28 de marzo de 2004


LA COLUMNA

Mirella Cáceres
vertice@elsalvador.com

La palabra es compromiso

Hoy más que nunca se ha puesto de manifiesto el poder que tienen las ideas cuando se utilizan en su momento justo. Tras su derrota electoral, los líderes efemelenistas argüyen sin cesar que toda la culpa la tiene una especie de campaña sucia desarrollada por algunos contribuyentes del partido ARENA, el triunfador en los comicios del pasado domingo.

Algunos analistas creen que esa es una explicación demasiado simplista, y quizás tengan razón cuando se trata de reducir ese resultado adverso a un juego de palabras.

Por otro lado se ha señalado, con demasía talvez, las escasas cualidades que desde un principio mantuvieron en desventaja al candidato efemelenista para asegurar un triunfo el 21 de marzo.

El otro día, Héctor Silva también intentaba razonar sobre su derrota. “Quizá no logramos hacer click con el electorado”, le dijo a un entrevistador de televisión. Rafael Machuca dijo a otro periodista algo así como“hicimos lo que teníamos que hacer”. Antonio Saca, el ganador de los comicios, manifestó luego de la jornada: “Hemos derrotado al populismo”.

Pero al término de la campaña, se puede fácilmente concluir que todos los contendientes hicieron populismo y no una exposición inteligente de sus plataformas. Prometieron cuanto pudieron. Apelaron a los grandes problemas que abaten a la población: la inseguridad ciudadana, los problemas económicos y la necesidad de reactivar el agro. Nunca dijeron cómo le harían para resolverlos.

Usaron todo tipo de estrategias, imágenes, canciones; pero, sobre todo, palabras. Y era lícito, trataban de enamorar a una importante masa de votantes que al final sorprendió al acudir en un 60 por ciento a las urnas y dio al partido oficial la confianza para que dirija los destinos de la nación durante los próximos cinco años.

Esto me lleva a pensar un poco en la oferta del ganador de los comicios. Quiero creer en que “lo mejor que está por venir”. Puedo llegar a creer que nada está bien y que todo necesita mejorar. Pero bien, esa frase, al parecer, suscitó esperanza en más de un millón de electores que le dieron su voto.

La campaña, con su bombardeo desenfrenado de mensajes, ha cesado. Los salvadoreños hemos descansado de esa persecusión y de esa guerra mediática.

Pero la esperanza en imágenes ha quedado. Por eso me parece propicio traer a cuenta un fragmento del libro La Campaña, escrito por el mexicano Luis Fuentes, y el cual me atrevo a parafrasear un poco. “La lección es entender que todo lo que imaginamos (será) cierto...”.


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