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REPORTAJE
El
jardín profanado
Si
un niño abusado sexualmente no recibe ayuda oportuna, éste
podría reproducir
el daño recibido, en algún momento de su vida. La vulnerabilidad
es mayor cuando
la confesión de un menor agredido se enfrenta a la desidia de
un adulto que no
denuncia el hecho. Esta es la historia de un grupo de menores víctimas
de abuso
sexual. Para proteger la identidad de los menores, Vértice se
reserva sus nombres.
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El niño arrastra su mochila al caminar. En su
mano derecha sostiene un vaso tierroso con restos de minuta. Se tira
sobre la grama y comienza a arrancarla con los dedos de sus pies. Hoy
me ha ido bien. Gané más de cinco dólares. Este
día (2 de noviembre) siempre hay mucho trabajo, dice y
lame los restos de miel que quedan en la cuchara.
Me llamo Alex, pero me dicen tubi papillas. Tengo nueve años
y estudio en la escuela de San Cristóbal, dice con voz
aniñada. Abre su bolsón. Adentro guarda sus implementos:
un pedazo de cepillo para lavar ropa, una pasta para zapatos y un cuchillo.
Su labor: limpiar placas del cementerio ubicado en la colonia Costa
Rica.
Tengo poquita pintura pero me alcanza para un rato más,
reconoce y prosigue: Me gusta trabajar acá, aunque a veces
los bichos me molestan. Quieren que me dé duro con ellos.
Hace una nueva pausa y dice: Lo que pasa es que me acusan de haberme
ido con el señor a sacarle el semen. Por eso es que me dicen
niña.
Incómodo con la confesión, no deja de morderse las uñas.
Mira la grama y se abstrae del mundo que lo rodea para contar, con lujo
de detalles, como un grupo de menores son abusados sexualmente por un
señor que viene en una camioneta roja.
En medio de la paz espiritual que ofrece un cementerio, ubicado al sur
de San Salvador, al menos cinco niños, entre siete y nueve años,
denuncian como un cliente les paga a cambio de favores sexuales.
Niños vulnerables
No son casos aislados. El abuso sexual está a la orden del día
en El Salvador. Durante el año 2003, el Instituto Salvadoreño
para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA)
reportó 108 casos de agresión sexual hacia menores de
edad. Muchas veces la gente sabe y prefiere no denunciarlo,
asegura Hugo Morales, sicólogo del ISNA.
Esa es la realidad de Alex y sus compañeros. Dentro del cementerio,
un grupo de 45 niños se encargan de mantener limpias las placas
de los difuntos. A cambio, pueden recibir entre dos y cuatro dólares
diarios, si se someten a un reglamento sencillo: Asistir a la escuela,
vestir un chaleco identificativo, mantener el orden dentro de las instalaciones
y asistir a unas reuniones de orientación cada domingo.
Sin embargo, los menores pueden enfrentarse a una serie de peligros.
Las 56 manzanas de extensión del camposanto y la poca vigilancia
sobre ellos se mezclan para convertirlos en víctimas potenciales
de alguna agresión. Algo que ha pasado en repetidas ocasiones.
Aunque no puede precisar fechas, Alex asegura que el señor
los saca del parque desde hace mucho tiempo, sin que vigilantes o personas
adultas del lugar se percaten. Según José, un muchacho
de 16 años que también trabaja en el lugar, el agresor
los visita con frecuencia y convence a los más bichos para
que se dejen besar.
¿Su método? A mi me parece que se dejan ir por el
pisto, dice José, mientras levanta una mano para llamar
a otro niño: Hey, bicho, vení. Contá a dónde
te fuiste ayer. Ante la insistencia, Mario, avergonzado, comienza
a relatar como el señor les paga hasta diez dólares
a cambio de favores sexuales. Ayer nos llevó a la playa.
A mi no me dio pisto, pero a los demás sí.
Doris Montenegro, de CEMUJER, explica que el problema en estos casos
es que el abusador seduce y maneja las carencias afectivas y materiales
del menor. Ese niño sabe que va a llegar el agresor, así
que lo espera porque le suple una necesidad, remarca.
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El
45.48% de los casos registrados, de agresión sexual, del
ISDEMU se dan en las casas de las víctimas.
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Todo un entorno
La realidad en la que se desenvuelven estos niños no termina
en el cementerio. La mayoría vive en las comunidades El Modelo,
Altos de Jardines o La Cima, en pequeñas casas con grandes necesidades
económicas, y muchas veces en familias desintegradas.
Ejemplo de esto es la familia de Alex. Un niño que se mueve en
un escenario crudo. Todo iba bien con él, pero a raíz
de que metieron preso al papá, Alex dejó de ir a la escuela,
dice Jaime Muñóz, profesor de tercer grado de la escuela
San Cristóbal (Altos de Jardines). Al parecer el señor
violó a su misma hija. Por eso lo metieron preso.
Muñóz asegura que mandó a llamar a la mamá
de Alex por su conducta agresiva, pero de nada sirvió. Ese
niño hace lo que quiere, me dijo la señora. Yo le
respondí que no entendía como una persona adulta se dejaba
manipular de un menor, explica.
Montenegro advierte que crecer en un entorno como ese genera una carga
emocional para el menor. El encuentro que este pequeño
tiene con el abusador, lo tiene también dentro de su casa. Su
hermana fue abusada dentro de su propia casa.
Acostado sobre la grama, Carlos mira a Alex y asegura que
su amigo no es niña como dicen. Una vez se fue con el gordo
ese y, por eso, le dicen así. Allá en la colonia, también
lo friegan porque habla como niña.... Al escuchar las palabras,
Alex grita. ¡No soy niña! Un bicho de aquí
fue a la colonia y les dijo a todos que yo soy maricón. Me andan
poniendo en vergüenza.
Que un niño sea estigmatizado, en este caso como niña,
podría generar una alteración en la formación de
la identidad sexual. Doris Montenegro explica que al ver que la gente
no lo ve como hombre puede llegar a confundirse. No quiero decir
que ser homosexual sea una condición aprendida, pero mucho del
comportamiento masculino sí es aprendido.
Hugo Morales comparte la opinión. El sicólogo asegura
que el desarrollo de la personalidad se fundamenta en el medio social
que rodea a una persona. Por lo tanto, estar expuestos a una realidad
así podría determinar que crea lo que le dicen.
Si bien Mario, Alex y Carlos dicen haberse ido con el señor
por dinero, solo a Alex le llaman homosexual. Pero, ¿qué
piensa el niño sobre una agresión sexual? ¿Qué
piensa de sí mismo?
Alex es enfático. Los niños que se van con él
son malos. ¡Seguro que ellos se van a hacer niñas, no varones!.
Desde el punto de vista de un niño abusado existe la sensación
de que algo anda mal. En consecuencia éste comienza a ocultar
el hecho porque cree que el adulto está haciendo lo correcto
o que él mismo está provocando las cosas.
Pero vos fuiste aquella vez a su casa, Carlos interrumpe
a su amigo para recordarle que en esa ocasión ambos fueron. Bueno
sí, pero creo que es malo. Porque se viola. Cuando el señor
se lleva a los bichos y mujeres las deja con SIDA. Ese señor
que viene sí es maricón porque le gustan los niños
y las mujeres.
La distorsión del pensamiento en un niño abusado es tan
grande que cree que el adulto agresor está haciendo lo correcto.
Peor aun, es que el menor piensa que él está provocando
en alguna medida lo que está pasando. En él se crea
una conducta rebelde, desafiante por lo que está viviendo,
asegura el sicólogo.
Según ISDEMU, los abusos sexuales cometidos en niños tienen
mayor prevalencia en el rango de edad de 0 a 11 años. La vulnerabilidad
en este rango de edad aumenta el riesgo de que estos, en sus etapas
subsiguientes del desarrollo, reproduzcan el daño recibido.
Algunos vigilantes lo saben y, por eso, una vez no lo dejaron
entrar, asegura José.
Doña Mirian, propietaria de la única cafetería
del lugar, decidió coordinar a los menores al ver que se peleaban
entre ellos por los clientes. Todos los domingos, durante una hora,
la señora los reúne para darles clases de buen comportamiento
y religión. Iniciamos la sesión con un padre nuestro,
le pedimos a Dios por ellos mismos. Después, me cuentan como
se han portado durante la semana y, claro, los aconsejo.
De los supuestos episodios de abuso sexual, la niña Mirian asegura
no saber nada. Ellos tienen prohibido subirse a los carros de
los clientes, pero yo no puedo controlarlos a todos desde la cafetería.
¿Quién defiende a estos niños?
La vida de ellos está marcada y las autoridades deben iniciar
una investigación cuanto antes.
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CIFRAS
DEl ABUSO SEXUAL
Las estadísticas del Programa de saneamiento de las Relaciones
Familiares del ISDEMU, durante el segundo semestre de 2001 hasta
el primer semestre de 2003, registró un aumento de los
casos relacionados con agresiones sexuales.
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Niños
y niñas 50%
De los casos de agresión sexual que registra el ISDEMU
ocurre en niñas menores de 12.4 años de edad y en
niños menores de 6.5 años.
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Edad
promedio 9 años
La edad promedio de los niños agredidos sexualmente según
el Programa de Sanea- miento de las Relaciones Familiares de ISDEMU.
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Hora
del abuso 71%
De los casos de agresión sexual que reporta ISDEMU ocurren
entre las 7:00 a.m y las 7:00 p.m. Sobre todo entre las 9 a las
11:00 a.m. |
Derechos
de la niñez (Art. 34)
Los niños y las niñas tienen derecho a la protección
contra toda forma de explotación y abuso sexual infantil.
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Reformas
hechas al código penal (Art. 161)
Referente a la agresión sexual. Se eleva la prisión
de 8 a 12 años al que agreda sexualmente a un menor de edad. |
El
silencio de los que saben
Un
agresor sexual que actúa ante el silencio de los que no quieren
saber nada y una
víctima que denuncia, pero no es escuchada, es la combinación
que se repite cada día.
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¡Seguro
que ellos, los que se van con el señor, se van a hacer
niñas y no varones! Yo creo está mal porque se van
por dinero, ALex.
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La descripción. El agresor llega vestido de negro
y en una camioneta roja. Alex y Carlos lo describen como un señor
gordo. José como un tipo alto que es de un partido
político porque tiene pisto y muchos carros.
Mario le objeta y explica que sí tiene pisto, pero que
no es de ningún partido político.
Fernando y Alberto concuerdan con sus compañeros y aseguran que
han visto a un señor gordo que se lleva a los niños escondidos
en un pick up rojo. Ninguno sabe el nombre con certeza. Le decimos
señor, asegura Mario. En lo que sí coinciden es
al describir como opera. Al parecer, el agresor se ganó la confianza
de los menores después de un par de visitas al parque memorial.
Llega, una vez cada dos semanas, a visitar a un familiar que tiene en
uno de los sectores más apartados del cementerio.
Los que se van con él, bien guachan cuando el señor
viene. Entonces, se van para allá arriba y después se
meten en el carro polarizado y los saca, dice Fernando.
Secuelas
del abuso sexual
- Insomnio temprano
- Pesadillas
- Perdida de peso
- Sentimiento de soledad
- Tristeza y recuerdos intrusivos
- Desconectarse de la realidad
- Problemas gástricos
- Llanto incontrolable
- Ataques de ansiedad
- Problemas de control del temperamento
- Deseo de hacerse daño
- Miedo a los adultos
- Perdida de peso
- Lavarse obsesivamente
- Bajo rendimiento escolar
- Dolores de cabeza
- Problemas para respirar |
Mario explica que se los lleva a su casa. El tipo
les dice: Miren, les voy a pagar para que me vayan a limpiar una
placa en mi casa. ¡Pero los bichos saben a que van!.
A plena luz del día. Ante la presencia de vigilantes, jardineros,
vendedores y demás personal del lugar el agresor se lleva a los
niños. Hasta este momento, nadie ha visto o dicen no haber visto
nada.
Pero, ¿qué ocurre en el pensamiento de una persona adulta
para agredir sexualmente a un menor? ¿Se puede definir como una
persona enferma o enajenada?
Doris Montenegro lo define como una persona con mucha inseguridad sobre
si mismo, incapaz de establecer una relación adulta con mujeres
o con hombres.
Tal vez, una persona que nunca resolvió su problemática
de identidad sexual. Tal vez, vivió más oculta su homosexualidad.
Este tipo considera que con los menores de edad no hay ningún
problema, dice.
El perfil del abusador de niños o pedófilo es de una persona
que sufre un grave trastorno mental.
El Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM IV) establece
que estos no sienten remordimientos por sus actos. Además, intentan
explicar su comportamiento con argumentos que aluden al abuso como demostraciones
de mucho afecto, instrucción educativa de la sexualidad.
Los abusadores se justifican diciendo que los niños son quienes
los buscan y que, ellos, más inocentes que un recién nacido,
ceden ante la insistencia de los niños. Es decir, ellos son víctimas
de la tentación.
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Cultura encubridora
La Convención de los Derechos del Niño, en el Artículo
34, señala que la niñez tiene derecho a la protección
contra toda forma de explotación y abuso sexual infantil.
En este caso, ¿quién tiene la responsabilidad por la seguridad
emocional y física de estos menores?
Juan Carlos Espínola, representante del UNICEF en El Salvador,
asegura que el abuso sexual es una de las peores formas de violación
a los derechos de la niñez. Estos casos involucran una
serie de factores que denigran absolutamente al ser humano. Espínola
explica que, según los reportes de los trabajadores sociales
y de la policía, los casos van en aumento.
Uno de los elementos que favorece la prolongación de estos casos
es la poca denuncia que existe. Nadie creería que a su hijo o
hija le está sucediendo algo así. Y si lo saben, muchas
veces no lo dicen.
Para Doris Montenegro, de CEMUJER, la gente piensa: ¡No
es mi problema! Pese a todos los casos que vemos a través de
los medios, las comunidades y las familias siguen viendo esto como un
tabú. De eso no se habla.
En el caso de los menores abusados en su propia casa, muchas veces no
se denuncia por la dependencia económica y afectiva que tiene
una madre hacia el abusador; presumiendo que éste sea el padrastro
o el mismo papá.
El representante de UNICEF comparte las mismas razones y agrega que
hay que recordar que el 30% de los hogares salvadoreños
son encabezados por mujeres solas. Esta realidad podría
obligar a contar con lo que pueda dar un hijo, sin importar el origen
del aporte económico.
Hugo Morales del ISNA comparte esta misma opinión. Muchas
veces, cuando el agresor es el mismo papá, la mamá no
quiere denunciar porque depende económicamente de su marido.
Espínola explica que otra de las razones que explican la poca
denuncia es de carácter cultural. Un niño que manifieste
ser víctima de agresión sexual muchas veces no es escuchado.
Hay una tradición muy fuerte latinoamericana de no ver
a la niña o niño como un elemento con carácter
y personalidad que necesita diálogo más que castigo.
Un niño silenciado, más la desidia de un adulto, desemboca
en una cultura encubridora, concluye Doris Montenegro.
Hugo Morales dice que el primer paso es denunciar el hecho y segundo
es la intervención inmediata de un sicólogo. Si bien no
se puede revertir lo sucedido, se puede iniciar terapias que ayuden
a las víctimas por lo infligido.
Leyes en papel
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Una
de las peores formas de violar los derechos de la niñez
es el abuso sexual. Esto denigra al ser humano, Juan Carlos
Espínola, representante de UNICEF.
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El 26 de noviembre de 2003, la Asamblea Legislativa
aprobó reformas al Código de la Familia y Penal para castigar
con más dureza a los que agraden sexualmente a los menores. Las
enmiendas establecen más años de prisión a los
agresores sexuales de menores de edad.
De cualquier forma, pese a las reformas al Código de la Familia,
miles de Álex, Mario y Carlos aún suben un carro a cambio
de dos o tres dólares. Peor todavía, la poca denuncia
genera una realidad subterránea de otros miles de niños
que nunca serán auxiliados.
Los deseos son muchos: No sé que quiero ser cuando sea
grande. Pero ahora quiero tener un carro para ir a los toboganes de
Atecozol y, también, a Apulo, dice sonriente Álex.
A sus nueve años, este niño no dimensiona lo que le ocurre;
pero el daño emocional y psicológico a largo plazo puede
ser devastador.
El niño víctima de un abuso sexual prolongado pierde la
autoestima y adquiere una perspectiva anormal de la sexualidad. Incluso,
en casos extremos, puede llegar a considerar el suicidio. El alcance
de las instituciones es corto. El ISNA atiende de 3 a 5 casos mensuales
de menores abusados. ¡Esos son los registrados que reciben
terapia, pero los que no se denuncian! ¿Qué pasará
con estos casos?, asegura Hugo Morales.
Juan Carlos Espínola reflexiona al respecto. El 78% de
los mareros, hombres y mujeres, han sufrido algún tipo de violencia
física, incluso sexual, en el pasado. Son hogares en su mayoría
desintegrados. Casi un 75% de las trabajadoras del sexo fueron violadas
cuando eran niñas. ¿Imagínese lo que eso podría
significar en el futuro?.
LA
Protección a la niñez (ISNA)
PARA DENUNCIAR ALGUNA AGRESIÓN SEXUAL HACIA UN MENOR hay
QUE LLAMAR AL NÚMERO 270-4141. La llamada Puede ser anónima.
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Cualquiera
puede denunciar
Si el abuso se da en la familia, cualquier vecino -incluso- el mismo
maestro puede llamar al ISNA PARA DENUNCIAR. |
La
comunicación: fundamental para prevenir abusos
El abuso sexual es toda agresión sexual contra un niño
o niña por parte de un adulto, conocido o no. La agresión
no solo significa el contacto físico. |
Las
medidas de prevención deben comenzar a temprana edad, ya
que muchos casos de abuso sexual a menores se dan en edad prescolar.
Los padres tienen que asegurarse que la escuela donde estudia el(la)
niño(a) cuenta con un programa de prevención del abuso
sexual infantil.
En el caso de que no sea así, la familia tiene que comenzar
uno en su casa. No hay nada mejor que un niño informado.
Es necesario que hablen con sus hijos(as) sobre el abuso sexual;
pero, antes,se tiene que buscar ayuda profesional para que se pueda
explicar de forma correcta.
Entre las recomendaciones que se dará a los(as) hijos(as)
es aprender a diferenciar entre caricias apropiadas y entre las
que no lo son. Hay que enseñar a decir que no
firmemente ante cualquier insinuación; para esto es importante
que el(la) niño(a) memorice una frase de defensa como: Usted
no puede tocarme, no haga eso, no me gusta,
mi mamá y mi papá creen en lo que digo y voy
a decírselo ahora mismo.
El padre y la madre tienen que hacerle sentir que lo defenderán
frente a cualquier persona agresora. El menor tiene que tener claro
que respetar a los adultos no significa que cedan a todo lo que
les pidan. Lo importante es crear un canal adecuado de comunicación
entre los miembros de la familia.
Pero, es lógico que todas estas recomendaciones se basan
en la confianza entre padres e hijos. Si usted es padre ¿la
tiene? |
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