Del 24 al 31 de octubre de 2004


Esclavos del siglo XXI
Objeto de venta vidas cautivas

Suena increíble. Pero es cierto: la esclavitud persiste y somete como antaño. La pobreza es el factor
común y el objetivo de los “amos” es el mismo: poder y dinero. Los titiriteros han evolucionado. Ahora forman redes organizadas para llevar a hombres a campos de trabajo y a mujeres a burdeles para ser explotadas sexualmente. Más de 25 millones de personas son oprimidas a nivel mundial.

Nathalie Villarroel
vertice@elsalvador.com

Sentado en una silla de madera descolorida, “Mario” apretaba sus delgadas manos... como si regresar su mente en el tiempo y recordar sus vivencias en los Estados Unidos fuese una sofocante tortura.

Sufre de tuberculosis y el mareo que experimentó no supe identificarlo como producto de la tensión o como efecto de su avanzada enfermedad pulmonar.
Un tanto alejado, advirtió que no quería que me aproximara demasiado.

Desde una distancia prudencial empezó su amargo relato: “Yo nací en Morazán, las cosas no son fáciles allí, la gente es bastante pobre y la mayoría en oriente decide viajar para lograr un poquito de dinero y volver, pero nunca regresan”, me explicó. “Por eso yo vi cómo muchos ganaban pisto allá y decidí irme para el norte, pues sí, a hacer pisto y luego poner un negocio aquí”.

Según Mario —cuyo nombre se ha cambiado a solicitud del entrevistado— todo pintaba bien: el “coyote” conocía el camino a la perfección y sabía hacia dónde ir y en cuáles sitios esconderse.

Pero, a mitad del trayecto rumbo a Estados Unidos, antes de que amaneciera en la frontera de Tecún Umán, este salvadoreño fue asaltado por sujetos que le despojaron de todo.

En dos minutos, la situación de Mario cambió por completo. El “coyote” que le transportaba se compadeció de su cliente y, poniéndole una mano en el hombro, le dijo que no había necesidad de preocuparse; él correría con todos los gastos.

— Al fin y al cabo vos vas a trabajar ¿no? Cuando hagás dinero me pagas —le dijo—; mientras, yo te protejo.
Mario sintió que el mundo pesaba menos y aceptó la oferta, por lo que siguió confiado su ruta con el coyote.

“Así pasaron tres semanas y logramos cruzar la frontera de México con Estados Unidos. Durante el trayecto, el coyote hizo trato con varios amigos que tenía en las fronteras y hoteles donde estuvimos hospedados, se veía que se conocían de bastante tiempo, los saludaba con confianza”, relata.

“Nunca supe en qué parte de ese país (EE.UU.) estaba y no quiero recordarlo. Sólo sé que la amabilidad del coyote terminó cuando cruzamos la frontera.

“Después de un viaje no muy largo llegamos a una granja enorme. Allí había varias personas trabajando. A mí me llevaron jalado a otro sector, donde había una parcela y un corral de cerdos.

Estaba muy confundido, no sabía quiénes me rodeaban o dónde estaba, y no tenía dinero, documentos ni nada. Sentía miedo y no podía creer lo que estaba viviendo. Después pensé que así eran las cosas en el norte.

Igual había oído decir que el comienzo era difícil”, añade mientras dirige su mirada hacia el suelo, se toca la barbilla y esboza una sonrisa burlona.
“La mayoría estábamos bastante separados para que no habláramos entre nosotros; parecía una cárcel sin barrotes”.

El método

Por tres años estuve encerrado en ese lugar, le daba de comer a los animales y tenía encargada una parcela de cebollas.
“Al fin y al cabo, como se sabía que yo había sido agricultor en mi país, trabajaba todo el tiempo para pagar la deuda que mi jefe le canceló al coyote; con él hizo el trato, porque yo no recibía dinero, solamente la comida.

Por la noche pelaba las cebollas y las metía en costales blancos, tenía ansiedad de terminar de pagar, pero mi ‘sueldo’ sólo alcanzaba para abonar a los intereses, casi no abonaba a capital. Pasé así mucho tiempo y casi siempre estaba solo; yo no me di cuenta cuándo, de repente, empecé a hablar con los animales.

No podía hablar y tampoco acudía a las
autoridades por miedo
a que me deportaran a
El Salvador

“No sabía a dónde ir, me frenaba pensar que si acudía a las autoridades me devolverían a El Salvador y había pasado tanto y llegado tan lejos que cuando veía a los policías en las cercanías me escondía en lugar de buscarlos”.

Mario fue rescatado gracias a una redada que hizo la “Migra” en la granja donde trabajaba.

No fue deportado sino protegido por una ONG que trabaja con víctimas de trata de personas.

Nuestro personajes tuvo un trabajo digno durante un tiempo pero decidió regresar a su país, donde era uno más pero sin el estigma de la discriminación a sus espaldas.

La manera de operar del “Coyote” que victimó a Mario era así: le robaba las pertenencias a sus “protegidos” en las fronteras para que dependieran completamente de él durante el resto del camino y adquirieran una deuda que tendrían que pagar con trabajo.

Estados Unidos, desde el año 2000, promulgó una Ley de Protección de las Víctimas de la Trata de Personas (TVPA) y ha creado una nueva clase de visa (Visa T) que permite a las víctimas de este flagelo permanecer en Estados Unidos durante tres años con un permiso de empleo y con acceso a los beneficios y servicios que ofrece el Departamento de Salud y Servicios Sociales. Al terminar los tres años, quienes poseen una visa T pueden solicitar la residencia permanente.

Sin embargo, cuando se trata de mujeres y menores de edad de ambos sexos, el delito de trata de personas (que es como se tipifica legalmente a la esclavitud contemporánea) adquiere una de sus facetas más graves.

Muchas mujeres son obligadas a prostituirse en las fronteras para pagar los costos de su viaje. En el caso de las niñas, muchas son engañadas con promesas de trabajo y las llevan a burdeles donde las drogan para luego explotarlas sexualmente.

La trata y el tráfico de personas a veces van de la mano
Según la Fiscal Helen Flamenco, a veces los tratantes pasan a las personas ilegalmente o con documentos falsos
- 10 meses. Ese período tiene la trata de personas de haber sido reconocida como delito en El Salvador. En años anteriores se le tipificaba como tráfico de personas o explotación sexual, entre otros.
- diferente. La trata y el tráfico de personas son delitos muy distintos. Las víctimas de
trata son llevadas a otros países engañadas o bajo amenazas. Generalmente les obligan a trabajar para pagar deudas. Las huellas psicológicas que deja la trata son, muchas veces, permanentes. Un traficante de personas cruza
ilegalmente con sus clientes las fronteras a cambio de una paga.
- red latina. La trata de personas es considerada como un delito de crimen organizado. Las personas son “escondidas” en
diferentes lugares durante tiempos indefinidos. La telaraña inicia en el país de origen de la víctima, sigue en las fronteras, transportes y hoteles y termina en granjas
y burdeles, por ejemplo.
Muchas salvadoreñas son explotadas sexualmente en Guatemala y varias nicaragüenses son obligadas a trabajar en burdeles salvadoreños. Otras mujeres centroamericanas son llevadas a México según informes de la OEA, ONU y la OIT.

 


Esclavos del siglo XXI
El calvario del abuso
“Mi vida no vale”

Explotación. En El Salvador, muchas niñas de la zona oriental son explotadas en prostíbulos capitalinos o de las zonas urbanas departamentales.
El Gobierno, por medio del Instituto Salvadoreño para la Niñez y la Adolescencia (Isna), está controlando esta práctica. Dentro de uno de los operativos, en Usulután, se rescató a cuatro
menores de las que se abusaba; una de ellas es “Susana”.

Fotos: EDH/Lizette Moreno
 

Me llamo Susana”, dijo, viéndome a los ojos y poniendo una mano sobre su vientre con seis meses de embarazo mientras con la otra arreglaba la pequeña cartera negra en su hombro.

“Tengo 14 años pero todo eso me sucedió a los trece”, relató. No sabía por donde empezar, pero luego de pocos segundos reanudó con firmeza.

“Cuando tenía 13 años, mi primo me violó. Después sentí una cosa bien fea y tenía miedo de contarle a mi mamá porque él era marero y siempre me amenazaba; cada vez que yo trataba de hablar el ‘bicho’ se asomaba y me hacía señas para que me callara”.

Susana respiró hondo y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras su voz empezaba a temblar. Pero repentinamente su rostro se endureció.

“Después pensaba que ya había pasado mucho tiempo y que mi mamá no iba a creerme.

“Pude contarle a mi prima, en quien yo confiaba hasta que la mataron, y ella me confesó que su hermano también la había violado. Después me propuso ir adonde unas amigas.

“Llegamos a un lugar que era pura casa normal, no tenía rótulo ni nada. Al nomás entrar, cerraron con llave la puerta, yo quise salirme porque me dio miedo ver a un montón de mujeres feas allí, pero no me dejaron; me encerraron en un cuarto y me dieron guaro y drogas.

“A mí me agarró bien feo, sentía que la cabeza me explotaba, estaba enojada y atacaba a todo el mundo, el guaro me pone violenta.

“Por días estuve así: cuando ya estaba que no sentía nada, me obligaban a tener relaciones con hombres; yo reaccionaba muy violenta y no me gustaba que se me acercaran, una vez le rompí una botella en la cabeza a uno y entonces decidieron que me fuera.

“Es que a mí no me gustaba que me estuvieran tocando y jugando, así que empujé al hombre y él les dijo a los otros que para qué me tenían allí. Después, enojado, me agarró fuerte de un brazo y me dijo que yo tenía que ser puta... que para eso estaba.

“Les dijo a los otros hombres que si yo era puta, igual que todas las demás, lo tenía que atender, por eso le quebré el envase.

“Después del pleito me dejaron libre, mi prima se enojó conmigo y me peleé con ella porque los dueños me querían tener allí. Uno de los hombres decía que no me podían perder porque estaba joven y atraía mucho a los clientes, pero el otro le dijo que no, porque yo era muy violenta, es que yo me tomaba una cerveza y empezaba a putearlos.

“Cuando salí de ese lugar, no sabía adónde ir, tenía bastante miedo y después de todo lo que había hecho, pensé que mi mamá me iba a castigar, así que me fui a Usulután, fue entonces que vi ese Night Club y me acordé lo que habían dicho: que atraía a los hombres.
“El dueño me dijo que podía trabajar allí, pero que debía darle dinero de lo que ganara. Ese lugar sí tenía rótulos y todo mundo sabía lo que era...

“El dueño se hizo bien amigo mío; allí sí me atendieron bien y al principio no me dieron tragos, pero después sí me dijeron que tenía que tomar y hacer que los hombres tomaran. Poco a poco fui perdiendo el miedo. Por la noche me acostaba con varios hombres —a veces hasta doce—, ellos preferían irse conmigo porque yo era jovencita.

“A veces no quería trabajar, pero para que no me dijeran nada, tenía que darle al dueño del lugar 100 dólares, entonces compraba las cajas de cerveza y me encerraba a tomar en un cuarto.

“Yo pensaba que nunca nadie me iba a querer —dice mientras los ojos se le vuelven a llenar de lágrimas, aunque ninguna de ellas se derrama sobre el rostro—.

“Antes que me rescataran de allí, llegaron tres hombres una noche en que yo estaba bien tomada y drogada, querían que me fuera con ellos pero no lo hice, les dije que iba a ir a traer la cartera, no sé qué me dio que no me fui; la otra “bicha” que estaba conmigo tenía más edad que yo, como 17 años. Ella sí se fue. A la media hora la dejaron apuñalada en la entrada, se “desvació” entera, yo creo que se murió. La policía le preguntó al dueño si trabajaba allí pero él les dijo que no y que no la conocía.

“Después de eso yo no confiaba en nadie porque hasta policías llegaban al lugar, eran amigos del dueño, escondían la patrulla en un arbolito y allí se estaban, llegaban seguido, aparecían cuatro y cuando se iban llegaban otros cuatro.

A veces llegaban otros que parecían policías pero no se vestían igual, sólo el pantalón azul y la camisa blanca, con botas, tal vez eran investigadores, llegaban en un taxi y a ellos sí se les cobraba menos, a veces la mitad”, relató.
Susana fue rescatada del lupanar por miembros del Isna. Luego inició la larga lucha para su recuperación con los psicólogos y trabajadores sociales de la institución.

La niña de trece años fue violada, inducida a tomar licor, a ingerir drogas de todos los tipos, obligada a mantener relaciones sexuales y a muchas otras vejaciones más.

El Isna contactó a la madre de Susana, quien la apoyó en su recuperación. Viven juntas. Susana está acompañada, espera una bebé y su situación familiar es estable.

Pobreza, factor común

Casi siempre, las víctimas de los tratantes de personas son reclutadas en las áreas rurales o zonas vulnerables, en donde se pueda encontrar personas con la ilusión de lograr un mejor nivel de vida.

Según el comisionado Douglas Omar García Funes, jefe de Áreas Especializadas de la PNC, después de la entrada en vigencia de la dolarización muchas mujeres hondureñas y nicaragüenses emigraron a El Salvador para trabajar como prostitutas, ya que aquí ganan en dólares, los que, al cruzar la frontera, multiplican su valor.

Las menores son sacadas con engaños de las
fronteras para ser
llevadas a burdeles.
“Nos amenazan, nos dicen: ¿Quién sos vos? Si aparecés muerta nadie va a preguntar por qué” (Kathie, 13 años)
“Me encerraron en un cuarto, allí me dieron drogas y me emborracharon para que me acostara con hombres”
 
A nivel mundial
25 millones de personas
Son sometidos a las diferentes formas de esclavitud moderna según la Asociación Internacional Anti Esclavitud

“Las ilusiones que tienen las niñas y adolescentes de lucir cosas bonitas que sus padres no pueden costearles, son un ancla utilizada frecuentemente por los tratantes; las manipulan ilusionándolas con que van a ganar mucho dinero”, dijo Alma Arias, psicóloga del Isna.

Muchas mujeres viajan engañadas pensando que van a trabajar en un restaurante o cervecería, pero sin darse cuenta terminan siendo prostituidas.

“Los hombres buscan más a las jovencitas —dice “Tania”, quien trabaja como prostituta— ellas suelen tener una clientela abundante”.

“Al principio el trabajo es difícil, pero poco a poco te vas acostumbrando, pareciera que nadie te obliga a cumplir y que estás trabajando allí por tu gusto, pero el no hacer lo que te dicen tiene sus consecuencias”, agregó.

“La mayoría de veces no entrás de una vez como prostituta, las niñas llegan y se les pone a atender a los clientes, sólo venden cerveza, luego te enseñan a sacarle el dinero a los hombres, o sea motivarlos a que tomen más cerveza, para eso tenés que dejarte tocar la pierna de vez en cuando, ni cuenta te das cuando ya sos prostituta”, manifestó Tania.
Matices de la trata

Las telarañas del delito se extienden por toda Latinoamérica, pero según el país que se analice, la situación adquiere diferentes matices. En Centroamérica por ejemplo, el emplear a un niño menor de 15 años para el servicio doméstico es un alivio y una entrada más de dinero para las familias muy pobres.

Sin embargo, a estos niños se les considera a menudo como una “propiedad” y suelen perder todo contacto con sus parientes debido a las distancias, la mayoría viajan de los cantones a la ciudad.


Esclavos del siglo XXI
Faltan controles
Paso fácil para traficantes

Las fronteras salvadoreñas no cumplen con los estándares de seguridad mínimos para frenar el delito de trata de personas y tráfico de ilegales, según informes de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Por esta razón, son utilizadas a diario por las redes de traficantes para transportar ilícitamente a mujeres nicaragüenses, hondureñas, colombianas, dominicanas y salvadoreñas para ser explotadas sexualmente en otros países

"“Él nos dijo que ibamos a trabajar con Don Chepe, allí nos iban a dar Q5 por cada cerveza vendida”
 

Según informó la Organización de los Estados Americanos, OEA, en uno de sus comunicados, debido a que El Salvador en sus fronteras y en el sistema legal no cumple con los estándares mínimos para la eliminación de la trata de personas, se convierte en un paraíso para los tratantes y traficantes.

Las autoridades han aumentado el control limítrofe en un esfuerzo por frenar la grave situación de tráfico ilegal en los puntos ciegos. Aún así, los niños y mujeres siguen cruzando las fronteras sin ser descubiertos.

Fue hace sólo diez meses que la Trata de Personas se tipificó como una rama del delito de explotación sexual comercial, fruto de los acuerdos logrados en el Protocolo de Palermo, Italia.

Los traficantes en la región operan por medio de engaños, les prometen a las víctimas un empleo decente y lucrativo, ya sea en una maquila o restaurantes, bares u hoteles extranjeros entre otros.

Con la ilusión de un cambio laboral próspero las mujeres y adolescentes, en su mayoría, siguen a los tratantes que luego les someten a una servidumbre sexual para poder saldar el pago del transporte y deudas adicionales.

Por lo general, los delincuentes mantienen el control por medio de la violencia, amenazas a los “esclavos” y a sus familias, multas, restricción física, uso de guardias armados y a través de demostraciones de impunidad mediante la colaboración abierta de algunos miembros de las autoridades. Ante eso las víctimas quedan desarmadas y sin opciones.

Con la información proporcionada por el Compendio de Normas Internacionales, que incluye un protocolo implementado por las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente las mujeres y los menores de edad, se ha logrado detectar en las fronteras salvadoreñas varios casos de trata de personas, se han realizado detenciones de tratantes y traficantes y repatriado a las mujeres extranjeras o puesto en albergues a las víctimas nacionales.

Tipificación errada

Muchos de los casos de trata detectados han sido considerados como tráfico de personas. “Se sigue tipificando mal el delito, hablar de trata de personas es difícil, ya que se carecen de testigos y en la gran mayoría de ocasiones las víctimas no quieren declarar por temor”, explicó la fiscal Helen Flamenco, encargada de llevar los casos de tráfico de ilegales y trata de personas.

“Por esta razón se trabaja “de oficio” no se necesitan órdenes de allanamiento si se sospecha que en algún lugar se está explotando sexualmente a menores de edad”, aseguró la fiscal.

“Actualmente se están llevando algunos procesos legales de trata, recordemos que es un delito nuevo, sin embargo, los agentes ya lo identifican”, mencionó, antes de explicar que no podía dar detalles de los casos para proteger las investigaciones.

Es por eso que se le interrogó sobre el caso de un guatemalteco que fue capturado con su esposa en la frontera La Hachadura.

La pareja llevaba dos menores salvadoreñas con documentos falsos con claros fines de explotación sexual.

“Las niñas evitaron el control migratorio y cuando se les interrogó mostraron documentos de identidad falsos, el proceso está abierto porque se ha tipificado como tráfico de personas y la Fiscalía intenta probar que el delito es trata de personas”, enfatizó.

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Las diferentes caras del problema
El delito varía

Tiene varios aspectos y es fácil resumirlo: “abuso total de los derechos humanos”
- Esclavitud. Son muchas las personas que son obligadas a trabajar por deudas con intereses exorbitantes. En la India, muchos nacen siendo esclavos de las deudas de sus padres.
- Explotación sexual. En el casos de las mujeres, se les obliga a pagar trabajando como prostitutas. En ocasiones son raptadas y en otras son engañadas con promesas laborales.
- Mendicidad. En las calles se ve a menudo a niños mendigos, muchos de ellos son obligados a hacerlo y son golpeados cuando no entregan dinero.
- Matrimonio forzado. Aún se obliga a las mujeres y niñas a casarse a cambio de tierras o dinero.
- Extracción de órganos. Muchas personas, especialmente niños, son raptados para ser “utilizados” en el mercado negro de órganos
.

Según el cabo Carlos Zepeda, que efectuó las capturas en La Hachadura, las niñas declararon que iban a trabajar a Guatemala.

“A las menores les habían dicho que trabajarían en el negocio de un tal don Chepe, allí iban a ganar cinco quetzales por cada cerveza que vendieran”, explicó Zepeda.

De igual forma, varios nicaragüenses fueron arrestados en Las Chinamas, en diciembre de 2003, acusados de tráfico de personas.

Los sujetos llevaban a cuatro adolescentes, entre los 10 y 17 años, dos salvadoreñas y dos nicaragüenses en una camioneta con placas de ese país.

Les decomisaron documentos falsos para las niñas y un documento con instrucciones que las menores debían memorizar.

Según la fiscal Flamenco, en muchas ocasiones los delitos de trata y tráfico de personas se cometen al mismo tiempo, y la mayoría de veces se decomisan documentos falsos a los menores.

“Las personas son llevadas por puntos ciegos evadiendo los controles migratorios, eso ya es tráfico. En el caso de los menores les dan documentos nuevos donde aparecen como mayores de edad, ahí cometen el delito de documentación falsa.

Cuando logran evadir el control y pasar la frontera y entregan a la persona para ser explotada, estamos hablando de trata de personas, con el agravante de los otros delitos”, explicó la fiscal.

Según declaraciones del comisionado Douglas Omar García Funes, las salvadoreñas no necesitan cruzar las fronteras patrias para ser víctimas de la trata de personas; muchas mujeres y niños son traficados desde el área rural, especialmente de oriente a San Salvador o las zonas urbanas departamentales para ser prostituidos.

Se han registrado casos en los que niños pequeños son forzados a mendigar en las calles.

Pero ¿se puede en nuestro tiempo vender a un ser humano? Las leyes dicen que no, pero según el informe de la OEA más de 25 millones de personas en todo el mundo son esclavizados.

Uno de los grandes esfuerzos locales para la erradicación de este mal es la publicación de mensajes de advertencia sobre la asociación entre la trata de personas y la migración ilegal.

La campaña fue lanzada por el Isna, apoyada por el gobierno de Estados Unidos.

“Los prostíbulos que explotan
extranjeras generalmente son de clase media alta, es usual que no tengan rótulos”
“No importa si un menor accede a prostituirse, siempre es delito. Un niño o niña no tiene una visión clara de su situación”
Douglas Omar García Funes, PNC.



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