25 de abril de 2004


ENTREVISTA

“La debilidad de América Latina es el tema social”

Los estados latinoamericanos reflejan dos lados de la moneda frente a su población según una investigación hemisférica. Por un lado están quienes aspiran a consolidar la democracia y, por otro, los estados que son más propensos a un régimen autoritario.

Alicia Miranda Duke
vertice@elsalvador.com

Beat Rohr, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en El Salvador (PNUD), explica que el informe presentado por esta organización el 22 de abril, en Lima, Perú, muestra un verdadero desafío para los 18 países consultados.
Aunque se muestran avances en cuanto a democracia electoral, la región presenta serias deficiencias en el campo de la ciudadanía social.

Por ejemplo, la tasa de desempleo impactó, la cobertura social disminuyó y creció el empleo informal.
“Ese malestar que siente la población se expresa en un apoyo muy débil a la democracia . Eso es realmente preocupante”, explica Rohr.

El informe lo resume en una frase: “No hay malestar con la democracia, pero hay malestar en la democracia”.
Vértice: ¿Cuánto ha avanzado en términos democráticos Latinoamérica?
Beat Rohr: En términos electorales (en el sentido de acceso y derecho al voto) estamos avanzando bien.
Pero la democracia no se limita a este aspecto sino que es algo más profundo. Abarca, por ejemplo, los derechos sociales y en este sentido hay mucho por hacer.

¿Cuáles son los temas pendientes en el continente?

El informe dice que hemos consolidado la democracia en la región. Hoy se eligen presidentes y los cargos importantes de manera transparente, y el ciudadano tiene derecho a votar; pero queda toda la parte del tema social sin resolverse.
La democracia en América Latina no ha respondido a las necesidades básicas de la población. Lo preocupante es que el informe concluye que en sociedades en donde no se cumple con esta expectativa el apoyo a la democracia disminuye a través del tiempo. La gente está lista para apoyar a un gobierno no democrático si le resolviera su problema económico.

¿Cómo funciona esta mecánica?

Cuando hay grandes desigualdades, como se ve en la mayoría de países de América Latina, en donde el 50% es pobre, la gente pide que le cumplan su derecho a tener servicios básicos, educación, salud; pero, cuando no sucede eso, entonces automáticamente disminuye su apoyo.
Miran al Estado como el benefactor de sus necesidades y si no cumplen son más propensos a cambiar de opinión. El apoyo a la democracia se consolidará si se cumplen con las expectativas (sociales).

¿Y si no se cumplieran las expectativas y el déficit social persiste?
Posiblemente la gente, a través del tiempo, sea menos democrática. Probablemente llegue a desechar un Estado democrático. Otro de los peligros es la llegada de un régimen autoritario o lo que se ha visto en los últimos años en muchos gobiernos de América Latina. Por ejemplo, en Bolivia, en Argentina, en Ecuador, en donde los mandatarios no logran terminar su mandato porque la población no aguanta, la gente dice: “ya, ustedes no cumplen con lo que esperamos”.

“El Salvador avanzó en términos de participación ciudadana en las elecciones”.

Creo que lo importante es ver ese triángulo peligroso. Pobreza, desigualdad y democracia electoral. Entonces, hemos logrado algo; pero tanto la desigualdad es una tremenda amenaza a la democracia como también la pobreza. Esta última alimenta un sin número de fenómenos que afectan el desarrollo de la democracia. Y en el informe se dice claramente como conclusión que ningún país puede aspirar a mantener una democracia amplia mientras haya grandes porcentajes de pobreza y desigualdad.

Cuál es el papel que debería tener el Estado en este sentido. ¿Más fuerte o más pequeño?
Lo que se cuestiona en el informe es que cada país tiene que revisar su estrategia económica y saber si está dando los resultados que se esperarían.
La privatización a todo costo, el convertir al Estado en un agente reduccionista con poca capacidad de responder, probablemente, no sea la solución. Ahora no hay una receta en el informe sobre si tiene o no que ser más fuerte el Estado. Lo que se dice es que cada país tiene que reflexionar sobre cual es la solución para cumplir con la demanda social y con las necesidades de la población.

En el informe se dice que muchas veces, las ONGs asumen el papel del Estado al impulsar políticas sociales...
La sociedad civil que llamamos ONGs sociales (organizaciones no gubernamentales) cumplen un rol sumamente importante actualmente en América Latina; han asumido el déficit social muchas veces.

¿Eso no sería descargar en otro la responsabilidad que tiene un Estado democrático?

No veo nada malo en que la sociedad civil complemente el esfuerzo del Estado a través de las ONGs. Al contrario, lo veo bien. Si trabajan juntos en las estrategias es seguro que beneficiarán a la población.

Déficit: La desigualdad social
La democracia en América Latina: Hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanos es un indicador para medir la democracia en 18 paises de Latinoamérica, que, además, pretende generar una discusión para fortalecer la gobernabilidad.
Para medir el estado actual de la democracia, el PNUD definió tres niveles.
El primero es el estado de la ciudadanía política que se refiere al derecho de votar, elecciones limpias, elecciones libres y cargos públicos electos. En este sentido se han obtenido algunos logros; entre ellos, cierta independencia y profesionalización de algunos poderes del Estado. Otro de los logros es la creación de organismos de control y fiscalización de la gestión de los funcionarios.
El segundo indicador es de ciudadanía civil que se refiere al carácter normativo de las acciones del Estado. El informe concluye que hay logros significativos pese a que la administración de la justicia no evita violaciones a los derechos humanos.
El último indicador gira en torno al déficit social (pobreza, desempleo, salud, etc.) de Latinoamérica.

¿Y cuánto ha avanzado El Salvador en términos electorales y sociales?
Voy a evaluar sobre la base de dos indicadores. Uno es el índice de democracia electoral y, sobre eso, hace 20 años las elecciones no eran libres en El Salvador. Y hoy día, después del proceso de paz, aquí hay elecciones libres y todos pueden votar; por eso, en este sentido, El Salvador está muy bien. Como la mayoría de países en la región.
El otro indicador es el del apoyo a la democracia. Para medirlo se hizo una encuesta en toda América Latina (en El Salvador se la hicieron a más de 1000 personas). Se les preguntó si se consideraban democráticos, no democráticos o ambivalentes. El Salvador salió bien...
Pero es importante anotar que el índice de apoyo a la democracia se puede mover fácilmente.

¿Por qué es tan vulnerable el apoyo a la democracia?

El informe lo que dice es que la vulnerabilidad va claramente por el lado de los derechos sociales que no se han logrado cumplir.

El Salvador también tiene ese déficit social que caracteriza a la región...
Este país no escapa a la realidad latinoamericana y, aunque hemos visto que este país ha hecho estudios sobre eso, todavía queda una gran brecha.
Es decir, queda incluir en este modelo económico a toda la población. Por ejemplo, la mitad de los salvadoreños en el campo viven en por debajo del nivel de la pobreza. Ellos se sienten excluidos de los beneficios que ha logrado el país.


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