18 de abril de 2004


¿LIBRE DE CULPA?

Las gracias del PCN

“¡Arriba, abajo!, ¡Abajo, arriba!, ¡Arriba!…”. Según sus críticos, a la hora de
reventar la piñata política, el PCN ha elegido subir y bajar las manos en los
momentos más desafortunados.

Lilian Martínez y Wilfredo Hernández
vertice@elsalvador.com


Las pasadas elecciones dejaron un sabor de boca tan amargo en Genaro Ramírez y afirma que “eso ya es historia”. Sin embargo, tanto para él como para la dirigencia pecenista llegó la hora de responder a los “porqué”.

Cuando empezaron a aparecer los resultados electorales del domingo 21 de marzo, Ciro Cruz Zepeda, Hernán Contreras, Manuel Rodríguez, Elizardo Lovo, Francisco Merino, Roberto Angulo y Dagoberto Marroquín, el Consejo Ejecutivo del PCN, no tenían razones para celebrar con whisky como lo hicieron aquel septiembre de 1961, hace 43 años, los fundadores de ese instituto político, según recuerda el doctor José Ítalo Giammattei, unos de los fundadores, años atrás.

A decir verdad, esa tarde pos elecciones apenas comenzaba a visualizarse el fin del proyecto electoral que nació en la finca Santa Teresa, en Los Planes de Renderos, al sur de la capital.

El veredicto parecía condenar al ex partido de los militares, como se le conoció en la década de los 70 al PCN, al ostracismo electoral, para alegría de unos y tristeza de otros.

Pero la dirigencia no estaba decidida a darse por vencida; “nosotros en todo momento estuvimos conscientes de que alcanzaríamos el tres por ciento”, dice Dagoberto Marroquín, como tratando de encontrar explicaciones.

“Aceptamos que no habíamos alcanzado el tres por ciento cuando el TSE dijo que no nos aceptaba la revisión de las actas que nosotros considerábamos con anomalías”, acepta.

Después de eso, se tomaron las decisiones. “Bueno, aquí hay que refundar el partido”, fue la última palabra del hombre fuerte, Ciro Cruz Zepeda.

Ese día, si hubo whisky, no era para celebrar, como hace 43 años, y en lugar de “pupusas”, como dice el diputado pecenista Augusto Abdalah Ferrufino, otro fundador que estuvo en la firma de constitución, bien podrían haberse sustituido por “tamales”.

La idea política original parecía llegar a su fin. Atrás quedaba el espíritu de Francisco “Chachi” Guerrero, Giammattei, Ferrufino, José Vicente Vilanova,un ex pedecista que al ser derrotado por Napoleón Duarte en la elección del primer Secretario General del PDC, abandonó ese instituto político y atendió el llamado de Julio Adalberto Rivera para formar un partido “oficial”.

La primera piedra

La dirigencia no lo acepta. “El partido no ha desaparecido, como lo han dicho todos los medios. Los medios no saben lo que dicen”, dice Dagoberto Marroquín.

Según él, hay elementos cohesionantes que hacen perdurar al instituto político. “La doctrina, el ideal; esos se mantienen porque no los puede quitar ninguna ley, ningún decreto. Y nosotros ahora estamos más unidos que nunca”, asegura.

Los vaivenes de las “manitas”

Las elecciones legislativas de 2003 dejaron al PCN con 17 diputados que le otorgaron el “poder” de convertirse en el aliado ideal tanto para ARENA como para el FMLN.

Dolarización
La Ley de Integración Monetaria nunca habría sido aprobada sin los votos que otorgó a dicha iniciativa la bancada del PCN el 30 de noviembre de 2000.
Entre los pecenistas convencidos de los beneficios que traería la dolarización se encontraba Francisco Merino, quien apenas un mes antes estuvo a punto de ser desaforado.

Antimaras

Luego de negarse durante semanas, el PCN acompañó a ARENA para aprobar la Ley Antimaras el 9 de octubre de 2003.
Hace 17 días, el PCN y el PDC fueron los únicos partidos de oposición que votaron a favor de la nueva Ley para el Combate de las Actividades Delincuenciales de Grupos o Asociaciones Ilícitas Especiales.
Agropecuario
La Ley de Emergencia para el Refinanciamiento del Sector Agropecuario, que pretendía suspender temporalmente los embargos contra los productores de café, fue una de las votaciones en las que el PCN acompañó al FMLN en junio de 2003. Sin embargo, los votos de ambos partidos no alcanzaron para superar el veto del presidente Flores.
IVA
Como regalo anticipado del Día del Padre, el 8 de junio de 1995, ARENA, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) dieron sus votos para incrementar el Impuesto al Valor Agregado del 10 al 13 por ciento. La decisión fue duramente criticada. La Cámara de Comercio calificó dicho aumento como “inoportuno”. A diferencia de otras decisiones, el PCN no lo apoyó.
Presupuesto
El voto pecenista ha sido de vital importancia a la hora de aprobar el Presupuesto General de la República. En diciembre de 2002, para aprobar el presupuesto de 2003, el único partido que no votó fue el FMLN. En noviembre de 1999, el PCN aceptó votar a favor del correspondiente al año 2000 a cambio de un aumento en el monto asignado a la Fuerza Armada.
Tropas a Irak
En julio de 2003, un mes después de haber levantado las manitas en coordinación con el FMLN, los pecenistas cambiaron de bando y votaron a favor de la Ley Especial Transitoria para la Aplicación de la Resolución 1483 del Consejo de Seguridad de la ONU, que hizo posible el envío de tropas salvadoreñas a Irak para participar en “la reconstrucción”.

Aunque el discurso de la actual dirigencia pecenista no difiere mucho del enarbolado por sus pioneros, sus acciones sí.
En 1961 “se necesitaba un partido que no fuera de extremas… y nació el PCN”, acepta Ítalo Giammattei.

Si bien es cierto Dagoberto Marroquín acepta ser de derecha, también asegura que es necesario adaptarse a los tiempos actuales e incorporar elementos nuevos en la refundación. “Ha llegado el momento de humanizar el capital, dignificar el trabajo y trabajar por el progreso social”, asevera.

Los objetivos y prioridades ya no son los de 1961, cuando el PCN vio la luz para contener el avance comunista en el país debido a la decepcionante labor de la Junta de Gobierno: “el pueblo empezaba a levantarse y sufría enormemente”, afirma el diputado Abdalah Ferrufino.

Ahora es necesario un nuevo rumbo. Y si esa nueva dirección los lleva por caminos donde transita la izquierda, pues no ven por qué no acompañarla, siempre y cuando sea beneficioso para la mayoría.

Al menos así piensa un sector de la dirigencia; claro, los firmantes del acta de fundación, ahora fallecidos, probablemente se revuelven en la tumba cada vez que los diputados del PCN acompañan sus votos a iniciativas respaldadas por el FMLN.

Ese acercamiento al Frente también es mal visto por algunos representantes del partido ARENA; pero, cosas de la política, a la vez le dan crédito al papel que desempeña el PCN en la coyuntura nacional.

La vida política del PCN actual ha estado marcada por denuncias de tratos bajo la mesa, acomodos a su conveniencia, actos de corrupción, implicaciones penales en algunos de sus dirigentes. Sin embargo, también han desempeñado un papel importante y estratégico, según muchos.

“No puedo dejar de reconocer que dieron (el PCN) su aporte a la gobernabilidad del país, nosotros (ARENA) hemos hecho mayoría simple con los votos del PCN; pero ellos han cometido errores capitales que les han costado su existencia”, opina el diputado arenero Norman Quijano al referirse a las alianzas que ha hecho el partido de las manitas en la aprobación de decretos y superaciones de vetos presidenciales con la izquierda.

Tanto Quijano como Jorge Villacorta, del CDU, creen que el PCN optó por apoyar ciertas iniciativas del Frente bajo tratos controversiales, como liderar la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa.

El bien personal

Las críticas más duras vienen de ARENA. El verdadero “pecado” del PCN es “haber supeditado los intereses personales de sus dirigentes por sobre los de la base”, dicen.

Dagoberto Marroquín se defiende. “Lamentablemente, por intereses creados, si votamos algo bueno con el FMLN dicen que somos azulgrana... Si analizamos y votamos con ARENA, dicen que somos taxis”.

El catolicismo sostiene que los seres humanos, creyentes o no, serán juzgados tanto por las acciones malas que realizan, como por el bien que pudieron hacer y no lo hicieron.

Tal parece que este criterio divino es utilizado también por los ciudadanos. Cualquiera que sea el concepto de bien de las bases pecenistas, es claro que muchos creen que su dirigencia no ha cumplido.

“El PCN ha acompañado a los intereses del partido de gobierno con la acción de no votar y, por consiguiente, no se ha construido la mayoría calificada”, asevera Villacorta. Esta actitud de las manitas, la explica recordando el tronco común de ambos partidos.

“Recuerde que ARENA es una institución que surge del PCN, pues una cantidad inmensa de cuadros y de estructuras pecenistas se convierten en estructuras de ARENA. Así como el PRUD fue la base sobre la que se formó el PCN, y a su vez el PRUD se formó sobre lo que era el Pro Patria de Martínez”, señala Villacorta.

Ese ir y venir en el accionar del partido azul parece que, al final, pasó factura el 21 de marzo pasado. Quizá el pecenismo no está muerto. “Tenemos el mandato de las bases de refundar el partido con las mismas siglas y el mismo color”, asegura Marroquín.

Las caídas del partido de las manitas

Francisco Merino estuvo a punto de ser enjuiciado.

Aparte de las acusaciones de malos manejos políticos, el Partido de Conciliación Nacional (PCN) también ha tenido que lidiar con algunos casos legales en los que se han visto involucrados altos dirigentes.
A pesar de eso, para Dagoberto Marroquín esos hechos no han incidido en los resultados del pasado domingo 21 de marzo. “Estamos muy lejos de creer que una situación de esas pudo afectar en una votación presidencial, porque el candidato a presidente era otro (Rafael Machuca)”, dice.
Quiérase o no, aquel 26 de agosto de 2000, cuando el diputado pecenista Francisco Merino se enfrentó a balazos con agentes policiales después de una noche etílica puso en aprietos al instituto político. El parlamentario pasó varias horas detenido en la Asamblea Legislativa y se vio a las puertas de un antejuicio; pero el voto del ex diputado William Eliú Martínez.
Otro caso sonado fue el del diputado Orlando Arévalo, quien fue detenido acusado de privación de libertad después de apoyar una protesta de ex patrulleros, que mantuvo cercado el Centro de Gobierno durante varios días. Al igual que Merino, se libró del antejuicio.




¿LIBRE DE CULPA?

La primera decepción

José Ítalo Giammattei firmó el acta de fundación del PCN y contribuyó a escribir sus
estatutos convencido de que el nuevo partido era necesario para evitar que el país
cayera en manos de los comunistas, pero...

Lilian Martínez
vertice@elsalvador.com

Giammattei asegura que el PCN nació porque se necesitaba “contrarrestar el comunismo”.

Su paso por el PCN puede calificarse como fugaz. Sin embargo, su nombre quedó impreso en el acta de fundación del partido de las manitas, pocos meses después de que abandonara las filas de la democracia cristiana.

El doctor José Ítalo Giammattei recuerda que al mudarse de Santa Ana a San Salvador, para estudiar Derecho, vivió como pupilo en la casa de la mamá de Francisco “el Chachi” Guerrero.

Pero la amistad entre ambos surgió mientras eran compañeros de trabajo en el bufete de Margarito González Guerrero, al que Giammattei define como “el abogado de todo el capital”, en aquel entonces.

Antes de estampar su firma como fundador del PCN, Giammattei acarició la idea de fundar el PDC junto a Rodolfo Rey Prendes; aunque, la elección de José Napoleón Duarte como el primer Secretario General no le pareció atinada.

Eso lo motivó a gestar el partido azul y blanco... No contando con que tendría una nueva desilusión.

Vértice: ¿Por qué se salió del PCN?
josé ítalo giammattei: Por la influencia militarista que había... No había democracia en el país. Y uno anda con sus ideas de buscar que haya para todos; no solo para uno.
¿En qué se veía la influencia militarista?
¡En que solo ellos mandaban!

¿Qué piensa de lo que ha pasado ahora que están a punto de desaparecer tanto la Democracia Cristiana como el PCN?
¡Es lógico!

La sombra de Julio Rivera

No figura en el acta de fundación del PCN, pero sí en la lista de miembros de 1961. Gobernó el país de 1962 a 1967.

El legado de Armando Molina

Este coronel fungió como Secretario General del PCN de 1974 a 1976 y gobernó el país de julio de 1972 a julio de 1977.

¿Por qué?
Por la ambición de los dirigentes. Si ahí ellos mismos la han destruido. Ellos se valen de la gente pero por engañada. Nunca cumplen lo que prometen. Miren Napoleón todas las sinvergüenzadas que hizo. ¡Y se la llevaba de gran demócrata!

¿Qué papel tuvieron los militares en los inicios del PCN?

De simpatía puede decirse. Pero que fuera el partido propio de ellos, eso no... Ni creo que lo haya sido.

¿Pero los candidatos presidenciales del PCN siempre fueron militares?

Bueno, si. Lo que pasa es que en esa oportunidad se necesitaba. Talvez es que ustedes son demasiados jóvenes para ver lo que era en ese tiempo el comunismo y se necesitaba contrarrestarlo y los únicos que podían hacerlo eran ellos.

¿En qué veían ustedes la amenaza del comunismo?

El comunismo era la destrucción que hubo, la destrucción del país, la destrucción de todas las bases fundamentales del capitalismo y toda la sociedad.

¿Desde los años 60 se empezó a ver esa destrucción?

¡No!, desde antes. Acuérdese que aquí hubo una revolución comunista en el 32. Eso ha estado infiltrado toda la vida, lo que pasa es que el salvadoreño no se ha dejado.

 

 


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