y resentimiento de los niños hacia las personas
adultas, afirma.
El director del programa de Salud Mental del Ministerio de Salud, Dr.
Moisés Guardado, coincide con ella: El maltrato genera
una propensión al gesto y a la acción suicida.
Según la autopsia, el cuerpo de Rocío presentaba moretes
en su pómulo y su pierna derechos. Un vecino y una maestra que
temen revelar su identidad sospechaban que la niña era maltratada
físicamente. Sin embargo, no hubo denuncias.
Por otro lado, el informe policial sobre el caso de Carlos indica que
éste recibió una reprimenda por no aprobar el año
escolar.
Para la corporación esa podría ser la razón por
la que se suicidó. La Fiscalía, empero, no está
convencida, y, hasta el jueves 25, aún estaba a la espera del
informe de Medicina Legal.
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Carlos Roberto
Landaverde dormía en el interior de este cuarto de láminas,
donde lo encontraron colgado.
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Lo cierto es que de comprobarse la hipótesis
del suicidio en ambos casos, los expedientes pasarán al archivo
de la Fiscalía, y sus nombres se sumarán a los 31 suicidios
de menores de 18 años contabilizados por el Instituto de Medicina
Legal hasta agosto pasado sólo en los departamentos de Cuscatlán,
Usulután, Santa Ana, Ahuachapán, San Salvador, San Miguel
y La Libertad.
Nadie sabe si este año, los niños y adolescentes suicidas
superarán los 80 casos consumados en 2003.
Lo cierto es que los Carlos y las Rocíos que aún son víctimas
de maltrato físico, sexual, psicológico o por negligencia
podrían unirse a los 309 salvadoreños, de 5 a 19 años,
que intentaron suicidarse en 2003, según los registros de la
Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud.
Marta Alicia Landaverde, la madre de Carlos, se confiesa católica
y se consuela con la esperanza de la resurrección. Gloria Elizabeth
Pacheco, progenitora de Rocío, asiste a una clínica en
busca de ayuda psicológica.
Los compañeros de Rocío piden a Dios que cuide su alma
y a más de alguno se le escucha decir: Quisiera morirme
para estar donde Rocío.
Frases como esa en boca de un niño parecen fruto de la fantasía...
Sin embargo, podrían ser señales de que la vida de un
pequeño ángel es tan dolorosa que la tumba parece un lugar
mucho más seguro que el hogar.
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En las
páginas del único cuaderno de Rocío
se encontró este dibujo.
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Las mujeres acumulan el mayor número de intentos de suicidio.
los hombres suelen tener éxito
a la hora de ejecutar su decisión
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Faltan recursos para
prevenirlo
El programa de Salud
Mental del Ministerio de Salud necesita aún más
personal para prevenir los suicidios.
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Casi 140 psicólogos deben atender la salud
mental de los salvadoreños y dividir su tiempo entre la atención
clínica a los pacientes y las actividades de promoción
de la salud psicológica.
El personal especializado es uno de los recursos a duplicar para
que el Programa de Salud Mental del Ministerio de Salud atienda
las necesidades de la población a este respecto. Así
lo reconoció el director de dicho programa, Dr. Moisés
Guardado.
El galeno explicó que a fin de solventar la falta de recursos
humanos se está capacitando a todo el personal médico
para reconocer a los pacientes que deben ser referidos a un especialista.
El departamento que dirige Guardado atiende a los pacientes con
diagnósticos de intento de suicidio, psicosis, drogo-dependencia,
depresión, trastornos de ansiedad y alcoholismo. El director
del programa de Salud Mental explicó que todos los trastornos
que se atienden pueden estar relacionados con la propensión
al suicidio. |
Señales de alerta
Frases delatoras Cuando un adolescente
dice ser me quiero matar, no vale la pena
vivir o no seguiré siendo un problema,
los padres y maestros deben tomarlo en serio, afirma la psiquiatra
Margarita Mendoza Burgos.
cambios de conducta Si el niño o adolescente cambia sus
hábitos de dormir y comer, si descuida su arreglo personal
y sus estudios o si ingiere alcohol u otras drogas, póngale
atención.
Acciones sospechosas
El niño o adolescente que planea suicidarse podría
regalar sus pertenencias, limpiar su cuarto y tirar papeles
y cosas valiosas para él.
Hable de la muerte Preguntarle al niño si está
deprimido o si piensa en el suicidio le demostrará que
alguien se interesa por él, afirma Mendoza Burgos.
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