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LA
COLUMNA

La
palabra es compromiso
Hoy más que nunca se ha puesto de manifiesto
el poder que tienen las ideas cuando se utilizan en su momento justo.
Tras su derrota electoral, los líderes efemelenistas argüyen
sin cesar que toda la culpa la tiene una especie de campaña sucia
desarrollada por algunos contribuyentes del partido ARENA, el triunfador
en los comicios del pasado domingo.
Algunos analistas creen que esa es una explicación demasiado
simplista, y quizás tengan razón cuando se trata de reducir
ese resultado adverso a un juego de palabras.
Por otro lado se ha señalado, con demasía talvez, las
escasas cualidades que desde un principio mantuvieron en desventaja
al candidato efemelenista para asegurar un triunfo el 21 de marzo.
El otro día, Héctor Silva también intentaba razonar
sobre su derrota. Quizá no logramos hacer click con el
electorado, le dijo a un entrevistador de televisión. Rafael
Machuca dijo a otro periodista algo así comohicimos lo
que teníamos que hacer. Antonio Saca, el ganador de los
comicios, manifestó luego de la jornada: Hemos derrotado
al populismo.
Pero al término de la campaña, se puede fácilmente
concluir que todos los contendientes hicieron populismo y no una exposición
inteligente de sus plataformas. Prometieron cuanto pudieron. Apelaron
a los grandes problemas que abaten a la población: la inseguridad
ciudadana, los problemas económicos y la necesidad de reactivar
el agro. Nunca dijeron cómo le harían para resolverlos.
Usaron todo tipo de estrategias, imágenes, canciones; pero, sobre
todo, palabras. Y era lícito, trataban de enamorar a una importante
masa de votantes que al final sorprendió al acudir en un 60 por
ciento a las urnas y dio al partido oficial la confianza para que dirija
los destinos de la nación durante los próximos cinco años.
Esto me lleva a pensar un poco en la oferta del ganador de los comicios.
Quiero creer en que lo mejor que está por venir.
Puedo llegar a creer que nada está bien y que todo necesita mejorar.
Pero bien, esa frase, al parecer, suscitó esperanza en más
de un millón de electores que le dieron su voto.
La campaña, con su bombardeo desenfrenado de mensajes, ha cesado.
Los salvadoreños hemos descansado de esa persecusión y
de esa guerra mediática.
Pero la esperanza en imágenes ha quedado. Por eso me parece propicio
traer a cuenta un fragmento del libro La Campaña, escrito por
el mexicano Luis Fuentes, y el cual me atrevo a parafrasear un poco.
La lección es entender que todo lo que imaginamos (será)
cierto....
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