Del 24 al 31 de octubre de 2004


Cartas

Con dados cargados
“Para cheros es gratis”


La pregunta resultó extraña para mi interlocutor, un ingeniero en sistemas de alto nivel:

Álvaro Cruz Rojas
Redacción Vértice


-¿Cuánto me cuesta comprar un paquete de Microsoft Office para la computadora que uso en mi casa?

-Unos 150 dólares -me respondió. Para luego interrogarme: “¿y para qué vas a comprar un paquete Office legítimo para tu casa si ahí nunca te van a hacer inspecciones?”.

-Bueno, yo por no avalar la piratería -contesté.
-N’hombre, no seas tonto. Yo te doy una copia, para cheros es gratis -me dijo entre sonrisas.
Cinco CDs, con todo y licencia y mi computadora tenía el Office completo.

Así me convertí en pirata informático ¿o no? Bueno, el 79% de las computadoras en El Salvador tiene copias como la mía: pirateada, según un informe publicado en agosto por la Business Software Alliance (BSA) y una empresa especializada llamada International Data Corporation.

¿Quién compra software para uso privado en El Salvador? Sólo 21 de cada 100, que supongo son empresas preocupadas por cumplir la ley.

El promedio latinoamericano es del 63% y sólo el inigualable Paraguay está más alto que El Salvador.
Está claro, lo que mi amigo el ingeniero y yo hicimos es ilegal y es tan sólo unos centavos menos para el gran Bill Gates, el genio informático de Microsoft y el hombre más rico del mundo.

Hace unos días, pregunté al Ministerio de Economía cuántos CDs y DVDs en blanco había importado el país en 2003. Me respondieron con una cifra que me sonó tan pequeña que ni la recuerdo, pero sí me advirtieron algo: no contamos los CDs o DVDs que importamos, sólo los pesamos y hacemos un cálculo.

¡Ah! Con razón no pueden calcular cuantos CDs o DVDs piratas son vendidos en el centro capitalino, en la Feria Internacional o en los alrededores de Metrocentro.

Lo risible a veces es que las mismas empresas que fabrican el software (los programas), también fabrican el hardware (los aparatos) para reproducirlos, llámense quemadores o como sea.

Un quemador de CDs, similar al que utilizó mi amigo el ingeniero, puede costarle sólo $28 en una de esas tiendas de computadoras que se anuncian en los clasificados. Un quemador de DVDs cuesta entre $90 y $125 en las mismas tiendas.

Y si de reproductores hablamos… hace unos años, comprar un DVD Player era prohibitivo. Llegaron a costar tanto como $500. Hoy lo puede encontrar Multizona y con función de Karaoke por sólo $69.99.
¡Dios mío y cómo se puede sentir uno culpable de piratear un programa!

Los CDs de música pirateados ya son otra historia… cualquier dueño de una computadora de mediano nivel puede compilar lo mejor de sus favoritos. Y los DVDs o VCDs ni se diga… Entre comprar La Pasión de Cristo original a casi $30 y conseguirla a $3.00 en un semáforo, muchos preferirán la segunda, aunque después de cuatro veces ya no se vea bien.

El problema de la piratería es serio y complejo. Hasta García Márquez y su libro sobre Las putas tristes terminó pirateado.

El detalle es que el tema de Derechos de Autor es todavía un abstracto y las disqueras y distribuidoras de películas subieron tanto su precio que muchos justifican la compra de copias ilegales.

El problema no son los vendedores que viven de los centavos que les deja vender un disco pirata, sino del cerebro de parche en el ojo y pata de palo que reproduce en cantidades industriales. Ahí está el detalle, ahí están los dados cargados.

A los oídos del MOP

Se habla mucho del mejoramiento de la red vial, pero no hay que descuidar detalles que son tan importantes para conductores y peatones: la desaparición de tapaderas y tragantes. Por ejemplo, en la 4a. Avenida Norte de la capital, como en muchas esquinas, hay enormes agujeros; pongámonos a pensar cuántas personas pasamos a diario por esos lugares y el riesgo en el que caemos. En la red vial, el paso a desnivel del Bulevar Constitución y Avenida Juan Pablo II, es tan nuevos, no hay iluminación nocturna y falta una tapadera en el sector sur. Estos problemas han de ocurrir a nivel nacional, y por la seguridad de todos, debe hacerse algo al respecto. Se piensa fomentar el turismo, pero hay que considerar estos detalles.
Rafael Torres Castro
rat67@elsalvador.com

Y nuestro debate, ¿cuándo?

Todo el mundo pudo apreciar el debate entre George Bush y John Kerry, los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, la forma en que se hacen las preguntas, cómo actúa el moderador el respeto y el ataque entre ambos dirigentes. Yo pregunto ¿Es que no somos capaces de demostrar que vivimos en un país con democracia como para hacer un debate similar entre nuestros políticos? Ya el país más poderoso del mundo nos da el ejemplo y creo que a la gran mayoría de la población nos gustaría ver debates en vivo en la televisión en los que se aborden temas de interés nacional. Queda hecha la propuesta. ¿Habrá alguien que la inicie y la haga realidad? ¿O tienen miedo?
Rafael Vélez
luadrimar@yahoo.com.mx


 


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