Del 19 al 26 de septiembre de 2004


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

Trato justo con el fondo vial

Aquí estamos en el país donde prevalece la injusticia. Solamente hay que ver las condiciones en que están las calles y avenidas de la periferia de San Salvador, Soyapango, Ilopango y otras colonias y barrios en donde -si existían calles pavimentadas- ahora solo están quedando cráteres que dañan los vehículos y son criaderos de zancudos.

Lo peor es que oí mencionar en una entrevista al Ministro diciendo que el FOVIAL no es para mantenimiento de calles, si no que sólo para la construcción de infraestructura nueva.

Yo pediría que dieran un trato justo a este fondo vial, que nos beneficie a todos por igual. No sólo sea para que los gobiernos se llenen la boca hablando de las nuevas construcciones de calles, carreteras y caminos vecinales y los famosos pasos a desnivel, sino también en llevar a cabo un recarpeteo de la red vial ya existente; pero no en las zonas que se encuentran en buenas condiciones, sino en la zonas donde están quedando señas de que alguna vez existió pavimento.

Quisiera que por el bien de toda nuestra red vial se hiciera realidad un buen mantenimiento de nuestras calles y no digan que es responsabilidad de las alcaldías. Ellos no manejan el fondo vial; el Ministerio está obligado a responder.


Cristina de Alvarenga
cristinacarranza_@hotmail.com


El sentido humano

Tenemos dos tipos de campañas propagandísticas de un mismo presidente. La primera elogiándose de ser un gobierno con sentido humano y la otra señalando la severidad del plan mano dura. Pero pienso que también podría hacer un análisis de las causas que originan que los jóvenes se vuelvan mareros, pandilleros, ladrones, etc.
El problema de los pandilleros no es que por naturaleza todos son unos “malditos”; pero el entorno en el que se desarrollaron les mostró como algo normal este estilo de vida.

El plan “mano dura” pondrá a los mareros en la cárcel; tendrán una condena; pero eso no significa que las razones que provocan este tipo de sub grupos sociales se erradicarán o se hayan esfumado por arte de magia. Espero, señor presidente, que su plan de gobierno contemple más que el plan “mano dura”. Así como otros, yo dí mi voto por usted, porque era el más aceptable.

Alberto Ortega
albertoortega79@yahoo.com


Mejor la “carreta chillona”
No comprendo por qué se empecinan como medio de comunicación en vender a la población que este tipo calañas, que se cubren bajo el manto del cambio, que aceptaron a Cristo, ahora, son personas con sentimientos puros. Si están en un abismo no es porque ellos lo escogieron; sino porque la sociedad los condenó.

¡Ya basta de mentiras! De que matan a jóvenes inocentes porque ellos no tuvieron padres. Si asesinan es porque son el mal. ¡¿Qué les dicen este tipo de reportajes a los jóvenes que se desvelan para pasar sus materias?! Ellos también son parte de esa multitud que no tiene mayor futuro sólo porque vienen de las zonas marginales. ¿Y esa es razón para que maten, se prostituyan y vendan droga? Sólo porque su papá se fue gracias a la política gubernamental de vender mano de obra emigrante para sostener el país.

¡Cuenten mejor el luto que han causado las maras! ¡Las juventudes que han marchitado! O las pobres madres que se esconden en la falacia de que las medidas son anticonstitucionales y que sería mejor la mesa de diálogo. ¡Farsantes!


Charly Braun
caruso_start@hotmail.com


Presas de caza
Me impactó mucho saber de mis compañeros. Sé lo que están pasando por la “mano dura”; aunque vivo en New York. Yo vine a EE.UU a los 14 años y ahora tengo 30.

Ingresé a la Mara Salvatrucha a los 15 y me retiré a los 29. Aunque ya no soy parte de ellos, siempre los llevaré en mi corazón, ya que fueron mi familia adoptiva. Yo no tuve padres y lo único que me enseñaron fue violencia, pues era muy necesario para sobrevivir en ese mundo; teníamos contratos de muerte; tráfico de drogas y armas. Ni viendo tantos asesinatos y “homeboys” muriendo y dándoles cárcel de por vida me podía parar.

Hasta que un día un amigo me invitó a ir a la iglesia. Con el transcurso de las visitas me fui sintiendo mejor cada día y mi vida tomó otro rumbo.

Ahora tengo mis ahorros, mi esposa y mis hijos que siempre me están preguntando por qué estoy tatuado. Un día se los explicaré. Pienso que la “mano dura” no va a ser una buena idea, ya que están trayendo más violencia. Lo que tienen que hacer es darles educación y valorarlos sicológicamente.


El Ramfla
X3LSPANKYX3@aol.com

 

 


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