Del 28 al 5 de diciembre de 2004


Relato
El General recibe pocas visitas en la tumba

No tiene una lápida que diga: “Aquí yace Maximiliano Hernández Martínez”. Tampoco hay número; pero sí una dirección: Cuadro Araujo, línea B, sección Los Ilustres, Cementerio General de San Salvador. Desde su
entierro, el 19 de mayo de 1966, la tumba ha existido en el anonimato y con cierto halo de misterio, al menos
es lo que se percibe en el relato de Marco Antonio Rojas, un antiguo trabajador del camposanto


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Juan Rojas guardó por 30 años el secreto de la ubicación del mausoleo.Fotos EDH / Lissette Lemus


“Fue el difunto Salvador Trujillo el que me encarriló en este teje y maneje del cementerio cuando era jefe de los supervisores.

Fue el que me heredó un croquis donde se ubican los mausoleos de los personajes más ilustres que están aquí enterrados.

“Yo, como he sido muy curioso, me fijé que había una tumba de la cual no me hablaba... hasta que un día se vio obligado a decirme que era la del general Maximiliano Hernández Martínez.

Lo hizo porque unos usuarios necesitaban identificar los linderos de la tumba de un familiar que estaba a la par de la del general.

“Te voy a decir quién es porque esto se ha manejado con mucho cuidado, la familia lo consintió así, me dijo Trujillo.

Yo guardé el secreto por un montón de años y lo entendía porque en vida el General fue muy cauteloso. Imagínese que el motorista de él, quien lo mató en una hacienda de Honduras, tuvo que ganarse la confianza primero.

“Desde que trajeron los restos, la familia ha sido muy reservada, como ve, no tiene placa, no tiene ninguna identificación, por eso es que casi nadie sabe ni se imagina dónde está enterrado. En cambio, las de otros ex presidentes del país sí se sabe dónde están y hasta les hacen homenajes, les colocan placas y las adornan con flores en fechas especiales como el día de finados o algún aniversario de ellos.

“Son bien escasas las personas que preguntan dónde está enterrado. Vienen atraídos por la tumba de Manuel Enrique Araujo, mas no saben que atrás tienen la del General, que, según dicen, no era del todo malo, porque aunque tenía espías por todos lados también hizo cosas buenas por la economía del país. Además, no fue corrupto.

Sin visitantes

“Es normal que la gente tenga su temorcito porque en vida él hizo muchos enemigos, pero yo creo que después de la firma de la paz ese tipo de sentimientos no tiene cabida. Pero así ha estado su sepulcro, como en el anonimato... pienso yo.

“Me imagino que cuando murió ha de haber pasado igualito que cuando murió el mayor Roberto d‘Aubuisson, que pasaron como dos semanas cuidando su tumba por eso de los enemigos que quisieran atentar contra él porque fueron políticos relevantes y pueden decir: que no se nos escape ni muerto.

“Aquí nunca han profanado alguna tumba, pero a la del General le pudieron haber puesto una bomba o entrar a la tumba, al sótano, y fácilmente encuentran su depósito que sí tiene una placa en la que solamente está escrito su nombre y la fecha en que murió.

“A la familia no se le ve por acá, y si vienen entran sin hacerse notar. Hace unos diez años, vino tres veces una señora salvadoreña, un poco alta y delgada, de aspecto relevante y preguntó: ¿Dónde está la tumba del General Martínez? Los compañeros de trabajo, como saben que yo tenía conocimiento de eso, me llamaron y se la enseñé. Pero, como siempre de curioso, le pregunté cuál era su interés. Me contestó que solamente era admiradora de él y que venía desde San Miguel.

“Después de algunas visitas, le agarré confianza y un día me dijo: Le voy a ser clara, yo soy pariente de la esposa de él.

“A esa señora no la volví a ver por aquí, los únicos que vienen a visitarlo son algunos historiadores y estudiantes que quizá se acuerdan y sienten la curiosidad de preguntar. Algunas personas anónimas le dejan flores, como estas rosas que están aquí, yo creo que se trata de militares que le guardan admiración.

“En general, la gente no sabe cuál es la tumba del General Martínez... son pocos los que hacen remembranza de lo que él fue, otros ni siquiera han conocido esta historia”.


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