16 de mayo de 2004


LA HISTORIA OCULTA DE PERLA

La máquina de hacer dinero muy rápido

A Carlos Perla lo traicionó la sicología: siempre decía que nadie,
como él, manejaba con más honradez los recursos del Estado.
Detrás de eso existía una “corporación” para recibir altísimas
comisiones.

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com


Metódico
Carlos Perla era un hombre ordenado y metódico en el manejo de asuntos públicos. “¿Usted cree que vine a ANDA en autobús?”, dijo, en una ocasión, a un periodista.

Primero los técnicos
Su método era sencillo para ganarse el voto de los directores: técnicos que él controlaba tildaban las virtudes de los proyectos en que tenía interés.
Teatralidad
Perla sabía adular a sus colaboradores en el momento indicado, cuando necesitaba de ellos. Hacía verdaderos montajes para justificar las comisiones que recibía.

La voz de Carlos Perla es la de un alma preocupada. Está en París. Las trapisondas de su lenguaje sorprende —y mucho— a sus interlocutores.

“Te habla Carlos Perla”, dice ante la sorpresa de algunos de los principales colaboradores del presidente Francisco Flores.

Perla llama desde un teléfono público. Intenta no dejar huellas. Sabe que está envuelto en un escándalo público. Aunque, en ese momento, no está detenido, se cuida que pillen sus llamadas telefónicas.

Las conversaciones tienen algo de particular: las relaciones de Perla, antes cordiales con los funcionarios de Flores, son ahora lejanas. En el aire flota una desconfianza mutua.

La voz de Perla está agitada. Por momentos se le corta el aliento, quizá por la vehemencia con que solicita la ayuda.

Una y otra vez repite que no se ha robado un céntimo. Que lo único que hizo fue servirle al país. Hasta recuerda la fiesta con la que el gobierno de Flores lo despidió de su cargo. En algunos momentos se le fractura la voz. Se pone a llorar.

Días más tarde, el ex presidente de ANDA llama, telefónicamente, a otros funcionarios. Asegura que enemigos suyos lo quieren “joder”, que todo es una trampa, que los problemas de Joaquín Alviz no son los suyos.

Perla oculta, deliberadamente, el contenido de las conversaciones privadas que sostuvo con el controvertido empresario español Joaquín Alviz, a quien le entregó la realización de dos gigantescas obras de ANDA valoradas en poco más de 33 millones de dólares.

Tampoco menciona los encuentros que sostuvo en Madrid con el empresario español, donde éste le ofreció, y él aceptó, el 10 por ciento de comisión sobre el valor de las obras, como lo confesaría, el 5 de abril último, su ex socio y gerente general de ANDA, Mario Orellana, ante un notario que, sigilosamente, le visitó en la ciudad de Los Angeles, donde se escondía hasta hace muy poco tiempo.

Los proyectos, las comisiones y las anomalías
- El proyecto del río Lempa II fue uno de los que más dinero dejó a Carlos Perla, de acuerdo con las confesiones que hace ahora el ex gerente general, Mario Orellana. El dinero de las comisiones lo levaron familiares de orellana antes de llegar a Perla.

Perla también jura, en sus conversaciones telefónicas, que todo es una confusión, que no tiene nada que ver con el negocio de la revisión técnica de vehículos que, con engaños, se alzó Alviz con el 50 por ciento.

Un empleado suyo, Felipe Martínez Lavado, logró la otra mitad, a pesar de que, con eso, se violaron las reglas de la licitación que realizó el Ministerio del Ambiente.

El ex presidente de ANDA calla, también, que Alviz le paga su recompensa del 10 por ciento, como lo delataría Orellana, con cheques de una cuenta bancaria de la firma española Inceysa Vallisoletana, la misma compañía que dice controlar Felipe Martínez Lavado, pero que, en realidad, la habría usado Alviz para apoderarse, irregularmente, de la otra mitad del negocio de la revisión de vehículos.

Todas esas conversaciones ocurren en un momento en que Carlos Perla intenta manejar, personalmente, sus dificultades.
Éstas crecen a la misma velocidad que los periodistas comienzan a revelar detalles sobre la forma cómo se manejaron algunos proyectos públicos en ANDA.

Pero, a pesar de las llamadas telefónicas, nadie quiso ayudarle a Perla. Los colaboradores de Flores sabían que, si tocaban el caso, se podían quemar las manos.

Los proyectos, las comisiones
y las anomalías
La contratación de 85 pozos de agua por más de $7.5 millones muestra un rosario de anomalías desde el principio del proyecto. Todavía se desconoce qué camino seguirán las irregularidades descubiertas por la corte de cuentas en ese proyecto.

La ausencia de colaboración provoca, semanas más tarde, que un familiar cercano de Perla dejara otro tipo de mensaje en un teléfono celular: “ya verás cuando gane el FMLN lo que va a pasar”.

Los mensajes de Perla cambian con el tiempo. Primero acudió a buscar ayuda de los personajes del gobierno para que lo auxiliaran. Después cambió la estrategia: pretendió acercarse al FMLN para hacer algún tipo de denuncia, en medio de la campaña política, que desconcertara y pusiera en problemas a ARENA.

El arma que Perla utilizó para asustar a ARENA fueron las acusaciones de supuestos pozos que se habrían hecho a personajes importantes del partido oficial.

El problema, para él, es que contra quienes apuntó sus acusaciones comenzaron a mostrar recibos de pago de los supuestos pozos que se habrían hecho en sus propiedades.

Pero, algo más metió en problemas a Perla: la compañía que habría hecho los pozos para ANDA logró el contrato en condiciones tanto, o más irregulares, que las que favorecieron al propio Joaquín Alviz (ver página aparte).

Además, cuando el FMLN comenzó a entregar a periodistas algunos documentos sobre los supuestos pozos, la campaña electoral casi llegaba al final y pocos estaban interesados en atender las forzadas conexiones entre los amigos de Perla y el principal partido opositor.

El método

Perla llegó a ANDA durante la administración de Armando Calderón Sol para cumplir una tarea: darle agua a un país sediento y con pocas fuentes naturales de ese recurso.

El ingeniero químico que se convirtió en el zar del agua salvadoreña fue, mientras permaneció en ANDA, una paradoja caminante: gritaba, a los cuatro vientos, que era un hombre honrado, que administraba los bienes del Estado a la perfección y que nadie podía reprocharle ninguna picardía.

Carlos Perla
El ex presidente de ANDA construyó un esquema perfecto para recibir comisiones en el que participaron los principales gerentes de esa institución. Hasta los métodos para recibir dinero, los sofisticó.

Joaquín Alviz
A pesar de que Carlos Perla siempre dijo que no tenía nada que ver con él, es probable que terminará siendo su principal cruz. Mario Orellana, ex gerente de ANDA, ha puesto en aprietos a ambos.

Felipe Martínez Lavado
La conexión de Joaquín Alviz, Carlos Perla y Martínez Lavado queda al descubierto con las manifestaciones del ex gerente general de ANDA, Mario Orellana. Los cheques venían de los dos españoles.

Mario Orellana
Dejó atrás a su familia en la ciudad de Los Angeles y declaró, oficialmente, el viernes, todo lo que sabía de las conexiones entre Carlos Perla, Joaquín Alviz y Martínez Lavado.

La sicología traicionaba a Perla. Quienes hacen seguidillas verbales de su honradez, acaban siendo los peores administradores de bienes públicos o ajenos.

Hace algún tiempo, mientras una periodista de EL DIARIO DE HOY increpaba a Perla, en su despacho, por algunas acciones tomadas, le preguntó: “¿usted cree que yo vine a ANDA en bus?”.

Con esa pregunta trató de advertirle que él sabía lo que hacía, en ese momento, y que podía resolver los problemas de agua de muchísimas comunidades del país.

Perla tenía su propio estilo para administrar empresas. Su método estaba cargado de hábiles presentaciones públicas.

Pero, lo que nadie creyó, en su oportunidad, es que, poco a poco, Perla fue construyendo, en ANDA, una impresionante estructura que se convertiría en una máquina de recibir dinero.

Perla manejaba a los empleados de ANDA con exigencia aunque su desempeño frente a la junta de directores era diferente.

Cada vez que necesitaba justificar, a los directores, una inversión en un proyecto, sentaba a los técnicos a explicarlos con detalle.

Se trataba de hacer hablar, primero, “a los que saben”.

Lo que no sabían los miembros de la junta directiva es que los jefes de los técnicos estaban asociados con él en el sofisticado esquema para llenarse los bolsillos.

Pocos funcionarios han logrado construir algo igual: casi todos los gerentes de ANDA estaban en el negocio de las comisiones con Perla.

De esas altas “propinas”, sus subordinados y aliados recibían porcentajes menores al 40 por ciento. Perla se llevaba la mayor parte del botín.

Nadie, como él, pudo construir mejores condiciones para recibir el dinero de proveedores como el propio Joaquín Alviz.

Sus socios eran Mario Orellana, ex gerente general; Luis Gustavo Crespín, gerente de producción, y Carlos Herrera, gerente de operaciones de ANDA. Con un equipo de esa talla, nada podía fallar.

El ex presidente de ANDA, sin embargo, se cuidaba de no recibir dinero, directamente, de quienes pagaban las comisiones. Prefería que lo recibieran quienes, a su vez, poseían su propia estructura para lavar el dinero mediante la intervención de familiares y hasta de amantes.

Perla llegaba más allá: cuando un miembro de la junta directiva de ANDA mostraba dudas ante un proyecto, casi inmediatamente lo invitaba a hacer un viaje para que, supuestamente, mirara la tecnología que se utilizaría.

La verdad es que siempre se las ingeniaba para atrapar a los directores de ANDA en los proyectos por los que tenía un interés especial.

Incluso, en una ocasión, envió a un cercano colaborador suyo a España para que, junto con Joaquín Alviz, uno de los más grandes proveedores de ANDA, elaborara los papeles de participación en una licitación pública, como lo contó Mario Orellana.

Eso sí: cada vez que podía, se ufanaba que en las reuniones ampliadas con el Consejo de Ministros siempre le aplaudían la forma cómo utilizaba los recursos del Estado.

Más recientemente se supo algo adicional que obligará a las autoridades a excavar la tierra en la casa que Perla construyó cerca del volcán San Salvador.

Mario Orellana dijo a las autoridades que un tanque de agua propiedad de ANDA fue colocado en esa residencia.

El tanque fue sepultado con tierra. Quizá por eso es que Perla repetía: “Yo no vine aquí en autobús”.

Comisión
“Joaquín Alviz le ofreció a Carlos Perla el 10 por ciento del costo del proyecto de Río Lempa. Aquél le recomendó a Perla que para recibir el pago abriera cuentas en Panamá y Suiza”, dice Mario Orellana.
Los pagos
“Joaquín Alviz les canceló el 25 por ciento del diez por ciento en las cuentas de las sociedades de Panamá. Alviz pidió que las especificaciones técnicas de la licitación se acomodaran a sus empresas”.


LA HISTORIA OCULTA DE PERLA

El caso de 85 pozos de agua
en el que nada estuvo bien


La contratación de ese número de pozos se convierte en el caso
ejemplarizante para todos aquellos que desean aprender como
no deben manejarse las cosas en una institución pública.
Se contrataron 85 y sólo se hicieron poco más de cincuenta.
Desde el principio, todo se hizo mal.

vertice@elsalvador.com

Necesidades. Muchas poblaciones del país aún necesitan pozos.

Si usted quiere encontrar un caso emblemático de la forma cómo Carlos Perla contrataba obras durante su permanencia en ANDA, basta con hurgar cómo se encargó la construcción de 85 pozos de agua que costaron $7.5 millones.
Para empezar, Perla ordenó seguir el camino correcto. El que exige la ley: abrir una licitación pública para construir los pozos.

Eso sí:en los documentos que se entregaron a las compañías interesadas nunca se explicó donde se realizarían las excavaciones.

Tampoco se estableció qué métodos debían seguir las compañías que quisieran realizar los pozos.

Eso significó que, de arranque, si usted tiene una empresa que se dedique a esa actividad, probablemente no estaría dispuesto a participar porque no sabría si el pozo debe hacerse en el volcán de San Salvador o en el lago Coatepeque (Santa Ana).

Mucho menos tendría información sobre el tipo de suelos que debían perforarse.

Cualquier técnico medianamente enterado de los requerimientos técnicos de los pozos habría detectado que una solicitud de ese tipo de servicios jamás se plantea de esa manera.

Por esa razón es que los miembros de un comité evaluador de las ofertas que se recibieron recomendaron, a la administración de ANDA, que declararan desierto el concurso.

La principal razón que se alegó es que a las firmas ofertantes no se les dio suficiente información para que plantearan precios competitivos.

A pesar de eso, la licitación se le adjudicó a la firma Drillmasters S. A. de C.V.

Raro Contrato

Necesidades. Muchas poblaciones del país aún necesitan pozos.

Después, los investigadores encontrarían otras sorpresas en el camino: en los archivos de ANDA se encontraron dos contratos firmados con la empresa Drillmasters .

Esos contratos se firmaron el mismo día y a la misma hora.

Lo anormal es que los documentos muestran diferencias en forma y contenido.
Además, uno de los contratos tiene alteraciones sin que se sepa por qué.

Una vez que comenzaron a realizarse los pozos se detectaron otros problemas con la contratación que hizo la administración de Carlos Perla.

$7.5 mill.
Pago por los pozos
Se estima que el pago por los 85 pozos no representa el verdadero costo.

Violaciones
Pocas licitaciones públicas muestran más incumplimientos y anomalías como la contratación de esos 85 pozos. Pocos explican cómo ocurrió eso.
Diámetros
De los 85 pozos, únicamente se hicieron 52. Ni siquiera los diámetros contratados se respetaron, de acuerdo con las necesidades de ANDA.
La contratación de 85 pozos de agua posee tantas anomalías que es difícil mantenerlo de pie. Cuando se quiso romper los vínculos con la empresa contratada, se le debían pagar diez millones de colones.

Uno de los mayores “errores” es que no se le exigió a la firma Drillmasters que usara tecnología de punta, a pesar de que el ex presidente de ANDA aseguró, a sus directores, que el país tendría pozos hechos con métodos vanguardistas.

De los ochenta y cinco pozos, según los técnicos, sólo se perforaron ocho con tecnología de punta.

Más grave aún es que, después de realizarse una inspección física de los pozos, se detectó que únicamente se hicieron 50 y sólo en dos de ellos se realizaron trabajos de limpieza.

Las auditorías también han comprobado que ANDA no tiene en sus archivos, como debió hacerse, las bitácoras de todas las obras realizadas mediante la ejecución del contrato con Drillmasters. Sólo existen 11 de 52 trabajos realizados.

Pero las cosas no llegaron hasta ahí: algunos pozos existentes debían rehabilitarse. Estas tareas no se cumplieron y la administración de Carlos Perla no pidió justificaciones técnicas sobre el porqué no se cumplió esa tarea, incluida en el contrato.

Inspecciones físicas realizadas más tarde demostraron que de los 50 pozos perforados, algunos no funcionan por falta de equipo de bombeo. Y todo eso le costó al Estado más de $7.5 millones.

Otros detalles

El rosario de anomalías con la contratación de esos pozos está lejos de acabar.

Entre otras cosas, existen diferencias entre los montos que pagó ANDA a la empresa Drillmasters y lo que se contrató.

Esas diferencias llegan, en un caso, a $130 mil.
A todo se suma que los auditores encuentran diferencias en los diámetros de los pozos, de acuerdo con lo que se contrató.

ANDA pagó para que los pozos tuviesen un diámetro de doce pulgadas, pero en varios de ellos establecieron que sólo tienen diez.

Otra de las anomalías es que se constató que varios pozos fueron construidos en terrenos sobre los que ANDA no posee título de propiedad.

Algunos de esos pozos están situados en Ahuachapán, Armenia, Tonacatepeque, San Miguel, San Salvador, La Unión, así co mo en San Juan Opico y Ateos en La Libertad.

Separadores

Nadie sabe por qué se agregó al contrato entre ANDA y la firma Drillmasters la compra de 85 separadores de arena que costaron $1.1 millones.

Las dudas nacen por el hecho de que esa compra no fue incluida en el requerimiento del departamento de pozos de ANDA.

A pesar de ello, la adquisición se agregó al contrato sin que se presentaran justificaciones para hacer tales compras.

Lo más extraño de todo es que de los 85 separadores de arena comprados en más de un millón de dólares, únicamente cuatro fueron instalados en los pozos que se perforaron.

En realidad, pocas quedan de pie cuando se examina la licitación pública y los contratos que se suscribieron para rehabilitar y perforar pozos.

Como muestra un detalle: se comprobó que ANDA no realizó estudios de preinversión que justificaran la perforación de pozos nuevos.

Ni siquiera se tomó en cuenta las necesidades de energía eléctrica y de una planta de bombeo.

Lo peor es que, una vez que Carlos Perla abandonó ANDA y la nueva administración detectó las fallas en el contrato de Drillmasters, se encontraron una cláusula penal que ataba cualquier búsqueda de soluciones.

El contrato con la compañía posee una cláusula de indemnización en favor de Drillmasters, con evidente perjuicio de la autónoma.

La cláusula menciona que, en el caso de que ANDA considere terminado el contrato para su propia conveniencia, deberá cancelar al contratista diez millones de colones.

Eso representa una indemnización por gastos de inversión en la maquinaria destinada para ese proyecto.

Todo eso ocurrió a pesar de que el Artículo 79 de la ley de ANDA menciona que se debe hacer lo contrario.

En los contratos que celebre ANDA, dice, se establecerá siempre una cláusula penal que sancione el incumplimiento de las obligaciones del correspondiente contratista.

Ante eso, se pide a la administración de ANDA que explique por qué las disposiciones sancionatorias se aplicaron al revés.



LA HISTORIA OCULTA DE PERLA

¿Asilo o extradición?

La situación legal de Carlos Perla es cada vez más complicada.
Pero aún más su pronto retorno al país para enfrentar un
proceso en su contra por corrupción. El asilo se le ha negado, la
libertad también. ¿Procederá la extradición? Hasta ahora, no se sabe.

vertice@elsalvador.com

Carlos Perla mostró como prueba de arraigo algunas de las propiedades que había
adquirido en Francia.

La Cancillería salvadoreña dice que todavía no ha recibido un comunicado oficial del Estado francés que diga que se le haya negado el asilo político a Carlos Perla, que éste solicitó el pasado 24 de enero.

La situación legal del ex presidente de la autónoma en el país galo encuentra cada vez menos espacios. Parece que las puertas legales a las que Perla ha recurrido para no volver a El Salvador se le han ido cerrando poco a poco.

Mientras no se oficialice el rechazo a su petición de asilo, las probabilidades de que se materialice la extradición se vuelven más esperanzadoras.

Requisitos para pedir asilo en Francia
Este tipo de solicitud, y específicamente el asilo político, se ampara en el Tratado de Ginebra.

- Los extranjeros tienen derecho a solicitar asilo político al Estado francés, según los requisitos establecidos en dicho convenio que data del 28 de julio de 1951.
- Según el Artículo 1, apartado A2, éste establece que toda persona que “tenga razón de temer una persecución a causa de su raza, religión o nacionalidad, a causa de su pertenencia a un determinado grupo social o a causa de opiniones políticas y que encontrándose fuera de su país no puede o no quiere pedir protección en tal país…”.

- También pueden recurrir a la Ley Chevènement de 1998, para pedir un asilo territorial.

Si bien no existe un tratado de extradición entre nuestro país y Francia, El Salvador envió a las autoridades de esa nación europea una petición de repatriación de Perla , quien es reclamado por la justicia salvadoreña bajo cargos de corrupción mientras dirigió una de las principales autónomas del país.

Los delitos específicos que se le imputan son enriquecimiento, peculado, asociaciones y negociaciones ilícitas.

Perla rechazó desde un principio esas acusaciones al momento de ser apresado: “Soy inocente de todo lo que me acusan… somos una familia unida… es importante hacerles ver que vine (a París) con mi esposa y mis dos hijos menores para estar los seis juntos porque me necesitan.

Nunca me he ocultado, mi dirección siempre fue pública, nunca he huido, nunca me escondí”.

Luego se confesaría un perseguido político. Incluso, su detención en Francia, el 28 de enero, y su ingreso en la prisión de Frennes le impidió ir a una cita que tenía fijada el 5 de febrero con la oficina francesa de protección a refugiados y apátridas.

Su delito

Perla sigue en prisión, y en espera de una resolución de parte de las autoridades francesas, las que al parecer le han rechazado como asilado político.

Carlos Perla
“Tengo confianza y fe en Dios y en la justicia francesa de que voy a lograr el asilo político”, dijo Carlos Perla desde Francia, luego de que las autoridades galas le negaran la libertad.

La canciller María Eugenia de Ávila confirmó que tal solicitud no procedía porque no se le reclama por cuestiones políticas.

A la petición salvadoreña se ha anexado una certificación de la legislación aplicada en el caso para que las autoridades francesas la analicen y comprueben que los delitos por los que Perla es reclamado por El Salvador son graves y que son por corrupción.

En palabras de la Canciller salvadoreña, Perla podría demorar el proceso de extradición de seis meses a un año, si apela ante la justicia francesa.

Otra herramienta legal en la que puede refugiarse Perla es la “Ley Chevènement”, la cual crea el asilo territorial.

En su artículo 13 dice que “…podrá ser otorgado por el Ministerio del Interior tras consulta con el Ministerio de Asuntos Exteriores a una persona extranjera si ésta demuestra que su vida y su libertad están en peligro en su país o si en el país de origen puede exponerse a tratamientos contrarios al Art. 3 del Tratado Europeo de Defensa de los Derechos Humanos y Libertades fundamentales”, que se refiere a la integridad física y psíquica de la persona.


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