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LA
COLUMNA
Faltan
cinco pa l pasaje
Respetable lector, tome nota: Consígase
un cochinito y llénelo con puras coras. ¿Para
qué? Sencillo: le harán falta cuando los políticos
se decidan a complacer la próxima solicitud de los empresarios
del transporte.
No conformes con que les paguemos $0.20 cada vez que arriesgamos la
vida abordando una de sus unidades, dichos señores ya deslizaron
su intención de llegar a cobrarnos un cuarto de dólar
si los precios del combustible siguen en ascenso al iniciar el 2005.
Pero si usted no oye consejo y es hombre desprevenido, deberá
morderse los labios cuando dentro de algunos meses el pulcro
motorista lo reprenda: ¡Shi, shi, shi, maistro, le faltan
cinco pa el pasaje! ¡No se haga el loco!.
Sólo y solamente si usted es maleducado replicará: ¡Yo
siempre pago 20 centavos! ¿Desde cuándo tienen permiso
para cobrar cora? Me voy a quejar al Viceministerio de Transporte.
Entonces escuchará: ¡Quéjese con quien quiera!
Y si no le gusta ¡bájese!.
¿Exagerado? Lo dudo, pues el anterior es el mismo duelo entre
pasajero y motorista que decenas de veces escuché al abordar
las rutas 3 y 38, mientras forcejeaban por pagar $0.17 los primeros
y por cobrar $0.20 los segundos. Esto sucedía sin que el Viceministerio
de Transporte tomara cartas en el asunto ¿O acaso se hacía
del ojo pacho?
Lo indignante del caso es que esta semana dicho ente estatal nos sorprendió
con el anuncio de un acuerdo mediante el cual se autoriza
una práctica que viene realizándose desde mayo pasado.
Pero eso no es todo.
El buen corazón del Viceministerio inspiró a los ilustres
padres de la patria para alargar el tiempo de gracia para de los buses
destartalados, en los que dudo hayan viajado ellos durante el último
año, sigan circulando, perfumando con óxido de carbono
nuestros pulmones y amenazando la vida de pasajeros, peatones y automovilistas.
¿Será que el hecho de movilizarse a bordo de autos polarizados
aleja a los funcionarios de los problemas cotidianos que enfrentan los
ciudadanos de a pie? ¿O será que el costo político
de aplicar la mano dura a los buseros, y hacer que respeten las leyes
y reglamentos es menor al costo de menguar la economía de los
usuarios del transporte público y que su vida se vea amenazada
cada vez que abordan una unidad?
Ellos sabrán. A nosotros, lo único que nos queda es coleccionar
coras, para que en 2005, cuando paguemos con un billete de dólar,
no nos sigan regañando al solicitar: ¿Y mi vuelto?...
¡Pero si ya se lo di! ¿Por qué no paga cabal?.
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