Del 17 al 24 de octubre de 2004


REPORTAJE

Prevención precoz

Son niños como cualquier otro, pero dejan el juego por un rato para aprender una de las profesiones más riesgosas y humanitarias: rescatar personas y prevenir incendios. Ellos son parte de la primera generación de bomberitos de la Academia Infantil, un proyecto del Cuerpo de Bomberos de El Salvador que promete ser exitoso.

Juan Carlos Rivas
Ellos aprenden que apagar incendios
o asistir a víctimas es una tarea riesgosa y noble. Fotos cortesía cuerpo de bomberos

Han aprendido a conocer el fuego, al que muchos adultos le temen. Pero ellos, treinta en total, están a punto de graduarse como bomberos gracias al proyecto de la Academia Infantil, que busca formar niños capacitados en prevención de incendios y que a su vez, se conviertan en capacitadores de otros escolares.

"La idea surge porque los niños tienen más capacidad para comunicarse con los otros niños", explica el Teniente Baltazar Solano, director de la academia.

Aprovechando esa virtud, seleccionan, previa solicitud en la estación de Bomberos en el barrio Santa Anita, de acuerdo a las habilidades que muestran los pequeños aspirantes cuando son entrevistados.

Las edades de los elegidos oscilan entre los 7 y 12 años, "una edad en la que pueden entender y transmitir los mensajes" a juicio de la licenciada Bertaly Deras, oficial y jefa de Relaciones Públicas de Bomberos.

Los niños involucrados en este primer experimento son en un 95% hijos de bomberos y trabajadores de la institución; el otro 5% descienden de vecinos, amigos o familiares.

Actualmente las solicitudes han superado las expectativas, a tal grado que piensan crear otro grupo paralelo y exigir para el siguiente curso una evaluación psicológica como requisito adicional.
El entrenamiento de bomberitos no es un juego como algunos piensen.

Tampoco es cosa de niños, en ellos recae la responsabilidad de formarse en esta peligrosa pero noble profesión cual si fueran adultos.

"Es bastante nuevo para mí tratar con los
niños, quiere bastante paciencia (porque) están en su mundo y uno tiene que enseñarles de una manera distinta. El comportamiento de los niños cambia con la edad"
Instructor Wilfredo Burgos

Reciben clases en un aula acondicionada como cualquier escuela o colegio, con la diferencia que está decorada con famosos personajes de caricaturas en su función de bomberos; hay además periódicos murales, fotografías gigantes de niños en acción y un modelo normativo que consiste en la mascota de la academia (un castor), hecho de papel y con tres divisiones según los colores del semáforo.

En esas casillas, los niños evalúan su comportamiento (la mayoría se ha colocado en la casilla verde, la de bien portados).

Las clases son impartidas los días sábados por un instructor principal, un instructor de natación, un instructor para las clases prácticas, además de cuatro cuidadores.

Realmente suena anormal que a tan corta edad reciban como parte de la formación básica: primeros auxilios, medidas de prevención en caso de incendio o terremoto, y cómo ellos deben evacuar víctimas.

Pero eso no es todo, también son instruidos en materia de valores como la disciplina (incluye el área artísticacultural) e instructorías activas como el rescate en altura (descendimiento y escalada en lazo), natación y manejo de equipo.

Pero uno de sus mayores retos es aprender a familiarizarse con el fuego y aplacarlo con extintores, algo que logran por medio de simulacros de incendio. Es un entrenamiento adaptado a su edad como el que manipulen mangueras programadas a la mínima presión.

Con este adiestramiento son vueltos capacitadores en materia de prevención en sus respectivas escuelas, además de cumplir con la educación formal.

“Entré porque me gustaban los bomberos. Aquí he aprendido a escalar, primeros auxilios, usar extintores y manejar las mangueras. El Cuerpo de Bomberos ayuda a la gente. Probablemente sea bombero de mayor".
David Alejandro Lemus
Aprendiz de bombero

“El Cuerpo de Bomberos es un lugar donde se aprende a hacer un mejor país y eso es lo que yo quiero hacer”, afirma Kelly Tobar.

Para el teniente Solano, fomentar el espíritu altruista desde la edad temprana, es uno de los objetivos del programa que está orientado a toda la población infantil de 4° a 6° grado.

Es admirable como estos pequeños son algo más que graciosos aprendices de bomberos vestidos con el uniforme amarillo chillante, ellos toman en serio su adiestramiento y participan en todas las actividades sociales de la institución (desfiles, capacitaciones en escuelas, diversas campañas).

"Este proyecto está comprendido para un periodo de cinco años" comenta el cabo Wilfredo Burgos, instructor.

Esto significa que aquí se está preparando un importante vivero de voluntarios para atender casos de desastres.

"La educación de niños requiere un trato especial y nosotros estamos tratando de hacerlo bien", añade el teniente Solano al explicar cómo han tenido que adaptarse a la edad de estos discípulos, pero que eso no significa que estén excentos del rigor que exige la preparación de un bombero.

La academia cuenta con un Re-glamento Disciplinario avalado por los padres de familia, que contempla cómo actuar ante faltas simples y graves, las cuales van desde golpear a un compañero y desobedecer al instructor hasta visitar áreas restringidas, y faltar a clases sin causa justificada.

"Podrían ser expulsados por una falta grave pero también eso sería grave porque podríamos crearles un trauma. Tratamos de no llegar a una expulsión", apunta el director.

La preparación de este semillero es un intento de la institución por proyectar la importancia de esta profesión, cuyo lema de “disciplina, honor y abnegación”, los define pero también los compromete.

Treinta escolares sacrifican una mañana de juegos para prepararse como bomberitos.
Yo tengo un plan en mi corazón, ayudar a las personas, para eso entré a la academia. En el colegio atiendo a mis amigos que lo necesitan; no me puedo quedar con las manos vacías".
Kelly Merari tobar Palomo / Bomberita

 


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