25 de enero de 2004


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

La colección Lambruschini

Agradezco el espacio para aclarar algunos aspectos del artículo que el Dr. David Hernández publicó en Vértice, “Un edificio escogido por Demiurgo”. Me refiero a conceptos que fueron tomados muy al vuelo por el investigador y puntualizo elementos no advertidos por él mientras lo tuvimos de huésped en la Biblioteca Nacional.

1.La Pinacoteca: Sólo contamos con el espacio para crearla, apenas tenemos cuatro cuadros. El retrato de los Presidentes no está asegurado aunque el Dr. Hernández afirma que lo está “por varias decenas de miles de colones”; por su contenido histórico esta obra es muy promovida en materiales didácticos para Centroamérica.

2.Colección Lambruschini: a. Con la idea de elaborar un proyecto para su rescate, en el 2002 se contrataron a dos técnicas bibliotecarias para identificarla y valorarla pues quedó en malas condiciones con la destrucción de lo que fue edificio de la Biblioteca, en el terremoto de 1986. La nueva tecnología del Internet facilitó la búsqueda en las Bibliotecas del mundo para investigar el valor de los libros por su rareza e iniciar así esos proyectos de recuperación.
b. Los resultados de esta búsqueda –a finales del 2003- han sido reveladores respecto a estas obras pero también resulta oneroso restaurarlas dada la cantidad de volúmenes que componen la Colección, llega a la cantidad de seis mil y no “sólo se conservan unos cuantos cientos”, como dice el Dr. Hernández.
c. Además, se ha comenzado el proceso de climatizarla; a mediados del 2003 se hizo una convocatoria de licitación para proveerla de aire acondicionado y como se aprecia en las fotos del reportaje, se encuentra ubicada en su respectiva estantería, con hojas de identificación en cada volumen, y no están “en casi total abandono”.
d. No se da acceso a la Colección Lambruschini por razones de seguridad y prevención; y no está aun en condiciones para ponerla a disponibilidad, excepto a investigadores. Precisamente la apertura que se le dio al Dr. Hernández, como investigador bibliográfico, fue para obtener insumos para que esta Dirección pudiera hacer una propuesta pública –en una revista especializada- sobre la necesidad de rescatar las dichas obras y obtener apoyo.
e. Por motivos personales salí del país a finales del año, por lo cual no pude obtener esos insumos y el Dr. Hernández decidió escribir su artículo que solo en un 50% se refirió al proyecto planteado: promover la Colección Lambruschini. La parte restante de su trabajo fueron consideraciones muy subjetivos y literarios sobre el Edificio y la institución.

3.Labor bibliotecaria: Pese a cualquier señalamiento que se le haga al local de nuestra Biblioteca, da cabida a cientos de actividades culturales, con asistencia de personalidades nacionales, del cuerpo diplomático, científicos, y políticos. En el 2003 más de 3800 estudiantes asistieron a eventos literarios nacionales e internacionales dentro del “triste edificio” –según dice el Dr. Hernández- ; y en la sala de Internet inaugurada en mayo pasado se dio capacitación a 2445 jóvenes en programas informáticos y para búsqueda de información; también se atendió a más de 95 mil usuarios que hicieron 120 mil consultas. Por consiguiente, la Biblioteca Nacional es nuestro templo y nuestro pan; así la respetamos y así se ha convertido en alimento espiritual para nuestros miles de beneficiarios.


Manlio Argueta
Director de la Biblioteca Nacional

Denuncia ridícula
Me parece muy ridículo que el ingeniero que había ingerido drogas haya puesto una denuncia contra los policías, pues pienso que si bien es cierto que los policías le hirieron la pierna, pero ¿qué hubiera sucedido si este señor hubiera atropellado a personas o estrella su vehículo en una casa particular?
Igual es una amenaza para la sociedad, lo mejor es que la familia que pide justicia busque un centro de rehabilitación.
Además, lo mejor será que le decomisen de por vida su licencia de conducir.
Esta vez no atropelló a nadie, pero la otra quien sabe o acaso es una persona que ni el sistema judicial puede tocar.

Yesenia Flores
ar_mendoza2000@yahoo.es



¿Somos masoquistas?
Estamos en enero, luego viene febrero, y se nos olvidan los fatales momentos que nos hacen vivir la pólvora de diciembre.
La cantidad de casos que durante el mes recién pasado entristecieron las páginas de noticias de los diferentes diarios del país, pero ¿quién hace algo al respecto? ¿O es que nos gusta vivir con el dolor como masoquistas?

José Cárcamo
jcarcamolinares@yahoo.com


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