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REPORTAJE
El
amor venció al Sida
“En
el mundo 38 millones de personas portadoras del VIH enfrentan la posibilidad
de ser discriminadas y abandonadas por sus seres queridos. María,
vivió eso y en medio de la agonía contó con el
apoyo del que muchas otras mujeres VIH positivas carecen: un padre abnegado
y un hombre que quiere estar a su lado en la salud y en la enfermedad.
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Los invitados siguen llegando. Pablo, el padre
de la novia, aún no aparece. Ella, nerviosa, mira a uno y otro
lado del parqueo hasta que lo ve aproximarse. Él sonríe.
¡Su hija vestida de blanco! cuando hace cuatro años él
creyó que... Dentro de la abarrotada iglesia, el novio espera.
El reloj avanza y cuando llega el momento de poner el anillo en el dedo
de la que será su esposa, José enfatiza las palabras en
la alegría y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad.
Para quien no sabe, esta podrá ser una de tantas bodas colectivas.
Pero para dos adultos que se comunican a fuerza de expresivas miradas
y que conocen las caídas tanto de uno como de otro, esta es su
boda.
Una ceremonia que hace casi un lustro ninguno de ellos habría
imaginó. María ya tenía una hija y una decepción
amorosa cuando conoció a Lucio hace ocho años. Se enamoró,
confió en él y dio a luz a Luis. La experiencia, más
allá de un nuevo hijo, no habría pasado a más de
no ser porque Lucio era VIH (sin saberlo) y al tener una relación
sexual con María, sin protección, la contagió y
condenó al fruto de su entrega a adquirir el VIH dentro del seno
materno.
La relación acabó y María siguió con su
rol de ama de casa, hasta que ella y su hijo empezaron a enfermar de
forma recurrente. Preocupada por la salud de su pequeño, María
lo llevó al médico. Tras varios exámenes los doctores
descubrieron el problema: Luis estaba en fase de SIDA y concluyeron
que su madre lo había contagiado por vía intrauterina.
Cuando me lo detectaron yo estaba en etapa terminal, en una condición
crítica, súper mal y aunque quería no podía
ni cuidarme a mí misma, ni cuidar a mi hijo. Las malas
noticias no terminaron ahí. Luego de escuchar el diagnóstico,
María creyó que contaría con el apoyo de su familia;
sin embargo, el único que no la abandonó fue Pablo, su
padre. En cuestión de días el septuagenario vio cómo
los rostros de su hija y su nieto cobraban un aspecto cada vez más
cadavérico.
La separación forzosa
La muerte rondaba a su alrededor en una cama del Hospital Rosales precisamente
en los días que dicho centro empezaría a dar el medicamento
a sus pacientes VIH positivos y María resultó beneficiada.
Pero tuvo otro trago amargo. Mi papá no podía con
toda la carga de los dos tirados en la cama; vernos a los dos así
fue bien duro para él, reconoce María.
Conteniendo sus lágrimas, Pablo buscó ayuda y llevó
a Luis al hogar Jardín de Amor, donde llegó
sin muchas esperanzas de sobrevivir, aunque fue ahí donde afortunadamente
también tuvo acceso a los medicamentos necesarios para vivir
con el VIH, al igual que los otros 67 niños alojados hasta este
momento en dicho hogar dirigido por hermanas franciscanas y financiado
por el ISNA.
A cuatro años de haber sido diagnosticados, María y Luis
siguen separados, pero sus rostros tienen otro aspecto.
La familia, lejos de decrecer, tiene nuevos miembros: Rafael, un bebé
cero negativo, gracias al tratamiento que recibió dentro del
seno de María, y Tobías, padre de Rafael y desde hace
tres semanas esposo de María ante los hombres y ante Dios.
Luis dibuja sus primeras letras y María comparte su experiencia
con otras mujeres en los talleres del Programa Nacional de SIDA del
Ministerio de Salud. Cuando le preguntan ¿cómo adquirió
el virus? ella resume lo que le pasó en unas cuantas palabras:
a las amas de casa generalmente el VIH nos llega a buscar a la
casa. En una relación sexual con alguien que es su pareja y en
quien confía, usted no le va a exigir a él que se proteja
porque es su pareja, es su compañero, es su todo. El VIH
sigue en ella, pero no la derrotó.
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Vidas ocultas
La historia de María y su familia se reproduce con más
frecuencia de la imaginada en nuestro país. De los 13,665 casos
de VIH registrados entre 1984 y julio de este año en El Salvador,
4,509 corresponden a la población femenina, lo que representa
un 36%. Hasta el momento, entre 1984 y julio pasado, el Ministerio de
Salud registró 850 casos de VIH positivos entre menores de 1
año, 307 casos entre infantes de 1 a 4 años y 140 casos
entre niños y niñas de 5 a 14 años de edad. La
mayoría de estos portadores, adquirió el virus por la
llamada Transmisión Vertical, es decir, de madre a hijo.
Desgraciadamente nuestro medio es machista y con
tendencia a la promiscuidad afirma el Doctor Juan Carlos Durán,
técnico del Programa Nacional de Control y Prevención
del VIH/SIDA, quien atribuye a eso el hecho de que las amas de casa
portadoras del virus ni siquiera imaginen su condición pues,
como María, confían en su esposo, novio o compañero
de vida.
La única forma de evitar que más amas de casa y mujeres
en edad fértil se conviertan en portadoras del virus y luego
lo transmitan a sus bebés es utilizando la que, según
Durán, es la única vacuna disponible contra el VIH: la
información.
Voces que salvan vidas
Entre los 10 voluntarios que laboran en Sidatel la historia de María
es conocida. Ellos saben que con su voz proporcionan información
que puede hacer más llevadera la vida a otros portadores y evitar
que aumente el número de cero positivos en nuestro país.
¿Cómo se transmite el SIDA? ¿Qué es?
¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo se
puede detectar?. Esas son las preguntas que más frecuentemente
escuchan los voluntarios de Sidatel, la línea confidencial que
hasta la fecha ha recibido 27,461 personas de todas las edades en busca
de orientación sobre el VIH.
Al otro lado del auricular, en el 38.1% de dichas llamadas, estaban
niños, adolescentes y jóvenes menores de 30 años.
El 19.61%, las realizaron jóvenes de entre 15 y 19 años
de edad, mientras que el 7.27% las hicieron niños y adolescentes
de 10 a 14 años.
Los jóvenes de 20 a 24 años, realizaron el 7.09% de las
llamadas, ubicándose en el tercer lugar de los usuarios, seguidos
por los adultos de 25 a 29 años de edad con un 4.09%.
El interés de los más jóvenes por conocer el VIH,
puede explicarse con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud
Familiar FESAL 2002-2003, en la cual el 50% de las 10,689 salvadoreñas
encuestadas dijo haber tenido su primera relación sexual antes
de los 19 años.
Parece que, a falta de educación sexual en la escuela y en la
familia, los más jóvenes han encontrado en Sidatel una
fuente de información dispuesta a responder sus preguntas sobre
el VIH.
¿Dónde
ir?
Existen unidades de salud y hospitales nacionales donde usted puede
hacerse la prueba para prevenir la transmisión materno infantil
del VIH.
Zona Occidental
Hospitales: Ahuachapán, Metapán, Chalchuapa,
Santa Ana, Sonsonate
Unidades de Salud:
Ahuachapán, Atiquizaya, San Rafael, Tomás Pineda (Santa
Ana), Acajutla, Armenia, Sonsonate
Zona Oriental
Hospitales: Santiago de María, Jiquilisco, Usulután,
Ciudad Barrios
San Juan de Dios (San Miguel), Nueva Guadalupe, San Francisco Gotera,
Santa Rosa de Lima, La Unión
Unidades de Salud:
Berlín, El Transito, San Gerardo, Las Presitas, Moncagua,
Cacaopera, Osicala, Pasaquina
Zona Central
Hospitales:
San Rafael, Nueva Concepción, Chalatenango
Unidades de Salud:
Díaz del Pinal, Lourdes Colón, San Juan Opico, La
Libertad, La Palma, Tejutla
Zona Paracentral
Hospitales: Cojutepeque, Suchitoto
Sensuntepeque, Ilobasco, Zacatecoluca, Santa Gertrudis (San Vicente)
Unidades de Salud:
Santa Cruz Michapa, San Pedro, Perulapán, San José
Guayabal, Sensuntepeque, Olocuilta, Zacatecoluca, La Herradura,
San Vicente, San Sebastián, Tecoluca
Zona Metropolitana
Hospitales: Benjamín Bloom, Zacamil, Maternidad, San
Bartolo, Neumológico
Unidades de Salud:
San Miguelito, Mejicanos, Cuscatancingo
Habitat Confien, Mariona, Barrio Lourdes,
Barrios, Concepción, Zacamil, Apopa, Aguilares, Chintuc,
San Martín, Santa Lucía, Soyapango, Unicentro, Amatepec,
San Jacinto, San Marcos, Santo Tomás. |
Teléfonos
amigos
SIDATEL
Servicio gratuito donde puede aclarar sus dudas sobre VIH y SIDA.
800-7012
Jardín de Amor
Hogar para niños VIH positivos, atendido por religiosas
franciscanas. 334-0740

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