 |  |
UN
DÍA CON LA MUERTE
Rastreadores
de evidencias
Bastó
un recorrido rápido durante una mañana calurosa de junio,
para darse cuenta que el trabajo de los médicos forenses es sacrificado,
riesgoso y poco conocido. Pero sobre todo, un importantísimo
punto
de partida en la búsqueda de información que ayude a aclarar
una muerte.
La clínica número cuatro del Instituto
de Medicina Legal “Dr. Roberto Masferrer” es un cuarto pequeño
y sin ventanas.
En sus 15 metros cuadrados, apenas hay espacio para los tres escritorios
y un pupitre que utilizan los médicos forenses para el reconocimiento
de pacientes que le lleva la Fiscalía General para el respectivo
reconocimiento.
Son las 8 a.m., y sentado en su escritorio, el doctor Douwlas McArtur
Matute le da un sorbo a su taza de café vestido con su bata blanca.
La mañana se presenta tranquila, pero en Medicina Legal esa tranquilidad
es efímera.
“Doctor, tiene tres levantamientos: uno violento y dos naturales”,
interrumpe Pablo, el receptor de llamadas desde un escritorio a dos
metros de la clínica. “Es una mujer de aproximadamente
treinta años. Al parecer su compañero de vida le disparó
varias veces" prosigue.
Una nueva mañana de trabajo ha comenzado. Matute extrae de la
única gaveta de su escritorio una tabla con papeles membretados;
se acomoda un juego de lapiceros y un corrector líquido en el
bolsillo de su gabacha. Coge un radio y sale sin mucha prisa.
El médico se abre paso entre un grupo de pacientes con diversas
lesiones que esperan ser atendidos por los doctores del instituto. Deja
el edificio y sube a un “pick up”casi en marcha, a bordo
lo esperan el motorista un y un auxiliar de autopsias. Es el primero
de los levantamientos que realizará durante la calurosa mañana
del viernes 18 de junio. Una mujer asesinada en Ciudad Delgado y dos
dos casos de muerte natural en otros municipios del norte de San Salvador.
El vehículo toma velocidad. En 15 minutos, este equipo de Medicina
Legal se desplaza de la oficina en los amplios galerones del Centro
de Gobierno hasta el kilómetro 9 de la Troncal del Norte. Desde
la ventanilla del automotor, Matute pregunta a una vecina el punto exacto
donde ocurrió el homicidio. “Allá están”,
le responde la mujer mientras señala el puente Toril, frente
a la calle Las Cabañitas, colonia Las Arboledas.
El levantamiento
Los curiosos se han tomado la calle, unos cinco metros antes de llegar
al puente.
Al fondo, los investigadores de la PNC y una representante de la Fiscalía
General de la República hacen las primeras pesquisas sobre el
crimen: recogen vainillas, buscan proyectiles de arma de fuego, toman
fotografías, hablan con posibles testigos y anotan datos de la
víctima. Matute su equipo entrarán a la escena del crimen
hasta que la fiscal Claudia Iglesias les autorice. Ellos son los últimos
dentro de la cadena de investigación.
| |
8
a.m.
Primer caso. Una muerte violenta
Kilómetro 9 de la Troncal del Norte, Ciudad Delgado. Una
mujer presenta siete impactos de bala. |
 |
10:15
a.m.
Segundo caso. Muerte natural
Centro penal de Mariona. Un hombre murió mientras dormía.
Posible muerte fulminante. |
 |
11
a.m.
Tercer caso. Muerte natural
Colonia Zacamil. Una mujer de 80 años también murió
mientras dormía. Diagnóstico: senilidad. |
Pero Matute no pierde el tiempo. Desde el otro lado
de la línea amarilla, observa cuidadosamente el cadáver
y escribe los primeros datos: “... Cadáver en decúbito
dorsal sobre el piso de tierra con miembros superiores extendidos (en
cruz), cabeza al sur pies al norte”, anota con rapidez en el Protocolo
de Levantamiento de Cadáver.
Se trata de una mujer de mediana edad cuya blusa blanca tiene manchas
de sangre. A sus pies, un bolsón con lápices de colores,
una regla, un borrador, una tijera y cuaderno que delataban su profesión.
“Era maestra de segundo grado...”; “yo sabía
que era maestra”, comentan curiosos.
El médico no se perturba y sigue con su labor con su rostro sereno
pero sin dejar de anotar en su libreta. La fiscal le indica que puede
acercarse al cadáver. Se detiene a pocos centímetros,
lo continúa observando con detenimiento. “Bueno, doc, ahora
cuéntenos usted”, lo interrumpe el investigador de la PNC.
El forense se inclina sobre la cara de la víctima y en voz alta
rinde su informe a las otras partes en la investigación. “Ausencia
de actividad cardiorespiratoria”, les dicta con voz pausada.
Se agacha junto al cuerpo, y el auxiliar toma los brazos e inclina el
cuerpo inerte a un costado. "Mirá los signos abióticos",
le ha ordenado el médico. El auxiliar o disector levanta el cuerpo,
lo mueve un poco en búsqueda de señales. El cuerpo está
tan flácido que las extremidades caen como trapos. "A juzgar
por la flacidez y la temperatura corporal, tiene una hora y media de
haber muerto", sentencia Matute.
“Herida de un centímetro en región pectoral derecha
a nivel del segundo espacio intercostal ...”, sigue dictando,
mientras fiscal e investigadores toman nota cual si fuera una clase
de anatomía. El examen del cadáver es palmo a palmo, ven
meticulosamente lesión por lesión, primero examinan las
cinco heridas en el tórax y abdomen; continúan con los
otros siete que han perforado la espalda de la maestra. “Los orificios
de la espalda tienen un anillo de contusión que indica que son
de entrada. Tienen bordes doblados hacia afuera, lo que nos lleva a
pensar que el sospechoso la atacó por la espalda", asegura.
Efecto humano
Después de media hora, el reconocimiento ha concluido. El ayudante
y el motorista envuelven el cuerpo en una bolsa y lo colocan en el “pick
up”.
Don Felipe Hernández no para de llorar la muerte
de su hija, Elena Hernández Medina, de 33 años, madre
de una pequeña de siete años y maestra de un centro escolar
en la colonia Costa Rica de San Salvador.
Al médico se le escapa un comentario: “pobrecita, quedó
como un colador” y se sube al vehículo. No es indiferencia
al dolor, es la costumbre de una profesión que ha ejercido desde
hace 17 años que lo han llevado a reconocer decenas de muertos
durante la ofensiva guerrillera de 1989, el accidente aéreo de
AVIATECA, y los terremotos de enero y febrero de 2001.
| |
| El
caso de Gerardo Villeda K. es un ejemplo de cómo el trabajo
forense es vital para aclarar un caso. |
“No hay quien no deje de flaquear en algún
momento. En especial cuando se tiene que identificar a niños
y mujeres que han muerto en situaciones violentas”, dice Matute,
a la vez que reconoce que esa voz pausada y su rostro indiferente es
sólo un mecanismo de defensa ante un trabajo que no deja de ser
“traumatizante”.
De regreso en su oficina, añade que “estar en contacto
con escenas dantescas o con la muerte no deja de generar, a la larga,
un daño sicológico”.
La doctora María Cristina Flores, una de sus compañeras
forenses, comparte la opinión y agrega que “no es nada
agradable tener que reconocer lesiones en un niño violado o a
una persona que tenga multiples fracturas por un accidente”, al
referirse a otros procedimientos que realiza un forense clínico.
Pero el trabajo de estos forenses no termina con un
levantamiento o reconocimiento. Como en el caso de la maestra, los muertos
de forma violenta son traslados a la morgue del Instituto, donde otro
grupo de médicos patólogos practican la autopsia.
| 70%
Muertos reconocidos por Medicina Legal se realizan en en la capital.
|
| 1,500
Levantamientos registrados en San Salvador en el último trimestre.
|
| 2,700
Muertos es el total reportado en el último trimestre en todo
el país. |
El cuerpo de la maestra ha sido colocado en una mesa
metálica rodante. Adentro, un médico lee el reporte del
doctor Matute. “El protocolo que se hace en el levantamiento sirve
para que el patólogo, que hace la autopsia, sepa qué va
a encontrar y qué tiene que buscar ...en el caso de la maestra
probablemente encontrará dos proyectiles”, explica Matute.
Las puertas de la sala de autopsias se han cerrado para el equipo periodístico.
“La autorización era nada más para que acompañaran
un reconocimento”, anuncia la secretaria del director del Instituto,
Mario Alfredo Hernández Gavidia.
Pero lo que normalmente sucede más allá de esas puertas,
y según algunos forenses consultados, es que el patólogo
realiza dos cortes en el cadáver. Uno en forma de Y que va desde
el toráx hasta el vientre. El otro en la parte posterior de la
cabeza.
Se pesa cada una de las partes del cuerpo y busca, palmo a palmo, cualquier
evidencia que ayude a aclarar el asesinato. Cuando ha terminado ese
proceso, redacta un nuevo informe, que junto a los proyectiles encontrados
y el protocolo de levantamiento, formarán parte de las pruebas
que se presentarán en el jucio.
UN
DÍA CON LA MUERTE
Huellas de la crueldad
Aunque
están familiarizados con la muerte, los médicos forenses
no dejan de sentirse impactados por lo que ven a diario. En más
de
una ocasión, los 18 médicos del área clínica
de Medicina Legal, han
cuestionado, en silencio, a la sociedad en la que viven. “Nadie
se
puede acostumbrar a la cizaña con la que actúa mucha gente
en
este país”, reflexiona el doctor Rodolfo Antonio Zetino.
| |
|
|
| La
historia que le provoca escalofríos
DRA. MARIA CRISTINA DE VELASCO
“No
recuerdo la fecha, ni los nombres, pero sí lo que pasó.
Fue una noche en San Martín. Un señor se había
llevado a sus dos hijos sin el permiso de la madre. Al parecer
tenían muchos problemas de pareja, así que se habían
separado.
Ese día, el hombre se ensañó con los niños.
Se encerró en su casa y los degolló. Al ver lo que
había hecho, se colgó.
Recordar eso me da escalofrío, pero lo peor de todo era
que uno de los pequeños había quedado vivo. Al llegar
a la casa, la madre se lo llevó al hospital. No sé
si el niño logró sobrevivir.
Fue muy cruel lo que le hicieron a los niños. Uno piensa
cómo es posible que una persona pueda hacer esto. Soy madre
y en momentos así uno no deja de pensar en sus hijos”.
|
La
impresión sentimental se impone
DR. RODOLFO ANTONIO ZETINO
“Hace un par de semanas fui a hacer un levantamiento en
El Paisnal. Cuando llegamos, la policía había acordonado
el área de trabajo así que nos dirigimos directamente
a los cuerpos. Fue impresionante ver aquella escena. Eran dos
cuerpos de mujeres, de 16 ó 17 años, completamente
calcinadas. El reporte del patólogo decía que una
de ellas estaba viva en el momento en que las quemaron.
En casos como éste, uno trata de distanciarse pero es difícil,
siempre causa mucha impresión. El ver una situación
con tanto dolo y furia impresiona. Asusta que haya personas que
hagan cosas tan extremas. La impresión moral y sentimental
por lo que uno ve se impone muchas veces. El trabajo continúa,
pero uno queda impresionado”.
|
Los
niños muertos nos impactan más
DRA. LOYDA EVELYN RODRÍGUEZ
“Tengo muchos años de trabajar en Medicina Legal,
y nunca me voy a acostumbrar a ver niños violentados. Recuerdo
dos casos. Uno fue en la orilla de un río muy caudaloso
de Nejapa.
Cuando llegamos, ví en un huequito el cuerpo de una bebita
recién nacida. Estaba bien formadita y se miraba sana.
Tenía muy pocas horas de estar allí.
No recuerdo las causas de su muerte según lo que dictaminó
la autopsia. Aquello me hizo flaquear, al igual que otro bebé
al que días antes había hecho exámenes de
sangre para determinar quién era su verdadera madre, pero
dos días después regresaba a la cárcel para
reconocer su cadáver. Había muerto por asfixia.
Estos casos nos impactan más porque somos padres”.
|
| Los
riesgos de trabajar en medicina legal |
Contagio
por enfermedad
Hacer el levantamiento de cadáveres, muchas veces en avanzado
estado de descomposición, los hace presa fácil de
alguna enfermedad peligrosa como la meningitis y el Virus de Inmunodeficiencia
Adquirida (VIH). Si bien se protegen para realizar su trabajo, el
riesgo al contagio es latente.
|
Escenas
dantescas
Los forenses no son asistidos con algún programa de salud
sicológica que les permita canalizar el estrés que
viven a diario. Ante esta falta de asistencia, los peritos de Medicina
Legal crean sus propios mecanismos de defensa. Generalmente, asumen
el buen sentido del humor. |
Riesgos
físicos
Muchas veces tienen que hacer levantamientos en lugares apartados
o de difícil acceso. “Los barrancólogos”,
como se llaman entre ellos, muchas veces caminan durante horas para
llegar a donde está el cadáver. Esto les genera agotamiento
y exposición a cualquier lesión a nivel físico. |
Robos
y asaltos
Los forenses del área clínica hacen levantamientos
en cualquier lugar y a cualquier hora. No ha faltado la ocasión
en la que, a punta de pistola, les hayan robado el vehículo
con todo y cadáver, o que los hayan agredido cuando intentan
trasladar el cuerpo hacia hacia Medicina Legal. |
Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular. | |