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REPORTAJE
Cáncer:
enemigo oculto
Más
de 6,000 habitantes del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS)
murieron a consecuencia de algún tipo de cáncer entre
1997 y 2003.
¿Podrá nuestro sistema de salud evitar más muertes?
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Angela Flamenco es una vecina más entre los habitantes
de San Bartolo. Madre de tres hijos, ama de casa y usuaria del servicio
de buses de la Ruta 29.
Sin embargo, hace dos décadas vivió un experiencia que
aún humedece sus ojos cuando hace memoria. En mayo de 1984 visitó
la Unidad de Salud de San Bartolo porque tenía flujos.
Ahí le hicieron la citología, un examen que los médicos
recomiendan a todos las mujeres con vida sexual activa y al que Angela
nunca se había sometido. Me ingresaron y me hicieron varias
pruebas. Después el médico me remitió a Maternidad,
recuerda.
Estuvo ahí 13 días durante los que le realizaron otra
serie de exámenes y, finalmente, le aplicaron radium 4 veces.
Después le dieron el alta y le recetaron 20 sesiones de cobalto,
que recibió día a día en enero de 1985.
No es para que se aflijan las compañeras mujeres, pues
todos nos afligimos y nos da miedo. Pero el cobalto no duele.
La reacción que da es que lo pone débil a uno y se siente
como si estuviera saliendo embarazada, le dan ganas de cosas, antojitos.
Pero gracias a Dios y a lo que uno va comiendo se va recuperando de
todo eso... ¡Ya pasaron 20 años!, dice.
Tras recibir el tratamiento, Angela tuvo que someterse al examen de
citología primero cada 15 días, luego cada mes, cada seis
meses y, finalmente cada año, como en la actualidad. Yo
no sentía nada. Y uno dice, si yo no tengo nada. Media vez tenga
flujo uno ya no está bien. Son señales de que uno tiene
que acudir al médico, afirma Angela con una autoridad que
solo la experiencia puede otorgar.
A nivel nacional 3,304 mujeres pasaron consulta por la misma razón
que Angela Flamenco entre 1997 y 2001, según datos presentados
por el entonces denominado Registro Patológico Nacional de El
Salvador ante la Unión Internacional Contra el Cáncer
(UICC) en abril de 2002.
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Los datos de mujeres pacientes de cáncer en el
cuello uterino, sumados a los de pacientes de cáncer de piel
(760), mama (1,173) y otros tipos de cáncer (3,789) hicieron
figurar a las mujeres como las más atacadas por el cáncer
en nuestro país. Pues frente a 9,029 mujeres pacientes de cáncer
solo se contabilizaban 3,290 hombres pacientes de cáncer en el
período arriba señalado.
Plan de prevención
Blanca Paz no quiere ser identificada con su nombre
real, pues ni su esposo ni sus hijos saben que a la edad de 24 años
le diagnosticaron cáncer cervical. Cuando el doctor le hizo su
primera citología, ella no pudo más que gritar: ¡Ay,
doctor!. Pero no duele, uno es el escandaloso que cree que
le están haciendo algo del otro mundo, explica.
Ahora, dice estar viva de milagro y recomienda a las mujeres no tener
miedo a la citología. Dejemos las niñerías...
Hay que comprender que el bien es para uno y, si tenemos esposo o lo
que sea, el bien es para ellos también, porque a ellos les vamos
a hacer falta, afirma.
Paradójicamente los números favorecieron a las mujeres
en el sentido de que el alto índice de cáncer de cuello
uterino motivó al Ministerio de Salud a elaborar el Programa
y las Normas Nacionales de Prevención del Cáncer del Cuello
Uterino en 2001. Desde entonces, dicho ministerio intenta aumentar el
uso de la citología para detectar dicho cáncer en su etapa
inicial. Mientras tanto, el Plan Nacional Preventivo de Enfermedades
Crónicas, en el que se incluiría la prevención
de los tipos de cáncer que atacan a los hombres, aún está
en fase de evaluación en el Ministerio de Salud.
Las autoridades esperan tenerlo listo en un mes.
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Manos
amigas
Aunque el Instituto del Cáncer y el Hospital Rosales integran
el Centro Oncológico Nacional diversas instituciones, públicas
y privadas, ofrecen los servicios de diagnóstico, tratamiento
y cuidados paleativos a los pacientes.
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I.
del cáncer
Consulta y tratamiento tanto a hombres como a mujeres.
Tel: 260-7218 |
Margaret
Diagnóstico de cáncer de mama y orientación
sobre cáncer.
Tel: 260-1380
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ISSS
Consulta y tratamiento. Atiende a todos los asegurados.
Tel: 271-0222
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MATERNIDAD
Cuenta con mamógrafo y realiza exámenes de citología.
Tel: 271-2555
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DIVINA
PROV.
Ofrece albergue y cuidado a los pacientes en fase terminal.
Tel: 261-1282 |
Me
sentí feliz, sin mi mama enferma
Hena
Rosales, sobreviviente del cáncer de mama, prefirió que
un cirujano le extirpara
una de sus mamas a esperar cupo en el ISSS. La decisión que ella
tomó no es común.
En 2003, los oncólogos de dicha institución realizaron
250 cirugías de mama,
en los cuatro quirófanos semanales que tienen a su disposición
en el Hospital Primero
de Mayo. Este es su relato en primera persona...
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Soy Trabajadora Social y Socióloga. Durante algún
tiempo trabajé para el Seguro y el Ministerio de Salud, donde
más de una vez di charlas informativas sobre salud a las mujeres.
Cuando tenía 26 años tuve a mi única hija. Le di
de mamar y pasé un tiempo supurando. Fui al Instituto del Cáncer
donde el médico me dijo que yo era muy joven para hacerme una
mamografía y que era normal que los pezones quedaran segregando
líquido después de la lactancia... Me dieron unas pastillas
y me alivié.
A pesar de que sentía dolorcitos en mi pecho durante el período
menstrual, nunca más me revisé, ni siquiera me hacía
el tacto.
Creo que tenía 39 años cuando pasé consulta otra
vez. Cada vez que me rozo me duele, le dije a la doctora.
Entonces, vamos a sacarle unos líquidos, dijo ella
y de repente apareció con una aguja enorme. ¡No!,
le respondí, mejor vengo otro día.
Pero, si no puede, hágase la mamografía, recomendó
ella. Si no tengo nada, ¿por qué me voy a someter
a ese sacrificio?, pensé... Me habían contado que
eso dolía un montón... Es cierto, duele, pero no es para
tanto. La máquina presiona un poco la mama pero es un dolor soportable.
Si yo hubiera razonado le habría dicho a la doctora mándeme
tres veces a hacérmela y me hubiera evitado ese gran rollo
de llorar.
Creo que muchas mujeres se nos han ido por falta de educación,
sienten dolor y no pasan consulta. Es un tipo de negación. Uno
prefiere ignorar la realidad...
En enero de 2000, sentí una pelotita en el seno derecho. En abril,
cuando pasé consulta en el Seguro la pelotita ya tenía
cinco centímetros de diámetro. Entonces, me volvieron
a indicar mamografía.
En lista de espera
No puedo esperar, dije cuando me programaron la mamografía
para julio. La alternativa que me dieron fue llegar al ISSS en junio
pero bajo condición... Aproveché la oportunidad y acudí
a la cita.
Luego vino el diagnóstico. Está positivo, niña.
Hay que seguir, dijo aquella mujer sin verme y dándome
la espalda.
Sé que ella era humana y con el montón de pacientes a
los que les deben dar el mismo diagnóstico, comprendo que no
les guste mucho servir de apoyo. Pero los médicos deberían
ser más sensibles, más humanos y explicarle a uno la enfermedad,
porque nadie más lo va a hacer...
Para no hacerle largo el cuento, hicieron un plan: someterme a una serie
de quimioterapias y operar en noviembre. Me pareció demasiado
tiempo. El cupo está lleno aquí. Si usted quiere
vaya afuera, pero tendría que prepararse con unos 30 mil colones,
porque aquí no podemos dar preferencias, todos vienen haciendo
cola, me explicaron.
No me quedo así, pensé. ¿Qué
hago? ¿Me voy a Estados Unidos?¿Vendo la casa? ¿La
hipoteco?. Toqué puertas y encontré un amigo, un
médico cirujano en el Hospital Rosales. Pero aquí
pongámonos serios, me dijo, no solo voy a quitarle
la capsulita, sino que vamos a hacer una maseptomía completa,
sentenció. ¡Yo feliz y contenta! porque lo que quería
era erradicar la enfermedad.
La decisión
A la semana yo ya estaba operada. Cuando desperté de la anestesia
y vi que no tenía pecho sentí una tranquilidad similar
a la que se siente cuando uno acaba de tener bebé.
Luego regresé al Seguro Social con la constancia de mi operación.
¿Quién no me regañó ahí:¿Y
por qué se tuvo que ir al Rosales? ¿no ve que aquí
la hubiéramos atendido?, me reclamaron. Ponerme a discutir
con ellos era ilógico. El sistema mismo me había rechazado
y las decisiones ya las había tomado.
Además, ninguna mujer en su sano juicio va a esperar dos años
después de un diagnóstico de cáncer para que la
operen hasta que haya cupo. Aquí estoy para seguir el tratamiento,
les dije y empecé a recibir la quimioterapia en el ISSS como
una medida preventiva.
Ese tratamiento genera pérdida de peso y ¡en mi vida me
había deprimido tanto como en ese tiempo! Dan ganas de llorar,
de no vivir. Pero para mí, el diagnóstico del cáncer
fue una oportunidad de hacer una pausa y reflexionar... Nunca me había
dedicado tiempo a mí misma.
Es cierto que para uno de mujer las mamas son parte de nuestra sexualidad...
pero me sentí feliz, cuando me quitaron la mama. Ahora uso una
prótesis, Sin embargo, para mi no es ningún trauma, me
la quito y digo: ¡Mire cómo quedé!.
Hasta hago bromas sobre ésto: ¡Ay! ¡Me golpeaste
el pecho!.
Señales
que no debe ignorar
No
todos los tipos de cáncer duelen, ni todo lo que duele es cáncer,
aclara el oncólogo
Yomar Vallejo. Sin embargo, todo dolor (o síntoma) debe
ser investigado.
Los tipos de cáncer que más atacan la población
salvadoreña son tan disimiles como
las zonas del cuerpo donde crecen. Conozca sus síntomas y consulte
al médico
a la menor señal de alarma.
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Un lunar que sangra, picazón en la mama, flujos
vaginales, dificultad al orinar, fiebre constantes, ganglios inflamados
y gastritis son, cada uno, síntomas de distintos tipos de cáncer.
Hena, Blanca y Angela reconocen que por ignorancia o falta de tiempo
para sí mismas, pasaron por alto las señales con las que
el cuerpo les advirtió que algo anda mal.
El Director del Área Médica de la Fundación Margarita
de Magaña, doctor Yomar Vallejo, hace incapié en dar a
conocer excepciones a la regla. Como que el cáncer de piel, aunque
es más común entre las personas blancas, puede también
atacar a las personas de tez morena. O que el cáncer de próstata;
aunque generalmente aparece de los 55 años en adelante, puede
desarrollarse a los 35 ó 40 años.
y cuando aparece en una persona joven es más agresivo,
igual que el cáncer de mama, señala Vallejo. Mientras
que las mujeres deben tomar en cuenta que al tener una pareja sexual
promiscua (infiel) o al haber tenido citologías anormales anteriormente,
deben realizarse dicho examen dos o tres veces al año.
GUíA
RÁPIDA
Es importante que ante uno o varios de los siguientes síntomas
usted no se descuide y consulte al médico. |
Cáncer
del cuello del útero
La citología es la forma más efectiva de detectar
las lesiones pre malignas que, de no ser tratadas a tiempo, degenerarán
en cáncer. Otras señales son infecciones vaginales
y flujos, hemorragias vaginales cuando no se esperan y sangrado
frecuente después de una relación sexual normal.
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Cáncer
de mama
La mayoría de pacientes consulta porque siente una
chibolita. Pero otros síntomas pueden ser lesiones
del pezón y la aureola, picazón, zonas que se engruesan
o cambian de color, camanances, salida de líquido por el
pezón (que no sea leche), dolor en el seno y pelotitas en
las axilas.
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Cáncer
de piel
Según el estrato de la piel donde aparecen se dividen en:
basocelulares, espinocelulares y melanoma maligno. Pequeñas
chibolas perladas del labio superior hacia arriba de la cara son
síntoma del primero. Mientras que un lunar que se oscurece,
pica, se ulcera o crece es signo de melanoma. |
Cáncer
de estómago
Plenitud temprana (llenarse con menos de la comida acostumbrada),
dolor epigástrico (ardor o dolor en la zona donde se juntan
las costillas y que comúnmente conocemos como boca
del estómago), dolor que a veces se calma comiendo
y eructos abundantes luego de comer.
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Cáncer
de próstata
Chorro urinario débil, dificultad para orinar o para terminar
de orinar, orinar a gotitas o mucho goteo después de terminar.
Orinar frecuentemente y levantarse muchas veces a orinar durante
la noche sin que se padezca de una infección urinaria. |
Cáncer
de médula ósea
En adultos se distinguen dos tipos de leucemias una llamada aguda
y otra crónica, los síntomas en la variedad de leucemia
aguda son: hemorragias anormales, fiebre, anemia e infecciones graves
e inesperadas, y un marcado aumento de glóbulos blancos
malignos. |
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