Del 19 al 26 de septiembre de 2004


REPORTAJE

El amor venció al Sida

“En el mundo 38 millones de personas portadoras del VIH enfrentan la posibilidad de ser discriminadas y abandonadas por sus seres queridos. María, vivió eso y en medio de la agonía contó con el apoyo del que muchas otras mujeres VIH positivas carecen: un padre abnegado y un hombre que quiere estar a su lado “en la salud y en la enfermedad”.

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com


Los invitados siguen llegando. Pablo, el padre de la novia, aún no aparece. Ella, nerviosa, mira a uno y otro lado del parqueo hasta que lo ve aproximarse. Él sonríe. ¡Su hija vestida de blanco! cuando hace cuatro años él creyó que... Dentro de la abarrotada iglesia, el novio espera. El reloj avanza y cuando llega el momento de poner el anillo en el dedo de la que será su esposa, José enfatiza las palabras “en la alegría y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad”.

Para quien no sabe, esta podrá ser una de tantas bodas colectivas. Pero para dos adultos que se comunican a fuerza de expresivas miradas y que conocen las caídas tanto de uno como de otro, esta es “su boda”.

Una ceremonia que hace casi un lustro ninguno de ellos habría imaginó. María ya tenía una hija y una decepción amorosa cuando conoció a Lucio hace ocho años. Se enamoró, confió en él y dio a luz a Luis. La experiencia, más allá de un nuevo hijo, no habría pasado a más de no ser porque Lucio era VIH (sin saberlo) y al tener una relación sexual con María, sin protección, la contagió y condenó al fruto de su entrega a adquirir el VIH dentro del seno materno.

La relación acabó y María siguió con su rol de ama de casa, hasta que ella y su hijo empezaron a enfermar de forma recurrente. Preocupada por la salud de su pequeño, María lo llevó al médico. Tras varios exámenes los doctores descubrieron el problema: Luis estaba en fase de SIDA y concluyeron que su madre lo había contagiado por vía intrauterina. “Cuando me lo detectaron yo estaba en etapa terminal, en una condición crítica, súper mal y aunque quería no podía ni cuidarme a mí misma, ni cuidar a mi hijo”. Las malas noticias no terminaron ahí. Luego de escuchar el diagnóstico, María creyó que contaría con el apoyo de su familia; sin embargo, el único que no la abandonó fue Pablo, su padre. En cuestión de días el septuagenario vio cómo los rostros de su hija y su nieto cobraban un aspecto cada vez más cadavérico.

La separación forzosa


La muerte rondaba a su alrededor en una cama del Hospital Rosales precisamente en los días que dicho centro empezaría a dar el medicamento a sus pacientes VIH positivos y María resultó beneficiada.
Pero tuvo otro trago amargo. “Mi papá no podía con toda la carga de los dos tirados en la cama; vernos a los dos así fue bien duro para él”, reconoce María.

Conteniendo sus lágrimas, Pablo buscó ayuda y llevó a Luis al hogar “Jardín de Amor”, donde llegó sin muchas esperanzas de sobrevivir, aunque fue ahí donde afortunadamente también tuvo acceso a los medicamentos necesarios para vivir con el VIH, al igual que los otros 67 niños alojados hasta este momento en dicho hogar dirigido por hermanas franciscanas y financiado por el ISNA.

A cuatro años de haber sido diagnosticados, María y Luis siguen separados, pero sus rostros tienen otro aspecto.
La familia, lejos de decrecer, tiene nuevos miembros: Rafael, un bebé cero negativo, gracias al tratamiento que recibió dentro del seno de María, y Tobías, padre de Rafael y desde hace tres semanas esposo de María “ante los hombres y ante Dios”.

Luis dibuja sus primeras letras y María comparte su experiencia con otras mujeres en los talleres del Programa Nacional de SIDA del Ministerio de Salud. Cuando le preguntan ¿cómo adquirió el virus? ella resume lo que le pasó en unas cuantas palabras: “a las amas de casa generalmente el VIH nos llega a buscar a la casa. En una relación sexual con alguien que es su pareja y en quien confía, usted no le va a exigir a él que se proteja porque es su pareja, es su compañero, es su todo”. El VIH sigue en ella, pero no la derrotó.

Vidas ocultas

La historia de María y su familia se reproduce con más frecuencia de la imaginada en nuestro país. De los 13,665 casos de VIH registrados entre 1984 y julio de este año en El Salvador, 4,509 corresponden a la población femenina, lo que representa un 36%. Hasta el momento, entre 1984 y julio pasado, el Ministerio de Salud registró 850 casos de VIH positivos entre menores de 1 año, 307 casos entre infantes de 1 a 4 años y 140 casos entre niños y niñas de 5 a 14 años de edad. La mayoría de estos portadores, adquirió el virus por la llamada Transmisión Vertical, es decir, de madre a hijo.

“Desgraciadamente nuestro medio es machista y con tendencia a la promiscuidad” afirma el Doctor Juan Carlos Durán, técnico del Programa Nacional de Control y Prevención del VIH/SIDA, quien atribuye a eso el hecho de que las amas de casa portadoras del virus ni siquiera imaginen su condición pues, como María, confían en su esposo, novio o compañero de vida.

La única forma de evitar que más amas de casa y mujeres en edad fértil se conviertan en portadoras del virus y luego lo transmitan a sus bebés es utilizando la que, según Durán, es la única vacuna disponible contra el VIH: la información.

Voces que salvan vidas


Entre los 10 voluntarios que laboran en Sidatel la historia de María es conocida. Ellos saben que con su voz proporcionan información que puede hacer más llevadera la vida a otros portadores y evitar que aumente el número de cero positivos en nuestro país.

“¿Cómo se transmite el SIDA? ¿Qué es? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo se puede detectar?”. Esas son las preguntas que más frecuentemente escuchan los voluntarios de Sidatel, la línea confidencial que hasta la fecha ha recibido 27,461 personas de todas las edades en busca de orientación sobre el VIH.

Al otro lado del auricular, en el 38.1% de dichas llamadas, estaban niños, adolescentes y jóvenes menores de 30 años. El 19.61%, las realizaron jóvenes de entre 15 y 19 años de edad, mientras que el 7.27% las hicieron niños y adolescentes de 10 a 14 años.

Los jóvenes de 20 a 24 años, realizaron el 7.09% de las llamadas, ubicándose en el tercer lugar de los usuarios, seguidos por los adultos de 25 a 29 años de edad con un 4.09%.

El interés de los más jóvenes por conocer el VIH, puede explicarse con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Familiar FESAL 2002-2003, en la cual el 50% de las 10,689 salvadoreñas encuestadas dijo haber tenido su primera relación sexual antes de los 19 años.

Parece que, a falta de educación sexual en la escuela y en la familia, los más jóvenes han encontrado en Sidatel una fuente de información dispuesta a responder sus preguntas sobre el VIH.

¿Dónde ir?
Existen unidades de salud y hospitales nacionales donde usted puede hacerse la prueba para prevenir la transmisión materno infantil del VIH.

Zona Occidental

Hospitales: Ahuachapán, Metapán, Chalchuapa, Santa Ana, Sonsonate
Unidades de Salud:
Ahuachapán, Atiquizaya, San Rafael, Tomás Pineda (Santa Ana), Acajutla, Armenia, Sonsonate

Zona Oriental

Hospitales: Santiago de María, Jiquilisco, Usulután, Ciudad Barrios
San Juan de Dios (San Miguel), Nueva Guadalupe, San Francisco Gotera, Santa Rosa de Lima, La Unión
Unidades de Salud:
Berlín, El Transito, San Gerardo, Las Presitas, Moncagua, Cacaopera, Osicala, Pasaquina

Zona Central

Hospitales:

San Rafael, Nueva Concepción, Chalatenango
Unidades de Salud:
Díaz del Pinal, Lourdes Colón, San Juan Opico, La Libertad, La Palma, Tejutla

Zona Paracentral

Hospitales: Cojutepeque, Suchitoto
Sensuntepeque, Ilobasco, Zacatecoluca, Santa Gertrudis (San Vicente)
Unidades de Salud:
Santa Cruz Michapa, San Pedro, Perulapán, San José Guayabal, Sensuntepeque, Olocuilta, Zacatecoluca, La Herradura, San Vicente, San Sebastián, Tecoluca

Zona Metropolitana

Hospitales: Benjamín Bloom, Zacamil, Maternidad, San Bartolo, Neumológico
Unidades de Salud:
San Miguelito, Mejicanos, Cuscatancingo
Habitat Confien, Mariona, Barrio Lourdes,
Barrios, Concepción, Zacamil, Apopa, Aguilares, Chintuc, San Martín, Santa Lucía, Soyapango, Unicentro, Amatepec, San Jacinto, San Marcos, Santo Tomás.

Teléfonos amigos
SIDATEL
Servicio gratuito donde puede aclarar sus dudas sobre VIH y SIDA. 800-7012
Jardín de Amor
Hogar para niños VIH positivos, atendido por religiosas franciscanas. 334-0740


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