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¿QUIÉN
MATÓ A ARMANDO?
La
noche en la que hablaron las balas
Un
homicidio siempre deja una estela de evidencias que podrían reponder
preguntas y finalmente determinar al o los responsables. Pero a veces
la práctica dista mucho de la teoría. El asesinato de
Armando Paniagua
Martínez es un caso en los que pese a tener las pruebas necesarias
para
aclarar el hecho, sigue suscitando más preguntas sin mayores
respuestas evidentes.
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La
cantina La Preferida el escenario del crimen de Armando Paniagua,
es además motivo de queja entre los vecinos. |
El 13 de junio San José Villanueva, un pueblo
relati-vamente tranquilo, ama-neció sorprendido ante la noticia
de un misterioso asesinato.
El hecho era confuso. Dos policías habian sido detenidos por
el homicidio de Armando Paniagua.
No había razón aparente que explicara la muerte pero la
oficina regional de la Fiscalía General de la República
de Santa Tecla y la Policía Nacional Civil (PNC), ya contaban
con una versión que sería la punta de lanza de una investigación
oficial.
“El día 12 de junio del corriente año, a eso de
las 23 horas con treinta minutos , los agentes Neftaly Osmín
Soriano Santos y Santos Claudio, patrullaban en la segunda Avenida Sur
y sexta calle oriente del barrio El Calvario, cuando observaron a un
grupo de quince sujetos quienes se encontraban bebiendo licor”,
dice el expediente número 9904-3, del Juzgado Segundo de Instrucción
de Santa Tecla.
El procedimiento era el habitual. Una revisión preventiva a las
personas que bebían. "El agente Santos Claudio les ordenó
alto pero unos sujetos no le hicieron caso y fue entonces cuando uno
de los sujetos se le avalanzó. Lo mismo hicieron conmigo.",
relata el agente Soriano en una entrevista que le hiciera la PNC.
La trifulca continuó durante varios minutos. La relación
de los hechos en el proceso establece que “Carlos Paniagua agarró
el arma del equipo de Soriano Santos, un fusil galil, y empezaron a
forcejear hasta que el sujeto le quitó el seguro y se disparó
tres veces. Dos le cayeron a Armando". Soriano declaró que
en el forcejeo, Carlos Paniagua recibió una balazo en la rodilla
derecha. Según ambos agentes, sus agresores desistieron de robarles
las armas y matarlos.
los protagonistas
Hoy, seis semanas después de aquella riña que dejó
a un muerto, Neftaly Soriano y Claudio Santos guardan silencio. “El
caso lo está investigando la fiscalía", apenas se
justifica Claudio Santos.
De hecho, esa investigación comenzaba la mañana del domingo
del 13 de junio, con el reconocimiento del cadáver de Armando
y su posterior autopsia mientras reposaba en una fría mesa de
aluminio en una sala de Medicina Legal de Santa Tecla.
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La doctora Rina Mercedes Montoya Martínez era
la designada para practicarla a petición de la Fiscalía.
Mientras tanto y a poca distancia de allí, Carlos, el hermano
del occiso permanecía en un quirófano del hospital San
Rafael, se le extraía un proyectil de la rodilla.
Aturdido por la anestesia, Carlos recuerda haber despertado sin saber
porqué un policía estaba acompañándolo.
Fue hasta ese momento que empezó su verdadera pesadilla. "¿De
qué está acusado éste?", preguntó un
agente al llegar. "Mató a su hermano", le respondió
el custodio.
Aquellas palabras todavía lo atormentan. Sentado sobre una silla
de plástico, junto al granero de su casa en el cantón
El Calvario de San José Villanueva, Carlos relata su propia versión,
misma que comienza con una acusación sin remitente específico.
"Aquí me hicieron un gran tamal”.
incrédulos
En este pueblo de La Libertad, nadie lo cree. El lunes 14 de junio el
parque retumbaba de gente que desde allí gritaba frente a la
entrada del Juzgado de Paz: "Depuración para la
PNC"..."Queremos justicia".
Un pueblo como pocos.Situado a 25 kilómetros de San Salvador,
había perdido la tranquilidad que lo ha caracterizado, pues según
un funcionario policial de la localidad, que pidió el anonimato,
la mayoría de delitos que allí ocurren se relacionan con
robo y hurto. Pero esta ocasión era diferente.
La gente reclamaba por uno de los suyos. Ante los ojos de muchos lugareños,
Carlos es tan inocente como lo fue Armando. No había motivos
para pensar que dos jóvenes trabajadores y a quiens los vieron
crecer, terminaran siendo víctima y víctimario.
El malestar había crecido como la espuma tras los relatos de
algunos testigos que vieron cómo los agentes Soriano y Santos
los golperaron sin que los hermanos Paniagua pudieran defenderse esa
noche.
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El
puesto policial dista tres cuadras de donde ocurrió el
asesinato. Sin embargo, los refuerzos llegarón desde zaragoza. |
“Eran como las 11:15 cuando mi hermano me pidió
que fuéramos a tomar el último trago". Carlos recuerda
que su hermano andaba muy contento pues había pedido la mano
de su novia Elba Martínez.
"Teníamos poco de estar allí cuando vimos que venían
dos policías ... no de ellos llegó a putearnos y a decirnos
que nos iba a registrar". Carlos cree que no haber acatado las
órdenes del agente Soriano para que botaran un cigarro hizo que
"se sintiera desafiado porque sólo llegó a darle
un leñazo en la nuca a Armando".
Eso lo llevó a él a avalanzarse sobre Soriano en defensa
de su hermano. "En ese momento él me empezó a disparar
y el agente Claudio le disparó varias veces a Armando",
recuerda Carlos.
De todo aquello, lo que no puede olvidar sonlas útimas palabras
de Armando: "Puta, hermano, me mataron", y su reacción
repentina de soltar a Soriano fue la de caminar hasta el cuerpo agonizante
de su hermano.
¿QUIEN
MATO A ARMANDO?
Una muerte, mil dudas
La
Fiscalía solicitó cuatro meses de instrucción para
investigar a fondo
el caso; sin embargo, a juzgar por las evidencias y las pruebas
científicas -autopsia y balística- no existe forma en
la que se pueda
determinar quién mató a Armando Paniagua. Lo único
que se tiene
son testimonios y entrevistas que apoyan una u otra versión.
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Carlos
Paniagua quiere colaborar en lo necesario para aclarar los hechos. |
Un mes y medio después, el caso arroja más
dudas que respuestas. Las mismas que hicieron que el 19 de junio la
jueza María Teresa López, del Juzgado de Paz de San José
Villanueva, decretara medidas sustitutivas para Carlos Paniagua y dos
imputados más.
A las dudas se suma la aseveración de Carlos de que nunca fue
acusado formalmente de la muerte de Armando. "Yo me dí cuenta
cuando escuché hablar a los policías".
También explica que nunca se le tomaron las huellas digitales
que podrían haber aclarado quién habría disparado
el gatillo del galil.
Más bien, recuerda que poco antes de que lo trasladaran al hospital,
un policía de Zaragoza, que no pudo identificar, se le acercó
y le tomó la mano. "Va pues, hijueputa, date gusto disparando",
le dijo, pero Paniagua no llegó a tocar el fusil.
En un principio la Fiscalía guardaba hermetismo sobre el caso.
Nadie quiso dar declaraciones argumentando que se trataba de un caso
delicado, aunque que no tiene reservas. Fue hasta el pasado miércoles
20 de junio que la fiscal específica del caso, Rosa María
Acosta, accedió a dar una entrevista a Vértice.
La fiscal Acosta aseguró no conocer a profundidad el caso pues
hacía poco tiempo se lo habían asignado; por lo que dice
haber solitado al Juez de Instrucción una reconstrución
de los hechos para ampliar la información.
En el Juzgado Segundo de Instrucción existen dos procesos del
mismo caso. El primero, en el cual se acusa a Carlos Paniagua de homicidio
simple; y el segundo, contra Benjamín Flores y Juan José
de León por haber golpeado y amenazado a los agentes Neftaly
Soriano y Claudio Santos la noche de la trifulca.
Pese a que hay testigos que aseguran que el agente Claudio Santos le
disparó a Armando y que ambos policías golpearon a los
Paniagua, no existe ninguna ningún proceso contra ellos.
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| Armamdo Paniagua Martinez, 26 años. |
La confusión de lo ocurrido aquel la noche del
12 de junio despierta dudas, incluso en la misma FGR, la que desde un
principio se casó con una sola hipótesis: Carlos mató
a su hermano. "Yo sólo le puedo hablar del proceso que yo
llevo (acusación contra Carlos). No sé de lo otro",
explica la fiscal.
La Autopsia
¿Quién mató a Armando Panigua? Una de las pruebas
que podrían reponder esta pregunta son los resultados que ofrece
la necropsia, mejor conocida como auntopsia.
En este caso, la autopsia realizada a Armando Paniagua
se realizó el 13 de junio. El jueves 8 de julio Vértice
solicitó hablar con la doctora Rina Mercedes Montoya Martínez,
patóloga que le practicó la autopsia; sin embargo, una
empleada de Medicina Legal de Santa Tecla que no quiso identificarse,
aseguró que no podían dar información porque sólo
la fiscalía tenía acceso.
Tampoco en el Juzgado Segundo de Instrucción de Santa Tecla se
encontró el informe; fue hasta después de que el juez
de instrucción Rafael Antonio González Nuñez lo
solicitara de inmediato para anexarlo al proceso 9904-3 es que Vértice
tuvo acceso.
El reporte, que entró al referido juzgado el 19 de junio pasado
revelaba que Armando había muerto de un disparo en el abdomen.
Nada más.
| DOCUMENTOS
CIENTÍFICOS NO ACLARAN EL CASO |
| 1
Dos lesiones por arma de fuego, Un orificio de entrada y otro de
salida, son las únicas lesiones que se le encontraron al
cuerpo de ARMANDO PANIAGUA. De los golpes que recibió en
la cabeza y en diferentes partes del cuerpo, según algunos
testigos, no se mencionan nada. |
| 2
Del informe que presentó el subcomisionado de investigación,
Douglas Omar García a vértice, sólo se detalla
que se recibieron 13 casquillos. Además de una pistola 9
mm y un fusil galil fueron disparados. No hay más detalles
que aclaren el homicidio de armando Paniagua. |
Sin embargo, la análisis que se presentó
es tan general que una fuente allegada al Juzgado, aseguró que
el Juez solicitará una ampliación, por considerarla escueta
y vaga.
análisis Balístico
¿De qué arma provino el proyectil que mató a Armando?
En el lugar de los hechos había tres armas de fuego, todas partes
del equipo reglamentario de los agentes Soriano y Santos.
Según las declaraciones de los policías involucrados,
el fusil Galil que portaba Soriano se disparó en tres ocasiones
durante la lucha con Carlos. “...Desconociendo dónde impactaron,
ya que la intención del sujeto (Carlos) Paniagua era impactarle”
al mismo agente.
Ambas partes concuerdan que la lucha entre el agente
Soriano y Carlos continuó hasta que un cuarto disparo impactó
en la rodilla derecha del acusado. El mismo policía portaba una
pistola 9 milímetros Smith & Wesson, la cual no fue disparada
en ningún momento.
Por su parte, el agente Santos cargaba un pistola 9 milímetros
marca CZ. “Comencé a disparar a los lados, en dirección
del suelo, para que los sujetos se alejaran y así poder apoyar
a mi compañero”, reconoce el policía.
“Hace
muy poco tiempo me dieron el caso. No puedo dar detalles. Incluso,
solicité una reconstrucción de los hechos”.
Rosa María Acosta
Fiscal específica |
“Ambos
agentes están siendo investigados disciplinariamente para
determinar, si hubo o no, mal procedimiento”.
Douglas Omar García
Subcomisionado de la PNC. |
En resumen, el arma fue disparada en siete ocasiones.
“No se sí se terminaron los cartuchos que portaba o si
el arma se me encasquilló... pero el arma no disparó más”,
explica. Carlos lo refuta y aclara que uno de esos disparos terminó
con la vida de su hermano.
Cuando terminó el incidente, los agentes que recogieron las evidencias
del lugar detallaron 18 pruebas, 13 de ellas eran casquillos de arma
de fuego. Según el informe enviado a los juzgados, seis pertenecían
al fusil Galil y siete al arma de Santos. Pero en los juzgados sólo
están las actas de secuestro del fusil Galil y de la pistola
9 milímetros Smith & Wesson.
¿Qué pasó con los rastros o las pruebas de que
la pistola CZ fue disparada tal como lo dijo el mismo agente Santos?
Sobre el arma faltante en el acta, el subcomisionado de la División
de Investigaciones, Douglas Omar García Funes, afirma que las
pruebas quedaron en manos de la Fiscalía; aún cuando “la
pistola CZ, serie PNC 6289R con un cargador y siete cartuchos”
fue “recolectada sobre la calle” en el lugar del incidente,
como “evidencia 14/18” (folios 56 y 57 del proceso 9904-3).
cadena de custodia
En un escueto resumen del informe de balástica, presentado por
el subcomisionado Omar García a Vértice, se relata que
los 13 casquillos encontrados pertenecen a las dos armas disparadas
–seis del Galil y siete de la pistola CZ–; además
describe que se encontraron “dos fragmentos de huellas aptos para
comparación”, sin detallar dónde fueron encontradas
y a quién pertenecen
En ese sentido, en el informe de la autopsia se describen
dos lesiones en el cadáver de Armando Paniagua. Una herida de
proyectil “disparado por arma de fuego” en el lado izquierdo
del abdomen. La segunda, “un orificio de salida de forma irregular”.
Sin embargo, en ninguna de las pruebas científicas, el informe
de balística o la autopsia, se identifica el tipo de proyectil
que mató a Armando o de qué arma provino.
Desde el punto de vista del subcomisionado García Funes debería
ser el informe forense el que determine qué tipo de arma de fuego
terminó con la vida de Paniagua.
s
Pero, según los médicos forenses que analizaron el informe,
en ninguna de las dos heridas se puede determinar el tipo de arma que
lo mató. Un importante pregunta sin respuesta.
Como pruebas, sólo quedan los testimonios de
las personas involucradas y de los testigos entrevistados, la mayoría
de ellos agentes que llegaron al lugar después que Armando estaba
herido de muerte. Algunos que presenciaron lo ocurrido prefieren no
declarar por miedo a represalias.
Por el momento, la Fiscalía solicitó cuatro meses para
profundizar en la investigación del caso que se encuentra en
su fase de instrucción. Un caso más que se suma a la lista
de homicidios en vías de investigación. Uno más
que espera respuesta, uno más que ha enlutado a una familia salvadoreña.
“Siempre salíamos juntos a cualquier parte... ya no se
siente la misma felicidad de cuando él estaba. Ahora sólo
queda la idea de la hora en la que él venía, de sus bromas”,
lamenta Carlos mientras se recupera de las lesiones en su rodilla, alega
su inocencia y pide justicia para su hermano.
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