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CARTAS
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Trato
justo con el fondo vial
Aquí
estamos en el país donde prevalece la injusticia. Solamente
hay que ver las condiciones en que están las calles y avenidas
de la periferia de San Salvador, Soyapango, Ilopango y otras colonias
y barrios en donde -si existían calles pavimentadas- ahora
solo están quedando cráteres que dañan los
vehículos y son criaderos de zancudos.
Lo peor es que oí mencionar en una entrevista al Ministro
diciendo que el FOVIAL no es para mantenimiento de calles, si
no que sólo para la construcción de infraestructura
nueva.
Yo pediría que dieran un trato justo a este fondo vial,
que nos beneficie a todos por igual. No sólo sea para que
los gobiernos se llenen la boca hablando de las nuevas construcciones
de calles, carreteras y caminos vecinales y los famosos pasos
a desnivel, sino también en llevar a cabo un recarpeteo
de la red vial ya existente; pero no en las zonas que se encuentran
en buenas condiciones, sino en la zonas donde están quedando
señas de que alguna vez existió pavimento.
Quisiera que por el bien de toda nuestra red vial se hiciera realidad
un buen mantenimiento de nuestras calles y no digan que es responsabilidad
de las alcaldías. Ellos no manejan el fondo vial; el Ministerio
está obligado a responder.
Cristina
de Alvarenga
cristinacarranza_@hotmail.com
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El
sentido humano
Tenemos
dos tipos de campañas propagandísticas de un mismo presidente.
La primera elogiándose de ser un gobierno con sentido humano
y la otra señalando la severidad del plan mano dura. Pero pienso
que también podría hacer un análisis de las causas
que originan que los jóvenes se vuelvan mareros, pandilleros,
ladrones, etc.
El problema de los pandilleros no es que por naturaleza todos son unos
malditos; pero el entorno en el que se desarrollaron les
mostró como algo normal este estilo de vida.
El plan mano dura pondrá a los mareros en la cárcel;
tendrán una condena; pero eso no significa que las razones que
provocan este tipo de sub grupos sociales se erradicarán o se
hayan esfumado por arte de magia. Espero, señor presidente, que
su plan de gobierno contemple más que el plan mano dura.
Así como otros, yo dí mi voto por usted, porque era el
más aceptable.
Alberto
Ortega
albertoortega79@yahoo.com
Mejor
la carreta chillona
No
comprendo por qué se empecinan como medio de comunicación
en vender a la población que este tipo calañas, que se
cubren bajo el manto del cambio, que aceptaron a Cristo, ahora, son
personas con sentimientos puros. Si están en un abismo no es
porque ellos lo escogieron; sino porque la sociedad los condenó.
¡Ya basta de mentiras! De que matan a jóvenes inocentes
porque ellos no tuvieron padres. Si asesinan es porque son el mal. ¡¿Qué
les dicen este tipo de reportajes a los jóvenes que se desvelan
para pasar sus materias?! Ellos también son parte de esa multitud
que no tiene mayor futuro sólo porque vienen de las zonas marginales.
¿Y esa es razón para que maten, se prostituyan y vendan
droga? Sólo porque su papá se fue gracias a la política
gubernamental de vender mano de obra emigrante para sostener el país.
¡Cuenten mejor el luto que han causado las maras! ¡Las juventudes
que han marchitado! O las pobres madres que se esconden en la falacia
de que las medidas son anticonstitucionales y que sería mejor
la mesa de diálogo. ¡Farsantes!
Charly
Braun
caruso_start@hotmail.com
Presas
de caza
Me
impactó mucho saber de mis compañeros. Sé lo que
están pasando por la mano dura; aunque vivo en New
York. Yo vine a EE.UU a los 14 años y ahora tengo 30.
Ingresé a la Mara Salvatrucha a los 15 y me retiré a los
29. Aunque ya no soy parte de ellos, siempre los llevaré en mi
corazón, ya que fueron mi familia adoptiva. Yo no tuve padres
y lo único que me enseñaron fue violencia, pues era muy
necesario para sobrevivir en ese mundo; teníamos contratos de
muerte; tráfico de drogas y armas. Ni viendo tantos asesinatos
y homeboys muriendo y dándoles cárcel de por
vida me podía parar.
Hasta que un día un amigo me invitó a ir a la iglesia.
Con el transcurso de las visitas me fui sintiendo mejor cada día
y mi vida tomó otro rumbo.
Ahora tengo mis ahorros, mi esposa y mis hijos que siempre me están
preguntando por qué estoy tatuado. Un día se los explicaré.
Pienso que la mano dura no va a ser una buena idea, ya que
están trayendo más violencia. Lo que tienen que hacer
es darles educación y valorarlos sicológicamente.
El
Ramfla
X3LSPANKYX3@aol.com
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