Del 19 al 26 de septiembre de 2004


INTERNACIONAL

Al gobierno de Bush le inquieta Putin

Cuando George W. Bush asumió la presidencia de su país declaró que había llegado a entender el “alma y corazón” de Vladimir V. Putin, y hasta lo ha elogiado por su visión antiterrorista. Tres años después, surgen voces disonantes de su propia administración que lamentan que las relaciones entre ambos países no hayan podido mejorar.

The New York Times
Pese a que Bush ha elogiado a Putin por sulucha antiterrorista, las relaciones entreambos países no parecen óptimas.

Washington.- El secretario de Estado Colin L. Powell reaccionó con cautelosas críticas hacia las nuevas medidas del Presidente ruso,
Vladimir V. Putin, con miras a consolidar su poder sobre el sistema político de Rusia, advirtiendo que el combate al terrorismo no debería convertirse en una excusa para distanciarse de las “reformas democráticas del proceso democrático”.

Powell, en una entrevista con Reuters, dijo que funcionarios del gobierno estadounidense expondrían inquietudes con respecto a las acciones de Putin “en los próximos días”, pero no especificó quiénes. Se espera que el secretario estadounidense se reúna con el Canciller ruso, Sergey Lavrov, en la Asamblea General de Naciones Unidas, la semana entrante.

La Casa Blanca declaró por separado, a través de un prominente funcionario, que la acción de Putin “hace surgir algunas interrogantes que nos gustaría abordar” con reuniones futuras.

Tomada en conjunto, la reacción del gobierno estadounidense fue vista como moderada, reflejando inquietudes crecientes con respecto a lo que ha sido un deterioro de la relación con Rusia en el último año. Funcionarios del gobierno se han sentido alarmados ante el hecho de que incluso críticas tenues hacia Rusia en el pasado tan sólo han creado antagonismo en las relaciones entre ambos países.

Powell ha afirmado frecuentemente que las relaciones con Rusia son mejores de lo que han sido por muchos años. Ha citado la cooperación con respecto al terrorismo como una de las muchas áreas en las cuales Rusia y Estados Unidos han trabajado juntos.

Los detractores, incluyendo a muchos ex funcionarios de la administración Clinton, han acusado al Presidente George W. Bush y su equipo de política exterior de haberse abstenido de emitir críticas hacia la represalia interna de Rusia sobre disidentes. En el 2001, poco después de haber asumido la Presidencia de Estados Unidos, Bush declaró que él había llegado a entender el “corazón y alma” de Putin y esperaba impaciente el momento de hacer negocios con él. Incluso, ha invitado a Putin al Campo David y a su rancho en Crawford, Texas, además que lo elogió por su amplia visión y comprensión del combate al terrorismo.

voces contrarias


No obstante, con frecuencia cada vez mayor, funcionarios del presente gobierno, hablando de manera anónima, han dicho que Estados Unidos está decepcionado de que las relaciones no hayan mejorado como muchos habrían esperado tras las declaraciones iniciales de Bush con respecto a Putin.

Previamente en el mes, Bush telefoneó a Putin para ofrecerle su empatía después de la matanza de escolares en Beslan. Sin embargo, personas allegadas a Bush afirman que ha existido considerable inquietud respecto a recientes acciones antidemocráticas, como la persecución de líderes empresariales detractores del gobierno ruso, la distribución de activos gubernamentales entre amigos del mandatario ruso y la cancelación de contratos de exploración petrolífera con empresas estadounidenses, lo que para funcionarios estadounidenses era una indicación de que el gobierno ruso ya no estaba tan interesado en hacer negocios con Occidente.

Pese a respaldar acciones rusas antiterroristas, y ofrecer mayor cooperación en temas relacionados con la seguridad de aerolíneas y servicios de inteligencia, algunos portavoces gubernamentales han dejado entrever que el problema de la rebelión en Chechenia está relacionado con el desgaste de la región bajo el mandato ruso desde tiempos zaristas y que estos intereses nacionalistas deben ser abordados con negociaciones.

Putin criticó severamente esa sugerencia hace una semana, y más recientemente funcionarios estadounidenses han hecho énfasis en la importancia de reprimir el terrorismo mediante acciones militares.

El lunes de esta semana, al Vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, le preguntaron si él pensaba que el ataque en Beslan conduciría a que los rusos asumieran “una postura más agresiva y una posición más firme con nosotros, a medida que seguimos combatiendo el terrorismo por todo el mundo”.

“Creo que sí lo harán”, dijo Cheney, agregando que “creo que lo ocurrido en Rusia ahora demuestra de manera muy concluyente que todos son un objetivo, que Rusia, por supuesto, no nos apoyó en Irak. Ellos no se involucraron en el destacamento de tropas allá. Y de cualquier forma, los atacaron”. También dijo que Rusia pudiera estar “reevaluando” sus tácticas en vista del ataque en Beslan.

Funcionarios de la administración Bush al parecer se vieron sorprendidos sobre si existía dicha reevaluación, involucraba la drástica maniobra de Putin frente a consolidar su poder sobre la rama legislativa y gobiernos regionales en Rusia, los que, según expertos, no constituyen respaldo hacia ataques terroristas.


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