22 de febrero de 2004


CRÓNICA

La plaza de la discordia

Los nombres de tres candidatos a la presidencia, reconocidos empresarios y un
albañil figuran en una lista de decenas de salvadoreños que, con ascendencia
palestina o no, aportaron dinero, materiales de construcción y trabajo para
el proyecto de la Plaza Palestina.

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com
La solicitud fue aprobada el 1 de octubre de 2002 por el Concejo Municipal.

El 2 de abril de 2002, milicianos palestinos se refugian en la Basílica de la Natividad de la bíblica ciudad de Belén. Casi inmediatamente, soldados israelíes rodean la iglesia, dando inicio a un asedio que finalizaría cinco semanas después.

Mientras tanto, a millas de distancia, el salvadoreño palestino John Nasser Hasbún no se limita con ser un espectador más de la guerra que se libra en la tierra que un día habitaron sus abuelos.

“Nosotros vimos la amenaza que estaba sufriendo la iglesia de la Natividad... Entonces el sentimiento de mucha gente fue: ‘organicemos un comité acá y hagámonos escuchar”, explica Nasser, presidente del Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino, y gestor de una obra que generó polémica el mismo día de su inauguración.

Nasser dice no haber leído ninguna de las publicaciones en las que el embajador de Israel, Josef Livné, expresó su malestar por el mapa que se colocó en el monumento; pero a su entender “él (Livné) expresa su malestar porque no se incluyó a Israel... pero difícilmente en una plaza que se llame ‘Plaza Palestina’ se puede incluir a Israel... ninguno de los dos países tiene fronteras definidas”, asegura Nasser.

Historia de una plaza

“Confirmándole la plática que tuvimos hace algunos días, le estoy enviando todos los requisitos necesarios para que el Concejo Municipal que usted preside apruebe que la plaza ubicada en 9ª Calle Poniente y 83ª Avenida Norte de la colonia Escalón se denomine Plaza de Palestina dedicada al Estado de Palestina”, así se presentó el proyecto en una carta fechada el 10 de septiembre de 2002, dirigida al alcalde de San Salvador en ese entonces, Héctor Silva, y firmada por John Gerard Nasser Hasbún.

La solicitud fue aprobada el 1 de octubre del mismo año por el Concejo Municipal que entonces integraban: Any Castellanos, Roberto Góchez, Norma Guevara, Miguel Sáenz Varela, Vilma de Villacorta, Facundo Guardado, Francisco Paniagua, Héctor Dada Hirezi, Napoleón Duarte, Francisco Altschul, Rodrigo Contreras, Jorge Posada, Cristina Rivas, Ramón Rivera, Gerson Martínez, Morena Herrera y Carlos Rivas Zamora.

Una tierra disputada
A lo largo del siglo XX, la ONU ha sido protagonista de infructuosos intentos por llevar la paz a una región conflictiva desde viejos tiempos.
Diciembre, 1917
El ejército de Gran Bretaña entra a Jerusalén y la nombra capital del Mandato Británico en Palestina.
Junio, 1922
La Liga de las Naciones manda a Gran Bretaña que facilite “la inmigración y el asentamiento de judíos” en Palestina.
Nov. 29, 1947
La Asamblea General de la ONU vota por dividir Palestina en dos: un estado judío y otro árabe. Los árabes no lo aceptan.
Mayo 14, 1948
El Reino Unido renuncia a administrar Palestina y retira su ejército. Se proclama el nacimiento del Estado de Israel.
Mayo 11, 1949
Israel ingresa a la ONU y los Estados árabes exigen por la fuerza el retorno de los refugiados palestinos a su tierra.
Mayo, 1964
En una cumbre de países árabes se funda la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasser Arafat.
Dic. 8, 1987
Inicia la primera Intifada, los palestinos rechazan la presencia militar israelí hasta la firma de un acuerdo en 1993.
Sep. 18, 2000
El primer ministro israelí Ariel Sharon visita la explanada de las Mezquitas. Inicia la segunda Intifada.

El mapa que disgustó

Permiso en mano, Nasser se dedicó a explicar vía telefónica el proyecto de la plaza a los miembros de la comunidad palestina. “Ellos me preguntaban ‘¿y qué va a haber de monumento?’. ‘El mapa de Palestina”, respondía Nasser. “Ah vaya, está bien… No dejés de poner el mapa histórico”, le recomendaban. Pero ¿qué se entiende por mapa histórico?, se le pregunta. “Pues, el mapa original de Palestina. En lo particular no conozco otro”, respondió el presidente del comité.

A pesar de la rapidez con que se obtuvo el permiso de la municipalidad para construir la plaza, el proyecto tuvo también sus crisis. “En un momento dado, (Nasser) se sentía desolado porque no había colaboración”, recuerda Ricardo Sorto, artista que moldeó el criticado mapa en su taller y que dedicó cuatro meses de trabajo al proyecto.

Los donativos de dinero, cemento, tierra y otros materiales de construcción dejaban de llegar por unos días hasta que surgía un nuevo colaborador. Sorto, catedrático de la Universidad de El Salvador, era testigo de esa escasez de recursos, lo que le motivó a donar su tiempo y trabajo cobrando únicamente el costo del latón de acero inoxidable con el que hizo el mapa y la lata de bronce con la que se fabricaron los caracteres para escribir la leyenda: “Palestina-Tierra Santa”.

“El mapa es a escala, no está deformado... Así como se bajó de Internet, así se reprodujo en grande”, explica Sorto sobre la obra de superficie pulida y donde el Mar Muerto y el Mar de Galilea están representados por espacios vacíos.
Sin embargo, la propuesta artística de Sorto no fue la única con la que se contó en este proyecto. En la placa, al pie del monumento, figuran los nombres de Marco Antonio Hasbún y Julio Reyes Yasbek, quienes en su momento entregaron a John Nasser sendas propuestas de diseño para el monumento y la plaza.

Según el presidente del Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino, ambas propuestas se engavetaron porque resultaban demasiado costosas. “Costaba como 15 mil dólares solo la escultura”, dice Nasser sobre el diseño presentado por Marco Hasbún (ver infografía).

Por su parte, el proyecto elaborado por el arquitecto Julio Reyes Yasbek iba más allá. “El monumento, como tal, es una
elevación de cuatro metros que consiste en una composición de triángulos dispuestos en una relación cinética que alude el movimiento libertario de una paloma en vuelo, como símbolo de paz...”, explicaba Reyes en la propuesta que presentó al Comité. En el papel, el arquitecto diseñó la plaza “como un lugar de encuentros y esparcimiento y como un ámbito donde celebrar eventos culturales y políticos”. Sin embargo, su proyecto no pudo ser, ya que para realizar la obra se necesitaba un presupuesto de 44,000 dólares aproximadamente.

“El proyecto no es a título personal, el proyecto es de todos y de todas las que aportaron”, afirma John Nasser luego de pedir que se incluya en esta crónica su agradecimiento a los obreros que realizaron la obra y a la gente que donó dinero, materiales y “apoyo moral... porque había momentos en que nosotros nos sentíamos un poco desmoralizados cuando nos robaban los materiales”, recuerda.

Los mecenas

El gestor de la Plaza Palestina asegura que los nombres grabados en la placa al pie del monumento no son ni la décima parte de todos los que colaboraron.

“No podíamos colocar a todo mundo porque no teníamos los recursos para hacer una placa más grande”, explica Nasser antes de leer la lista parcial donde constan algunos donativos: “Alfredo Hasbún (200 dólares), Jacobo Simon (hierro y varanda que rodea la plaza), Carlos Asfura (cemento), Jorge Abraham Safie Zacarías (600 dólares), Gerardo Daura Safie (cemento y hierro), Issa Saca Safie (prestó el local donde se guardó el material), Schafik Handal (500 dólares), Tony Saca (500 dólares), Mauricio Safie (cemento, arena y grava),

En Jerusalén, a pocos metros , están los lugares
santos de judíos y musulmanes.

Edgar Saade (electricidad), Rafael Salomé (250 dólares), Roberto Bukele (200 dólares), Issa Bandak (ladrillo), Jorge Zedán (1,000 dólares),Luis Reyes (100 dólares), Roberto Safie (lámparas)... Y me quedo corto con los nombres porque no traje todas las listas”, concluye.

“Se ha inaugurado en la ciudad de San Salvador una plaza Palestina, a 100 metros de la Plaza Estado de Israel”, informó el rabino Daniel Zang, del Centro Israelita de El Salvador, en un mensaje enviado a la página electrónica Shalom OnLine y publicado el 28 de enero pasado en dicho sitio.

¿destino o azar?


Seis días después, la misma página electrónica publicó un extracto de la Declaración del Congreso Judío Latinoamericano, presidido por Jack L. Terpins, que reza: “Ante la situación que se presenta en El Salvador, donde se inauguró una plaza bajo el nombre Palestina, que lleva el mapa del Estado de Israel, manifiesta su solidaridad para con la Comunidad Judía del Salvador y preocupación por la falta de predisposición de las autoridades de la Alcaldía de San Salvador de enmendar la situación”.

Por su parte, John Nasser aclara: “Ahí no dice Plaza del Estado de Palestina, (dice) Plaza Palestina, esa es la Palestina, ¡no hay otra! La historia no la vamos a poder borrar, ni yo, ni nadie. Lo que sucedió de ahí para allá, esos ya son otros 20 pesos. Pero ese es el mapa de Palestina y no hay mucho de qué hablar, porque no hay otro mapa”.

En cuanto a los escasos metros que separan a la Plaza Palestina de la Plaza del Estado de Israel, la polémica tampoco ha faltado.

George Nayor, arquitecto que colaboró dando ideas para la remodelación de la plaza y que diseñó la base donde se colocó el monumento, tiene una anécdota que contar.

“Cuando yo estaba construyendo el monumento, paró una camioneta y bajaron unas señoras muy elegantes que preguntaron: ‘¿Qué van a hacer aquí?’. Yo les respondí: ‘la Plaza Palestina’... ‘¿Y por qué? ¡Si aquí nomás está la Plaza de Israel!’. Yo contesté sin pensar: ‘¿Acaso no son frontera? ¿Por qué no van a tener un monumento uno al lado del otro? Son frontera, y tienen que aprender a vivir en paz”.

La opinión de John Nasser al respecto no es muy diferente. Él asegura que el Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino quería construir la plaza en el Distrito 3 de la Alcaldía capitalina. Sin embargo, los espacios que habían escogido para tal efecto eran propiedad del Ministerio de Obras Públicas y no de la municipalidad. “Entonces la Alcaldía nos notificó que el único lugar disponible en el Distrito 3 era ése (la intersección de la Calle del Mirador, la 89 Avenida Norte y la 9º Calle Poniente)”, agrega Nasser.

“Me parece sumamente interesante... Como que el destino está marcado y las cosas no son como uno quiere, sino como Dios y el destino quieren que sean”, comenta.

Sin embargo, parece que no todos piensan igual. El martes pasado, una mujer que no quiso identificarse llamó a la redacción de este periódico para informar que las banderas de El Salvador y de Palestina, que ondeaban a ambos lados del monumento fueron arrancadas.

A las 6:00 p.m. agentes de la PNC llegaron a la Plaza Palestina y no encontraron más que un retazo de cinta roja y otro de cinta azul... Nadie vio nada.

Mientras tanto, a miles de millas de este trozo de San Salvador, un autobús destruido durante un atentado suicida era enviado a Holanda para exhibirlo frente a la Corte Internacional de La Haya, donde se discute la legalidad del muro que divide a los ciudadanos israelíes de los palestinos que viven en la ribera occidental del Jordán.

UN ESPACIO RECUPERADO
SEGún EL PRESIDENTE DEL COMITé DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO,
ESTA ERA LA úNICA ZONA VERDE DISPONIBLE EN EL Distrito 3 DE
LA MUNICIPALIDAD CAPITALINA, CUANDO SOLICITARON PERMISO PARA
CONSTRUIR LA PLAZA EN HONOR A LOS PALESTINOS.
Seducidos por Jerusalén

Muchos de los que ayudaron a construir la Plaza Palestina no tienen ninguna relación con dicha tierra.

Los alumnos del Centro Escolar Concha Viuda de Escalón tienen ahora dónde hacer una pausa al salir de clases y caminar de la escuela a las comunidades marginales donde viven. Sin embargo, no saben que las bancas donde se sientan y la jardinera en la que corren se hicieron en honor al pueblo palestino.

La lista de agradecimientos de John Nasser Hasbún es larga. A su parecer, no sólo los hijos y nietos de palestinos que hicieron donativos económicos contribuyeron a que la plaza sea hoy una realidad; sino, también, aquellos que levantaron la mano cuando el Concejo Municipal votó la aprobación de la nominación de la plaza y el personal del Distrito 3 de la alcaldía, que localizó un espacio disponible para construirla.

Pero el donativo que más conmovió a Nasser fue el del obrero que trabajó en el proyecto. Un día, Nasser no tenía dinero para pagarle la semana de salario, y mientras daba explicaciones escuchó: “Mire, que le quede como parte de mi apoyo solidario”, dijo el obrero. “Yo lo voy a poner en la placa, Emilio”, respondió Nasser. “No, por favor, le suplico que no me vaya a poner... Quiero que lo acepte como una donación solidaria”. Nasser quedó impresionado. “Eso es lo que le da vida al proyecto; no si tiene acera o jardín porque en San Salvador hay miles de lugares muy ordenados. Pero tal vez no tienen ese sentimiento, ese espíritu de por medio”, afirma.

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