 |  |
ENTREVISTA
La
sociedad debe pedir cuentas
El
Estado salvadoreño ha incumplido varias recomendaciones hechas
por la Comisión
Interamericana de los Derechos Humanos, el instrumento de la OEA, según
aseguró
Alejandra Nuño, una especialista del Centro por la Justicia y
el Derecho Internacional
(CEJIL), quien visitó el país el jueves pasado.
 |
Ella representa a uno de los instrumentos más
efectivos que tiene la Relatoría de la Libertad de Expresión
de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Como abogada,
Alejandra Nuño arribó al país para actualizar información
sobre nuestro país porque éste es uno de los Estados que
menos interés ha mostrado ante las recomendaciones hechas por
instancias internacionales en el área de respeto a los derechos
humanos.
Vértice: ¿El CEJIL cree que en el hemisferio persiste
el autoritarismo?
Alejandra Nuño: El ejemplo salvadoreño es el
mejor que te puedo dar. De todas las violaciones graves que se dieron
en el conflicto salvadoreño, muy pocas han sido investigadas.
Para el caso de El Salvador, abrir la discusión de lo que ocurrió
en el pasado es darle a las víctimas la posibilidad de discutir
los hechos, de saber porqué pasó.
Aquí tenemos un decreto 486 que impide que sean juzgados los
responsables de estas graves violaciones a los derechos humanos y de
reparar a las víctimas. Ese es un reto que existe dentro de El
Salvador.
Aquí aún no se puede hablar de democracia si se están
cerrando los espacios de discusión.
¿De qué forma podría resarcirse a un familiar
de una víctima el hecho de que se reabra el caso?
¿Hay que preguntarle al familiar? De allí viene la discusión,
ellos mismos quieren saber lo que pasó y la afirmación
tenemos que olvidar el pasado no proviene de las personas
que perdieron a un ser querido durante la guerra.
Desde mi punto de vista, este tema se debe someter a consulta nacional.
 |
| La
abogada considera necesario el cumplimiento de las resoluciones.
|
¿Por qué dice que se están cerrando
los espacios de discusión?
Existen personas y organizaciones no gubernamentales que están
asumiendo el rol del Estado. Por ejemplo, el caso de Tutela Legal, que
tuvo que solicitar la llegada de un equipo argentino forense a hacer
una labor de expertos porque no existe en El Salvador ningún
equipo antropológico. No existe la voluntad de capacitar a un
equipo de aquí para que haga este tipo de cosas.
El 6 de diciembre pasado fue la inauguración del monumento a
las víctimas civiles y lo hicieron personas y organizaciones
que estuvieron pidiendo dinero. Nunca hubo un apoyo del gobierno para
donar parte del monumento. Hay una clara intención de las autoridades
de no abrir la discusión.
¿Qué intereses podría haber detrás de
esa intención a la que se refiere?
Por ejemplo, en el caso jesuitas existe un involucramiento de fuerzas
muy importantes dentro del Estado. O en el caso de las niñas
Serrano, que lleva Pro Búsqueda, existen personas que obviamente
tuvieron o que tienen mucho poder y que están involucrados.
Después del acuerdo de paz se recomendó reabrir los
casos; pero quienes se oponen argumentan que es una recomendación
y no un mandato.
Precisamente, el Estado salvadoreño argumenta esto en lo referente
a las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos.
Eso es lo preocupante, que ellos crean que no son vinculantes y que
no son obligatorias; pero el Estado salvadoreño firmó,
en 1968, la Convención Americana sobre los Derechos Humanos y
esa Convención crea dos organismos supervisores de ese Tratado.
El primero es la Comisión y, el segundo, la Corte Interamericana
de los Derechos Humanos. Y El Salvador ratificó el Tratado, lo
que significa que ahora tiene que cumplir con las resoluciones de estos
dos organismos. No sé hasta dónde fue el compromiso en
el caso de la Comisión de la Verdad; pero en el caso de la Comisión
Interamericana, el Estado salvadoreño ha desconocido estas recomendaciones
y esas sí son obligatorias.
El año pasado, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas expresó su desacuerdo con El Salvador por no haber presentado
un informe de cómo han cumplido con el Pacto Internacional sobre
Derechos Civiles y Políticos. Hablo específicamente sobre
la creación de una comisión nacional de búsqueda
de niños y niñas desaparecidas en la guerra, hablo de
la preocupación por la falta de investigación en el caso
jesuitas,el caso del asesinato de Mauricio García Prieto, por
ejemplo.
 |
¿Qué ha respondido El Salvador sobre
las recomendaciones hechas?
Nada. No se cumplen las recomendaciones que hacen los organismos como
la Comisión Interamericana. Es una cuestión que nos preocupa
muchísimo.
¿Cuáles son las herramientas que tienen la Comisión
y la Corte para exigir el cumplimiento de una recomendación?
Hay un concepto que todos han comenzado a usar, que es la garantía
colectiva de los Estados. Los miembros de la OEA deben y pueden exigir
a un Estado parte que cumpla con las recomendaciones o resoluciones
de estos dos organismos. A nivel OEA se está discutiendo mucho
sobre cómo ejercer esta potestad que tienen los Estados. Es decir,
cómo exigir cuentas a un Estado que no cumpla con ciertas resoluciones.
La Corte y la Comisión Interamericana rinden anualmente, ante
la Asamblea General de la OEA, un informe de sus actividades, específicamente,
sobre la falta de cumplimientos de resoluciones hechas por la Comisión.
Ese es un reto que tenemos la sociedad civil de pedirle cuentas a los
Estados que no cumplan.
|
Caso
García Prieto a punto de prescribir
Ramón Mauricio García Prieto fue asesinado el 10
de junio de 1994 por tres hombres armados presuntamente vinculados
a las fuerzas armadas salvadoreñas. Tras la investigación
se responsabilizó a Raúl Argueta Rivas y, posteriormente,
a Julio Ismael Ortiz Díaz como dos de los autores materiales.
Sin embargo, nunca se llegó a la autoría intelectual
del crimen.
La familia de Mauricio García Prieto, junto a sus representantes
legales -del Instituto Universitario de Derechos Humanos de la
UCA (IDHUCA)-, ha pedido en varias ocasiones a la Fiscalía
que se reabra el caso para esclarecer la autoría intelectual
del homicidio.
A casi diez años del asesinato, Alejandra Nuño asegura
que las autoridades salvadoreñas no están haciendo
nada. El 4 de julio prescribirá la acción
penal para enjuiciar a los responsables del asesinato de este
chico, y la Fiscalía no ha hecho nada. Nuño
sostiene que, en ese sentido, se están violando los derechos
humanos. Ante la ausencia de investigación por parte de
la Fiscalía salvadoreña, la CEJIL y el IDHUCA presentaron
el caso ante la Comisión Interamericana de los Derechos
Humanos. El 5 de marzo tenemos una audiencia en la Comisión
para expresar nuestra preocupación por la indiferencia
que existe de las autoridades.
¿Si prescribiera el caso, qué pasará? La
Comisión puede enviar el caso ante la Corte Interamericana
de los Derechos Humanos. Las repercusiones serían
más grandes, dice. El caso Ramón Mauricio
García Prieto sería, después del caso de
las hermanas Serrano, el segundo que lleva la Corte contra El
Salvador.
Nuño asegura que detrás de un incumplimiento
a una recomendación hecha por la Comisión y la Corte,
está la condena internacional.
Algo
sobre CEJIL
CEJIL es una organización no gubernamental sin fines
de lucro con estatus consultivo ante la OEA y el Consejo Económico
y Social de las Naciones Unidas.
Surgió en 1991 como una organización de defensa
y promoción de los derechos humanos en el continente.
|
Casos
en la región
- El Estado guatemalteco fue condenado por el envenenamiento
de cinco niños de la calle.
- Guatemala es el país más señalado por
la Corte Interamericana.
|
Casos
en El Salvador
- La desaparición de las niñas Serrano Cruz
durante el conflicto armado.
- El asesinato de Ramón Mauricio García Prieto
el 10 de junio de 1994. |
|
Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular. | |