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Entrevista
Falta acceso a la información
El
combate de la corrupción, ese comején que carcome las
democracias latinoamericanas, puede ser atacado si tanto ciudadanos
como
periodistas tienen acceso a la información pública que
se les suele ocultar.
Para el relator especial para la libertad de expresión de la
OEA, Eduardo
Bertoni, el secretismo debe acabar.
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| "Desde la Relatoría
nos preocupa que hay leyes que están siendo usadas para intimidar
a los periodistas", Bertoni. Fotos EDH/Jorge Reyes |
Eduardo Bertoni, relator especial para la Libertad de
Expresión de la OEA, asegura que pese a los avances que se han
dado en lo referente a la libertad de expresión, es necesario
un mayor compromiso de los Estados miembros de dicho organismo.
El relator señala que uno de los sectores más vulnerados
a este respecto es la prensa. "Sigue habiendo presiones por simplemente
ejercer la profesión de informar a la población, siguen
existiendo leyes mordaza y leyes de desacato, leyes de difamación
criminal que son utilizadas como un mecanísmo de intento de intimidación
contra la prensa. Hay que desterrar todas esas prácticas"
sentencia.
Vértice: ¿Podría hacer un diagnóstico
del hemiferio en lo que respecta a libertad de expresión?
Eduardo Bertoni: En principio es bastante riesgoso hacer una generalización
porque, por un lado, el contenido y análisis de la libertad de
expresión es muy amplio; y por otro, en América Latina
las situaciones no son exactamente iguales.
Si bien la libertad de expresión ha sufrido un cambio positivo
en comparación con las épocas de las dictaduras militares,
Latinoamérica sigue siendo el segundo continente más peligroso
en lo que se refiere a la libertad de prensa, que es parte de la libertad
de expresión.
Hay que rescatar que si bien el tema se ha instalado en los países
de la región a tal punto que en las últimas dos Asambleas
Generales de la OEA los países aprobaron dos resoluciones en
donde instan a todos los Estados miembros de la OEA a regulaciones y
leyes que garanticen un amplio acceso a la información pública.
Se ha iniciado un movimiento de leyes de apoyo y acceso a la información.
Por ejemplo, México sancionó una ley de trasnparencia
y acceso a la información. Panamá y Ecuador también.
En Centroamérica, Nicaragua está discutiendo y tiene proyectos
de leyes de acceso a la información pública. Honduras
también tiene un grupo de la sociedad civil que ha presentado
un proyecto de ley de acceso a la información. Guatemala lo está
discutiendo.
El tema es que se ha instalado como una necesidad, pero falta mucho
en lo referente a la libertad de prensa. Ese es una tema y hay países
que tienen mucho que hacer.
¿En ese sentido, cuál es la situación de los
periodistas en Venezuela?
Los periodistas reciben agresiones. Tanto así que la Comisión
Interamericana de los Derechos Humanos y la Corte Interamericana de
los Derechos Humanos han ordenado al Estado de Venezuela que aplique
medidas de protección para los periodistas.
Si esto continúa es un grave riesgo para la libertad de expresión.
Es cierto que en Venezuela existe una crítica contra el gobierno.
Uno se da cuenta al leer los diarios o al ver los noticieros. Es una
crítica muy fuerte, tal vez la más dura en el hemiferio,
pero lo peligroso es que esta crítica caíga en agresiones
y ataques a los periodistas. Entonces no podemos hablar de libertad
de expresión.
La libertad de crítica es fundamental para la libertad de expresión.
Si siguen pasando estás cosas puede ser que el día de
mañana el periodista piense dos veces antes de salir a trabajar.
No se trata de eso.
¿Qué otros países de la región estarían
en números rojos en lo que se refiere a libertad de expresión?
Sin ánimos de ser injustos, porque la realidad es objetiva, en
cuestión de asesinatos a periodistas; Colombia tiene un problema
grande, aún con todos los esfuerzos que se están haciendo.
Por otro lado, un tema complicado en Panamá son las leyes de
difamación en contra de periodistas de investigación.
La propia defensoría del pueblo de Panamá ha hecho un
informe según el cual más de 90 periodistas están
bajo proceso por delitos de calumnias e injurias. Y nada más
eso es algo muy grave.
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| Es abogado de la
OEA, de nacionalidad argentina. Se graduó en derecho en la
Universidad de Buenos Aires. Fotos EDH/Jorge Reyes |
Ahora, no podemos dejar de decir que Panamá ha
avanzado con una ley de acceso a la información pública,
pero todavía tiene leyes mordaza que han permitido el procesamiento
de varios periodistas.
¿En el caso de El Salvador, qué puntos tiene pendientes?
Me parece que es interesante acompañar este movimiento que se
está generando a nivel regional en cuento a leyes de acceso a
la información pública. Creo que en este país no
hay una ley de acceso a la información pública. Sería
bueno instalar este tema en la agenda.
No significa que los salvadoreños van a tener en un mes o dos
una ley como esa, pero es bueno que empiece un debate es un paso. También
está la necesidad de modicifar la legislación penal en
lo referente a las demandas por difamación cuando hay un asunto
de crítica por parte de los medios.
Ahora bien, no somos nosotros los que tenemos que dar las recetas sino
que más bien son los autores los locales los que tendrán
que elegir cuáles serán los mecanísmos. La Relatoría
estará allí para ver que se dé cumplimiento a los
estándares de la libertad de expresión del Sistema Interamericano
de los Derechos Humanos.
¿Cuál es el papel del Estado en todo esto? A veces pasa
que quién es funcionario público cree que todo lo que
hace el Estado es de su propiedad y, por lo tanto, no puede ser información
pública. Esto es lo que llamo cultura del secretismo. Y para
romper con esa lógica hay que impulsar leyes. Es ahí donde
entran los estados para impulsar las leyes de acceso a la información
pública.
¿A quién le correspondería hacer presión
para que el Estado impulse una ley de acceso a la información?
Tiene que ser un reclamo de todos porque es un beneficio para todos.
Muchas personas creen que las leyes de acceso a la información
son leyes que benefician solo a los periodistas. Pero no es así,
benefician a la ciudadanía en su conjunto. Eso es algo que se
tiene que interiorizar. Es una herramienta de control ciudadano de la
acción pública. Por supuesto que cuando se hacen investigaciones
periodísticas se puede echar mano de estas leyes, pero eso no
quiere decir que sean leyes hechas para los periodistas.
Eduadro
Bertoni
Es abogado de la OEA. de nacionalidad argentina. Se graduó
en derecho en la universidad de Buenos Aires. |
| Estudios
Realizó su postgrado en la Escuela de Derecho de la Universidad
de Culumbia en Nueva York, Estados Unidos.
Académico
Ha dictado cursos de postgrado sobre libertad de expresión
en varias la Universidad de Buenos Aires y la de Palermo.
Defensor
Fue asesor legal de la asociación de periodistas en Argentina.
En ocasiones los ha defendido. |
Usted dice que la libertad de expresión no es
exclusiva de los medios de comunicación. Una ley que identifique
formas de vestirse, grafitos y signos como señales de rebeldía
o peligrosidad ¿podría poner en peligro la libertad de
expresión?
Allí habría que analizar los casos. La Relatoría
para la Libertad de Expresión es para la libertad de expresión
no para la libertad de prensa... Es decir, que la primera trasciende
a la segunda y en esta entra la expresión de distintos sectores
de la sociedad. Que no sean solo los periodistas, por decirlo de alguna
manera. Hay expresiones que quieren hacer las comunidades indígenas,
o las mujeres o expresiones artísticas y también de los
jóvenes.
Las formas de restringir están específicamente previstas
en la convención americana de los derechos humanos. Dice la convención
que no puede haber censura previa a las expresiones y que solo puede
haber responsabilidades ulteriores que sean necesarias para una sociedad.
Si estas formas de expresión que no afectan a una sociedad democrática
por supuesto que serían actos que estarían en contra de
la libertad de expresión. Hay que ser muy prudentes cuando se
restringe cualquier tipo de expresión y el balance cuando se
empieza a hacer entre la libertad de expresión y otros delitos
hay que ser prudentes.
Los ojos que velan por la libre expresión
La relatoría para la Libertad de Expresión
es una oficina que nace en 1997, cuando los países miembros de
la Organización de Estados Americanos (OEA) establecen la necesidad
de crear un mecanismo de protección de la libertad de expresión,
ante la vulnerabilidad de este derecho en toda la región.
Esta iniciativa fue apoyada de forma unánime por los 34 presidentes
y primer ministros en la Cumbre de las Américas de Santiago de
Chile en 1998, y ratificada en la Cumbre de Québec, en Canadá
en el 2001.
Uno de los sustentos que amparan la creación de la Relatoría
es la Carta Democrática Interamericana que define a la libertad
de expresión como uno de los componentes fundamentales
del ejercicio de la democracia.
La Relatoría tiene carácter permanente y depende de la
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH).
Este oficina monitorea el estado de la libertad de expresión,
realiza actividades de capacitación, educación y promoción
en los países miembros de la OEA.
La Relatoría actúa de manera inmediata cuando el derecho
a la libertad de expresión está bajo amenaza en el hemiferio.
En ese sentido, recomienda acciones específicas que los Estados
pueden tomar para fortalecer este derecho.
Además, informa a la CIDH sobre situaciones urgentes que requieren
la adopción de medidas protección por parte de la Comisión
Interamericana o provisionales por parte de la Corte Interamericana
a fin de evitar daños a personas.
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