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REPORTAJE
¿No
hay como el hogar?
Para
decenas de niñas salvadoreñas, el lugar donde deberían
sentirse
más seguras es donde corren más peligro, y la figura masculina
que
debería inspirarles más confianza es la que traiciona
y lesiona su inocencia...

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Érase una vez una pareja con cinco hijos que
alimentar, entre ellos una hermosa niña. La madre hacía
tortillas y el padre trabajaba fuera del hogar para “llevar el
sustento” a la prole.
Cualquier vecino los habría descrito como “pobres pero
honrados”... Todo iba bien, hasta que la pequeña de 9 años
se atrevió a hablar.
Un día narró a su madre el dolor que le provocaba su papá.
La madre denunció al marido, quien luego fue detenido bajo el
cargo de violación, y enviado a un centro penitenciario mientras
se realizaba la investigación.
A la pequeña se le realizó un peritaje psicológico
y un reconocimiento de genitales en el Instituto de Medicina Legal.
Mientras tanto el dinero dejó de llegar a su casa. Tal vez eso
hizo que su madre cambiara de parecer. La progenitora se alió
con el proveedor.
De pronto, la fiscal que ventilaba el caso recibió una carta
donde la pequeña, con apenas 9 años vividos, aseguraba
que un novio, y no su padre, era el autor de su deshonrra.
El día de la vista pública llegó. La madre se sentó
junto al acusado y se negó a declarar.
La entonces fiscal María Elena Muñoz, actual jefa de la
Unidad de delitos contra la Mujer y la Niñez, recuerda el diálogo
que sostuvo con la víctima:
“-¿Querés a tu papá?
-Sí, lo quiero.
¿Querés que salga de la cárcel?
-Sí, quiero que salga.
-¿Creés que no te va volver a hacer lo que te hizo?
-No. Ahora no lo voy a permitir, no me voy a quedar sola.
-¿Y qué es lo que te hacía?”.
Entonces la pequeña relató los hechos y el veredicto resultó
condenatorio.
Jurídicamente el delito no quedó impune. Pero las secuelas
que la violación deja en un menor de edad repercuten durante
toda su vida, según la psicóloga, Milagro López,
quien trabaja con los niños que atiende el Instituto Salvadoreño
para la Niñez y la Adolescencia (ISNA).

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Durante el año pasado, 31 de las 74 violaciones
denunciadas a la PNC entre el 1º de enero y el 31 de mayo, habían
sido hechas por padrastros, 16 por los padres de las víctimas
y 12 por sus tíos. Este año, durante el mismo período,
los padres ocupan el primer lugar entre los violadores de menores con
17 casos en su haber.
Estela de odio
Ofelia es otro caso y tiene quince años. Es morena, extremadamente
delgada y de baja estatura. Casi no sonríe. La mayoría
del tiempo, tiene el rostro compungido. Sobre todo cuando habla de su
hija, una cría de seis meses, fruto de los sucesivos abusos del
hombre al que un día llamó “papá”.
El individuo y su compañera de vida criaron a Ofelia desde que
ella y su hermano gemelo eran bebés. “Decían que
mi mamá nos regaló”, afirma la madre precoz, tratando
de contener las lágrimas y el odio que siente por quienes le
dieron un techo donde vivir a cambio de que ella, desde los ocho años,
de edad trabajara cuidando a los hijos de una vecina. “Me pagaban
400 colones”, recuerda.
El salario lo entregaba a sus tutores. Ellos agradecían el apoyo
económico castigando a su su hermano con quemaduras y propinándole
golpes a Ofelia cuando trataba de defenderlo. “Me reventaban la
cabeza, me decían que yo era basura, que agradeciera que me habían
recogido... Una vez que defendí a mi hermano fue que ese hombre
me hizo lo que me hizo”, rememora con sus ojos húmedos
que miran hacía el suelo.
| Tipos
de maltrato
El abuso sexual y la violación pueden ir acompañados
de otros tipos de maltrato dentro del hogar. Quien tiene niños
a su cargo debe estar consciente de cuándo está
abusando de su autoridad. |
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Se da cuando
el padre, la madre o quien está a cargo del menor, incurre
en un trato que afecta el estado físico de niños
y niñas.
Según la Doctora Sonia Sierra, puede consistir en golpes,
quemaduras y fracturas. “Por ejemplo, jalar un niño
y tirarlo puede ocasionarle una serie de fracturas en su cuerpo.
Si el maltrato es continuo puede generar rotura de órganos
internos”, explica. Cuando una personas quema deliberadamente
al niño, lo mete en agua caliente, o pone su mano sobre
la hornilla de la cocina... “eso es maltrato, porque tú
estás haciéndole maltrato físico, aunque
tu intención no sea esa sino disciplinarlo”, explica
la psicóloga. |
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Consiste en
humillar, menospreciar y menoscabar la autoestima del menor de
forma que el niño crece con la creencia de que no vale
nada y se subyuga a las peticiones de los demás. Gritarle
“¡tonto!”, “¡basura!” o “¡hijuetantas”,
también tiene consecuencias.
Las piscólogas consultadas coinciden en que el abuso sexual
se relaciona con la violencia doméstica y el maltrato a
los menores. “Usualmente hay abuso físico, o pueden
haber todas esas modalidades: abuso físico, abuso sexual
y abuso psicológico”, explica la doctora Sierra. |
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Se trata del
hecho de descuidar a un menor en aquellas áreas que son
fundamentales para su desarrollo, como su salud y su alimentación.
Puede consistir en no procurarle sus medicinas, si necesita medicamento,
en abandonarlo o dejarlo en una situación que resulte atentatoria
contra su vida.
Sierra apunta que, “por ejemplo, si un niño preescolar
se deja solo en una casa y ocurre un incendio podría considerarse
una negligencia por parte del padre o la madre”. La sicóloga
enfatiza que la negligencia consiste en cuidar del niño
de forma inadecuada, de tal manera que esto altere su salud física,
emocional o que incluso le puede causar hasta la muerte. |
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Según
la doctura Sierra “consiste en utilizar a un menor con propósitos
de autosatisfacción y lascivia de parte del adulto”.
La profesional afirma que el abuso sexual es variado porque puede
ir desde exposiciones deshonestas, como desnudarse frente al niño,
presentarle documentos pornográficos, fotos de desnudos
o de lascivia, tocar al niño en diferentes partes de su
cuerpo, hasta llegar a la violación y la sodomía. |
| Lo
que dice la ley
El Código Penal estable que:
" El que mediante violencia tuviere acceso carnal por vía
vaginal o anal con otra persona, será sancionado con prisión
de seis a diez años". (Artículo 158 )
" Los delitos a que se refieren los cuatro artículos
anteriores serán sancionados con la pena máxima
correspondiente, aumentada hasta en una tercera parte, cuando
fueren ejecutados: cuando la víctima fuere Menor de dieciocho
años de edad". (Artículo 162 N° 3).

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“El maltrato físico y emocional no viene
solo... Los casos que atiendo en este momento además de abuso
físico presentan abuso sexual”, explica la psicóloga
del ISNA, Milagro López.
Según los profesionales consultados, los registros sobre menores
víctimas de violación y maltrato que se llevan en el ISNA,
la PNC y el ISDEMU no reflejan la realidad.
“No es que el abuso sexual suceda menos, sino que hay menos denuncias”,
explica la jueza Ana Guadalupe Zeledón, del Juzgado 4º de Familia.
Por su parte, el nuevo jefe de la Unidad de la Familia de la PNC, Comisionado
Hugo Armando Ramírez, cree que al hablar de delitos se debe tomar
en cuenta “la cifra negra”, es decir los delitos que no
se denuncian.
Ésto sucede a pesar de que el artículo 14 de la Ley Contra
la Violencia Familiar establece que los médicos, farmacéuticos,
enfermeras, maestros y demás personas que ejercen profesiones
relacionadas con la salud, la educación y la asistencia social
tienen la obligación de dar aviso de cualquier caso de violencia
intrafamiliar.
“Muchas veces las personas no denuncian
porque piensan que introducirse en el ambiente familiar de otros no
es correcto, pero para estos profesionales es una obligación”,
recalca la jueza de familia.
Señales de alerta
Pero ¿cómo saber si un menor está siendo abusado
sexualmente?. “En el caso del abuso sexual es más difícil
identificarlo”, afirma la Doctora Sonia Sierra, miembro de la
American Professional Society on the Abuse of Children. Según
Sierra, “una relación demasiado especial” entre el
menor y un adulto o “el rechazo” hacia esa persona pueden
indicar que algo anda mal.
“Hay casos de abuso sexual en que un familiar va a buscar al niño
a la escuela en medio de clases diciendo que se lo tiene que llevar,
sin que haya una cita médica u otra razón... Lo está
sacando de la escuela para abusar de él”, ejemplifica la
psicóloga puertorriqueña.
El abuso y la violación pueden manifestarse en los preescolares
en hechos como querer desnudarse, querer tocarse o intentar tocar a
otros niños, porque el menor no tiene consciencia de lo que está
haciendo. En otras ocasiones, los menores pueden tornarse violentos,
ya que quieren defenderse de las agresiones que reciben.
Ofelia no sabe leer pero asegura que fue a la escuela.
“No aprendí porque iba a molestar: le tiraba semillas de
aguacate a un profesor pelón y me peleaba en la polvazón
con otra bicha”, recuerda, pero se culpa por la muerte de su hermano
porque no lo pudo defender de sus agresores.
Cifras que engañan
El maltrato y los abusos que Ofelia recibía de sus padres de
crianza habrían cont
inuado, quién sabe por cuánto tiempo,
de nor ser porque su vientre empezó a crecer. Entonces, una amiga
de la niña interpuso una denuncia y Ofelia fue separada de aquel
fantoche de hogar e ingresada al Subsistema de Protección del
ISNA.
De los 950 niños y niñas que ingresaron a dicha institución
el primer trimestre de 2003, un total de 33 habían sido víctimas
de abuso sexual, este año la cifra asciende a 57. Ellos no representan
la mayoría en las estadísticas de niñez abusada,
pero se calcula que el número de casos es mayor a los que salen
a la luz.
Casos como el abuso sexual que Ofelia sufrió durante años
siguen ocultos por diferentes razones. “Hay concepciones erróneas
(en nuestra cultura) que generan impunidad... falta denunciar”
, afirma Ima Guirola, vocera de CEMUJER, organismo no gubernamental
que vela también por los derechos de la niñez y la adolescencia.
Activistas, psicólogas y fiscales consultadas han sido testigos
de cómo muchas madres defienden al agresor y acusan a la víctima
de mentir. “Esa actitud se explica por la educación que
han recibido. Las mujeres reproducen el papel de no acusar al agresor
aunque vean violentar a sus hijos o a ellas mismas. Absuelven a los
agaresores”, afirma Guirola.
La fiscal Claudia Lara Ventura, de la Unidad de Delitos Contra la Mujer
y la Niñez, afirma que el hecho de que la víctima se retracte
contribuye a que el acusado reciba un veredicto absolutorio. “Usted
puede llevar muchos elementos pero con lo que usted va a probar la participación
es con la declaración de la víctima”, asegura la
fiscal Lara Ventura.
Guardianes del cuerpo
Casos como el de Marta (nombre ficticio) son pocos. Ella estaba acompañada.
Cada vez que su marido se ausentaba del hogar, su hija María,
de 9 años, narró a su mamá lo que el individuo
“le hacía”.

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Al principio, la madre creyó que su hija estaba
mintiendo y le dijo que no inventara cosas así... lo que provocó
el llanto de la menor. En ese momento, la madre comprendió que
la forma en que su hija describía cómo él padrastro
la penetraba, no era fruto de su imaginación.
Presentó la denuncia ante la Fiscalía y colaboró
durante todo el proceso. Hace un mes, su ex compañero de vida
fue declarado culpable.
La sicóloga Sonia Sierra recomienda a los padres y madres de
familia que le expliquen a los niños que nadie está autorizado
para tocar sus cuerpos y si alguien llegara tocarlos que inmediatamente
lo cuenten a “su adulto de confianza”. El niño sabrá
quién es esa persona: un amigo, una maestra o la mamá
de un compañero de escuela, “porque no se sabe si quien
abusa del menor es el papá, la mamá, el abuelo o el tío”,
explica.
Además, es importante que el niño sepa qué hacer
en una situación de ese tipo: “que diga ‘mi mamá
me está llamando’ y que se aleje inmediatamente de quien
quiere tocarlo”, agrega la psicóloga, a quien muchos padres
le preguntan si instruir a los niños evitará que sean
víctimas de abuso, pero ella respolnde que es imposible evitarlo
pero pero sí disminuirá la probabilidad de que le ocurra.“Y
si ocurre que el niño sienta que cuenta con su apoyo...”
sugiere, ya que son vulnerables y no se pueden proteger si un adulto
quiere aprovecharse de ellos.
Según
la última Encuesta Nacional de Salud Familiar (FESAL) el
42% de las mujeres encuestadas reportó su primera violación
sexual antes de los 15 años.
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La FESAL reporta
además que el 15% de las encuestadas fueron violadas cuando
tenían menos de 10 años, y el 26.7% cuando tenían
entre 10 y 14 años. |
| ¿A
quién pedir ayuda?
Vecinos, familiares y profesionales que tengan sospechas de abuso
y violación sexual contra menores, pueden llamar a diversas
instituciones que están para velar por sus derechos. |
| ISNA
213-4700 |
ISDEMU
221-2020 |
CEMUJER
225-5812 |
PDDH
222-1604 |
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