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ENTREVISTA
La
debilidad de América Latina es el tema social
Los
estados latinoamericanos reflejan dos lados de la moneda frente a su
población según una investigación hemisférica.
Por un lado están quienes aspiran a consolidar la democracia
y, por otro, los estados que son más propensos a un régimen
autoritario.
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Beat Rohr, representante del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo en El Salvador (PNUD), explica que el informe
presentado por esta organización el 22 de abril, en Lima, Perú,
muestra un verdadero desafío para los 18 países consultados.
Aunque se muestran avances en cuanto a democracia electoral, la región
presenta serias deficiencias en el campo de la ciudadanía social.
Por ejemplo, la tasa de desempleo impactó, la cobertura social
disminuyó y creció el empleo informal.
Ese malestar que siente la población se expresa en un apoyo
muy débil a la democracia . Eso es realmente preocupante,
explica Rohr.
El informe lo resume en una frase: No hay malestar con la democracia,
pero hay malestar en la democracia.
Vértice: ¿Cuánto ha avanzado en términos
democráticos Latinoamérica?
Beat Rohr: En términos electorales (en el sentido de acceso y
derecho al voto) estamos avanzando bien.
Pero la democracia no se limita a este aspecto sino que es algo más
profundo. Abarca, por ejemplo, los derechos sociales y en este sentido
hay mucho por hacer.
¿Cuáles son los temas pendientes en el continente?
El informe dice que hemos consolidado la democracia en la región.
Hoy se eligen presidentes y los cargos importantes de manera transparente,
y el ciudadano tiene derecho a votar; pero queda toda la parte del tema
social sin resolverse.
La democracia en América Latina no ha respondido a las necesidades
básicas de la población. Lo preocupante es que el informe
concluye que en sociedades en donde no se cumple con esta expectativa
el apoyo a la democracia disminuye a través del tiempo. La gente
está lista para apoyar a un gobierno no democrático si
le resolviera su problema económico.
¿Cómo funciona esta mecánica?
Cuando hay grandes desigualdades, como se ve en la mayoría de
países de América Latina, en donde el 50% es pobre, la
gente pide que le cumplan su derecho a tener servicios básicos,
educación, salud; pero, cuando no sucede eso, entonces automáticamente
disminuye su apoyo.
Miran al Estado como el benefactor de sus necesidades y si no cumplen
son más propensos a cambiar de opinión. El apoyo a la
democracia se consolidará si se cumplen con las expectativas
(sociales).
¿Y si no se cumplieran las expectativas y
el déficit social persiste?
Posiblemente la gente, a través del tiempo, sea menos democrática.
Probablemente llegue a desechar un Estado democrático. Otro de
los peligros es la llegada de un régimen autoritario o lo que
se ha visto en los últimos años en muchos gobiernos de
América Latina. Por ejemplo, en Bolivia, en Argentina, en Ecuador,
en donde los mandatarios no logran terminar su mandato porque la población
no aguanta, la gente dice: ya, ustedes no cumplen con lo que esperamos.
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El
Salvador avanzó en términos de participación
ciudadana en las elecciones.
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Creo que lo importante es ver ese triángulo peligroso.
Pobreza, desigualdad y democracia electoral. Entonces, hemos logrado
algo; pero tanto la desigualdad es una tremenda amenaza a la democracia
como también la pobreza. Esta última alimenta un sin número
de fenómenos que afectan el desarrollo de la democracia. Y en
el informe se dice claramente como conclusión que ningún
país puede aspirar a mantener una democracia amplia mientras
haya grandes porcentajes de pobreza y desigualdad.
Cuál es el papel que debería tener
el Estado en este sentido. ¿Más fuerte o más pequeño?
Lo que se cuestiona en el informe es que cada país tiene que
revisar su estrategia económica y saber si está dando
los resultados que se esperarían.
La privatización a todo costo, el convertir al Estado en un agente
reduccionista con poca capacidad de responder, probablemente, no sea
la solución. Ahora no hay una receta en el informe sobre si tiene
o no que ser más fuerte el Estado. Lo que se dice es que cada
país tiene que reflexionar sobre cual es la solución para
cumplir con la demanda social y con las necesidades de la población.
En el informe se dice que muchas veces, las ONGs asumen el papel del
Estado al impulsar políticas sociales...
La sociedad civil que llamamos ONGs sociales (organizaciones no gubernamentales)
cumplen un rol sumamente importante actualmente en América Latina;
han asumido el déficit social muchas veces.
¿Eso no sería descargar en otro la responsabilidad que
tiene un Estado democrático?
No veo nada malo en que la sociedad civil complemente el esfuerzo del
Estado a través de las ONGs. Al contrario, lo veo bien. Si trabajan
juntos en las estrategias es seguro que beneficiarán a la población.
Déficit:
La desigualdad social
La democracia en América Latina: Hacia una democracia de
ciudadanos y ciudadanos es un indicador para medir la democracia
en 18 paises de Latinoamérica, que, además, pretende
generar una discusión para fortalecer la gobernabilidad.
Para medir el estado actual de la democracia, el PNUD definió
tres niveles.
El primero es el estado de la ciudadanía política
que se refiere al derecho de votar, elecciones limpias, elecciones
libres y cargos públicos electos. En este sentido se han
obtenido algunos logros; entre ellos, cierta independencia y profesionalización
de algunos poderes del Estado. Otro de los logros es la creación
de organismos de control y fiscalización de la gestión
de los funcionarios.
El segundo indicador es de ciudadanía civil que se refiere
al carácter normativo de las acciones del Estado. El informe
concluye que hay logros significativos pese a que la administración
de la justicia no evita violaciones a los derechos humanos.
El último indicador gira en torno al déficit social
(pobreza, desempleo, salud, etc.) de Latinoamérica. |
¿Y cuánto ha avanzado El Salvador en
términos electorales y sociales?
Voy a evaluar sobre la base de dos indicadores. Uno es el índice
de democracia electoral y, sobre eso, hace 20 años las elecciones
no eran libres en El Salvador. Y hoy día, después del
proceso de paz, aquí hay elecciones libres y todos pueden votar;
por eso, en este sentido, El Salvador está muy bien. Como la
mayoría de países en la región.
El otro indicador es el del apoyo a la democracia. Para medirlo se hizo
una encuesta en toda América Latina (en El Salvador se la hicieron
a más de 1000 personas). Se les preguntó si se consideraban
democráticos, no democráticos o ambivalentes. El Salvador
salió bien...
Pero es importante anotar que el índice de apoyo a la democracia
se puede mover fácilmente.
¿Por qué es tan vulnerable el apoyo a la democracia?
El informe lo que dice es que la vulnerabilidad va claramente por el
lado de los derechos sociales que no se han logrado cumplir.
El Salvador también tiene ese déficit social que caracteriza
a la región...
Este país no escapa a la realidad latinoamericana y, aunque hemos
visto que este país ha hecho estudios sobre eso, todavía
queda una gran brecha.
Es decir, queda incluir en este modelo económico a toda la población.
Por ejemplo, la mitad de los salvadoreños en el campo viven en
por debajo del nivel de la pobreza. Ellos se sienten excluidos de los
beneficios que ha logrado el país.
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