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CRÓNICA
Érase
una vez...
San Valentín
Hay
muchas historias sobre su origen. Tiene muchos significados.
Sin embargo, para muchos salvadoreños el día a veces se
convierte
en un pretexto para sostener una aventura solapada, de esas que se
ven a ráfagas en las puertas de las decenas de hospedajes y moteles
de San Salvador. Y todo comenzó con un santo.
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| Los
lugares públicos capitalinos se han convertido en los lugares
por exelencia para prodigarse amor. |
Para unos, todo comenzó allá por el Siglo
III, durante la celebración de las Lupercales. Esos ritos llenos
de furor sexual en honor al dios de la fertilidad, Lupercus, en los
que el atractivo principal era una rifa de mujeres para que cada hombre
tuviera con quien divertirse todo un año, hasta el siguiente
15 de febrero, cuando se realizaba de nuevo el festejo y el sorteo.
Otros, un poco más conservadores y románticos, se remontan
a la Escocia del Siglo XVI y cuentan la historia de dos jóvenes
enamorados que contrariaron a sus familias a costa del amor que sentían
hasta la muerte de uno de ellos, precisamente un 14 de febrero.
Otros se lo atribuyen a San Valentín, un sacerdote que se enfrentó
al emperador Claudio II cuando éste prohibió las matrimonios
entre jóvenes porque consideraba que los hacía malos soldados.
El santo desoyó la orden del emperador, lo que le costó
la muerte.
… y así sucesivamente.
Pero al salvadoreño común no le interesan las historias
de amor y, además, no espera llegar al ombligo del mes de febrero
para demostrar amor, o lo que él considere que es ese sentimiento.
Cualquier día de la semana, a cualquier hora, bajo cualquier
pretexto, se lanza a la búsqueda de la privacidad que le permita
dirimir sus asuntos de corazón abierto.
Y si es fin de semana, día de pago, y casualmente 14 de febrero,
mejor.
Por eso hay lugares que se han convertido, a fuerza de leyendas urbanas,
en auténticos nidos de amor y en espacios preferidos para los
encuentros furtivos.
Cualquier calle, parque o espacio público se puede convertir,
de improviso, en el lugar ideal para prodigar amor. Los más cautos
y tímidos buscan entre la vasta gama de auto hoteles y hospedajes
que ofrecen las ciudades. Incomodidad o comodidad; todo depende de las
circunstancias… o de las urgencias.
La más romántica
Si el amor es sólo sexo, San Salvador es quizá una de
las ciudades más románticas de la República. Si
no, cómo explicar los 60 moteles y los 196 hospedajes que registra
la Alcaldía Municipal. Un próspero negocio que deja, en
el caso de algunos moteles, ingresos de hasta $1,200 diarios, en temporada
normal.
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| El
parque balboa, en los planes de renderos, es fiel testigo de los
encuentros furtivos de los amantes capitalinos. |
O de los famosos parques Balboa, en Los Planes de Renderos,
a unos 15 minutos del centro de San Salvador, o del Cuscatlán,
coincidentemente reinaugurado ayer, día del amor y la amistad.
Una fuente de la comuna sugirió, con picardía, que la
decisión municipal había sido simbólica. “Usted
entiende”, dijo.
A falta de recursos económicos, o quizás guiados por un
curioso sentido aventurero, los capitalinos han hecho de estos lugares
los ideales para una tarde “romántica”.
Con la soledad y la placidez de los jardines, con religiosa puntualidad,
uno a uno van llegando a los lugares ganados a fuerza de constancia.
No se conocen; pero se han visto en más de una ocasión.
Desde un auto rojo, una pareja observa como se deshacen en caricias
los enamorados del carro azul que se acaba de estacionar a escasos tres
metros de donde están ellos.
No hay sorpresas, ni sobresaltos. Es el mismo auto que llega todos los
días, a esa misma hora, a la “calle del amor”, como
se le conoce a esa arteria en el interior del parque Balboa.
| LA
CALLE DEL AMOR |
Infracciones
114
El número de infracciones que reporta la Alcaldía
capitalina al Artículo 38 de la Ordenanza Contravencional.
Este año ya van 14. |
Moteles
60
El total de moteles que tiene registrado la Alcaldía de San
Salvador. El precio por cada habitación oscila entre los
$14 y $16 las seis horas. |
Hospedajes
196
Es la cantidad de hospedajes o casas de huéspedes que registra
la comuna. En la mayoría de ellos la tarifa anda por $4 las
cuatro horas. |
El
oso… el icono
Es uno de los hospedajes más populares no solo de San Salvador
y su nombre está en boca de todos.
Tal vez el número 243 de la 11a. Avenida Norte no diga nada
por sí solo. Pero si es precedido de las tres letras más
famosas de la capital quizás despierte más de algún
recuerdo o saque alguna que otra sonrisa pícara: El Oso,
el icono de la historia sexual furtiva de San Salvador.
“No sé de dónde viene tanta fama”, dice
José, el cajero del famoso hospedaje.
Su historia inicia en los 70, y su fin inicial era ofrecer resguardo
para acoger a los viajeros que perdían el bus de las 7:00
p.m. que los iba a transportar al Puerto de La Libertad.
Nadie puede precisar cuando fue que se transformó en el refugio
de amor para muchos empleados, obreros y comerciantes resbaladizos
en busca de un momento de placer. |
Nadie se habla. Pero todos se sienten cómplices
de efímeros y disimulados juegos sexuales. Y de riesgos corridos.Porque
es riesgoso.
Desde 2000, la Alcaldía capitalina, auténtica enemiga
de la obra de Cupido, decidió multar entre 500 a mil colones
al “que realizare actos sexuales en lugares públicos”,
en fiel cumplimiento al Artículo 38.
Pero no importa. El riesgo vale la pena. Los 114 atrapados in fraganti
el año pasado y los 14 de este año atestiguan que no se
puede contra el espíritu de Cupido.
Pero si no se quiere correr esos riesgos, existe la posibilidad de un
“hotel de paso” o “casa de huéspedes”;
los nuevos nombres que han adoptado los hospedajes, o la de los moteles.
El día del amor
Si la demanda en días normales es creciente, imaginarse la de
fechas como la de ayer no resulta muy difícil de acertar.
“Los días comunes normalmente se hacen 25 habitaciones,
de las 46 que tiene el motel, pero cuando es 14 de febrero, día
de la secretaria u otra fecha, esto (el local) está a reventar”,
acepta una empleada de un auto hotel al poniente de San Salvador.
Y la preferencia y ocasión tienen su premio. Los 16 dólares
que se invierten en seis horas de amor, también dan derecho a
una rosa para su pareja.
Así es en los lugares de carros. “Allá por la calle
de los locos”, dicen algunos. Donde los conductores se ven hablando
solos y de repente se pierden a medio camino. Sí, allí.
Camino al Puerto de La Libertad, por la UCA, por la calle a Mejicanos,
por el estadio Flor Blanca, por la antigua calle a Soyapango, por Agua
Caliente. “El Castillo”, “El Palace”, “El
Flamingo”, “Las Cabañitas”, “El Íntimo”,
“El Hilton”, “La Manzana”, “La Pradera”,
etc.
Y si la economía anda resentida, queda la opción de “Los
Ancianitos”, “Las Flores”, “El Águila
Negra”, “El Soñador”, “El Encanto”
y otros 191 nombres sugestivos que siempre tienen la puerta abierta
a cualquier pareja. Sólo son cuatro módicos dólares
por el rato (cuatro horas). Ahí no hay rosas; pero es probable
que sí, mucho, mucho amor.
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Basta darse una pasada por las calles de San Salvador
para comprobar que -en cuestión de hospedajes- no es para ponerse
a llorar.
Hay arterias que tienen hasta seis en fila. Son los moteles populares,
los que están al oriente de la capital, “el otro San Salvador”,
el del vulgo. Las cuevas de amor de los obreros.
Después de esto y si nos atenemos a la afirmación del
sociólogo francés Jean-Claude Kaufmann de que el amor
“nace, hoy en día, tras la primer noche de cama”
los salvadoreños vivimos eternamente enamorados.
Entonces, si el deseo que sentimos hacia el otro hace que nazca el amor,
de acuerdo con la teoría de Kaufmann, cada 14 de febrero superamos
con creces esa crucial mañana, tarde, noche.
Sobresalientes
Como lo hicieron Mario y Rosa, así a secas, dijeron. Él,
un obrero de la construcción. Ella una empleada doméstica.
Él de 36 años, ella, 35.
Ambos se acercan con timidez a la esquina que forman la 13a. Avenida
Norte con la 3a. Calle Poniente.
| Artículo
38 “el que realizare actos sexuales en lugares públicos,
será sancionado con multa de quinientos a mil colones”. |
| Artículo
37 el
que en sitio público o de acceso público realizare
tocamientos impúdicos será sancionado con multa de
500 a mil colones. |
Él camina a la izquierda, al lado de la cuneta,
como debe ser, como todo un caballero. Ella se autoconvence para no
desfallecer en el momento crucial.
Hablan de cualquier cosa. Poco a poco, un rótulo amarillo se
hace visible. La mirada nerviosa hacia todos lados los delata. Izquierda,
derecha y ¡zas! de repente han desaparecido de la acera. Un cartel
desteñido los recibe, “Bienvenidos al Hospedaje El Tikal”.
Tendrán cuatro horas para evaluar cuánto se quieren. Qué
importan las habladurías y las sonrisas de dos dependientes de
un negocio contiguo. Para ellos sólo existe el deseo de estar
juntos, de alimentar su enamoramiento.
Quizá no sepan que ese sentimiento, de acuerdo con una investigación
de la Universidad de Cornell, sólo perdura durante un período
de 18 a 30 meses. No les importa; ellos quieren vivir el momento. En
solitario, sin riesgos.
Pasaron poco más de 200 años antes de que el Papa Gelasio
proclamara al mártir cristiano Valentín “Patrón
de los enamorados”.
De alguna manera, con ello el Santo Padre buscaba contrarrestar la fascinación
que tenían los Lupercales entre los adolescentes cristianos.
Quizá lo logró. Tal vez no. Lo que sí es cierto
es que, con el tiempo, la fiesta pagana y los sorteos se fueron borrando
de la mente de los cristianos; aunque el sentimiento afectivo obviamente
prevaleció. El amor lo es todo, dicen algunos. Y si el amor es
sexo, como decíamos unas líneas arriba, entonces los capitalinos
lo tenemos todo porque ¿será el trópico o el eterno
verano? pero el salvadoreño no desperdicia el afecto.
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