Del 25 al 1 de agosto de 2004


¿QUIÉN MATÓ A ARMANDO?

La noche en la que hablaron las balas

Un homicidio siempre deja una estela de evidencias que podrían reponder
preguntas y finalmente determinar al o los responsables. Pero a veces
la práctica dista mucho de la teoría. El asesinato de Armando Paniagua
Martínez es un caso en los que pese a tener las pruebas necesarias para
aclarar el hecho, sigue suscitando más preguntas sin mayores
respuestas evidentes.

Alicia Miranda Duke
vertice@elsalvador.com

La cantina La Preferida el escenario del crimen de Armando Paniagua, es además motivo de queja entre los vecinos.

El 13 de junio San José Villanueva, un pueblo relati-vamente tranquilo, ama-neció sorprendido ante la noticia de un misterioso asesinato.

El hecho era confuso. Dos policías habian sido detenidos por el homicidio de Armando Paniagua.

No había razón aparente que explicara la muerte pero la oficina regional de la Fiscalía General de la República de Santa Tecla y la Policía Nacional Civil (PNC), ya contaban con una versión que sería la punta de lanza de una investigación oficial.

“El día 12 de junio del corriente año, a eso de las 23 horas con treinta minutos , los agentes Neftaly Osmín Soriano Santos y Santos Claudio, patrullaban en la segunda Avenida Sur y sexta calle oriente del barrio El Calvario, cuando observaron a un grupo de quince sujetos quienes se encontraban bebiendo licor”, dice el expediente número 9904-3, del Juzgado Segundo de Instrucción de Santa Tecla.

El procedimiento era el habitual. Una revisión preventiva a las personas que bebían. "El agente Santos Claudio les ordenó alto pero unos sujetos no le hicieron caso y fue entonces cuando uno de los sujetos se le avalanzó. Lo mismo hicieron conmigo.", relata el agente Soriano en una entrevista que le hiciera la PNC.

La trifulca continuó durante varios minutos. La relación de los hechos en el proceso establece que “Carlos Paniagua agarró el arma del equipo de Soriano Santos, un fusil galil, y empezaron a forcejear hasta que el sujeto le quitó el seguro y se disparó tres veces. Dos le cayeron a Armando". Soriano declaró que en el forcejeo, Carlos Paniagua recibió una balazo en la rodilla derecha. Según ambos agentes, sus agresores desistieron de robarles las armas y matarlos.
los protagonistas

Hoy, seis semanas después de aquella riña que dejó a un muerto, Neftaly Soriano y Claudio Santos guardan silencio. “El caso lo está investigando la fiscalía", apenas se justifica Claudio Santos.

De hecho, esa investigación comenzaba la mañana del domingo del 13 de junio, con el reconocimiento del cadáver de Armando y su posterior autopsia mientras reposaba en una fría mesa de aluminio en una sala de Medicina Legal de Santa Tecla.

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La doctora Rina Mercedes Montoya Martínez era la designada para practicarla a petición de la Fiscalía. Mientras tanto y a poca distancia de allí, Carlos, el hermano del occiso permanecía en un quirófano del hospital San Rafael, se le extraía un proyectil de la rodilla.

Aturdido por la anestesia, Carlos recuerda haber despertado sin saber porqué un policía estaba acompañándolo. Fue hasta ese momento que empezó su verdadera pesadilla. "¿De qué está acusado éste?", preguntó un agente al llegar. "Mató a su hermano", le respondió el custodio.

Aquellas palabras todavía lo atormentan. Sentado sobre una silla de plástico, junto al granero de su casa en el cantón El Calvario de San José Villanueva, Carlos relata su propia versión, misma que comienza con una acusación sin remitente específico. "Aquí me hicieron un gran tamal”.

incrédulos

En este pueblo de La Libertad, nadie lo cree. El lunes 14 de junio el parque retumbaba de gente que desde allí gritaba frente a la entrada del Juzgado de Paz: "Depuración para la
PNC"..."Queremos justicia".

Un pueblo como pocos.Situado a 25 kilómetros de San Salvador, había perdido la tranquilidad que lo ha caracterizado, pues según un funcionario policial de la localidad, que pidió el anonimato, la mayoría de delitos que allí ocurren se relacionan con robo y hurto. Pero esta ocasión era diferente.

La gente reclamaba por uno de los suyos. Ante los ojos de muchos lugareños, Carlos es tan inocente como lo fue Armando. No había motivos para pensar que dos jóvenes trabajadores y a quiens los vieron crecer, terminaran siendo víctima y víctimario.

El malestar había crecido como la espuma tras los relatos de algunos testigos que vieron cómo los agentes Soriano y Santos los golperaron sin que los hermanos Paniagua pudieran defenderse esa noche.

El puesto policial dista tres cuadras de donde ocurrió el asesinato. Sin embargo, los refuerzos llegarón desde zaragoza.

“Eran como las 11:15 cuando mi hermano me pidió que fuéramos a tomar el último trago". Carlos recuerda que su hermano andaba muy contento pues había pedido la mano de su novia Elba Martínez.

"Teníamos poco de estar allí cuando vimos que venían dos policías ... no de ellos llegó a putearnos y a decirnos que nos iba a registrar". Carlos cree que no haber acatado las órdenes del agente Soriano para que botaran un cigarro hizo que "se sintiera desafiado porque sólo llegó a darle un leñazo en la nuca a Armando".

Eso lo llevó a él a avalanzarse sobre Soriano en defensa de su hermano. "En ese momento él me empezó a disparar y el agente Claudio le disparó varias veces a Armando", recuerda Carlos.

De todo aquello, lo que no puede olvidar sonlas útimas palabras de Armando: "Puta, hermano, me mataron", y su reacción repentina de soltar a Soriano fue la de caminar hasta el cuerpo agonizante de su hermano.



¿QUIEN MATO A ARMANDO?

Una muerte, mil dudas

La Fiscalía solicitó cuatro meses de instrucción para investigar a fondo
el caso; sin embargo, a juzgar por las evidencias y las pruebas
científicas -autopsia y balística- no existe forma en la que se pueda
determinar quién mató a Armando Paniagua. Lo único que se tiene
son testimonios y entrevistas que apoyan una u otra versión.

Carlos Paniagua quiere colaborar en lo necesario para aclarar los hechos.

Un mes y medio después, el caso arroja más dudas que respuestas. Las mismas que hicieron que el 19 de junio la jueza María Teresa López, del Juzgado de Paz de San José Villanueva, decretara medidas sustitutivas para Carlos Paniagua y dos imputados más.

A las dudas se suma la aseveración de Carlos de que nunca fue acusado formalmente de la muerte de Armando. "Yo me dí cuenta cuando escuché hablar a los policías".

También explica que nunca se le tomaron las huellas digitales que podrían haber aclarado quién habría disparado el gatillo del galil.

Más bien, recuerda que poco antes de que lo trasladaran al hospital, un policía de Zaragoza, que no pudo identificar, se le acercó y le tomó la mano. "Va pues, hijueputa, date gusto disparando", le dijo, pero Paniagua no llegó a tocar el fusil.

En un principio la Fiscalía guardaba hermetismo sobre el caso. Nadie quiso dar declaraciones argumentando que se trataba de un caso delicado, aunque que no tiene reservas. Fue hasta el pasado miércoles 20 de junio que la fiscal específica del caso, Rosa María Acosta, accedió a dar una entrevista a Vértice.

La fiscal Acosta aseguró no conocer a profundidad el caso pues hacía poco tiempo se lo habían asignado; por lo que dice haber solitado al Juez de Instrucción una reconstrución de los hechos para ampliar la información.

En el Juzgado Segundo de Instrucción existen dos procesos del mismo caso. El primero, en el cual se acusa a Carlos Paniagua de homicidio simple; y el segundo, contra Benjamín Flores y Juan José de León por haber golpeado y amenazado a los agentes Neftaly Soriano y Claudio Santos la noche de la trifulca.

Pese a que hay testigos que aseguran que el agente Claudio Santos le disparó a Armando y que ambos policías golpearon a los Paniagua, no existe ninguna ningún proceso contra ellos.

Armamdo Paniagua Martinez, 26 años.

La confusión de lo ocurrido aquel la noche del 12 de junio despierta dudas, incluso en la misma FGR, la que desde un principio se casó con una sola hipótesis: Carlos mató a su hermano. "Yo sólo le puedo hablar del proceso que yo llevo (acusación contra Carlos). No sé de lo otro", explica la fiscal.

La Autopsia

¿Quién mató a Armando Panigua? Una de las pruebas que podrían reponder esta pregunta son los resultados que ofrece la necropsia, mejor conocida como auntopsia.

En este caso, la autopsia realizada a Armando Paniagua se realizó el 13 de junio. El jueves 8 de julio Vértice solicitó hablar con la doctora Rina Mercedes Montoya Martínez, patóloga que le practicó la autopsia; sin embargo, una empleada de Medicina Legal de Santa Tecla que no quiso identificarse, aseguró que no podían dar información porque sólo la fiscalía tenía acceso.

Tampoco en el Juzgado Segundo de Instrucción de Santa Tecla se encontró el informe; fue hasta después de que el juez de instrucción Rafael Antonio González Nuñez lo solicitara de inmediato para anexarlo al proceso 9904-3 es que Vértice tuvo acceso.

El reporte, que entró al referido juzgado el 19 de junio pasado revelaba que Armando había muerto de un disparo en el abdomen. Nada más.

DOCUMENTOS CIENTÍFICOS NO ACLARAN EL CASO
1 Dos lesiones por arma de fuego, Un orificio de entrada y otro de salida, son las únicas lesiones que se le encontraron al cuerpo de ARMANDO PANIAGUA. De los golpes que recibió en la cabeza y en diferentes partes del cuerpo, según algunos testigos, no se mencionan nada.
2  Del informe que presentó el subcomisionado de investigación, Douglas Omar García a vértice, sólo se detalla que se recibieron 13 casquillos. Además de una pistola 9 mm y un fusil galil fueron disparados. No hay más detalles que aclaren el homicidio de armando Paniagua.

Sin embargo, la análisis que se presentó es tan general que una fuente allegada al Juzgado, aseguró que el Juez solicitará una ampliación, por considerarla escueta y vaga.
análisis Balístico

¿De qué arma provino el proyectil que mató a Armando? En el lugar de los hechos había tres armas de fuego, todas partes del equipo reglamentario de los agentes Soriano y Santos.

Según las declaraciones de los policías involucrados, el fusil Galil que portaba Soriano se disparó en tres ocasiones durante la lucha con Carlos. “...Desconociendo dónde impactaron, ya que la intención del sujeto (Carlos) Paniagua era impactarle” al mismo agente.

Ambas partes concuerdan que la lucha entre el agente Soriano y Carlos continuó hasta que un cuarto disparo impactó en la rodilla derecha del acusado. El mismo policía portaba una pistola 9 milímetros Smith & Wesson, la cual no fue disparada en ningún momento.

Por su parte, el agente Santos cargaba un pistola 9 milímetros marca CZ. “Comencé a disparar a los lados, en dirección del suelo, para que los sujetos se alejaran y así poder apoyar a mi compañero”, reconoce el policía.

“Hace muy poco tiempo me dieron el caso. No puedo dar detalles. Incluso, solicité una reconstrucción de los hechos”.
Rosa María Acosta
Fiscal específica
 
“Ambos agentes están siendo investigados disciplinariamente para determinar, si hubo o no, mal procedimiento”.
Douglas Omar García
Subcomisionado de la PNC.

En resumen, el arma fue disparada en siete ocasiones. “No se sí se terminaron los cartuchos que portaba o si el arma se me encasquilló... pero el arma no disparó más”, explica. Carlos lo refuta y aclara que uno de esos disparos terminó con la vida de su hermano.

Cuando terminó el incidente, los agentes que recogieron las evidencias del lugar detallaron 18 pruebas, 13 de ellas eran casquillos de arma de fuego. Según el informe enviado a los juzgados, seis pertenecían al fusil Galil y siete al arma de Santos. Pero en los juzgados sólo están las actas de secuestro del fusil Galil y de la pistola 9 milímetros Smith & Wesson.

¿Qué pasó con los rastros o las pruebas de que la pistola CZ fue disparada tal como lo dijo el mismo agente Santos? Sobre el arma faltante en el acta, el subcomisionado de la División de Investigaciones, Douglas Omar García Funes, afirma que las pruebas quedaron en manos de la Fiscalía; aún cuando “la pistola CZ, serie PNC 6289R con un cargador y siete cartuchos” fue “recolectada sobre la calle” en el lugar del incidente, como “evidencia 14/18” (folios 56 y 57 del proceso 9904-3).

cadena de custodia

En un escueto resumen del informe de balástica, presentado por el subcomisionado Omar García a Vértice, se relata que los 13 casquillos encontrados pertenecen a las dos armas disparadas –seis del Galil y siete de la pistola CZ–; además describe que se encontraron “dos fragmentos de huellas aptos para comparación”, sin detallar dónde fueron encontradas y a quién pertenecen

En ese sentido, en el informe de la autopsia se describen dos lesiones en el cadáver de Armando Paniagua. Una herida de proyectil “disparado por arma de fuego” en el lado izquierdo del abdomen. La segunda, “un orificio de salida de forma irregular”. Sin embargo, en ninguna de las pruebas científicas, el informe de balística o la autopsia, se identifica el tipo de proyectil que mató a Armando o de qué arma provino.

Desde el punto de vista del subcomisionado García Funes debería ser el informe forense el que determine qué tipo de arma de fuego terminó con la vida de Paniagua.
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Pero, según los médicos forenses que analizaron el informe, en ninguna de las dos heridas se puede determinar el tipo de arma que lo mató. Un importante pregunta sin respuesta.

Como pruebas, sólo quedan los testimonios de las personas involucradas y de los testigos entrevistados, la mayoría de ellos agentes que llegaron al lugar después que Armando estaba herido de muerte. Algunos que presenciaron lo ocurrido prefieren no declarar por miedo a represalias.

Por el momento, la Fiscalía solicitó cuatro meses para profundizar en la investigación del caso que se encuentra en su fase de instrucción. Un caso más que se suma a la lista de homicidios en vías de investigación. Uno más que espera respuesta, uno más que ha enlutado a una familia salvadoreña.

“Siempre salíamos juntos a cualquier parte... ya no se siente la misma felicidad de cuando él estaba. Ahora sólo queda la idea de la hora en la que él venía, de sus bromas”, lamenta Carlos mientras se recupera de las lesiones en su rodilla, alega su inocencia y pide justicia para su hermano.

 


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