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CARTAS
Guerra
entre hermanos
Yo
también por la necesidad de protegerme de la muerte tuve
que ingresar a las filas del ejército, cuando era un adolescente.
Luego integré el Batallon Atonal y combatí por todos
los lugares que "Chiyo" ha mencionado en el reportaje
publicado el pasado domingo. Anque logré el grado de sargento,
la vida de un soldado fue similar a la de un guerrillero. Perdí
muchos amigos en combate y eso me hace a veces sentirme nostálgico.
Nunca estuve de acuerdo con matarnos entre hermanos, siempre respeté
los parámetros de los derechos de las personas y seguí
a cabalidad los acuerdos de Ginebra sobre las leyes de la guerra
terrestre... Me da gusto oirte decir que ni por $1 millón
recurrirías a la violencia. Muchos salvadoreños
como tú deseamos un mejor futuro para nuestra patria, pero
allí está esa gente todavía tratando de alcanzar
sus propios logros de llegar hasta la presidencia. Pero nuestra
gente ya le ha dicho no en dos elecciones presidenciales a dos
mercenarios vende patria (Facundo Guardado y Handal) Los que queremos
la democracia no nos debemos de fijar en los colores de las banderas
de los partidos politicos, un buen salvadoreno debe mirar las
cualidades de un candidato para gobernar... La democracia nos
da el voto como arma para decirles fuera del panorama politico.
Handal es parte de una historia amarga.
José
Santos Enamorado
josearcatao@aol.com
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Sobre la política y la fe
Permítanme
vertir algunas opiniones después de el artículo “Políticos
por voluntad divina” publicado en la pasada edición de
Vértice. Creo que la religion es algo eminentemente personal.
Es importante que los dirigentes del destino de un país tengan
una estructura sólida de valores, pero no vivimos, afortunadamente,
ni en tiempos del Santo Oficio, ni en una Teocracia. Por lo tanto estos
deberian estar fundamentados en un adecuado juicio, sentido común
y tolerancia plena en el marco de un Estado de Derecho. La gente religiosa
tiende facilmente a caer en el fanatismo, y en una "fiebre"
proselitista, que muchas veces termina atropellando los derechos de
libertad de pensamiento y otros. Japón, por ejemplo, es un país
en el que si bien se conservan en algunos vestigios del Budismo o del
Shinto, la mayor parte de personas se consideran con una "ética
humanista secular". Acá se respetan las leyes, se puede
transitar por la noche en cualquier área de la ciudad, no
se escucha de violaciones, asaltos, ni otra serie de atrocidadades que
son el pan diario en El Salvador, en el que como usted exponen su vasta
mayoria dice estar adherida a algun grupo religioso... No convirtamos
a El Salvador, en otro país propicio para el surgimiento de una
visión de tipo "talibanesca salvadoreña".
Darío
Chávez
Dachsiliezar2000@yahoo.com.mx
Las
ferias laborales
La
semana pasada asistí a la Feria del Trabajo en favor de los discapacitados
y organizada en el plantel de la Feria Internacional de El Salvador.
Un día anterior había digitado y fotocopiado más
de 20 currículum y les anexé su correspondiente foto a
color. Los mandé a anillar y empastar todo en aras de producir
la mejor impresión a mis entrevistadores.
Al día siguiente, me movilicé (a pesar de mis limitaciones
físicas) en un bus inter urbano a San Salvador. Lastimosamente,
de unas veinte empresas a las que apliqué, unas dieciseis empresas
me dijeron abiertamente que no tenían plazas disponibles ni para
profesionales ni para no profesionales discapacitados. Que todo aquello
se trataba simplemente de crear las bases de datos de los departamentos
de Recursos Humanos RHH de cada empresa.
Ante esto, me preguntaba: y, entonces para qué entonces se celebran
estas ferias y por qué aquel esfuerzo (sobre todo económico)
para que las personas como yo sólo asistamos a ella. Entiendo
que por el sólo hecho de que una empresa nos entreviste no significa
que por ello ya tenemos trabajo. Pero oír casi 16 veces seguidas
el "lo siento, ahorita no hay", deprime a cualquiera, imposibilitado
o no.
Entre pasajes de bus, mis "autoviaticos", alquiler de PC (para
digitar mi CV), copias, fotos a colores, empastado y otros gaste casi
$20 que esta semana ya me comenzaron a hacer falta para mis necesidades
habituales.-
Respetuosamente, sugiero a los comités y empresas organizadoras
de este tipo de ferias, que organicen estos eventos cuando realmente
exista una minima oferta laboral o bolsa de trabajo para todos los que
nos está costando encontrar un empleo.
Lamentablemente, empresas como El Diario de Hoy, Diana y otras que sí
valoran el potencial profesional y laboral del discapacitado, no estaban
presentes en la feria.
José
R. García
joseroberto@infocentros.org.sv
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