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LA
COLUMNA

Un
tejano en Nueva York
La relación de George W. Bush con los neoyorquinos
es simpática. Cuando hizo campaña en la ciudad de la Gran
Manzana, el papel del aspirante a presidente fue cauteloso; pero, después
del ataque a las Torres Gemelas y con el carisma de Rudolph Giuliani,
sobrevivió al costo político de la tragedia.
Pero la conmemoración del primer aniversario de la invasión
a Irak ahora es una arenilla en el ojo del gobernante, de este hombre
que rige los destinos de la única potencia hegemónica
mundial.
La situación en Irak empeora. Hace una semana, uno de los ataques
más fieros y espontáneamente organizados, le cobró
la vida a Natividad Méndez Ramos (la única baja entre
las cachimbonas fuerzas armadas salvadoreñas) y cobró
con sangre el promedio habitual entre las filas estadounidenses. Natividad
podía haber estado iniciando el segundo año en la universidad,
si sus orígenes modestos no lo hubieran puesto contra la pared
para sacar adelante a su familia. Pero los jóvenes soldados norteamericanos
que mueren en Faluja, Bagdad, también rondan la misma edad.
Probablemente por eso y muchas razones más, como el memorándum
que ha puesto en aprietos al sistema de seguridad de los Estados Unidos,
que promete horadar la imagen de Condolezza Rice y el señor Bush,
es que el periódico New York Times fue letal el pasado jueves:
El precio de la falta de curiosidad tituló su editorial.
El pueblo estadounidense sabía que George W. Bush era un
hombre sin curiosidad cuando lo eligieron, pero las audiencias de la
comisión que investiga los atentados del 11 de septiembre, que
pasaron este miércoles del descuido y la irresponsabilidad del
FBI a la visión borrosa de la CIA, llevaron ese hecho más
cerca del objetivo de una forma asombrosa, reza la cabecera.
El documento inoportuno y titulado Bin Laden Determinado
a Atacar en Estados Unidos está fechado el 6 de agosto
de 2001. Sí, repito: el 6 de agosto. Poco más de un mes
antes de la tragedia. Y no sólo eso. El director de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, no tuvo acceso ni al informe
ni al presidente Bush durante ese agosto. ¿Curioso, no?
La CIA sufrió de enormes reducciones presupuestarios a lo largo
de los años 90 y Tenet lo confirmó ante la comisión
especial que juzga, hurga y analiza los hechos. Es decir, el mundo está
de cabeza ante la amenaza terrorista no solo por el desacierto de la
administración Bush. No, el problema hila al amigo de grandes
y chicos también, el señor Bill Clinton, y al mismo Congreso,
que es cohabitado por republicanos y demócratas. ¿Volverá
la paz al mundo o es que acaso nunca la tuvimos?
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