20 de junio de 2004



LA COLUMNA

Erick Lemus
vertice@elsalvador.com

La sonrisa de Sabrina

La semana pasada empezó a flotar en internet una colección de fotografías sobre vejaciones a mujeres iraquíes a manos de soldados del ejército de los Estados Unidos. Las imágenes probablemente son aquellas que perturbaron a los senadores tras el escándalo por los abusos cometidos en la prisión iraquí de Abu Ghraib. Las nuevas gráficas plantean la pregunta: ¿cuan lejos han llegado?

Pese a que la administración Bush logró atenuar un poco la memoria estadounidense, tras la muerte del ex presdente Ronald Reagan y los honores rendidos, éstos no son suficientes cuando la comisión investigadora sobre la guerra en Irak revela que nunca hubo una conexión entre Al Qaeda y el régimen de Saddam Hussein.

Como efecto cascada, la general Janis Karpinski (encargada en Abu Ghraib) declaró a la BBC que los abusos a presos iraquíes se inspiraron “en el estilo de interrogatorio utilizado en (la bahía de) Guantánamo”.

Karpinski afirmó que el general Geoffrey Miller (supervisor del reclusorio e Guantánamo) urgió tratar a los reclusos “como perros” porque “si les permitías creer que eran nás que eso, perdías el control sobre ellos”.

En la retina de la opinión pública todavía pesa el rostro sonriente de la soldado Sabrina Harman, cuando alza el pulgar de la mano derecha, se inclina sobre el cadáver de Manabel al Jamadi y pone una sonrisa preciosa frente a la cámara. Luce emocionada. Una foto con el cadáver de un hombre torturado hasta la muerte, como souvenir cuando vuelva a casa.

Al Jamadi llegó maltrecho a la cárcel, con la cabeza herida dentro de un saco con arena. Luego, agentes de la CIA lo sometieron a una ducha fría y a “un intenso” interrogatorio. No sobrevivió.

El periódico Washington Post obtuvo documentos militares confidenciales donde corrobaran que el general Ricardo Sánchez (responsable directo de las tropas en Irak) autrizó los abusos cometidos en la cárcel de Abu Ghraib.

La revista The New Yorker informó que Rumsfeld autorizó extender estos métodos ya usados en Afganistán contra presuntos miembros de Al Qaeda. Cita antiguos y actuales funcionarios de inteligencia estadounidenses.

El diario británico The Guardian también citó la investigación del Baltimore Sun cuando descubrió un manual de la CIA para palicarse en Honduras y El Salvador en los años 80 en la lucha contra el comunismo. Hace unos años el periódico hondureño La Prensa, reveló que los interrogatorios del batallón hondureño 316 y asistidos por la CIA, incluyeron la tortura (drogas, privación de sueño, violación física y el aislamiento). Nada nuevo bajo el sol. Por eso Sabrina sonríe con tanta familiaridad.


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