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CARTAS
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La
colección Lambruschini
Agradezco el espacio
para aclarar algunos aspectos del artículo que el Dr. David
Hernández publicó en Vértice, Un edificio
escogido por Demiurgo. Me refiero a conceptos que fueron
tomados muy al vuelo por el investigador y puntualizo elementos
no advertidos por él mientras lo tuvimos de huésped
en la Biblioteca Nacional.
1.La Pinacoteca: Sólo contamos con el espacio para crearla,
apenas tenemos cuatro cuadros. El retrato de los Presidentes no
está asegurado aunque el Dr. Hernández afirma que
lo está por varias decenas de miles de colones;
por su contenido histórico esta obra es muy promovida en
materiales didácticos para Centroamérica.
2.Colección Lambruschini: a. Con la idea de elaborar un
proyecto para su rescate, en el 2002 se contrataron a dos técnicas
bibliotecarias para identificarla y valorarla pues quedó
en malas condiciones con la destrucción de lo que fue edificio
de la Biblioteca, en el terremoto de 1986. La nueva tecnología
del Internet facilitó la búsqueda en las Bibliotecas
del mundo para investigar el valor de los libros por su rareza
e iniciar así esos proyectos de recuperación.
b. Los resultados de esta búsqueda a finales del
2003- han sido reveladores respecto a estas obras pero también
resulta oneroso restaurarlas dada la cantidad de volúmenes
que componen la Colección, llega a la cantidad de seis
mil y no sólo se conservan unos cuantos cientos,
como dice el Dr. Hernández.
c. Además, se ha comenzado el proceso de climatizarla;
a mediados del 2003 se hizo una convocatoria de licitación
para proveerla de aire acondicionado y como se aprecia en las
fotos del reportaje, se encuentra ubicada en su respectiva estantería,
con hojas de identificación en cada volumen, y no están
en casi total abandono.
d. No se da acceso a la Colección Lambruschini por razones
de seguridad y prevención; y no está aun en condiciones
para ponerla a disponibilidad, excepto a investigadores. Precisamente
la apertura que se le dio al Dr. Hernández, como investigador
bibliográfico, fue para obtener insumos para que esta Dirección
pudiera hacer una propuesta pública en una revista
especializada- sobre la necesidad de rescatar las dichas obras
y obtener apoyo.
e. Por motivos personales salí del país a finales
del año, por lo cual no pude obtener esos insumos y el
Dr. Hernández decidió escribir su artículo
que solo en un 50% se refirió al proyecto planteado: promover
la Colección Lambruschini. La parte restante de su trabajo
fueron consideraciones muy subjetivos y literarios sobre el Edificio
y la institución.
3.Labor bibliotecaria: Pese a cualquier señalamiento que
se le haga al local de nuestra Biblioteca, da cabida a cientos
de actividades culturales, con asistencia de personalidades nacionales,
del cuerpo diplomático, científicos, y políticos.
En el 2003 más de 3800 estudiantes asistieron a eventos
literarios nacionales e internacionales dentro del triste
edificio según dice el Dr. Hernández-
; y en la sala de Internet inaugurada en mayo pasado se dio capacitación
a 2445 jóvenes en programas informáticos y para
búsqueda de información; también se atendió
a más de 95 mil usuarios que hicieron 120 mil consultas.
Por consiguiente, la Biblioteca Nacional es nuestro templo y nuestro
pan; así la respetamos y así se ha convertido en
alimento espiritual para nuestros miles de beneficiarios.
Manlio Argueta
Director de la Biblioteca Nacional
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Denuncia
ridícula
Me parece muy ridículo que el ingeniero
que había ingerido drogas haya puesto una denuncia contra los
policías, pues pienso que si bien es cierto que los policías
le hirieron la pierna, pero ¿qué hubiera sucedido si este
señor hubiera atropellado a personas o estrella su vehículo
en una casa particular?
Igual es una amenaza para la sociedad, lo mejor es que la familia que
pide justicia busque un centro de rehabilitación.
Además, lo mejor será que le decomisen de por vida su
licencia de conducir.
Esta vez no atropelló a nadie, pero la otra quien sabe o acaso
es una persona que ni el sistema judicial puede tocar.
Yesenia Flores
ar_mendoza2000@yahoo.es
¿Somos
masoquistas?
Estamos
en enero, luego viene febrero, y se nos olvidan los fatales momentos
que nos hacen vivir la pólvora de diciembre.
La cantidad de casos que durante el mes recién pasado entristecieron
las páginas de noticias de los diferentes diarios del país,
pero ¿quién hace algo al respecto? ¿O es que nos
gusta vivir con el dolor como masoquistas?
José
Cárcamo
jcarcamolinares@yahoo.com
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