15 de febrero de 2004


ENTREVISTA

"La violencia contra la mujer es impune"

Tras una visita de cinco días a nuestro país, la nueva Relatora
Especial de la ONU contra la Violencia de la Mujer, Yakin Ertürk,
elogió los instrumentos legales en materia de respeto a los
derechos humanos de las salvadoreñas, pero considera que se
falla en su aplicación debido al arraigo a patrones culturales
que perpetúan la violencia.

Mirella Cáceres
vertice@elsalvador.com

La posición de esta socióloga de origen turco es clara frente a los problemas de violencia contra la mujer. ¿Cómo se puede hablar del desarrollo de un país si no se cuida a su propia población? responde al cuestionársele sobre la importancia de hablar de respeto a los derechos humanos de la mujer.
Para Yakin Ertürk, la violencia contra la mujer y las desigualdades de género se traducen en un empobrecimiento de las culturas y de las sociedades.

Su juicio no suena tan exagerado cuando analiza la contradicción que existe en el hecho de que se le nieguen derechos a quienes representan la mitad de la población que engendrará y criará la generación siguiente.
Estas y otras reflexiones estarían presentes en el informe que Ertürk expondrá en abril de este año ante la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU, y que compartió en parte con Vértice.

Vértice: ¿Cuál es la lectura que hace de la situación de la mujer salvadoreña?
Yakin Ertürk:
No he llegado a conclusiones, pero sí le puedo hablar de algunas observaciones de carácter preliminar. Hay un compromiso enorme por parte de la sociedad civil y el gobierno para hacer algo para corregir y proteger a las mujeres contra la violencia. Creo que los dos adelantos de este país en los últimos dos años ha sido una mayor concienciación sobre los temas de la mujer, se reconoce, se debate en la sociedad y las Ongs han sido muy activas para promover los derechos de la mujer. El segundo lugar han habido grandes reformas legales. La ley de la violencia intrafamiliar, las reformas del Código Penal, el Código de Familia. Esto es importante porque una vez que se tienen problemas reflejados en las leyes existe la posibilidad de darles una solución.

¿Supongo que habrá encontrado vacíos o retos pendientes?
Hay también muchas brechas y lagunas, sobre todo en lo que se refiere al cumplimiento de todos estos derechos y deberes.
Parece que hay varias dificultades que tienen las mujeres de acceder a la justicia, la violencia contra la mujer convertido en un tema público (pero) no es un tema prioritario cuando se trata de encontrarle soluciones y de asignarle fondos presupuestarios para combatirla. Basta el ejemplo del Instituto de Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). Estos son indicadores importantes para mostrar cuáles son las prioridades en un país.
En la mayoría de los países los temas de la mujer no son temas prioritarios y se les asignan muy pocos fondos. Por otro lado, el sistema de justicia sigue teniendo muchas lagunas para darle un acceso igual a la mujer. Se necesita capacitar a los jueces y demás personal judicial porque se pueden tener muy buenas leyes, pero hay que aplicarlas.
Muchas violencias graves que conocen las mujeres siguen impunes; en las mayoría de los casos, el autor ni siquiera se demanda y si se demanda no recibe el castigo que requiere la ley. Se tienen graves problemas de aplicación de la ley. Todavía hay estereotipos muy fuertes y tradicionales del hombre y de la mujer en esta sociedad, allí tienen importancia los medios de comunicación porque es a través de ellos y del sistema educativo que las sociedades tienen la posibilidad de manejar estos estereotipos.

Su visión
“Contribuir a que haya un mundo sin violencia. Eso será imposible durante mi vida, pero no voy a desalentarme”.
El legado
“Contribuir a establecer índices para medir la violencia en el mundo (porque) no hay estadísticas fidedignas”.

¿Qué referencias tiene de la efectividad de la Política Nacional de la Mujer?
Según me han informado organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que manejan esta política, es que la aplicación no ha sido tan efectiva como se esperaba. Se tiene leyes, han creado reformas, pero la aplicación está muy a la zaga.

¿Hemos progresado en términos de legislación, pero no aprovechamos esos instrumentos?

Hay muchísimas mujeres que no tienen acceso a las leyes, a los programas. Nos hablaron de una línea telefónica que es un excelente programa, pero cuántas mujeres pueden utilizar el teléfono y recibir un refugio cuando son víctimas de la violencia en el hogar. Las leyes son muy buenas, pero además deben haber medidas pre cautelares y servicios que le den alternativas a la mujer, y (aquí) tengo entendido que hay sólo un refugio-hogar.

¿Estadísticamente, cuán significativo resulta el problema de violencia?
Aquí y en el mundo no hay estadísticas completas sobre esto, pero podría señalar temas muy graves como el embarazo de jóvenes que involucran distintos tipos de violencia; el caso de mujeres mutiladas y asesinadas. Son casos gravísimos y todavía no han sido resueltos.
La violencia doméstica en el hogar parece ser un problema muy común hoy en día. Las mujeres no tienen alternativas, y por lo tanto una mujer abusada en su casa no tiene otra opción que supeditarse a esta violencia.
Otro campo que debe explorarse más a fondo es la tendencia de nuevas formas de migración ilícitas, trata ilícita de niños y niñas, tráfico ilegal de drogas, de mujeres. Todo está interrelacionado. Las mujeres son las más vulnerables y son objeto del crimen organizado. Lo más importante es que se reconozca que es un problema y nos comprometamos a resolverlo.
El problema de la violencia contra la mujer se puede prevenir y eliminar.

Su historial
Fue nombrada por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas por su experiencia de derechos humanos de la mujer.

Posee un doctorado en sociología y dirige el Programa de Estudios sobre género y mujer en la universidad Técnica del Oriente Medio en Ankara (Turquía).

Entre 1997 y 1999 fue directora del Ins-tituto Internacional de Investigación y Capa-citación para el Avance de las Mujeres de Naciones Unidas.

Hasta el año 2001 dirigió el departamento de Asuntos Sociales y Económicos para el avance de las mujeres de la ONU.

¿Todo este registro de problemas que expone motivaron su visita?
No necesariamente, porque cada país es un panorama muy duro, no hay ni un tan sólo país donde ese tipo de violencia se haya resuelto totalmente.
El motivo por el que vine aquí es porque la anterior Relatora Especial de la ONU no había podido venir a El Salvador y a la región, y hemos recibido informes que apuntan al hecho de que hay tendencias semejantes de violencia contra la mujer en algunos de los países vecinos, así que mi intención es hacer un análisis comparativo entre El Salvador y Guatemala. No es porque ustedes sean el peor país del mundo en este sentido.

¿Los informes que recogió durante su visita confirmaron lo que usted ya sabía del problema en el país o la desvirtuó?
Es una pregunta muy difícil porque es la primera vez que vengo a El Salvador, pero debo decir que me ha impresionado que haya tanta actividad en este país, que se está haciendo mucho, aunque falta mucho por hacer. Pero la sociedad civil es muy dinámica en este país. Me reuní con Ongs que están sumamente activas y dedicadas al tema de la mujer y esto es muy alentador.
Tengo una imagen muy positiva, pero tengo que aprender mucho más sobre El Salvador para tener una idea más clara.

Parte de esa realidad salvadoreña son ciertos patrones culturales que generan violencia.
Sí. Creo que hay estereotipos fuertes y negativos frente a la mujer, la cuestión entre la masculinidad y la feminidad está estructurada la superioridad del hombre. Esto está sumamente arraigado en los valores culturales y en las instituciones, y por ese motivo se deben retar estos estereotipos, hay que cambiarlos. Es un proceso lento y difícil, pero se debe lograr una mayor participación de la mujer en el ámbito público.
Aquí y en otras partes se ha utilizado la cultura para justificar la desigualdad entre los géneros, y esa es otra cosa que debemos impugnar, porque no hay nada natural con una cultura que supedita a la mujer, es una relación de poder desigual. Al impugnar este tipo de relaciones no perdemos por eso nuestra cultura.

Ertürk dice que mientras la mujer siga desvalorizada seguirá usándose la violencia.

Hay que apostarle más a la educación en ese caso.
Definitivamente la educación es sumamente importante, (pero) promulgar leyes progresistas no basta. Es muy bueno tener la perspectiva del género en los programas de estudio pero hay que formar la mentalidad de los profesores o considerar que los niños tienen en el hogar un sistema de valores incompatible, donde la mujer es inferior.
Creo que todas estas cuestiones están muy interrelacionadas entre sí, no basta con tocar una parte (del problema) y que se hagan maravillas. Debe haber un punto de partida, esta es una forma bastante efectiva, pero vuelvo al papel de los medios de comunicación, porque a veces tienen un papel muy negativo por el sensacionalismo que hace dinero, la sexualidad de la mujer se convierte en una forma de lucro y esto lo perpetúan ellos, lo cual puede tener repercusiones negativas. Deben tener un papel más ético relativo a las cuestiones de la mujer. Si se le concibe sólo como un objeto sexual, significa que ese objeto se puede vender, comprar, abusar.

¿Cuál sería la evaluación que hará del problema en El Salvador ante la comisión de Derechos Humanos?
Si viniese aquí y sólo dijese cosas positivas de qué serviría. La importancia de esta misión no es para juzgar a El Salvador si no para ver cómo mi mandato puede servir de apoyo a su gobierno y medios de comunicación a fin de que impidan la violencia.
Presentaré el informe a la Comisión de Derechos Humanos en abril de 2004 y entonces usted tendrá una idea de que mi conclusión no será muy distinto de lo que acabo de decirle.


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.